miércoles, 23 de diciembre de 2015

Federigo de los Alberighi

Muy buenas.

"Federigo de los Alberighi ama y no es amado, y con los gastos del cortejar se arruina; y le queda un solo halcón, el cual, no teniendo otra cosa, da de comer a su señora que ha venido a su casa; la cual, enterándose de ello, cambiando de ánimo, lo toma por marido y le hace rico"

"Debéis, pues, saber que Coppo de los Borghese Domenichi, que fue en nuestra ciudad, y tal vez es todavía, hombre de grande y reverenciada autoridad entre los nuestros (y por las costumbres y por la virtud mucho más que por la nobleza de sangre clarísimo y digno de eterna fama), siendo ya de avanzada edad, muchas veces sobre las cosas pasadas con sus vecinos y con otros gustaba de hablar; lo cual él, mejor y con más orden y con mayor memoria y adornado hablar que ningún otro supo hacer, y acostumbraba a contar entre sus otras buenas cosas que en Florencia hubo un joven llamado Federigo de micer Filippo Alberighi, en hechos de armas y en cortesía alabado sobre todos los demás donceles de Toscana. El cual, como sucede a la mayoría de los gentileshombres, de una cortés señora llamada doña Giovanna se enamoró, en sus tiempos tenida como de las más hermosas mujeres y de las más gallardas que hubiera en Florencia; y para poder conseguir su amor, justaba, torneaba, daba fiestas y regalos, y lo suyo sin ninguna contención gastaba: pero ella, no menos honesta que hermosa, de ninguna de estas cosas por ella hechas ni de quien las hacía se ocupaba.
Gastando, pues, Federigo mucho más de lo que podía y no consiguiendo nada, como suele suceder las riquezas le faltaron, y se quedó pobre, sin otra cosa haberle quedado que una tierra pequeña de las rentas de la cual estrechamente vivía, y además de esto un halcón de los mejores del mundo; por lo que, más enamorado que nunca y no pareciéndole que podía seguir llevando una vida ciudadana como deseaba, a Campi, donde estaba su pequeña hacienda, se fue a vivir. Allí, cuando podía, cazando y sin invitar a nadie, su pobreza sobrellevaba pacientemente. Ahora, sucedió un día que, habiendo Federigo llegado a estos extremos, el marido de doña Giovanna enfermó, y viendo llegar la muerte hizo testamento; y siendo riquísimo dejó heredero de ello a un hijo suyo ya grandecito, y después de él, habiendo amado mucho a doña Giovanna, a ella, si sucediese que el hijo muriera sin heredero legítimo, como heredera constituyó, y murió.
Quedándose, pues, viuda doña Giovanna, como es costumbre entre nuestras mujeres, en el verano con este hijo suyo se iba al campo a una posesión asaz cercana a la de Federigo; por lo que sucedió que aquel jovencito empezó a hacer amistad con Federigo y a entretenerse con las aves de caza y los perros; y habiendo visto muchas veces volar el halcón de Federigo, gustándole extraordinariamente, mucho deseaba tenerlo, pero no se atrevía a pedírselo viendo que él lo quería tanto. Y estando así la cosa, sucedió que el muchachito se enfermó, de lo que la madre, muy doliente, como quien no tenía más y le amaba lo más que podía, estando todo el día junto a él, no dejaba de cuidarlo y muchas veces le preguntaba si deseaba algo, rogándole que se lo dijese, que tuviera la certeza que si fuese posible tenerlo lo conseguiría donde estuviera.
El jovencito, oyendo muchas veces estos proferimientos, dijo:
-Madre mía, si hacéis que tenga el halcón de Federigo creo que me curaré en seguida.
La señora, oyendo esto, se quedó callada un rato y empezó a pensar qué podía hacer. Sabía que Federigo largamente la había amado, y nunca de ella una mirada había obtenido; por lo que se decía: «¿Cómo enviaré o iré yo a pedirle este halcón que es, por lo que oigo, el mejor que nunca ha volado, y además es lo que lo mantiene en el mundo? ¿Y cómo voy a ser tan desconsiderada que a un gentilhombre a quien ningún otro deleite ha quedado, quiera quitárselo?»
