sábado, 25 de diciembre de 2010

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Muy buenas.

Alguien muy especial me escribió esto y quiero dedicárselo a mi gran amigo Piru:

"Veo sigues apenado por la muerte de tu abuela. No la conocí mucho, sí lo suficiente para captar la finura de su visión sobre la familia. Como sus manos, -recuerdo sus manos elegantes, finas, con gestos pausados pero no torpes, unas manos que hacían juego con su mirada: mirada que entraba dentro de mi mirada, que transmitía más cosas que sus palabras, mirada de madre, de abuela que cautivaba. Una abuela para recordar durante tiempo. Pero murió. Llegó la hora de estar con nosotros de otra manera.



Siempre me ha impresionado la presencia entre los vivos de los que mueren después de haber acertado a vivir. Recuerdo al chaval que me decía que "estudiaba todos los días, porque era lo que quería su padre" El padre hacía un año que había muerto. Recuerdo conversaciones tenidas con huérfanos desde hacía años y que pensaban continuamente en sus padres. "Este chico -pensaba yo- se siente acompañado de sus padres más que cuando vivían" Creo que esto es así: los muertos están muy cerca de los seres queridos que siguen viviendo. Sólo que no los vemos. Por todas partes nos vemos rodeados por ondas, la radio, por imágenes, TV, pero no las podemos oír ni ver si no conectamos el receptor. Para tener experiencia de nuestros seres queridos que nos han precedido necesitamos inventar un "aparato capaz de conectar" con ellos. Mientras no tengamos ese aparato -tampoco lo necesitamos- disponemos de algo muy valioso: la FE."


Nos vemos

martes, 14 de diciembre de 2010

Psicología morfológica

Muy buenas.

Recuerdo la última etapa del Colegio cuando los profesores insistían una y otra vez en obligarte a decidir qué querías hacer el resto de tu vida, es más, creo recordar que incluso nos trajeron un orientador o hicimos una prueba para determinar "qué" eramos, potencialmente.

Potencialmente, continúo, somos mucho más de lo que tenemos y mucho menos de lo que creemos. Desde luego yo a los 18 años no tenía ni idea de lo que quería ser, es más, estoy en ello. Entiendo que las personas que tienen alguna vocación ésta les vendrá de muy temprano y para ese momento ya sabían que tenían que hacer ciencias o letras y todo ese tipo de decisiones que, aunque uno no lo crea, definen tu futuro.

Alguien que me conozca podría decirme qué hacía yo eligiendo Ciencias Puras, Opción A, Científico-Tecnológica? Yo tengo mi teoría: prefería estar con los de las buenas notas que con los demás, como si se me fuera a pegar algo... Por favor, si se me daban fatal las matemáticas y la física!! Bueno, en realidad esas matemáticas tan complicadas, joder, que todavía no les encuentro la utilidad. Litio, Sodio, Potasio, Rubidio, Cesio, Amonio y Plata... Dibujo, pues vale, mis hijas tampoco me piden una perspectiva en 3D de Minnie...

Así me fue, que en Selectividad saqué la nota justa para seguir estudiando: 5,2 y, esto es lo más interesante, Física 0,5; Matemáticas 2, etc. Menos mal que saqué en Filosofía un 9 y Comentario otro 9. Pues eso, que estaba equivocado. Aún así, sigo estudiando números y continúo trabajando con números (nadie hasta ahora conocía mi pasado).

En algunas conversaciones en torno a una buena barbacoa he intentado justificar mi "normalidad" laboral argumentando toda esta historia, pues sé positivamente lo que hago bien y lo que no. Sé de fútbol sobre todas las cosas y de las personas (en algunas ocasiones he dicho mujeres) en menor medida. A la pregunta sobre a qué quería en realidad dedicarme mi contestación siempre fue la misma: observador.

No es que sea una persona pasiva, sino que lo que unos llaman "prejuzgar" yo lo denomino "fijarme". Ya sé que no es una carrera, pero es lo que sé que hago bien. En repetidas ocasiones me han preguntado por qué no he estudiado psicología y la respuesta era bien sencilla: normalmente tiendo a dar mi opinión sobre las cosas y MI SOLUCION, no la que los demás necesitan. Además, todo lo baso en mis "mirares" que son como los de Serrat, pero versión "Ena-Moral-2.

Ayer, mi muy buena amiga J visitó un especialista en Barcelona que le iba a decir cómo era ella sólo viéndola, por cómo es físicamente. Es lo que se conoce como Psicólogo Morfológico. Tu vas allí y le dices: calzo un 42 y él, haciendo gala de precisión de cirujano, te diagnostica: eres una persona normal.

La cosas no queda ahí, pues además es capaz de decirte qué rasgos importantes debes encontrar en la persona para que sea afín a a ti: pues tú para ser feliz necesitas un tío con los ojos verdes, y si levanta levemente la comisura de los labios al sonreír, será para toda la vida.

Pero hay más. Al parecer es capaz de orientarte sexualmente para saber dónde y qué buscar. Esto en realidad echa por tierra todas las teorías creadas a lo largo de los años en tugurios nocturnos, que al final es donde hemos conocido todos a nuestras parejas. No hay que ser ni psicólogo ni morfólogo para decirte que un buen par de peras te irán mejor que un mal par de ellas.

Por todo lo anticipado, puedo decir que lo que quiero ser es Psicólogo Morfólogo. En principio, abriré consulta como área doméstica de Ena-Moral-2 y en las mismas condiciones, es decir, sin remuneración. Voy a empezar a cobrar por objetivos (para no separarme mucho de los números) y, como siempre, seguiremos aceptando las retribuciones no dinerarias (ellas saben a qué me refiero).

Nos vemos.

martes, 30 de noviembre de 2010

Generando sustancias

Muy buenas.

Accidentalmente he tenido la oportunidad de medio culturizarme en un programa de TV en el que se estudiaban los orígenes del deseo y algún ejercicio para su mantenimiento, conservación y mejora, en algunos casos.

Al parecer, todo esto viene provocado por sustancias que se generan en el cerebro sin intermediación ni voluntad que lo dirija, por lo que se entiende que el deseo que cada uno tenemos es básicamente el que nos toca, siendo además distinto en hombres y mujeres. Vaya novedad.

Resulta que en los hombres la sustancia principal es la testosterona, que según parece es como si la compráramos en el prayca, y no es difícil de generar. Eso podría explicar la creencia común de que los tíos estás salidos como norma general.

En las mujeres la sustancia premiada es la oxitocina, que a mí sólo me suena a contracciones y, como podéis comprender, no es momento adecuado para los deseos. Será casualidad que las mujeres no consigan generarla con la misma facilidad que los tíos o quizá la química, como ciencia que es, sepa más de lo que sospechamos de dolores de cabeza.

Según estos estudios, para mantener y conservar el deseo son fundamentales 3 cosas, no necesariamente en este orden:

- Buen humor. Cuando se está de buen humor, las sustancias se generan con mayor facilidad.
- Risa. Sé de alguno que para meter, se pone cintas de Eugenio y Chiquito.
- Pensamientos positivos. No sé si se refiere a pensar en que vas a generar muchas sustancias o que el mundo va a ir mejor, cambio de gobierno, etc.

La verdad es que a mí todo esto, junto, me parece un poco empalagoso. Llegar de buen humor a casa, contar un chiste y mirar al futuro con optimismo, no me parece la mejor manera de empezar unos preliminares, pero de todo hay...

Otro estudio mejicano ha demostrado la vinculación que, a través del deseo, tienen el deporte y el sexo. El 80 % de los encuestados asegura desear tener relaciones cuando hace deporte. (90% en los hombres y 70% en las mujeres).

Las mujeres que hacen deporte creen que uno de los momentos más idóneos para tener sexo es cuando terminan sus sesiones, no se sabe si por la oxitocina o por aprovechar que están sudadas y se van a duchar. También culmina este estudio que los grandes esfuerzos al aire libre, del tipo subir una montaña, son aún más generadores del deseo.

Esto nos lleva irremediablemente a olvidarnos de las puertas de los gimnasios, de donde salen ya duchadas, y buscar alguna que haga jogging cerca de casa y que su ritmo se parezca al nuestro, que tampoco hay que abusar del fondo físico.

En los hombres, el esfuerzo físico no sólo estimula el deseo, sino que fortalece la resistencia. Esto es algo que todos sabemos pero nadie quiere reconocer: los tíos que hacen deporte están mejor preparados para el sexo. Podía no ser así, pero sí lo es. Esto no quiere decir que el resto de los mortales no puedan tener deseos, los tienen, pero al parecer más cortos o de menor intensidad.

Estos estudios, en realidad, sirven de bastante poco porque, cuántas parejas conocemos que sean ambos deportistas? Además, yo también me he preocupado de hacer un estudio por mi cuenta y he llegado a la conclusión de que los tíos que van a los gimnasios... digamos que no siempre desean lo que se supone que hay que desear. En mi estudio, las tías no siempre necesitan hacer deporte para desear, porque las sustancias que necesita ya le son generadas en la habitual sesión nocturna de intercambio de fluidos...

En fin, allá cada uno con sus sustancias...

Nos vemos

lunes, 8 de noviembre de 2010

Las posturas

Muy buenas.

Veo en los últimos comentarios de FB y otras nuevas tecnologías la valentía de las tías sugiriendo dónde les gusta hacer no se sabe muy bien qué. Naturalmente está pensado para que creamos que se refiere al sexo y, como seres planos que somos, así lo tomamos.

Lo que me llama la atención es la diferencia entre los tíos y las tías. Ellas, mucho más refinadas en sus expresiones, huyen normalmente de llamar a las cosas por su nombre y prefieren no entrar en detalles demasiado gráficos. Los tíos solemos ser más precisos y, esperando una barbacoa, se nos llena la boca con posturas y situaciones que llaman la atención de la concurrencia.

Para tranquilidad de ellas, dejar claro que sólo se cuentan las situaciones de los que están sin pareja y han tenido algún escarceo o de las ex de los emparejados. Ante todo, dignidad. En realidad, cualquier cosa que dijeras de tu actual pareja podría ser corroborada -o no- y habría que hacer frente a las consecuencias, y nadie quiere eso.

Desafortunadamente no he estado en conversaciones de mujeres en las que se cuenten escenas de cama, ni creo que me gustara, la verdad. Me imagino que mi primera aportación a tal efecto sería algo así como "tranquilas todas, que ya estoy yo aquí" para impartir una clase magistral -siempre teórica- sobre dicha materia.

Dicho esto sí imagino que lo contáis, no sé si con tanto detalle como nosotros, pero rara vez la gente se guarda las cosas. De hecho, creo que la sola idea de contarlo os gusta más que a nosotros y que el doble sentido de las palabras y las intenciones son armas de mujer que utilizáis a sabiendas de que caeremos cual niño impaciente que somos. Ahora te llevo por aquí, ahora por allá, ahora te dejo una pincelada, ahora te la quito y ahora, te quedas con las ganas. Eso no lo sabemos hasta el final -quedarnos con las ganas- pero vosotras sí. Por supuesto no regalaréis algo tan valioso como vuestra intimidad a no ser que nos lo ganemos, llámese por confianza o por que os apetece, que carajo!!

