Muy buenas.
No es un barco cualquiera, es más bien del "tipo arca", salvando las distancias y las calidadades de las maderas, claro, que IKEA ha hecho mucho daño al sector... (pediremos tornillos de recambio, que nunca se sabe). La fecha de partida es inminente, el que quiera subir, esta es su oportunidad, luego sólo echaremos el ancla a conveniencia y para pises varios.
Los patrones prometemos no abandonar el barco hasta que el último de los tripulantes haya conseguido su objetivo. Se admiten parejas de todo tipo -animales incluidos- (hombres incluidos) siempre que tengan la firme voluntad de seguir el decálogo de a bordo:
1. El barco se dirige a "Un mundo feliz". Quien dude de su existencia, como ya hicieran muchos otros en misiones anteriores, no tiene cabida entre nosotros.
2. Todos los que subimos a él tenemos problemas, ninguno más importante que el del vecino, ninguno tan poco importante para no tratarlo y todos con solución.
3. Si esperas que te quieran, tienes que querer. El querer es exponencial. Infinitas personas te quieren (sabía que algún día encontraría un significado práctico al infinito).
4. En el barco se entrará en pelotas. Esta propuesta fue mía. Pensé que era una buena manera de empezar el viaje con una sonrisa.
5. Se garantiza el uso de las redes sociales. Esto a petición de mis nuevos amigos twitteros.
6. El que no ha vivido no puede recordar. Los pasados son experiencias, no algo que olvidar, y el que vive intentándolo se pierde el presente y por extensión, el futuro.
7. Hemos discutido si establecer el amor libre... pero no. Mejor que prevalezca el instinto, y así de paso damos vida a la discoteca de a bordo.
8. Es posible que uno esté por tiempo indefinido en el crucero, ya que lo que a uno le parece suficiente a otro no le vale. Noe se adaptó a todas las necesidades.
9. El que mienta, será el mentiroso del barco. Allá él.
10. Quien quiera bajar, deberá haber acreditado suficientemente su capacidad de querer. No de querer bajar, sino de querer a los demás.
Este decálogo se puede resumir en el clásico amarás al prójimo como a ti mismo, única manera por otra parte de quererse a uno mismo.
Ena-Moral-2 tendrá su stand en cubierta, para todas vuestras dudas y sugerencias.
Nos vemos.
miércoles, 22 de febrero de 2012
jueves, 16 de febrero de 2012
Same time, next year
Muy buenas.
O, "El próximo año a la misma hora", que esto de utilizar idiomas en el blog siempre da un toque internacional para las nuevas tecnologías y usuarios de redes sociales, esperando que algún editor extranjero intuya algo que los demás, incluido un servidor, estamos por descubrir...
Excelente película. Cuenta, a grandes rasgos, cómo una pareja, adúlteros ambos, luchan contra sus más íntimos instintos a cambio de poder seguir disfrutando de unos maravillosos encuentros casuales, anuales, por cierto, en los que satisfacían todas aquellas cosas que en sus vidas no podían, o no querían.
El personaje de Alan Alda es extremadamente neurótico -del tipo Woody Allen- a la vez de asombrosamente tierno. Sufridor y pecador por igual, incapaz de abandonar aquello que le ha sorprendido. Ellen Burstyn es todo sonrisa. Poco más se puede decir de una mujer que tiene una sonrisa así. Es como si dijera: a mí no me hables de problemas cuando estoy disfrutando.
Quería escribir, en realidad, de la gente que lucha contra el amor. Es como si supieras que vas a estar toda la vida luchando contra algo que sabes que sentirás, pero que disfrazarás lo mejor que puedas para que no afecte a tu vida. Hay muchos motivos para vivir situaciones así: enamorarte de alguien casado, de alquien que no te conoce, de primos, etc. Todos ellos tienes algo en común: deciden hacer de su sufrimiento una virtud, ya sea pensando en su bienestar o en el de la persona amada.
Con el paso del tiempo todo esto acaba saliendo, es inevitable. A veces, cuando no se puede más, decidimos confesar aquello que nos ha atormentado tantos años sin esperar más que comprensión. Otras, las más inverosímiles, nos encontramos con que la otra persona también ha tenido un sufrimiento paralelo. Conclusión: dos personas sufriendo para nada.