Y preocupada con tal pensamiento, si bien estaba segurísima de obtenerlo si se lo pedía, sin saber qué decir, no le contestaba a su hijo sino que se callaba. Por último, la venció tanto el amor de su hijo, que decidió para contentarlo que, pasara lo que pasase, no mandaría por él sino que iría ella misma y se lo traería, y repuso:
-Hijo mío, consuélate y piensa en curarte de todas las maneras, que te prometo que lo primero que haré mañana por la mañana será ir a buscarlo y te lo traeré.
Con lo que, contento el niño, el mismo día mostró cierta mejoría. La señora, a la mañana siguiente, tomando otra señora en su compañía, como de paseo se fue a la pequeña casa de Federigo y preguntó por él. Él, porque no era temporada de caza, estaba en el huerto y preparaba algunas faenas allí, el cual, al oír que doña Giovanna preguntaba por él a la puerta, maravillándose mucho, corrió allí muy contento; y ella, al verlo venir, con señorial amabilidad levantándose a saludarle, habiéndola ya Federigo con reverencia saludado, dijo:
-¡Bien hallado seáis, Federigo! -y siguió-. He venido a reparar los daños que has sufrido por mí amándome más de lo que hubiera convenido; y la reparación es que quiero con esta compañía mía almorzar contigo familiarmente hoy.
A quien Federigo, humildemente, repuso:
-Señora, ningún daño me acuerdo de haber recibido de vos, sino tanto bien que, si alguna vez algún valor tuve, por vuestro valor y por el amor que os tuve fue; y ciertamente esta vuestra liberal venida me es más querida que me sería si otra vez me fuera dado gastar cuanto ya he gastado, aunque a pobre huésped habéis venido.
Y dicho así, avergonzado la recibió en su casa, y de ella la condujo a su jardín, y no teniendo allí a quien hacer acompañarla, dijo:
-Señoras, pues que nadie más hay, esta buena mujer, esposa de este labrador, os tendrá compañía mientras que yo voy a hacer poner la mesa.
Él, por muy extrema que fuese su pobreza, no se había percatado todavía de cuánto necesitaba las riquezas que había gastado desordenadamente; pero esta mañana, no encontrando nada con que poder honrar a la señora por amor de quien ya había honrado a infinitos hombres, se lo hizo ver. Y sobremanera angustiado, maldiciendo su fortuna, como un hombre fuera de sí, ora yendo aquí y ora allí, ni dineros ni nada para empeñar encontrando, siendo tarde la hora y el deseo grande de honrar con algo a la noble señora, y no queriendo, no ya a otro, sino ni a su mismo labrador, pedir nada, vio delante su buen halcón, que estaba en la salita en su percha; por lo que, no teniendo otra cosa a qué recurrir, lo cogió y encontrándolo gordo pensó que sería digna comida de tal señora. Y sin pensarlo más, quitándole el collar, a una criadita lo hizo prestamente, pelado y condimentado, poner en un asador y asar cuidadosamente; y poniendo la mesa con manteles blanquísimos, de los que aún tenía algunos, con alegre gesto volvió a la señora a su jardín, y el almuerzo que podía él, dijo que estaba preparado. Con lo que la señora, levantándose con su compañera, fueron a la mesa, y sin saber qué se estaban comiendo, junto con Federigo, que con suma devoción las servía, se comieron al buen halcón. Y levantándose de la mesa, y un tanto con amables conversaciones quedándose con él un rato, pareciéndole a la señora momento de decir aquello por lo que ido había, así benignamente comenzó a hablar a Federigo:
-Federigo, acordándote tú de tu pasada vida y de mi honestidad, que tal vez hayas reputado dureza y crueldad, no dudo que debes maravillarte de mi atrevimiento al oír aquello por lo que principalmente aquí he venido; pero si tuvieses hijos o los hubieras tenido, por quienes pudieras conocer de qué gran fuerza es el amor que se les tiene, me parecería estar segura de que en parte me tendrías por excusada. Pero aunque no los tienes, yo que tengo uno, no puedo dejar de seguir las leyes comunes de las demás madres; las cuales forzoso me es seguir y contra mi voluntad, y fuera de toda conveniencia y deber, pedirte un regalo que sé que te es sumamente querido: y es justo porque ningún otro deleite, ningún otro entretenimiento, ningún consuelo te ha dejado tu rigurosa fortuna; y este regalo es tu halcón, del que mi niño se ha encaprichado tan fuertemente qué si no se lo llevo temo que se agrave tanto en la enfermedad que tiene que se siga de ello alguna cosa por la que lo pierda. Y por ello te ruego no por el amor que me tienes, por el cual ninguna obligación tienes, sino por tu nobleza, que en usar cortesía se ha mostrado mayor que la de ningún otro, que te plazca dármelo para que con este don pueda decir que he conservado con vida a mi hijo y por ello te quede siempre obligada.