El caso es que, tan sueltas como los comentarios que publicáis, no sois, la verdad. Imagino que es un término medio entre lo que fantaseais, lo que vivís y lo que os gustaría. En relación a esto, tengo que romper una lanza en favor de los que utilizan posturas tradiconales tipo "misionero" y similares porque no es fácil concluir una noche llena de aciertos a la hora de comprenderos y contentaros y llegar al final con las ideas claras: He llegado hasta aquí, ahora tengo que cumplir. Es una opción.

Porque, os habéis parado a pensar en vuestra preguntas cuando alguno intenta salirse de lo tradicional.

Fragor de la batalla en el que uno está más por pensar en la siguiente postura que en lo que está haciendo y que, armado de valor y con voz muy autoritaria dice:

- Date la vuelta

Un poco dubitativa y mirándote a ver si adivina tus intenciones,

- Para qué? -contestáis

Cómo que para qué? Creéis que es necesario saberlo antes de daros la vuelta? Crees que eso contribuye a que la dinámica de la imaginación siga su curso?
Entiendo que la pregunta viene dada por la asociación que, con valor histórico, dais al hecho de darse la vuelta sin preguntar y que nosotros, sin malicia ninguna, nos equivocásemos de orificio repetidamente (en nuestra defensa alegaré que en la oscuridad todos los gatos son pardos). Respuestas de ese tipo coartan la libertad y apocan la iniciativa masculina. (No, por ahí no!!!)

Cuántas veces no se habrá oído a las mujeres decir que su sitio preferido es en la encimera, o la mesa o cualquier sitio no habitual, cuando SABEMOS perfectamente que habrá que tener cuidado con el frío de la cocina, las fotos de la mesa y demás obstáculos que nos encontremos? Sexo virtual, que se llama: lo que te gustaría, pero sin demasiadas trabas.

En defensa de ellas, que en realidad no han sido atacadas, diré que, llegados un determinado momento, digamos que cooperan con la mejor de sus disposciones y sin excesivas trabas, lo que nos lleva de nuevo a la responsabilidad masculina de saber cómo, dónde y cuándo. Es el precio a pagar por un cuerpo de curvas que no nos merecemos y que, por tanto, hemos de ganar.

Reto a que contestéis a una pregunta explícita: ¿Dónde os gusta más hacer el amor? (Para que veáis que sí se puede poner con todas las letras) Entiendo la tranquilidad del anonimato y apoyo el juego de la intimidad, pero desde aquí, abogo por la vivencia de experiencias nuevas que nos enriquezcan a todos, de las que saquemos conclusiones beneficiosas y nos lleven a un sexo mejor, sin complejos.

Mi consultorio de Ena-moral-2 continúa a vuestra disposición.

Nos vemos,

viernes, 5 de noviembre de 2010

Duda existencial (sólo para seguidores muy fieles)

Muy buenas.

Según estoy yendo a la cama mi cabeza decide que quiere seguir pensando (o empezar a hacerlo) y que la idea de desconectarse, aunque sea por tiempo determinado, no le convence. Si alguien inventara algo para plasmar la tormenta de ideas que se nos pasan en esos momentos por la cabeza sería merecedor de, al menos, el mayor de mis reconocimientos.

Justo antes de dormirte te repites una y otra vez las "brillantes" ideas que has tenido con la esperanza de recordarlas al día siguiente tal y como las imaginaste. Nada más lejos de la realidad. Te despiertas sin ninguna pista sobre tu excelencia, lo que sin duda te pone en el lugar que realmente te corresponde, el de los normales. O dicho de otra manera, no eres tan especial como creías.

He procurado siempre ser muy cuidadoso con lo que pensaba de mí mismo, intentando abstraerme de las definiciones que siempre han hecho sobre mí la gente que (evidentemente) me quiere y, sobre todo, de mi abuela. Es difícil no pensar que eres el mejor y el más guapo del mundo cuando alguien te lo dice con tanta pasión y, lo más importante, con tanto convencimiento.

La duda que me surge es qué capacidad o incidencia tiene la convicción con la que se hacen o dicen las cosas. Tengo una lucha interna entre mi querencia a no creerme mejor que los demás y la sensación de que sí lo soy. Como todo en la vida, cada uno acaba en su sitio pero, cómo debo actuar si SÉ que lo que diga o haga puede cambiar las cosas? Esto no es lo más preocupante, sino la posibilidad de que mi actuación y mi mente decidan no estar en el mismo prisma y, a sabiendas de su poder, una quiera sacar provecho.

Con todo esto quiero decir que no puedo estar muy seguro de que lo que consigo sea fruto de la razón o del convencimiento. Por otra parte, cómo puede uno dejar de lado la convicción que tiene sobre las cosas para hablar pura y objetivamente? Acaso actuar así no sería también una mentira porque estás quitando de la ecuación algo que podría influir en el resultado final? Me haría mejor o peor persona decir a cada uno lo que creo que quiere oír? Supongo que depende: para ellos estaría bien y para mí supondría un ejercicio de análisis interno para saber si se trata de la "verdad" o del poder de mi convencimiento.

El otro día me dijo alguien que no era mi abuela que seguro que pocas se me habían resistido. Tengo que decir que, por supuesto, no ha sido así. Creo que sabemos cuándo nuestro "poder" va a ser efectivo o no y es posible que en esas situaciones decidamos no actuar porque nuestra mente nos advierte, pero también estas habría que considerarlas calabazas en toda regla porque dejas de actuar a sabiendas de ir en contra de lo que quieres. Mentiras internas que las llamo.

En fin, afortunados los que llegan en las últimas a la cama cansados para pensar.

Nos vemos.

jueves, 14 de octubre de 2010

Sentirse fea

Muy buenas.

Siempre me ha llamado la atención la facilidad que tienen las tías para sentirse feas, gordas o demás lindezas. En realidad, supongo que cuando te lo están contando es precisamente para que les digas que no, que bajo ningún concepto o mirada se pueden ver de esa manera. Reforzar la autoestima que se llama ahora.

Pero, es de verdad que se sienten así? Voy a admitir que es posible que alguna vez podamos notar algún cambio, pero se da la circunstancia que nunca coinciden con vuestras sensaciones. Es más, cuanto más o arregláis y/u os ajustáis (tuneáis que dice mi buen amigo JP), menos nos gustáis.

Vas a salir a cenar y bajan con un modelito fenomenal. Joder, qué puntualidad, vamos en hora! De eso nada. Sólo baja para ver tu reacción. No basta una simple aprobación, tienes que estar absolutamente convencido -asombrado sería mejor- sobre lo que estás viendo.

- Pero, de dónde has sacado ese vestido que nunca te lo había visto!
- Te gusta? (Esto es típico)
- Que si me gusta? Es precioso (fundamental no mirar el reloj, que no sospeche)
- Pues lo tengo hace mucho. Pensé que no te gustaba.
- Pues estás fenomenal. Nos vamos?

La cagaste. Te ha pillado. Hay que dejar que ellas lleven el ritmo, que no se note que tienes prisa. Lo único que importa en ese momento es que ella se sienta a gusto.

Cuántas veces tiene alguien que oír que es guapo/a para creérselo? Nunca. Todo es tan subjetivo que en realidad sólo importa cómo se vea cada uno en un momento determinado y, en eso y no sé por qué razón, ellas tienen muchas situaciones en las que no se encuentran. Alguien puede asegurar que otro es guapo, que todo el mundo esté de acuerdo? Pues no.

Lo que sí tienen claro es que si miras a una, esa es guapa.

(probador de una tienda de ropa, has ido y vuelto con 10 prendas distintas, de las cuales sólo le has visto puestas 2 porque las otras ni merecían la pena)

- Dile a la chica si tiene este en marrón
- Dile si tiene una talla más, claro, como ellas no comen!

Estás detrás de la cortina esperando nada. Mosqueado porque NO quieres estar ahí. Naturalmente no has dicho nada.

- Cómo me queda este?
- Fenomenal
- No te gusta, verdad?
- ??
- Sí, si te lo he visto en la cara.

Vuelves detrás de la cortina. Es increíble los malabarismos que hacen las tías para que no se vea nada con las dichosas cortinitas. Pero no podéis hacer nada: se ve. Entonces empiezas la búsqueda del ángulo perfecto que te permita ver a la rubia de la 3 y atender la solicitud de cambios a la que te ves sometido. Justo cuando NO estás a lo que tienes que estar, se abre la cortina y te preguntan que qué haces, que dónde estás mirando. Naturalmente, como mi dice mi gran amigo J, hay que negarlo todo.

Entiendo perfectamente que las cosas hay que cuidarlas, cultivarlas y no darlas por poseídas. Me parece un mal augurio creer que algo es tuyo, que no tienes que hacer nada por mantenerlo. Si alguien te dice guapo/guapa das las gracias y eres amable, pero nada más. Mejor no pensar que te quieren y que tienes que ganártelo.

No entiendo cómo puede afectaros tanto algo que nadie ve salvo vosotras. Además, tampoco nadie puede remediarlo: hasta que no os convencéis todo es en balde. Por lo tanto, sobramos. Sobramos porque lo que digamos nunca será lo que queráis oír, es sólo una necesidad de descargar. Sobramos de compras: dichosas las mujeres que lo entienden.

Guapas, guapas y guapas.

Nos vemos.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Días malos

Muy buenas.

Hay días en los que todo parece ponerse en contra y sientes un nudo en el estómago, como si el mundo en general te hubiera fallado.

Las causas suelen ser diversas: alguna discusión con alguien que te importa, disgustos en el trabajo, haber dicho algo que no querías (o le que es peor, que no sentías), interpretaciones, malos entendidos, etc. Todas ellas tienen como denominador común que te transportan irremediablemente a un estado de absoluta soledad y desamparo.

Me pregunto si todo el mundo se siente igual, quiero decir las partes implicadas. A lo mejor uno se va a casa con el runrun y el otro está como unas castañuelas. Tiene algo que ver con la culpabilidad? Más bien me inclino por la responsabilidad de fallarse a uno mismo: si alguien se ha molestado contigo es porque has hecho algo (queriendo o sin querer). Rectificar, analizar e intentar mejorar es lo mínimo que uno puede pensar en hacer después de todo.

Pero hay días que son tristes, que uno no encuentra consuelo. Imagino que las depresiones deben ser parecidas a unos cuantos días de ese tipo seguidos, sin un respiro de felicidad para poder enfrentar los siguientes. Para combatirlos, nos inventamos "mundos" imaginarios en los que las cosas están bien así o ponemos a los más conocidos a nuestro "nivel" para no sentirnos sólos en las soledad: cuanta más gente esté como yo, menos grave es mi situación.