No voy a volver a deciros la necesidad de vivir lo que toca en cada momento, imagino que todos lo sabéis. Si quisiera responder a todos aquellos que opinan que no se puede hacer todo aquello que quieres porque hay otras muchas cosas que te lo impiden. Nadie impide nada. En realidad, todos nos escudamos en "seguridades" que necesitamos como excusas para no cargar con la oportunidad que se nos presenta. No quiero frivolizar, quien me conoce sabe de mi fidelidad. Sólo hablo de hacer caso a nuestros instintos, no aparcarlos.
Merece la pena vivir toda una vida esperando nada? Yo creo que no. Seguramente lanzarse a querer sin importar las consecuencias implica que alguien salga dañado, o no, nunca se sabe. Lo que sí sabemos es lo felices que estamos cuando queremos, eso es muy real. Tan real que nos lleva a hacer cosas que nunca imaginamos, sin importarnos las consecuencias. Eso, en todas sus vertientes, es querer.
He vuelto a ver la peli el otro día, después de 20 años. Tengo que decir que no recordaba el final, o mejor dicho, recordaba otro final. Será la edad? Será que esperaba lo que quería que sucediese? Será que mi memoria es tremendamente engañosa y sólo me lleva a donde yo quiero? Puede ser.
Después de ver una peli así sólo te queda disfrutar de la vida, sin excusas.
Nos vemos.
O, "El próximo año a la misma hora", que esto de utilizar idiomas en el blog siempre da un toque internacional para las nuevas tecnologías y usuarios de redes sociales, esperando que algún editor extranjero intuya algo que los demás, incluido un servidor, estamos por descubrir...
Excelente película. Cuenta, a grandes rasgos, cómo una pareja, adúlteros ambos, luchan contra sus más íntimos instintos a cambio de poder seguir disfrutando de unos maravillosos encuentros casuales, anuales, por cierto, en los que satisfacían todas aquellas cosas que en sus vidas no podían, o no querían.
El personaje de Alan Alda es extremadamente neurótico -del tipo Woody Allen- a la vez de asombrosamente tierno. Sufridor y pecador por igual, incapaz de abandonar aquello que le ha sorprendido. Ellen Burstyn es todo sonrisa. Poco más se puede decir de una mujer que tiene una sonrisa así. Es como si dijera: a mí no me hables de problemas cuando estoy disfrutando.
Quería escribir, en realidad, de la gente que lucha contra el amor. Es como si supieras que vas a estar toda la vida luchando contra algo que sabes que sentirás, pero que disfrazarás lo mejor que puedas para que no afecte a tu vida. Hay muchos motivos para vivir situaciones así: enamorarte de alguien casado, de alquien que no te conoce, de primos, etc. Todos ellos tienes algo en común: deciden hacer de su sufrimiento una virtud, ya sea pensando en su bienestar o en el de la persona amada.
Con el paso del tiempo todo esto acaba saliendo, es inevitable. A veces, cuando no se puede más, decidimos confesar aquello que nos ha atormentado tantos años sin esperar más que comprensión. Otras, las más inverosímiles, nos encontramos con que la otra persona también ha tenido un sufrimiento paralelo. Conclusión: dos personas sufriendo para nada.
No voy a volver a deciros la necesidad de vivir lo que toca en cada momento, imagino que todos lo sabéis. Si quisiera responder a todos aquellos que opinan que no se puede hacer todo aquello que quieres porque hay otras muchas cosas que te lo impiden. Nadie impide nada. En realidad, todos nos escudamos en "seguridades" que necesitamos como excusas para no cargar con la oportunidad que se nos presenta. No quiero frivolizar, quien me conoce sabe de mi fidelidad. Sólo hablo de hacer caso a nuestros instintos, no aparcarlos.
Merece la pena vivir toda una vida esperando nada? Yo creo que no. Seguramente lanzarse a querer sin importar las consecuencias implica que alguien salga dañado, o no, nunca se sabe. Lo que sí sabemos es lo felices que estamos cuando queremos, eso es muy real. Tan real que nos lleva a hacer cosas que nunca imaginamos, sin importarnos las consecuencias. Eso, en todas sus vertientes, es querer.