Federigo, al oír aquello que la señora pedía, y sintiendo que no la podía servir porque se lo había dado a comer, comenzó en su presencia a llorar antes de poder responder palabra, cuyo llanto la señora creyó primero que de dolor por tener que separarse de su buen halcón vendría más que de otra cosa, y a punto estuvo de decirle que no lo quería; pero conteniéndose, esperó después del llanto la respuesta de Federigo. El cual dijo así:
-Señora, desde que plugo a Dios que en vos pusiera mi amor, en muchas cosas he juzgado que la fortuna me era contraria y me he dolido de ella, pero todas han sido ligeras con respecto a lo que me hacen en este momento, con lo que jamás podré estar en paz con ella, pensando que vos hayáis venido aquí a mi pobre casa cuando, mientras que fue rica, no os dignasteis a venir, y me pidáis un pequeño don, y ella ha hecho de manera que no pueda dároslo; y por qué no puede ser os lo diré brevemente. Cuando oí que deseabais por vuestra bondad comer conmigo, considerando vuestra excelencia y vuestro valor, reputé digna y conveniente cosa que con más preciosa vianda dentro de mis posibilidades debía honraros que las que suelen usarse para las demás personas; por lo que, acordándome del halcón que me pedís, y de su bondad, pensé que era digno alimento para vos: y esta mañana, asado lo habéis tenido en el plato, y yo lo tenía por óptimamente albergado, pero al ver ahora que de otra manera lo deseabais, siento tal duelo por no poder serviros que creo que nunca podré tener paz.
Y dicho esto, las plumas y las patas y el pico hizo echarles delante en testimonio de ello. La cual cosa viendo la señora y oyendo, primero le reprendió por haber matado tal halcón para dar de comer a una mujer, y luego la grandeza de su ánimo, que la pobreza no había podido ni podía abatir mucho en su interior alabó; luego, perdida la esperanza de poder tener el halcón, y tal vez por la salud del hijo preocupada, dando las gracias a Federigo por el honor que le había hecho y por su buena voluntad, toda melancólica se fue y volvió con su hijo. El cual, o por tristeza de no haber podido tener el halcón, o por la enfermedad que a pesar de todo debería haberlo llevado a ello, no pasaron muchos días sin que, con grandísimo dolor de la madre, terminase esta vida. La cual, luego que llena de lágrimas y amargura hubo estado un tanto, habiendo quedado riquísima y todavía joven, muchas veces fue instada por sus hermanos a que se casase de nuevo; la cual, aunque no hubiera querido, sin embargo viéndose molestar, acordándose de valor de Federigo y de su magnanimidad última, esto es, de que había matado tal halcón para honrarla, dijo a sus hermanos:
-Yo de buen grado, si os pluguiera, me quedaría sin casar, pero si os place que tome marido, ciertamente no tomaré otro jamás si no tengo a Federigo de los Alberighi.
A lo cual los hermanos, burlándose de ella, dijeron:
-Tonta, ¿qué es lo que dices? ¿Cómo lo quieres a él, que no tiene nada en el mundo?
A lo que ella respondió:
-Hermanos míos, bien sé que es como decís, pero antes quiero un hombre que necesite riquezas que riquezas que necesiten un hombre.
Los hermanos, oyendo su voluntad y conociendo que era Federigo de gente principal aunque fuese pobre, tal como ella quiso, se la dieron con todas sus riquezas; el cual, con tal señora que tanto había amado viéndose por mujer, y además de ello riquísimo, con ella felizmente, convertido en mejor administrador, terminó sus años."