Afortunadamente he tenido muy pocos días así en mi vida. Cuando se han dado, lo primero que he querido es hablarlo con la gente que me importa, no con el ánimo de descargarme, sino de compartir. La música también tiene sobre mí un efecto balsámico y el deporte en general, y entrenar en particular, liberan mi mente y me permiten pensar con mayor nitidez donde me encontraba atascado.

He escrito esta entrada para agradecer a Raquel el abrazo que me ha dado hoy. No creo que haya nada que pueda "curar" tanto y tan rápido. Estábamos abrazados y he notado momento a momento cómo me cargaba de energía. Te hinchas y te haces más y más fuerte, casi invencible. Protector.

Estoy en contra de los que se empeñan en hacer las cosas difíciles. De los que se alivian con la violencia verbal, como si no fuera violencia, como si no te hiciera daño. Estoy en contra de las mentiras y las medias verdades, de ocultar lo que pasa.

Estoy a disposición de todos los que tengan días malos. Mis abrazos para todos. Mi energía para todos.

Nos vemos.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Las (malditas) interpretaciones

Muy buenas.

Cuántos de nosotros hemos tenido al menos una discusión por la interpretación de, no sólo lo que hemos dicho, sino de lo que el otro pensaba que queríamos decir, o la forma en que lo hemos dicho o la forma que el otro piensa que las hemos dicho.

Para empezar, habría que analizar la intención que tiene el que habla. Si va por la vía de no esconder nada y decir exactamente lo que quiere decir, lo normal es que no encuentre explicación ante la interpretación de sus palabras. De hecho, no entenderá ni siquiera que tenga que haber una interpretación: lo que he dicho es lo que quería decir, no hay dobleces.

Supongo que en este punto habrá que manejar la posibilidad de que haya alguien que, efectivamente, lo que diga admita una interpretación. Pero, para qué, cómo iba alguien a querer intencionadamente que sus palabras fueran interpretadas? Tal vez para no decir explícitamente lo que se quiere? Para no ser él el que lo diga? Aquella frase de "Eso no lo he dicho yo, lo estás diciendo tú ahora"

Lo más difícil de todo esto es que resulta totalmente incontrolable. No depende de si lo que decimos es lo que queremos decir, sino que influyen la forma de decirlo y el estado anímico de la persona que lo escucha. Si por un casual sabemos cómo es ese estado emocional de la persona y decidimos contar lo que queremos en función de eso, estamos ya orientando la interpretación?

Para mí, la verdad, resulta difícil aceptar la posibilidad de cualquier interpretación sobre lo que digo porque estoy seguro de ello, pero tengo que reconocer que siempre tiendo a interpretar lo que la gente dice. Es más, casi siempre doy por buena mi interpretación antes que la versión oficial, lo que obviamente me sitúa en el plano contrario a mi queja!!! Por lo tanto, debemos decir algo y esperar que la interpretación sea idéntica a lo que queríamos decir?

Todo esto podría resumirse en algo muy básico: la verdad de lo que decimos es la mezcla entre lo que queremos decir y lo que la gente interpreta. Tampoco es cierto que siempre digamos lo primero que nos pasa por la mente y seguramente moldeamos nuestras palabras dependiendo de lo que queramos que interpreten y la persona con la que hablamos: no somos tan naturales y espontáneos como creemos.

Quisiera, como mi buen amigo V, no interpretar y ser capaz de escuchar y aceptar. De momento, interpreto. Si alguien alguna vez ha malinterpretado alguna de mis palabras, decirle que nunca es mi intención, pero admitiendo que soy el primero que lo hace, debería pedir perdón.

En fin, siempre os envío este blog e interpreto que nadie se siente molesto por ello. Algo que sí puedo asegurar es la sinceridad, así que estáis a tiempo.

Nos vemos.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Sobre cómo elegir

Muy buenas.

Alguien podría estar seguro de haber elegido a su pareja? Alguien, por el contrario, podría decir que ha sido él el elegido? Nos juntamos porque nos elegimos o no tiene nada que ver?

Sobre el gusto de los tíos está más o menos está todo escrito, o eso creen las mujeres. Por definición, y en un primer momento, diréis que nos gustan sueltecitas, como primera premisa. En ningún momento se sopesa la posibilidad de que busquemos algo en ellas que no sea su físico. Esto siempre me ha llevado a preguntarme dónde quedáis vosotras. Se supone que sólo habláis de las demás, no, no de vosotras mismas?

Claro, se supone que nuestra elección - vosotras - sois algo más que una atracción física, cómo no. Aunáis el resto de las cosas que ninguna otra podría, o al menos si es valorada por un grupo de amigas. Naturalmente no estoy en esas conversaciones, pero estaría por apostar que ninguna, incluidas las presentes cuando no están, saldría agraciada de la misma.

A saber:

- Como mi decía mi suegro, a todas las novias les gusta subir a la montaña. Somos planos, efectivamente, y no vamos a pensar que lo dejaréis de hacer. Pero en realidad, qué se consigue engañando a un entusiasmado novio? Qué se supone que haréis mientras subimos el resto de los días? Porque si subimos es porque nos gusta, y nos seguirá gustando.

- Nos gustan las tías deportistas, que nos acompañen en nuestras escapadas de surf, puenting, ski, etc. Alguien que se sienta cómoda con unas zapatillas y dispuesta a la siguiente aventura. A la vez, deberá ser sofisticada y elegante, así como buena anfitriona.

- El hecho de ser simpática, divertida, juerguista y aventurera no tiene que ser un impedimento para acabar sus estudios universitarios. Poder mezclar algo del Hola y el Muy Interesante. Saber que podremos combinar conversaciones de tíos con temas intelectuales...

- Ser recatada de día y loba de noche no sólo es patrimonio de Shakira. Dulce con los niños y salada cuando hay que serlo.

Alguien cree que todo esto se puede elegir? Mi opinión es que no. Después de un desengaño todos piensan que a partir de ese momento sólo elegirán con tal o cual premisa y, sobre todo, siempre hay un elemento común: se buscan coincidencias y compatibilidades. Como si eso fuera posible. Como si todo lo que fuera a pasar tuviera que ser comprendido y aceptado por la otra persona porque "erais compatibles".

Lo cierto es que las elecciones de las tías, en contra de las creencias generales, son mucho menos oníricas. Ellas sólo quieren que las quieran. Es una verdad como un templo. Si quieres a una tía, estará contigo toda la vida pero, ¿por qué nosotros no somos capaces de aceptar que todo cambia, que no es necesario que suban siempre a las montañas?

En realidad, nosotros somos los que engañamos. Donde estaba el "siempre pensamos en los mismo" ahora sólo está el "no me hacen ni caso" de las tías. Planeamos una casa bonita y una familia feliz para no atenderla como se merecen. Es cierto que nos siguen gustando las mismas cosas y seguramente con los mismos amigos, pero no es la realidad.

Lo que tenemos es fruto de lo que hemos hecho y lo que tendremos será lo que queramos hacer, no de lo que siempre pensamos que pasaría.

Sinceramente, creo que lo que elegimos es querer querer.

Nos vemos.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Acercarse para alejarse

Muy buenas.

Hay ciertas tendencias que parecen no poder cambiarse nunca, que siempre toman el mismo camino, o al menos todo el mundo las afronta de igual manera. Es como si uno supiera lo que va a pasar y aún así, se resistiera a dejar de hacerlo, a pesar de que seguramente conozca las consecuencias.

Cuando uno va hacia un camino es difícil que nadie le detenga. En estas circunstancias se da algo que nunca consigo calibrar bien cuando, de repente, te comentan lo que quieren hacer. Se supone que si no te dicen nada, están pidiendo tu opinión o tu consejo, o es sólo a modo informativo? Informativo casi lo descartamos porque cuando terminan de hablar y tú estás callado, siempre dicen "bueno, qué?". O sea, que se supone que tienes que decir algo.

Decir algo es bueno o es malo? Debemos suponer que la persona que nos está contando todo esto espera que le digamos lo que pensamos sobre el tema en cuestión o quizá lo dice para que le digamos lo que espera oír? Se supone que si sabemos que, efectivamente, está esperando que le digamos lo que quiere oír, debemos decírselo?

Naturalmente aquí entra en cuestión la otra persona. Qué sentido tiene que alguien nos pregunte algo que quiere oír cuando ADEMÁS sabe que lo vamos a decir porque efectivamente lo quiere oír? No será mejor que si alguien nos pregunta o comenta algún asunto, tenga la mente totalmente abierta para recibir nuestra opinión o consejo en su caso? Porque, podemos decir que hemos ayudado a alguien sólo por escuchar? La mayoría de la gente valora mucho que la escuchen, da igual lo que opinen, sólo necesitan desahogarse.

Y si alguien tiene la necesidad de contar algo porque de otra manera no le es posible comunicarse, no será mejor que de entrada digamos que el primer problema es precisamente ese, la imposibilidad? Seremos mejores amigos si asentimos en las conversaciones y no decimos lo que realmente pensamos, aún sabiendo que la otra persona necesita que la escuchemos?

Es un círculo de necesidades. Preferimos solucionar el problema más inmediato que tenemos sin pensar en el origen o en lo que pueda pasar después. El consuelo que encontramos al momento nos da una tranquilidad que no conseguimos pensando que ,ADEMÁS, tenemos otros problemas. Quién quiere reconocer que tiene algo que solucionar?

El siguiente paso es la confianza. Estableces una relación con alguien muy estrecha, cada vez más cercana. Da igual que sea tu pareja o un amigo/a. Es lo normal porque para poner en antecedentes y contar lo que nos pasa debemos establecer ese círculo de confianza, aún sabiendo que es un círculo caduco que sólo estará el tiempo necesario para solucionar nuestro problema. Recordemos que nosotros creamos ese círculo y que, en principio, es sólo caduco para nosotros porque es finito: queremos resolver la cuestión.

Entonces comenzamos ese proceso consistente en hacer a la otra persona partícipe de nuestra propia vida, haciéndole ponerse en nuestro pellejo para que sepa, de viva voz, lo que nos está pasando. Cuantos más datos tenga y comprometida esté la otra persona, más fiable podrá ser la valoración.

Una vez conocidos los detalles deberíamos saber si tenemos o no que hablar, y si es que sí, en qué términos. Quieres mi opinión o mi consejo? O mejor te callas porque al final sí que era meramente informativo.
Aquí es donde entra la supuesta "mano izquierda", esa por la que todos debemos saber sin que nos lo digan qué debemos hacer o decir.

Al final, es un traslado de emociones. Pasamos nuestras necesidades a otro con el fin de que nos parezcan menos gravosas. En realidad da igual su respuesta porque nosotros sabemos lo que queremos oír, lo tenemos decidido y lo que que necesitamos es sólo una confirmación. Conozco poca gente que acepte consejos y todos preferimos las opiniones, porque aunque las hayamos pedido, con decir que son eso, opiniones -y por tanto cada una diferente- es suficiente.