He vuelto a ver la peli el otro día, después de 20 años. Tengo que decir que no recordaba el final, o mejor dicho, recordaba otro final. Será la edad? Será que esperaba lo que quería que sucediese? Será que mi memoria es tremendamente engañosa y sólo me lleva a donde yo quiero? Puede ser.
Después de ver una peli así sólo te queda disfrutar de la vida, sin excusas.
Nos vemos.
lunes, 13 de febrero de 2012
Por qué no me quieren?
Muy buenas.
Me llama mucho la atención la diferente forma que tenemos de ver, hombres y mujeres, las rupturas. En general, todos tenemos un tiempo de asimilación en el que nos preguntamos cuál es la razón por la que no nos quieren, si hemos hecho todo bien! Aquí siempre aparece la majestuosa frase de alguien muy tranquilo, y que no tiene ni puta idea, que dice: se acabó el amor, se ha desenamorado, todo tiene un principio y un final. Vale, no es lo que quería oír, pero vale.
Está claro que, sea cual sea la razón, no nos quieren y ya está. Es bien cierto que una vez superado el periodo de asimilación, aparece un ramalazo de energía que nos hace pensar que podemos revertir la situación. Es una inyección de adrenalina que nos lleva a buscar a nuestra pareja a la mayor brevedad posible para decirle cualquier cosa que hemos considerado brillante. Normalmente la otra parte ni se imagina algo así y está en la fase de haberlo dejado y, por lo tanto, a otra cosa mariposa. Además, en esta situación cometemos el error, seguramente por la excitación, de contarle el plan al primero que se nos cruza, desoyendo por completo sus más que acertadas observaciones. Sería algo así:
(Esperándola en algún lugar)
- Hola
- Qué tal?
- Pues había pensado que a lo mejor no me habías entendido bien cuando te dije que te quería y que eras la mujer de mi vida.
- No empieces con eso. Ya lo habíamos hablado.
- Sí, pero es que yo te quiero!!!
- Yo a ti también te quiero mucho.
Nunca mucho fue tan poco. De hecho, es de las pocas veces que mucho significa menos. "Te quiero mucho" es menos que "Te quiero". Es así. No digo nada si es "te quiero un huevo"... Vais a ser súper amigos.
Hasta aquí, todo sigue el cauce normal. Dicen que los hombres tenemos más capacidad de rehacer nuestras vidas porque necesitamos menos cosas (eso lo decís como algo bueno, malo, regular?), como si conformarse fuera la clave de la felicidad. Las mujeres prefieren complicarlo un poco, y tal vez pueda ser esta una clave para explicarse el porqué de tanta desdicha. Esto es francamente desmoralizante. Pensar en cómo satisfacer a una mujer y darse cuenta de que lograrlo es sólo una victoria parcial deja tocado a cualquiera. Ni que decir tiene lo que significa descubrir que nunca ganarás la batalla. La explicación es bastante simple a la postre: los campos de batalla son distintos.
Por qué preocuparse del motivo por el que te dejaron de querer? Por qué empeñarse en que te quieran como una obligación? Los hombres somos más racionales en este sentido y puede que esto sea la explicación de nuestros renaceres. No quiere decir que en verdad no os quisiéramos, que es lo que muchas pensáis, sino que pararse y buscar dónde nos perdimos es una misión imposible. Al menos a mí, llamadme soberbio, me queda la satisfacción de haber hecho todo lo que creí que debía hacer, sin fisuras. Está claro que no se acierta siempre.
Si no te quieren, tiene sentido seguir queriendo? No es necesario explicar lo mal que lo pasa cualquier persona al sentirse no querido. Es una mezcla entre desplazado, engañado y repudiado, que en realidad se pasa en cuanto te vuelven a querer. Todos veríamos normal que dos personas no estuvieran juntas si ninguno se quisiera, por lo que parece irracional "obligar" a alguien a vivir sin querer... Por lo tanto, dónde nos lleva esto?
Esto nos lleva a que en realidad lo que nos atormenta son los motivos por los que nos dejaron de querer. Si "lo he hecho todo bien", cómo tengo la seguridad de que no me volverá a pasar? Cómo no voy a insistir en algo en lo que puse todo lo que tenía? Pues es muy sencillo, porque te han dicho que no te quieren.