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Es curioso como uno hace las cosas con las mejores intenciones, casi diría sin pensar en uno mismo, para luego depender de las interpretaciones de los demás. Uno ama con todo, si quiere eso, claro, y espera ser correspondido de la misma forma. Demasiadas variables para encontrarse: lo que haces, lo que interpreta, lo que hace, lo que interpretas.

Yo creo en Federigo. Es más, diría, si pudiera, que soy Federigo. Siento, como él, que hay que dar lo que tienes sin importar si es poco o mucho, porque cuando lo das deja de ser tuyo para ser compartido, y a nadie le fue bien con el zurrón lleno. Y estoy seguro que las cosas bien hechas siempre tienen su recompensa, como le sucedió a él, porque todo vuelve.

Está claro que lo mejor para ti no es necesariamente lo mejor para los demás, a pesar de que nos convenzamos de ello una y otra vez. Hay que dar por sentado, por lo tanto, que la otra persona sabe ciertamente qué es lo que quiere en función de lo que hace, no de lo que se esperamos de ella.

En estos días todos repasamos lo hecho en el año, si no en nuestra vida, y nos preguntamos cómo sería si se hubiera tomado tal o cual decisión, como Dickens en su cuento de Navidad. Repasos someros acompañados de nuevos propósitos. Hace poco vi una película acerca de las últimas voluntades. Una de tantas, claro. El caso es que cuando nos paramos a pensar en qué haríamos si nos quedara poco tiempo de vida, todos coincidimos en aprovechar al máximo cada minuto, sin dejar de hacer una sola cosa para, llegados al repaso final, no habernos quedado con ganas de algo.

Todo esto se contrapone con los libros que recogen las conversaciones mantenidas en los lechos de muerte, donde los deseos, si los hay, siempre van en la misma dirección: haber amado más, haber besado más, haber dicho más te quiero, discutir menos y disfrutar más tiempo de las personas que queremos. Imagino que nunca nos parece suficiente.

Donde está la belleza de una vida desperdiciada? Para qué esperar si puedes darlo todo? Acaso alguien contó que morir con mucho amor sin usar nos lleva a algún sitio mejor? Yo creo en Federigo, en hacer las cosas bien, en querer. Y creo que siempre ese amor, tarde o temprano, volverá.

Nos vemos.



miércoles, 21 de octubre de 2015

Acuéstate con tu (mejor) amiga

Muy buenas.

No hagas caso de quien dice lo contrario: acuéstate con tu mejor amig@. 

"Nos conocemos muy bien y podemos estar horas hablando sin parar"

Reconozco que mi posición ya no es objetiva. He tenido vida en pareja y no es igual que el que todavía no lo ha hecho. Lo que cuenta de verdad son dos personas, no lo que pase en la vida de ambos, en común. Al final, aunque lo evites y lo pospongas, lo que quedará será lo que haya entre los dos, y no contará lo que circule alrededor. Esto, irremediablemente, no se descubre si no es viviéndolo y parece que, cuando lo cuentas, estás quitando la ilusión de quien empieza. Acostarte, en definitiva, te dará más conversación...

"Sólo a él le he contado cosas íntimas que nadie más sabe"

Sí, es así. Las parejas no suelen ser las más confidentes, por vergüenza, por timidez, por qué pensará el otro... Quién puede conocerte mejor que alguien a quien no te ha importado contarle hasta el mínimo detalle de tu vida? Puedes estar seguro que, acostándote, te acercarás más si cabe a la intimidad de los dos, que es lo que cuenta!

"Si nos hemos bañado desnudos en la piscina... si no es por eso..."