Lo malo son las huidas. Después de la tormenta de información y de la cercanía que hemos creado, solemos tender a huir, a darnos un espacio o tiempo prudenciales. Dónde quedan las personas que nos escuchan?

Nos vemos

martes, 3 de agosto de 2010

Las tetas

Muy buenas.

He estado buscando alguna palabra que pudiera sustituir el título y que nadie se sintiera escandalizado o cohibido, pero resulta que no está muy clara su etimología y para ponerla en cualquier idioma, pues la pongo en español, que es el idioma oficial de este blog (aunque varios editores me recomienden su tradución a los idiomas más importantes).

El caso es que hacía tiempo que tenía este tema entre manos -comentario libre de interpretación- y finalmente he decidido tocarlo, el tema. Mi intención, como siempre, es aportar una pequeña vela en el conocimiento de las mujeres sobre los gustos de los hombres: por qué nos gustan las tetas (tanto).

Podríamos hacer un simposio sobre su belleza y/o tacto, volúmenes, pesos, etc, pero todo es sería en vano. Seguramente son cosas que a vosotras os importan y además creeis que a nosotros nos importan también, por eso nos soléis preguntar:

- Tengo las tetas más caídas? (Haciendo un gesto de sujetarlas y soltarlas)
- Para nada, están perfectas
- Tú crees?
- Sí lo creo

Esto lleva a confusión cuando de repente, y por casualidad, en la playa, aparece una tía con unas súpertetas y -inevitablemente- tendemos a las comparacíones:

- Por qué le miras las tetas?
- No las estaba mirando
- No decías antes que las mías eran perfectas?
- Claro, y es verdad

Conclusión: nos gustan todas. A esto le sigue el típico comentario femenista que diría "sois todos iguales" o "siempre pensando en lo mismo", pero la verdad es esa. No sé si lo malo es que nos gusten todas o que no nos gusten "sólo" las vuestras, cosa harto improbable, porque lo que importa es el deseo, la querencia de toda la vida. Sería algo así:

Te la encuentras por el pasillo e, instintivamente, le tocas las tetas. Aprentando, como si pudieras meter la cabeza entre ellas.

- Ay cariño, pero qué manía. Por qué te gustan tanto? Qué notas?
- Pues no sé, me gustan. Me gusta tocarlas.

Hay alguna prueba mayor de amor, tocar a tu pareja por el sólo hecho de que te apetezca? Acaso es necesario algo más? Esto, en realidad, podría explicar muchas cosas. Es cierto que es posible que nos apetezca tocar alguna más, pero es sólo eso, tocar. Nada de amor. Es suficente? Cuela?

Además, también tendéis a olvidar vuestro primer encuentro con nuestro hermano pequeño, que diría alguno que conozco:

- Espera, que la quiero ver de cerca
(Naturalmente uno espera algo más)
- Qué grande! (Esto siempre me gusta pensar que es así, es mi blog)
(Es el momento que aprovechas para moverla un poquito)
- Hala, la puedes mover cuando quieras!
- Y más cosas!

Es algo instintivo. Podría buscar alguna explicación científica o preguntar a Punset, pero la realidad es que uno va por la calle y ve unas buenas tetas y le dan ganas de tocarlas. También pasa con las menos buenas. De hecho, no entiendo a qué tanto esconderlas cuando, inevitablemente y con el paso del tiempo, no serán igual. No es que nos importe, pero influye finalmente en que las podamos tocar porque seguro que en ello encontráis un motivo para impedírnoslo (que no, que nos gustan todas).

En el fondo, cada una sabe lo que tiene:

- Las que son menos guapas con buenas tetas aprovechan cualquier momento para sacar el tema (y mostrarlas del modo más recatado y también más explícito posible)
- Las que son guapas con menos tetas siempre tienden a restarles importancia (auque luego se gasten una pasta en sujetadores mágicos).
- Las que son guapas y con buenas tetas suelen curiosamente no darles importancia, porque al final siempre se quejan de que nadie las "entra" (pocas veces he oído algo tan injusto)

Este post está dirigido a las que son menos guapas y sin tetas. Deben comprender que es verdad que nos gustan. Ya sea por un instinto animal o porque, al final, todo es mucho más sencillo de lo que creemos.

Sólo puedo animar desde aquí, plataforma para el conocimiento, a disfrutar de nuestra sin razón. Siempre en disposición.

Nos vemos.

miércoles, 14 de julio de 2010

Posicionamiento

Muy buenas.

Hoy he leído una interesantísima noticia acerca de las repercusiones de una "marca". Al parecer, todo depende del posicionamiento y la influencia que tenga este sobre los demás. Así lo explicaban:

1) Posicionamiento simple.- Va un señor por el mundo y le preguntan:

- Conoce España?
- Sí

Puede incluso nombrar ciertas características especiales.

- El sol, los toros, etc.

2) Posicionamiento espontáneo.- Va un señor por el mundo y le preguntan:

- Dígame 5 países
- USA, Rusia, Italia, Alemania, etc.

Al parecer, el hecho de ganar el mundial ha hecho que España pase de un posicionamiento simple a uno espontáneo. Esto no tendría nada de especial si no fuera porque es algo que no se puede conseguir con dinero. Es algo que se gana. Además, a países como China, USA, Alemania, etc no les vale de nada ganar el mundial porque siempre están en el top 5 de los países, por lo que no cambian de posicionamiento. Si es que son unos sosos. Si cuando todos decimos que como en España no se vive en ningún lado...

Todo esto me ha llevado a reflexionar sobre la necesidad de cambiar de posicionamiento. No sé si refiere a no permanecer estático -abierto a los cambios- o a los cambios de posiciones, tan necesarios contra la monotonía.

Desde luego, está muy bien que si a alguna le preguntaran por ti, supiera reconocerte (tampoco pedimos que diera cualidades o características), pero uno estaría encantado de escuchar su nombre dentro del top 5 de tíos (si es de tíos buenos mejor). Este cambio de posicionamiento siempre es interesante.

En qué se basan las listas de las tías? Qué ponderan? Tienen listas? Las enseñan, las comparten? En qué top 5 estoy, please! Una vez más, "Alta Fidelidad".

Por qué se nos pone esa cara cuando alguien habla de nosotros? En realidad, todos deberíamos saber cómo somos, con nuestras virtudes. No es que me haya olvidado de los defectos, es que no los solemos tener, a no ser que sean del tipo "soy muy perfeccionista", "de bueno que soy parezco tonto", "me entrego demasiado" y un sinfín de ellos que ya sabréis. Conozco muy pocas personas que admitan pensar en ellos como primera opción y que lo digan sin ningún complejo. Bravo por ellos. Seguramente sea mucho peor darse cuenta de que alguien es así por sus actos.

Además, cuando alguien habla de nosotros sólo nos dice lo bueno. Y supongo que todo el mundo es bueno para alguien, lo que hace inútil las comparaciones. Lo único que podemos dar como cierto es cuando varias personas nos dicen algo que no es tan bueno, que no es malo pero que nos escuece. Ahí anda rondando la verdad. En el fondo sabemos que somos como somos, pero todo el mundo lleva un gran litigiador muy dentro de sí que le hace defender posturas inimaginables.

Casi todo el mundo dice que en el punto medio está la verdad, no estoy muy de acuerdo. La verdad estará donde esté y somos nosotros los que nos quedamos a medias. Eso se llama posicionarse. Algunos se posicionan en su verdad y no se mueven esperando que la gente simplemente les reconozca por su nombre y otros la buscan para que su nombre sea lo primero que se te venga a la cabeza.

Alguien sería capaz de encajar una lista con, no diré demasiadas, 5 cosas "no buenas"?
No es lo mismo ir con tu mujer y que te diga si conoces a Mónica, que te pregunte 5 nombres de mujeres. En cuanto digas Mónica el primero, te preguntará por qué ese. Acto seguido te preguntará si has tenido algo con ella, luego si estuvo bien, luego que si te acuerdas alguna vez de ella, para luego volver para decirte que sigue sin entender por qué dijiste su nombre primero...

La verdad es que sólo me gusta oír lo bueno de mí. Cuando es malo me mosqueo, seguramente porque creo que no es verdad, supongo que como todos. De lo bueno podéis decirlo todo, de lo malo también, pero no os haré mucho caso.

Nos vemos.

lunes, 5 de julio de 2010

Autoayuda

Muy buenas.

Hace poco he tenido un viaje de relax, o de salud, o no sé cómo llamarlo. El caso es que he estado en un sitio que por supuesto ya os recomendaré y estaba lleno de libros para estar sano física y mentalmente. Hay gente que hace de la salud su forma de vida, ya sea a través del deporte, de la alimentación o de la psicología; y otros escriben libros sobre cómo vivir precisamente eso.

Lo que más me llama la atención son los títulos de estos libros. Lo cierto es que, junto con los de las pelis porno, son de lo más divertidos. Además veo ciertos paralelismos, lo que me da a entender que, definitivamente, lo que le importa a la gente es la salud y el sexo.

"Las peras: del árbol a la boca". Qué puedo decir? Está claro que cuando somos pequeños no llegamos, pero en cuanto crecemos unos palmos estamos como locos por llegar a ellas. No confundir con "Espero esas peras", de Pajares y Esteso.

"Los melones de Murcia: lo mejor que da la tierra". Pues claro, qué esperaban? La verdad es que no se complican mucho con los nombres. Imagino que buscan algo que la gente identifique rápidamente, sin tener que pensar mucho: uno piensa en los melones de Murcia e inevitablente se le hace la boca agua. Dicen que por la noche son indigestos...

"El pepino: recetas varias". Recetas varias? Joder, si al final esto es todo marketing. Apuesto a que a mayoría pasarían por el súper sin caer en los pepinos, pero con un título así de sugerente, pues se empieza a pensar.

"La chirimoya y nuestro destino". Este es el típico ejemplo de algún listo que se cree que por poner un título enigmático la gente se hartará a comprar chirimoyas, al precio que está el kilo y con la que está cayendo...

Desde luego, son títulos que pretenden enganchar a la gente. "Qué hacer cuando te dejan?", puede ser oportuno y la gente seguro que cae e incluso contará cosas interesantes, pero desde luego para mí pierde toda credibilidad cuando en el segundo estante encuentras "Qué hacer cuando te dejan: lo que no te contamos en el primero"

"El dolor de la primera vez". Lo ves en la librería y qué haces? Qué será lo que duele? Seguro que hay gente que lo compra porque, sin duda, algo le ha dolido. Además, hubo una primera vez que le dolió. Sin duda es su libro. Para no llevarse sorpresas es mucho mejor la famosa "Lali, mi primera vez por detrás" o la archiconocida "Torpedeadas por la popa", que no dan lugar a equívocos.

No quiero, ni mucho menos, quitarle importancia a este tipo de libros que, seguramente y lejos de cualquier frivolidad, han ayudado y ayudarán a mucha gente. Me gustaría entender por qué es más válida la opinión de cualquier otro que la cercana. En definitiva, todos queremos que la gente busque soluciones y lo cierto es que el camino no importa, pero llama la atención que todos damos por hecho que "si algo está escrito" debe ser verdad.

