domingo, 21 de julio de 2019

La curva de la felicidad

Muy buenas.

Mucho se ha hablado acerca de la curva de la felicidad como aquella que, sin importar quién mire o a quién le moleste, aparece en nuestro vientre fruto de entregarnos a la comida, bebida y buena vida en general sin importarnos el mañana.

Puede que sea una felicidad efímera, como todas, porque pronto se llega allí y tarde se sale, cuando se sale! A mí me parece que, si llegas a este punto, has renunciado a muchas cosas por el camino que no tienes intención de recuperar, como el deporte, la vida saludable, etc. Todas esas cosas, a los entregados a la causa, les parece vivir eternamente aburridos, como si la única diversión en el mundo fuera comer y beber. Como dicen los grandes Shinova, "todas tus huidas, siempre acaban en mi puerta", que no es más que el reflejo de la soledad de agarrarse a una felicidad proporcionada por algo tan artificial que no aguanta el peso siquiera de unas horas.

Otra corriente, si se quiere un poco más escasa, atribuye esa felicidad a la curva que describe nuestro pene, señal que aún podemos tener erecciones. Esto que cuento puede parecer algo baladí dependiendo de la edad, pero os aseguro que las inquietudes sexuales no terminan a los 60 o 70 años, y a un buen número de personas esta curva les puede dar la vida, no hay más que ver el mercado negro de Viagra... Alguna vez he tenido la oportunidad de compartir unas hora caminando con gente que considero "mayores" y os puedo asegurar que sus conversaciones son exactamente las mismas que cuando teníamos 15, 30 o 40 años: cómo conseguir follar.

Algo más rebuscada es la curva de la felicidad, entendiendo curva como la de un circuito. Es aquella que experimentan todas aquellas personas que viven deprisa, sin pensar, como si todo hubiera que decidirlo en un instante y que salga bien o mal no importara. Lamentarse no es una opción porque enseguida llega otra decisión y no pueden parar a pensar si fue o no correcto. Siempre he pensado que este tipo de personas debe llegar a casa agotada y en algún momento, aunque sea justo antes de dormir, tendrán que pensar algo!

La peor curva de todas, para mi y sin duda, es la curva del salario. Aquellas personas que basan su vida en un sueldo que siempre ha de tender hacia arriba y sin parar. Una curva donde cada día han de ser mejores que los compañeros y no dudan en pisar a quien haga falta. También parece algo muy lejano, pero no lo es tanto. Utilizan la familia como sostén y excusa, pero lo único que buscan es vivir en una constante curva ascendente.

Para mí, la verdadera y única curva de la felicidad es la que se produce cuando subimos a una piedra, un puente, un acantilado, etc. y comenzamos a orinar. Ese arco perfecto que, durante unos segundos, nos transporta al niño que fuimos y no queremos dejar de ser. Esa curva infinita que describimos hasta el fondo de río que nos hace olvidarnos de todo por un instante. Esa curva de la felicidad es auténtica, sólo nuestra. No necesitamos a nadie más para conseguirla y eso, amigos, es la clave de cualquiera que desee ser feliz.

Nos vemos.