Muy buenas.
No sé quién dijo que los 19 no es la mejor edad para una mujer: Que le busquen y le destierren. Podríamos entrar a hacer valoraciones del tipo están a medio hacer, no saben lo que quieren (como si alguna lo supiera a otra edad), les falta madurez, etc. El caso es que cuando son jovencitas están como locas por los MUCHO mayores que ellas con el pretexto de que les aportan seguridad y todos esos rollos que en definitiva se resumen en algo que no quieren decir: no tienen que pensar y ellos deciden. Todo esto desde la posición de privilegio que tienen, 19 años con todo lo que ello conlleva. No es que a ellos les haga gracia pensar, es que les da igual si es a cambio de ese caramelito.
En realidad, para ellos es un chollo. Efectivamente están sin hacer, y se puede participar en la construcción. No digo que haya que moldearlas a imagen y semejanza, pero algún toque personal nunca viene mal. Ellas tienen ganas de aprender y se esfuerzan en estas cuestiones porque naturlamente creen que si alguien de tanta experiencia en todos los campos (y/o posiciones) tiene a bien compartir con ellas parte de esa sabiduría, es realmente porque quiere lo mejor para ellas. No obstante, saben de sobra que cuando hayan adquirido lo que ellas creen que les pueden dar, pasarán al siguiente escalón (no diré nivel) sin el más mínimo remordimiento o pena por la patada en el culo que darán.
Esa patada siempre la dan ellas. Da igual si son de la misma edad. Cuando son iguales se escudan en que somos unos inmaduros y cuando somos mayores es porque no tenemos las mismas inquietudes. Esta es la clave, el único cambio de nivel, los hombre sólo tienen una inquietud. Cómo algo tan sencillo es incomprensible para ellas es nuestra única ventaja en las relaciones.
Además, luego llega el cambio de turno. Cuando se hartan de buscar lo que no existe, el reloj empieza a contar hacia atrás y a ellas les empiezan a gustar los jovencitos. Precisamente porque no tienen experiencia, porque no les aportan madurez y, sobre todo, porque no piensan.
Todo esto a nosotros nos pilla como una de esas pruebas de programas de la selva. Estamos atados a un poste y de repente viene el huracán (qué casualidad que siempre tengan nombre de mujer!). Nos balancea, aporrea, nos ciega sin control y tenemos que esperar que pase. En realidad estamos tranquilos porque sabemos que estamos atados y no tiene por qué pasarnos nada, así que nos ponemos a pensar. Y en qué pensamos?, pues en nuestras inquietudes. Así que podría decirse que mientras el huracán pasa y espera respuestas (???), nosotros sólo esperamos que, ya que estamos atados de manos, alguien nos baje los pantalones.
Y todo esto por una infancia mal entendida. Con 10 años ya nos gustan las de 19, y con 70. Vosotras nos hacéis dudar cuando no decís que os gustamos con 10, es más, nos decís que os gusta uno de 11 y además que es muy maduro. Eso es muy duro. Te hace pensar en el deporte y abstraerte de ellas con la esperanza de que vuelvan al redil, porque con esa edad todavía no las conoces. Pero es que con 14 les gustan los de 15 y así sucesivamente. Este sólo cambia cuando tienen 35, que SI les gustan los de su edad. A nosotros nos siguen gustando las de 19. Para qué contestar a la mítica frase de "está con él por lo que está". Pues claro, y por qué íbamos a estar nosotros con ellas si no fuera por lo que es? Esto se trata de felicidad y cada uno la busca como puede.
Nos vemos.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)