Al final, saber que todo lo que comemos está estrechamente relacionado con alguna parte del cuerpo y que nuestros excesos o defectos con ellos son la causa de todos nuetros males es, cuando menos, jodidamente revelador. Todos sabemos lo que nos va bien o mal y lo que nos sobra o nos falta, pero está claro que leerlo nos dicta una sentencia que no podemos obviar.

Mi recomendación personal -y si queda escrito debe ser verdad- sería "El ciruelo español: el pequeño Hulk".

Nos vemos.

lunes, 14 de junio de 2010

Lo que se aprende cuando te dejan

Muy buenas.

En mi nueva misión de sembrar la felicidad entre mis conocidos, la primera tarea será ver las cosas con optimismo. Las cosas malas siempre tienen su lado bueno o al menos relativo. Cuando nos pasa algo malo tenemos la opción de dejar pasar el tiempo, lo que nos dará cierta perspectiva; o intentar ver esas "relatividades" que nos suavizarán lo acontecido.

Hay una cosa que siempre me ha llamado la atención: quién deja a quién. Es el que dice "mejor lo dejamos" o el que da pie a dejarlo? Porque estoy seguro que más de uno ha dicho "Bueno, mejor lo dejamos", pensando para sus adentros que por Dios diga que no. Así que personalemente me decanto por el que quiere dejar, por así decirlo.

Porque, tampoco es del todo cierto que el que esté pesando en dejarlo las tenga todas consigo. Se mezcla el cariño que seguro tienes con el amor que dudas tener y el sentido de culpabilidad que sientes por lo que vas a hacer y que consideras injustísimo hacia la otra persona. De hecho crees que merece todo lo mejor y que tú, en ese momento, no puedes darle. Es más, desearías que se lo diera otro para así no sentir que debes ser tú el que tome una decisión que en realidad te puedes ahorrar.

En este punto, desde luego, hay que detenerse para analizar lo surrealista de la situación. Posiblemente hayas basado toda tu relación con esa persona en el respeto, la fidelidad y el amor, y naturalmente pensar que estuviera con otra persona te hubiera puesto en guardia. De repente te encuentras deseando que otra persona la haga feliz para no ser tú el que lo tenga que hacer, vamos, lo que se ha llamado toda la vida quitarse el muerto...

El otro punto de vista es del que es dejado. Normalmente es una lucha contra uno mismo por no querer darse cuenta de lo que es inevitable. Hay momentos claves en los que un inicio de una frase o una palabra son ya sinónimos de que te van a dejar, de que por mucho que hagas no podrás dar la vuelta a la situación. Te agarras a los últimos reductos de cariño (de los que hablábamos antes) de la otra persona, a los abrazos, a los besos y a cualquier cosa que te haga pensar que el final será distinto. Aunque tú lo sabes bien.

Una de las cosas más bonitas de cuando hay una ruptura es el deseo irrefrenable de despedirse en condiciones, lo que se llama el polvo de despedida. Es una mezcla de liberación con frenesí y devolución de cariño que no puedes expresar e otra manera. Normalmente la persona dejada tiende a confundirse pero, será mejor despedirse así que no de otra manera?

Lo que está claro es que cuando te dejan, sueles aprender algunas cosas:

- El que tú quieras sobremanera no significa que te tengan que querer igual. Esto, sabido de antemano, ahorra muchos problemas.
- Que creas que has dado todo lo mejor de ti no importa demasiado. Igual lo mejor para ti no es lo mejor para la otra persona. Lo que sí te da es la tranquilidad de las cosas bien hechas, cosa que muchas veces la gente no suele valorar porque no cubre su necesidad más básica, que le quiera la otra persona.
- Al igual que no eres el único a la que la otra persona puede querer, también podrás querer a otras. La verdad es que nunca he creído en el único amor verdadero, aunque eso nunca ha sido motivo para abandonar una relación en busca de nada.
- Cuando pasen los años, si has tenido la suerte de "poder" hablar con tus ex, podrás comprobar que lo bien hecho bien está. Recomiendo "Alta Fidelidad" para los que quieren saber qué pasó realmente.

Todo esto variará dependiendo de las causas de la ruptura y de quién dejó. Alguien podría asegurar que fue él el que terminó con la relación, que no fue el otro? Cómo distinguir entre las acciones que uno emprende para provocar que el otro de el paso, de la acción propia de dejar? Fuiste tú, fui yo? Fuimos los dos?

Negar lo que uno sintió es como admitir que no quisimos, que no fuimos nosotros. Alguien puede querer no haber querido?

Nos vemos.

miércoles, 9 de junio de 2010

De la felicidad y de mi incapacidad

Muy buenas.

Corto y al pie. Voy a tratar de explicar "lo que me pasa" para intentar aclarar que no tengo nada contra nadie y que tampoco nadie se me ha cruzado ni nada por el estilo.

1. Creo que hay gente que me rodea a la cual le pasan cosas con las que yo sería incapaz de ser feliz. Al parecer ellos sí lo son, por lo que me alegro sobremanera.

2. El hecho de ver algo que no me gusta me hace incapaz de no meterme e intentar arreglarlo. Esto me hace, con vuestro permiso, retirarme a meditar con mis elucubraciones sobre la felicidad.

3. Si me intereso por lo que yo creía que era algún problema y su posible solución, resulta que estoy totalmente equivocado y que, en realidad, el que tiene problemas soy yo y mi idea de ser feliz.

4. Cuando alguien me cuenta algo tiendo a escuchar. Después lo analizo, me lo llevo a casa y me veo en la obligación de dar una respuesta o intentar mejorar esa situación. Si vuestra intención es sólo ampliar mis conocimientos, por favor decídmelo antes de empezar porque soy incapaz de que no me afecte.

5. Compararse con lo que sucede a tu alrededor es lo más normal. Intentamos suavizar lo que nos pasa pensando que en realidad le pasa a todo el mundo y que por lo tanto no puede ser tan grave. Lo que no entiendo es por qué me metéis a mí en el saco. Yo no voy a nadie a decirle que tiene que ser feliz de tal o cual forma y soy incapaz de tolerar que, para esa equiparación, me digan que "tampoco" yo lo soy, como si eso fuera un consuelo.

6. Todo eso me hace pensar, al parecer también equivocadamente, que soy mejor que los demás. El caso es que si alguien me cuenta un problema, intento pensar en ello y no caer en esos errores. Mejorar, se llama. No me río ni lo asumo. Intento que los que me rodean sean más felices. Ya sé que todo el mundo lo intenta, pero las cosas requieren un esfuerzo que yo, al menos, soy incapaz de ver en la gente.

7. Espero que todo el mundo sea feliz. NO quiero que sean felices a mi manera. Al parecer todo el mundo lo es a la suya. Perfecto. Por favor, comprender mi incapacidad de desentenderme de los problemas de los demás (o lo que yo considero problemas, que parece que no lo son) y dejadme con mis ensoñaciones de felicidad.

Para todo lo demás y los demás, ahí estoy, como siempre.

Nos vemos.

lunes, 31 de mayo de 2010

Ivanno di Luca

Muy buenas.

El otro día escuché en la radio la que ha sido para mí, sin lugar a dudas, la noticia del año: Un italiano de 84 años se cayó de un árbol en su pueblo.

Defraudados? Espero que no. Tras la caída estuvo no sé cuánto tiempo en el hospital curándose las heridas y finalmente los médicos le dieron el alta. Todo parecía transcurrir con normalidad hasta que los familiares empezaron a poner denuncias contra él por dilapidar su fortuna. Vamos, que no iban a heredar nada.

El caso es que el abuelo se estaba gastando los ahorros de toda su vida en el burdel de su pueblo. La policía ha dicho que se puede gastar el dinero, naturalmente, en lo que le plazca. Los familiares decidieron ir más allá y consiguieron que un médico le visitara para declarar su demencia e incapacitarle.

Cual fue su sorpresa que, tras la exploración y los estudios pertinentes, el médico le diagnosticó adicción al sexo. Tras el accidente al parecer se le movieron algunas neuronas y el resultado fue ese. A todo ello ha favorecido la buena salud de Ivanno, deportista acérrimo que siempre basó su alimentación en el aceite de oliva.

Sí, ya sé qué estáis pensando. Para los mal pensados -aunque no veo la necesidad de excusarme- la noticia es real y la escuché en Onda Cero y estoy seguro que en Internet circula.

Entiendo que habrá gente que en este momento esté pensando en subirse a un pino de dimensiones adecuadamente razonables a cambio de tan suculento premio, no es la solución. También podrían plantearse a estas alturas de aceite de oliva virgen extra, tampoco. Imagino que esto es un poco como Obelix, que de pequeño uno se cae de la cama con la suerte que justo se le mueven esas neuronas y su futuro queda escrito.

Porque, quién ha dicho que tenga que ser algo innato? Quién ha dicho que no se pueda mejorar? Quién puede decir que tiene todo hecho? En ese sentido las mujeres son mucho más cómodas que los tíos, libradas de cualquier culpa en lides amatorias.

Siendo sincero tengo que decir que nunca he oído a un tío decir algo malo de una tía en la cama. Para explicarme un poco mejor, no considero que "que te dejen de hacer" o "que no se dejen hacer" tal o cual cosa, sea quejarse de las capacidades femeninas. Es más el joder, qué mala suerte que no he podido llegar a donde quería.

Sin embargo las tías son mucho más afiladas. Si algo sale mal, siempre es culpa de él (no es que me haya pasado, es lo que me cuentan...) No sé exactamente cómo son las conversaciones del día siguiente entre las tías. Si pudiéramos hacer un paralelismo:

- Qué pasa campeona, cómo fue? Te lo tiraste? (Mejor preguntar de entrada, nada de sorpresas)
- Bua tía, no te puedes imaginar.
- Pero, te tocó las tetas? Llegó abajo?
- Me tocó escuchar todo el rollo del fútbol y estuvimos en 4 bares antes de que me dijera si quería ir a un sitio más tranquilo. Y no paraba de pensar en que al final no me lo tiraría.
- Pero, cómo fue?
- Pues después de toda la noche al final ya pasaba de todo y sólo quería dejarle en casa y volver a buscar a unas amigas con las que me había encontrado.
- Y entonces cómo pasó, cuenta ya.
- Pues que al final me dijo que le llevara a casa que al día siguiente tenía partido quería descansar.
- Joder, pues vaya!
- Pues eso, le llevé a casa ya desesperada y cuando estábamos en el portal me dijo que por qué estaba enfadada.
- Le dije que no lo estaba y que yo también quería descansar.
- Entonces me dijo que si no quería subir!

Hay una cosa que debemos reconocer: lo que nos importa es triunfar. Para nosotros triunfar es acostarnos con vosotras, no el resultado. Y esto es sólo porque ES IMPOSIBLE saber realmente si hemos estado bien o mal. Comparado con qué? con quién?