El amor lo es todo para mí. No merece la pena perder un segundo con alguien que no te quiere. Lo difícil es saber quién sí y quién no.
Nos vemos.
Me llama mucho la atención la diferente forma que tenemos de ver, hombres y mujeres, las rupturas. En general, todos tenemos un tiempo de asimilación en el que nos preguntamos cuál es la razón por la que no nos quieren, si hemos hecho todo bien! Aquí siempre aparece la majestuosa frase de alguien muy tranquilo, y que no tiene ni puta idea, que dice: se acabó el amor, se ha desenamorado, todo tiene un principio y un final. Vale, no es lo que quería oír, pero vale.
Está claro que, sea cual sea la razón, no nos quieren y ya está. Es bien cierto que una vez superado el periodo de asimilación, aparece un ramalazo de energía que nos hace pensar que podemos revertir la situación. Es una inyección de adrenalina que nos lleva a buscar a nuestra pareja a la mayor brevedad posible para decirle cualquier cosa que hemos considerado brillante. Normalmente la otra parte ni se imagina algo así y está en la fase de haberlo dejado y, por lo tanto, a otra cosa mariposa. Además, en esta situación cometemos el error, seguramente por la excitación, de contarle el plan al primero que se nos cruza, desoyendo por completo sus más que acertadas observaciones. Sería algo así:
(Esperándola en algún lugar)
- Hola
- Qué tal?
- Pues había pensado que a lo mejor no me habías entendido bien cuando te dije que te quería y que eras la mujer de mi vida.
- No empieces con eso. Ya lo habíamos hablado.
- Sí, pero es que yo te quiero!!!
- Yo a ti también te quiero mucho.
Nunca mucho fue tan poco. De hecho, es de las pocas veces que mucho significa menos. "Te quiero mucho" es menos que "Te quiero". Es así. No digo nada si es "te quiero un huevo"... Vais a ser súper amigos.
Hasta aquí, todo sigue el cauce normal. Dicen que los hombres tenemos más capacidad de rehacer nuestras vidas porque necesitamos menos cosas (eso lo decís como algo bueno, malo, regular?), como si conformarse fuera la clave de la felicidad. Las mujeres prefieren complicarlo un poco, y tal vez pueda ser esta una clave para explicarse el porqué de tanta desdicha. Esto es francamente desmoralizante. Pensar en cómo satisfacer a una mujer y darse cuenta de que lograrlo es sólo una victoria parcial deja tocado a cualquiera. Ni que decir tiene lo que significa descubrir que nunca ganarás la batalla. La explicación es bastante simple a la postre: los campos de batalla son distintos.
Por qué preocuparse del motivo por el que te dejaron de querer? Por qué empeñarse en que te quieran como una obligación? Los hombres somos más racionales en este sentido y puede que esto sea la explicación de nuestros renaceres. No quiere decir que en verdad no os quisiéramos, que es lo que muchas pensáis, sino que pararse y buscar dónde nos perdimos es una misión imposible. Al menos a mí, llamadme soberbio, me queda la satisfacción de haber hecho todo lo que creí que debía hacer, sin fisuras. Está claro que no se acierta siempre.
Si no te quieren, tiene sentido seguir queriendo? No es necesario explicar lo mal que lo pasa cualquier persona al sentirse no querido. Es una mezcla entre desplazado, engañado y repudiado, que en realidad se pasa en cuanto te vuelven a querer. Todos veríamos normal que dos personas no estuvieran juntas si ninguno se quisiera, por lo que parece irracional "obligar" a alguien a vivir sin querer... Por lo tanto, dónde nos lleva esto?
Esto nos lleva a que en realidad lo que nos atormenta son los motivos por los que nos dejaron de querer. Si "lo he hecho todo bien", cómo tengo la seguridad de que no me volverá a pasar? Cómo no voy a insistir en algo en lo que puse todo lo que tenía? Pues es muy sencillo, porque te han dicho que no te quieren.
El amor lo es todo para mí. No merece la pena perder un segundo con alguien que no te quiere. Lo difícil es saber quién sí y quién no.
Nos vemos.
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