Mejor no pensarlo.

Nos vemos.

viernes, 21 de mayo de 2010

La inversión de las parejas

Muy buenas.

¿Por qué lo llaman sexo cuando quieren decir amor?
Me estoy dando cuenta que las expectativas de los tíos y las tías son inversamente proporcionales a medida que van cumpliendo años.

Los tíos suelen querer empezar sus andaduras sin demasiados compromisos, sin complejos, confiando que la variedad y la cantidad les llevarán a la mejor elección. Normalmente por el camino van dejando jovencitas que sueñan con lo contrario, con encontrar su prícipe azul a las primeras de cambio.

Esta tendencia se invierte cuando pasamos de los 35. Las tías empiezan a comprarse pisos sólas y se compran gatos y ya no les importa el amor -o eso dicen- y los tíos se lanzan como locos a una búsqueda desesperada de doncellas sin pasado (vírgenes a poder ser!!) una vez asentados en sus puestos de trabajo que tanto les costó conseguir.

Creo que uno puede enamorarse igual con 19 que con 35, la única diferencia, obviamente, es la experiencia. Es eso imprescindible? A mi parecer, no. Particularmente tengo una gran admiración por las parejas que "empiezan" y "terminan". No quiero decir que la experiencia sea inútil, pero doy prioridad a otros asuntos, como el amor, la comprensión y la complicidad, todas ellas forjadas por los años vividos juntos.

Hay otra vertiente que tenemos que tener en cuenta: todos buscamos problemas.
Si una tía de 18 se encuentra a uno que le promete amor eterno, es muy pronto. Es muy joven.
Si una tía de 25 se encuentra a uno que le promete amor eterno, no es el momento. No es la prioridad.
Si una tía de 35 se encuentra a uno que le promete amor eterno, no le cree. No es lo que quiere. Ellas sólo buscan sexo, las demás parcelas las tienen cubiertas (o no).

Los tíos somos más lineales (sé que esto no me traerá nada bueno). A los 18, 25 y 35, por no seguir, queremos lo mismo. Sólo depende de la tecla a tocar. A algunos se la tocan con 18 y a otros con 35.

De todo esto hay una cosa que me traumatiza, con la que no puedo convivir: cómo se llega al punto de no creer los unos en los otros. Quiero decir que ya ni siquiera se plantean si se quieren o si no, sino si esto les llevará a renunciar a todo lo conseguido, como si la única opción posible fuera que la otra persona quisiera arrebatárselo.

Entiendo que los tiempos han cambiado y hoy en día no dejamos de ver a mujeres preciosas que tienen que sacar a sus hijos adelante y tíos deseosos de dar cariño, hartos de sentir que el trabajo da las satisfacciones que da. Por qué nos empeñamos en que sea diferente a cuando tenemos 14 años? Al fin y al cabo soy sólo una chica pidiendo que la quieran (Notting Hill).

Quiero apostar con cualquiera que quiera jugar conmigo. Mi apuesta es simple: el que quiere, es querido.
Reclamaciones y sugerencias: Ena-Moral-2

Nos vemos.

martes, 11 de mayo de 2010

El primate de los huevos

Muy buenas.

Finalmente he caído ante la insistencia general y la semana pasada estuve viendo Redes. Me gustó. Hablaban de los monos y sus parecidos razonables con los humanos, aunque también los tengan las ratas y alguno más.

Por lo visto hay un tipo de primates a los que les crecen los huevos. Hasta ahí nada nuevo, a todos se nos han hinchado alguna vez. Lo anormal es que a ellos les crecen porque a ellas les gustan más cuanto más grandes son. Al parecer cuanta más cantidad de esperma tienen más sustancias desprenden y eso a las monas les vuelve locas.

La pregunta es obvia: ¿importa el tamaño? Está claro que sí. Si las monas pueden distinguir el aroma del esperma, nuestras mujeres podrían calificarlo sin vernos. Podríamos hacer la prueba poniendo una venda en los ojos a más de una y estoy seguro que sacaría hasta cómo tiene las pestañas.

Primera reflexión: cómo saber si es grande o no

Naturalmente, no vale con que nuestra mujer lo diga. Lo primero porque poder valorar ese tipo de cuestiones implicaría que ha visto más de una, que podría comparar, y eso NO ESTA BIEN. Por otra parte ellas tienden a cuidar nuestra autoestima y serían incapaces de gastar bromas tipo "bígaro" o  "mi cosita".
La única opción válida es haber estado en un vestuario masculino y con gente de confianza, tipo algún equipo. Ellos te dirán sin ningún rubor dónde te encuentras en el ranking de los ciruelos. Si no lo hacen ya te encargarás tú de compararte como puedas en el espejo (que siempre tienen vaho y son un poco confusos).
Tampoco ayuda vuestra tendencia a exagerar, normalmente antes de casados, la primera vez que lo veis (guau o me haces daño no son buenas pistas para el futuro).

Segunda reflexión: qué hacer si ya lo sabes

Vamos a dejar de lado la opción de súper miembro, suponemos que no necesitan ningún tipo de reflexión.
Si no es nuestro caso, lo importante es sacarle el máximo partido posible. Normalmente los tíos desarrollan un sentido de la imaginación proporcional a la capacidad de adaptación en ellas. Ya hemos mencionado antes que jamás nos darán pistas sobre el tema en cuestión, es más, siempre aumentarán un par de tallas sin ningún rubor, con lo que nuestra imaginación seguirá trabajando.

Tercera reflexión: qué hacer cuando lo sabes y sabes que ella también lo sabe

Esto se complica. De alguna manera tu cabeza no deja de pensar que, en alguna parte del mundo -quizá no muy lejana-, hay algún sujeto que se podría "amoldar" mejor a tu mujer. De hecho ella también lo sabe y podría estar pensándolo. Esto es muy duro. No es cuestión de cambiar el carácter o intentar ser mejor en tal o cual cosa. Estamos hablando de la posibilidad de utilizar un alargador de pene, por supuesto testado.

Porque, ¿acaso importa realmente el tamaño? Vosotras siempre decís que lo importante es quererse y todo eso, pero luego sois las primeras en preguntarnos por otras tías. Me refiero a preguntas del tipo "¿no te parece que María tiene las tetas demasiado grandes?". Es una pregunta claramente condicionada. En realidad tienes que decir que sí, por supuesto, pero no sólo eso, sino que las suyas son del tamaño ideal. La pregunta nunca es "¿qué te parecen las tetas de María?", abierta. No. Para nada.

A nosotros nos gustan las tetas, en general. Las pequeñas porque caben en la mano y las grandes porque no. Las duras porque son como piedras y las blandas porque puedes hundirte. Bueno, yo hablo por lo que me cuentan... El caso es que esto nos debería animar a pensar que a vosotras os pasa lo mismo, quiero decir, que en realidad os gustamos nosotros, pero no puedo dejar de pensar que, si os tenéis que decidir, siempre elegiréis la dura que no quepa en la mano.

Nos vemos.

sábado, 1 de mayo de 2010

Celos?

Muy buenas.

Te has tomado unas vacaciones de relax con tu mujer, de las de no hacer nada, de las de cansarte de descansar. Una bonita playa con un montón de actividades contra el aburrimiento y unas hamacas situadas estratégicamente cerca del bar donde el camarero no deja de preguntar si quiere usted algo más.


Son sitios donde, después de un día de mucho sol, ya en la noche ves a tu mujer doradita y con ese resplandor que sólo da la playa. Pero está claro que no eres el único que la ve así. La playa siempre ha sido un lugar deshinibido.


Te apuntas alguna actividad que te haga sudar, que te haga apetecer una bebida bien fresquita. Al volver te das cuenta que el monitor de buceo, que es a la vez el jefe de la sección de masajes, está hablando con tu mujer con esa manía que tienen sólo los cachitas de agarrar mientras lo hacen. Debes preocuparte? Te vas a mantener lo mejor que puedas tu figura y cuando vuelves te das cuenta que allí no hay normas. Pero, un momento, sí debes preocuparte, en realidad es ella la que lleva el hilo de la conversación así que empiezas a pensar que probablemente la inició ella...


Es cierto que vuestra comunicación en ese viaje estaba naufragando pero, qué puedes esperar estando una semana 24 horas juntos, sin amigos, sin niñas, sin teléfono... Lo normal es que ella quiera "abrirse" a la comunicación pero, es un monitor-masajista la persona ideal para eso? Igual es argentino. O igual ni habla español y encima quedas como un analfabeto con tu spanglish (inconvenientes de casarte con una licenciada políglota...)


El caso es que no sabes si acercarte o ir a la ducha y luego preguntar como si nada, al fin y al cabo eres un tío maduro que además rebosa confianza. Finalmente decides optar por la opción 2: ir a hablar con una rubia y esperar acontecimientos del tipo "pues yo no te he dicho nada antes..." El caso es que eso no se produce y ella se lo toma con una tranquilidad desconocida y sorpresiva para .


Esto naturalmente no puede acabar así. Tú la has visto hablar con un monitor-masajista-cachas-argentino-conversador y ese peaje ha de pagarse, cueste lo que cueste. Esta vez debes poner toda la carne en el asador. Te pones la única camisa que llevaste. Aquella que tu mujer insistió en echar a la maleta ante tú negativa y por la que tuvísteis la primera discusión del viaje. En realidad te queda de cine: blanca de tipo ibicenco que resalta con el morenito que llevas.


Entras al cenador buscando la rubia con deseperación, como si hubieras quedado con ella. No la encuentras y te sientas a observar a esa pareja que baila tan bien. Qué cojones pareja pero si es el monitor con mi mujer! Sales escopetado sin sabes qué decir ni qué hacer y te sientas a mirar el mar esperando el peor de los desenlaces. Pero la playa tiene esas cosas, que siempre te da oportunidades. Alguien toca tu espalda y ves a la rubia que ahora te parece mucho más espectacular. Ella sí que está doradita. Su conversación es más que agradable y te has olvidado de todo.


Cuando no sabes qué lugar tomar, cuando casi agradeces que tu mujer estuviera bailando esa bachata tan sensual de lo culpable que te sientes al desear cosas malas, de repente, aparece tu mujer. Pero no aparece sóla. Aparece agarrada del súperhombre. Agarrada como si fueran pareja.


- Así que estáis aquí? Ya pensábamos que no os encontraríamos..., Federico y yo estábamos pensando lo peor.
- Federico? Tú? Estábamos? Os conocéis?
- Naturlamente. Claudia es la mujer de Federico. Ellos se encargan que a la gente del hotel no les falte de nada.


No sabes qué decir. Por una parte es un alivio que el tal Federico esté csado (aunque parece no importarle mucho), pero por otra tu autoestima está por los suelos. Además, tienes la sensación de que eres el único que está incómodo con la situación. Tu mujer todavía no se ha soltado de Fede -no parece estar incómoda ni con intención de hacerlo- y tu "no conquista" ni se ha inmutado, lo que te hace pensar que esto no acabará aquí.


En realidad siempre tuviste la fantasía de estar con 2 mujeres, pero que una de ellas fuera tu mujer y que además hubiera otro tío (y qué tío!), no entraba en tus planes. Qué hacer? Las pocas veces que insinuaste a tu mujer algo así parecía muy recatada y ahora se la ve, digamos, sueltecita, sin sueño, vaya. Tienes que dejar el pabellón bien alto, pero alto alto alto.


Te retiras unos metros para hablar con tu mujer.


- Qué hacemos?
- Lo que tú quieras cariño (lo que uno dice cuando no sabe qué decir)
- Yo lo estoy pasando bien. Ya sabes que sólo te quiero a .
(Eso te da que pensar que ya lo tiene decidido)
- Pues, no sé, lo que tú quieras (empiezas a parecer lelo)
- Hacemos una cosa, vamos los cuatro tranquilos a la cabaña y luego decidiremos.

Hay cosas que un hombre tiene que hacer por su mujer, cueste lo que le cueste. A cualquier precio.

Nos vemos.

jueves, 22 de abril de 2010

Culpable

Muy buenas.

¿Qué culpa tuve yo si no pude quererla?

Pues eso. Qué culpa tiene uno de no poder querer en un momento determinado? Sabes que la chica merece la pena, que os entendéis, que está dispuesta a intentarlo, pero a la vez sabes que no podrás. Lo intentas porque sabes que podría ser, pero cuando ya has pensado una vez que no es, es difícil dar vuelta a la situación.

Qué puede hacer uno cuando sabe que no es el que quiere sino el que se deja querer? Está bien aguantar hasta encontrar alguien que creamos nos convenga más? Cómo puede uno dejar volar sus pensamientos para que el tiempo pase mientras estás con una persona esperando a otra, que ni siquiera conoces?

Probablemente haya "acuerdos" tácitos de gente que, no diré que no se quiere, decide esperar juntos. Sin decirlo, claro. Igual ese es el amor vedadero. Porque si surge no será nada preparado y responderá a las cosas que les han pasado juntos, probablemente sin quererlo. Puede ser que el chispazo que todo el mundo busca y que es tan efímero en realidad, no deje ver lo realmente importante: la convivencia.

Puede estar uno enamorado de la convivencia? Yo creo que sí, siempre que se luche contra la cotidianeidad. Tengo que negarme a aceptar por sistema que todo lo que es largo implica aburrimiento. A mí no me ha dado tiempo a hacer todo lo que tengo pensado y ya llevamos unos cuántos años juntos, y no tengo un petardo en el culo ni soy el colmo de la movilidad.

Esto me lleva a pensar en la necesidad de saber lo que uno quiere. Cuando no quieres, sabes que no quieres. También sabes que la otra persona quiere "al menos" algo más que tú y eso te deja 2 posibilidades: dejarte hacer o buscar querer. Está claro que uno puede buscar otra persona y que la situación se de la vuelta y que seas tú el que quieres y sepas que la otra persona quiere menos que tú.

Joder, pues entonces se complica. Puedes pensar entonces que mejor te quedas como estás y que ya se irán solucionando y suavizando los problemas que tanto te hacen pensar. En realidad, tampoco se está tan mal siendo querido. Es más, uno sabe que tiene la sartén por el mango, eso lleva, sobre todo a ellas, a desmotivarse. Necesitan estar un poco regular porque si no, no tendrían de qué quejarse. Por cierto, creo que lo de quejarse es una forma de comunicarse con nosotros. Normalmente los tíos vuelven del trabajo y están cansados (cómo pesan los picos y las palas!) y no expresan -digámoslo así- todo lo que sienten por su mujer.

Por lo tanto, qué culpa tiene uno de no poder querer?

Nos vemos.

martes, 13 de abril de 2010

Elecciones

Muy buenas.

Me parece increible que cualquier película que vea, por mala que sea, tiene alguna frase que queda para el recuerdo. Lo mismo puedo decir de las canciones, sobre todo de las que entiendo. Incluso me atrevería a decir que de los artículos de opinión, casi siempre hay algo con lo que estás de acuerdo. Eso debe significar que todos pensamos más o menos lo mismo y lo expresamos cómo y cuándo podemos, y sobre todo que al menos algo de lo que dices le sonará a alguien como propio.

Con las mujeres creo que pasa algo parecido: que te gusten más o menos es cuestión de tiempo o de costumbre. Lo que lo hace diferente es que no todos conceden ese tiempo y la oportunidad no surge. Tampoco tiene que ser en plan súper amor, basta con que empieces a ver cosas que no veías la primera vez que la viste. Esto me lleva a una conclusión: todos somos más o meno iguales.

Dónde está entonces la diferencia? Yo creo que en la disposición de cada uno. Todos hemos visto parejas que no nos cuadraban, al menos en un principio. Siempre pensamos aquello de "de flor en flor y al final, coliflor" o acusamos a las tías que han perdido el tren y cuyo reloj biológico les mete prisa de casarse con el primero que pillan a determinada edad.

Está claro que las parejas más "enamoradas" son las jovencitas, al menos a primera vista. Luego surgen ciertos requisitos sin los que nadie parece poder vivir y que condicionan las elecciones. Estudios, carreras profesionales, coche, casa, etc. son cosas que siempre estarán por delante en nuestras preferencias antes que la pareja. Todo esto significa que hay que conformarse con lo que tenemos? Yo creo que no.

Lo cierto es que el amor joven es seguramente el más desinteresado, pero a la vez el menos sincero, sin quererlo seguramente. Querer cuando todo se vuelve en contra es mucho más difícil y requiere un acto de voluntad que ni siquiera tenemos en cuenta cuando somos jóvenes. No creo que querer querer sea menos que querer a secas. Oigo muchas veces que el amor no se piensa ni se planea, que sólo se siente. Quizás es que soy poco romántico, o muy realista.

Lo que sé es que cada día tengo más capacidad de querer y que antes no la tenía, lo cual me hace dudar de lo que la gente llama "enamoramiento". Creo que todo suma en las relaciones y que, lejos de aferrarse a las declaraciones de que sólo queda cariño, el tiempo hace el amor más puro y valiente. Para los que tengan dudas, es posible.

También es posible conseguirlo en segundas oportunidades. Estoy un poco cansado de escuchar como se tildan de taras a los hijos o relaciones tormentosas. Todos tenemos pasado y lo que cuenta es lo que haces ahora. Además, las parejas que se juntan después de otras relaciones suelen quedarse con 2 casas..., que no es poco hoy en día (de las cuales una Ena-moral-2 podría subarrendar, o un refugio para los gatos que han sido sustitutivos de los tíos en las tías, etc).

En fin, hoy me han dicho que estoy cabreado con el mundo, y seguramente sea verdad, pero mi capacidad amatoria está intacta.

Nos vemos.

viernes, 9 de abril de 2010

El lagarto

Muy buenas.

Cada vez que tengo que empezar con un "he leído" supongo que el personal pensará que me paso el día culturizándome y buscando temas para publicar. Nada más lejos de la realidad. Lo cierto es que casi siempre se me ocurren por la noche, al acostarme. Me dan ganas de levantarme a escribir todo lo que se amontona en mi cabeza, pero nunca me he levantado de la cama por no poder dormir: una vez que me acuesto -si no soy requerido para otros menesteres- suelo dormirme.

El caso es que he leído, de pasada, un artículo realmente interesante cuyo título era "El lagarto gigante de 2 penes". Al parecer, han encontrado un lagarto del tipo de los dragones que tiene 2 penes, lo cual ha maravillado a los científicos por lo insólito del descubrimiento. No tanto a los aldeanos que lo conocían desde hace tiempo y venían advirtiendo de sus capacidades para con las lagartas del lugar.

El hecho es que el nombre en latín del bicho es "Varanus bitatawa", que debe significar algo así como lagarto con 2 penes, lo cual no deja de sorprender pues siempre pensamos que estas cosas del latín vienen de lejos. De hecho, el animalito llevaba tiempo por los árboles danzando sin que nadie le viera, pues posee las típicas cualidades de los camaleones que le permiten camuflarse. Sólo come fruta, para "mantenerse en forma" y poder estar siempre en las ramas de los árboles.

Total, que os parecería disponer de un ejemplar de este tipo "humanizado"? Un tío finito comiendo frutas todo el día para mantener la tableta bien marcada, siempre en las alturas para no ensuciaros las alfombras, camuflado para que no le veáis cuando estáis enfadadas..., una joya.

Al parecer, ya hay más ejemplares de serpientes y anfibios con 2 penes, pero ninguno con la característica principal de éste: Puede usar los 2 penes simultánea Y/O alternativamente. Esto me parece sublime. No sé el grado de separación entre ellos, pero la madre naturaleza es muy sabia y seguro que pensó en todo.

En fin, para los que buscan negocios rentables y dicen que está todo inventado en los sex-shops...

Nos vemos.

miércoles, 7 de abril de 2010

Sobre qué hacer

Muy buenas.

Me llama mucho la atención qué hace a una persona dejar los trabajos o su familia. Cuando hablas con alguien que ha pasado por eso suele decirte que no es una nada en concreto, sino que es un cúmulo de circunstancias que vas dejando pasar y de repente, explotas. No me digáis que no es curioso que siempre se utilice la palabra "explotas". Yo lo veo como una justificación para dejar claro que ya no podías volverte atrás, que es algo contra lo que no merecía la pena luchar.

Supongo que todas esas circunstancias son cosas que te van pasando día a día. No creo que tengan que ver con la cotidaniedad ni con el aburrimiento de hacer siempre lo mismo, entiendo que serán cosas más importantes, como cosas que no puedes dejar pasar por principios, falta de respeto, peleas continuas, etc.

Lo que más me sorprende es que todos admiten que todas esas cosas "llevaban tiempo pasando" pero que no querían verlas. Verlas o decirlas? Debe uno callarse cuando hay algo que no le gusta? Depende de lo que sea? Depende de a quién tengas que decírselo? Depende de lo que el futuro te depare por decirlo?

A mí me gusta decir lo que pienso y lo que siento. Lo hago porque me parece lo más sencillo, no por hacer honor a la verdad absoluta ni nada parecido. Pero llega un momento en el no sabes si la gente quiere oír lo que quieres decir -da igual si es verdad o mentira- o simplemente quieren que le digas lo que quieren oír.

¿Qué debe hacer uno cuando cree en lo que está diciendo? Debe "no encerrarse" en sus palabras y dejar abierta la posibilidad de estar equivocado? Cómo puedes estar equivocado si estás diciendo lo que sientes o lo que quieres?

Al parecer, soy un idealista. No lo digo en sentido positivo, en plan cuando preguntan a alguien por alguno de sus defectos y dice "quizás soy demasiado generoso y me entrego mucho a los demás". Lo digo porque al parecer tiendo a idealizar todo lo que tengo alrededor como si fuera lo mejor y eso está mal porque no soy consciente de la realidad. Debo entonces pensar que todo lo que siento es mentira? Debe serlo, porque es lo que tiene que ser. O a lo mejor es que si alguien me pregunta si quiero a mi mujer o si me acuesto regularmente con ella (que sólo la pregunta tiene tela) y mi contestación es afirmativa, es que estoy diciendo que los demás no son felices.

Tampoco puedo decir, al parecer, que cuando me preguntan y contesto, estoy diciendo la verdad. Es sólo algo que hago para dar una sensación de bienestar, pero nada que ver con la realidad. Lo cierto es que me pudro en la soledad con mis pensamientos y la insoportable carga de mi familia que me lo hace más difícil.

Tampoco ayuda demasiado intentar hacer las cosas siempre bien porque, también al parecer, todo el mundo lo hace. Como todo el mundo lo hace, no importa que yo crea que siempre las intento hacer bien. Incluso tengo que pedir perdón porque existe la posibilidad de que lo que yo creía cierto, pudiera no serlo y alguien puede sentirse ofendido. Digo yo que lo suyo no es que uno pida perdón, sino que la gente diga lo que quiere o lo que le sienta mal o bien o regular.

Quiero añadir sólo un par de cosas, sólo porque me apetece: mi mujer y mi familia me parecen perfectas, a pesar de lo que ellas o los demás piensen. Me da exactamente igual que sea porque son las mías o por otra razón. También me da exactamente igual lo que piensen los demás. Antes también solía incluir a mis amigos, pero ahora no. Hay pocas cosas que me afecten (también al parecer eso está mal), pero entre ellas están la desilusión y la decepción, y ambas están conmigo. Me preguntarán qué me ha pasado y dirán que vaya rollos me traigo, y no tendré respuesta para ninguna de esas cuestiones. Seguramente sí las hubiera tenido en su momento, cuando pasan las cosas. Ahora no las recuerdo, sólo me queda la sensación.

Nos vemos.

jueves, 11 de marzo de 2010

Mi tiempo

Muy buenas.

Mi tiempo no vale dinero, ni siquiera el del trabajo. Entiendo que me pagan por hacer cosas, más o menos regular (las cosas, no lo que me pagan) y eso no tiene nada que ver con mi tiempo. Mi tiempo es, como decirlo, de todos. Estoy a vuestra disposición.

Esta es una lección que he aprendido de las mujeres: Ellas nunca ponen precio a su tiempo.
Si alguien tiene que sacrificar su vida laboral, sin remunerar, of course, son ellas; pasan las noches en vela oyendo los niños respirar, por si acaso; acompañan a los niños al médico, al colegio, a la función y otro sinfín de cosas invalorables.

No soporto que alguien me diga que su tiempo vale dinero, como si tuvieras que pedir audiencia o pagar antes de llamar. Qué actitud debe tomar la otra persona? Debería "entenderlo" y pensar que realmente se encuentra ante alguien cuya conversación o su sóla presencia cuesta dinero? Cuánto debes pagar a un amigo por llamarle, aunque esté ocupado? Acaso le descontarán de su nómina el tiempo que tardó en despacharte?

Las mujeres siempre contestan. "Ahora no puedo", "luego te llamo", "llámame luego" o, si tienes suerte, "estaba pensando en ti", "te iba a llamar ahora" o cosas parecidas. Nada de transacciones emocionales ni cuentas pendientes.

Esta no valoración del tiempo no siempre es positiva. Una cosa es que mi tiempo no valga dinero y otra que no valga, por ejemplo, para ver un partido. Parece que siempre se ponen cariñosas cuando tenemos algo que ver, hacer o escuchar. Y además lo que pretendan sólo se puede hacer en ese momento. Si terminas lo que estás haciendo y vas a buscarla, ya no vale. Se ha roto el momento. Si primero te quejas, aunque luego cedas, tampoco vale, porque ya "no ha salido de ti".

Quiero hacer un brindis muy especial por las mujeres, en especial por la mía, porque lo dan todo sin reservas, sin dinero y ¡sin tiempo!

Hip, hip

Nos vemos

martes, 2 de marzo de 2010

Los jardines

Muy buenas.

Cuando uno imagina su vida en el futuro, normalmente lo hace en una preciosa casa con un bonito jardín sembrado de flores. Imagino que es lo normal, lo que todos queremos.

Lo cierto es que no todos están preparados para tener jardín, es más, ni siquiera creo que a todos les guste. No es fácil cuidarlo, es sacrificado y necesita mucha dedicación. No nos permite dejarlo abandonado nunca porque no espera por nosotros y, qué sentido tiene sacrificarse tanto por algo que no estamos seguros de querer?

Hay gente que además lo complica. No se conforma con tener un césped tupido, sino que planta florecillas, con el cuidado que demandan. Alguien cree que puede cuidar las flores sin cortar el césped? Por no hablar de las plantas, por favor, necesitan ser regadas. Además, hay algunas que necesitan agua cada día, no vale con regarlas una vez a la semana!

Sin duda, todos esperan qu tengamos nuestra casa con un hermoso jardín con preciosas plantas y florecillas, pero ese no es motivo suficiente para hacerlo. Mucho menos dejarlos marchitar. Al final, todos creemos que es lo que la gente quiere ver, que hemos cumplido.

Si alguien ve mi pequeño jardín descuidado, le pido que me lo diga cuanto antes. Que no me entere yo que a mis plantas le falta agua y a mis flores sol.

Nos vemos.

lunes, 1 de febrero de 2010

Hay algo?

Muy buenas.

El otro día hablaba con un amigo acerca de lo que queda o no de las relaciones que uno ha tenido. Soy de la opinión de que todo cuenta y poco se puede hacer al respecto sino guardarlo donde corresponda, y disfrutarlo, por supuesto. No entiendo el afán de querer eliminar todo lo que nos recuerde a alguien, como si fuéramos a olvidar lo que pasó, lo vivido. Entiendo que inicialmente todos dejemos a un lado lo que nos recuerda a esa persona y que queramos dar un paso más, en otra dirección incluso, pero si uno ha vivido, merece la pena sentirlo.

Todo esto nos lleva a hacernos las pregunta de si hay algo para siempre o no. Yo creo que sí. Naturalmente no es tanto como para volver, pero sí como para sentirse "raro". Tiene esto algo de malo? Afecta eso a la persona que comparte tu vida? No lo creo. Es difícil estar más orgulloso de uno mismo que cuando sabes que eres el elegido, que en esa disyuntiva de deseo, recuerdos y afectos no olvidados, eres el vencedor. Acaso tiene algún mérito conseguir que la otra persona sólo piense en ti por encima de lo que tiene cada día delante o incluso del pasado?

Hay además una variante que me gustaría comentar: personas con las que no hubo nada, ... o sí? No tenéis la sensación de que hay personas con las que no hubo nada, pero da la sensación de que fue por algo casual? Que si se hubieran dado las cosas de otra manera o en otro tiempo, podrían haber sido distintas: cuando tú la buscas ella no está, cuando ella te busca no te encuentra, etc. O ni siquiera eso, gente que no buscaste, pero que sabes que hay algo, inexplicable.

O a lo mejor no es tan inexplicable. Tengo que reconocer que nunca he creído en las energías, a pesar de alguna insistencia muy pertinaz, y ahora debo decir, no sin sorpresa, que da igual creerlas o no, las siento. Así que no es de extrañar que empaticemos con la gente desde el primer momento, con una mirada o la primera palabra ya hemos decidido cómo será nuestra relación. Y de aquí surge otra cuestión, es recíproco? Pensará la otra persona lo mismo de nosotros? Habrá muchas que piensen eso de nosotros y ni lo sepamos?

Esto es como el personaje de "Alta Fidelidad": todos queremos saber por qué nos dejaron, que recuerdo guardan y si hay alguien secretamente enamorado de nosotros. Y lo más importante de todo, que nos enteremos de la huella que dejamos. A quién no le gustaría que fuera imborrable?

Nos vemos.

lunes, 18 de enero de 2010

Las 3

Muy buenas.

El otro día vi un estupendo programa sobre el deseo y la atracción entre hombres y mujeres. Parece mentira lo comunes que son nuestros pensamientos y lo mucho que nos empeñamos en complicarlos, pensando lo desgraciados que somos por padecerlos. Al final alguien con un poco de sentido empieza a contar "su" historia y resulta que es asombrosamente familiar: Total, que somos todos iguales.

En mi cruzada especial contra las separaciones -las detesto, no lo puedo evitar- el programa arrojó unos datos que, como lo demás, a todos nos suena conocido, y eran lo que ellos consideraban "causas de separación". Eran las siguientes:

1. Las afinidades intelectuales. Por lo visto son las que más perduran en el tiempo. Yo siempre he pensado que la gente se "conformaba" con eso porque al fin y al cabo es lo que más tiempo ocupa en la vida, cosas que compartir con tu pareja.

2. Las afinidades personales, el cariño. Dicen que se acaba y que sólo quedan, precisamente, las afinidades intelectuales. Opino todo lo contrario. Creo que la gente si permanece junta es precisamente porque mantiene el cariño, pudiendo prescindir de lo demás.

3. El sexo. No es que se acabe el deseo, es que se transforma. Incluso dijeron que el deseo sexual con la pareja no dura más de 3 años, que estaba demostrado.

La verdad, no sé por donde empezar. Parece que contra esto no se puede hacer nada. Me da un poco de vergüenza reconocer que no me veo en ninguna, que no me identifico. A dónde queremos llegar "reconociendo" que es así y no puede ser de otra manera? Tengo que ser el rarito que opina de forma distinta? Tengo que estar presumiendo de lo bueno que soy por ser así? Acaso no puede uno querer a su mujer 12 años después de conocerla, y no digamos desearla!

Puedo admitir que uno esté cansado de las obligaciones, de hacer siempre lo mismo, de no conseguir que cada momento sea mágico, etc., pero, y el respeto? Acaso uno piensa que el "toda la vida" incluye un cheque al portador contra el aburrimiento, el deseo y el cariño? La evolución en cada uno de los puntos es esencial. Parece que la historia es al revés: partimos del todo y nos vamos diluyendo hacia la nada. Creo que es precisamente todo lo contrario, al principio uno no sabe lo que tiene porque no tiene nada. Todo se construye precisamente con esos 3 ingredientes que supuestamente nos desunen y que, desgraciadamente, tendemos a no valorar en su justa medida:

1. Cuanto más tiempo pasas con la otra persona, más la descubres, más sabes de ella. Las inquietudes intelectuales deberían progresar exponecialmente.

2. El cariño probablemente es lo que sientas cuando la conoces. Sólo se puede seguir con amor y uno no se da cuenta hasta que lo hace sin pensar. Qué es eso de que el amor ha desaparecido y sólo queda el cariño? Dónde vamos?

3. Sexo. Mejor ni lo comento. Mejor ni lo comento. Mejor ni lo comento.

Mejor ni lo comento.

Nos vemos.