Parece que no nos intimida su presencia, nos sentimos cómodos. Igual el saber que hay una barrera que por confianza no superaremos nos hace estar más desinhibidos. Nada que esconder, aquí estamos tú y yo. Además, todo el mundo sabe que hay un momento entre dos amigos que lo que procede es acostarse en la piscina...

"No quiero estropear lo que tenemos por un polvo"

Si se va a estropear! El tiempo cierra las parejas, es malo. No vas a volver a tener esos momentos de intimidad aunque los anheles, así que hay que disfrutar de las cosas que nunca sabes si volverán. Quién te dice que un polvo no lo ARREGLARA lejos de estropearlo?

Seguramente os preguntaréis qué pasa entonces si ya os habéis acostado y finalmente no sois pareja. Igual hay que esperar un tiempo, una separación, un algo, no sé. En realidad, lo que estoy diciendo es que la persona con la que estés debería ser amig@, ya que es imposible acostarse con todos tus amig@s y que todos sean pareja. Lo que no puede ser es que sea el mejor amig@ y por eso no os acostéis, sobre todo si esa es tu razón para no hacerlo.

Creo en los paseos, en las conversaciones y en las ganas de hacer cosas juntos. Creo sinceramente en la necesidad de hacer el amor todos los días, algo muy despreciado en los matrimonios por carecer de tanta importancia. Creo en salir con mucha gente siendo amigos y pareja, no amigos de tu pareja. Creo que la vida hay que vivirla sin desperdiciar nada, y si nos pone a los amig@s en ese camino es para eso, para contar con ellos, para acostarnos con ellos.

Me gustaría que alguien tuviera el valor de reconocer la espinita que tiene por no haberse acostado con algun@, o la de veces que habrá pensado cómo podría haber sido si lo hubiera hecho. Siento verlo así, parejas muertas que nunca os daréis por aludidas, pero ya llegarán tiempos de cambio, y no siempre l@s amig@s estarán ahí.

Suerte que fui amigo y ahora soy amante y confidente. Suerte que, pese al precio pagado, entiendo todo esto ahora.

Nos vemos.



viernes, 25 de septiembre de 2015

Lo que no quieres

Muy buenas.

Te despiertas por la mañana y notas que algo te molesta, que no te deja ir tranquilo por la calle. después de estudiarte lentamente te das cuenta que tienes una pequeña herida en un dedo, de esas que escuecen. Cuando estás sano del todo, cualquier pequeña molestia te amarga la existencia. No paras hasta que estás bien, hasta que te curas, porque te hace sentir incómodo.

Lo mismo debería pasar con nuestra vida en general: no parar hasta encontrarte bien, y aún después, hacer por mantenerlo. Pero no es así. La gente mantiene lo que tiene, aún a sabiendas de que no lo quiere, sólo por si deja de tenerlo y se queda sin nada. Me parece que es un acto de cobardía absoluta y creo que sólo lo toleramos por la complicidad del resto de la gente, que hace lo mismo.

No quiero erigirme como el paradigma del comportamiento, pero sí denunciar que cuando sabes que algo no está bien, existe cierto deber en intentar cambiar esa circunstancia, aunque sólo sea por hacernos todos un poco mejores. Tu ayudas, te ayudan. Nosayudamos-Ayudanos. 

Entiendo que no todo el mundo sabe lo que quiere, que seguramente sea lo más difícil, y que vivir con lo que tenemos da cierta estabilidad que todos agradecemos, pero saber que algo no lo quieres y aún así seguir con ello es, en primer lugar, resignarse de por vida, y en segundo, no conseguir nunca lo que quieres, pues ni lo intentarás.

Esto, para mí, es lo peor. La inmovilidad nos hace no avanzar, y todos debemos avanzar. Tal vez no consigamos hacernos las preguntas correctas y esa sea la excusa perfecta para no contestarnos. Si no quieres algo, no lo tengas. Haz por no tenerlo. Nada tiene que ver si sabes lo que quieres o no. No quieres algo, no es para ti. Es una lucha por tu bien, aunque parezca lo contrario. Es una liberación.

Y el tiempo que tardas en tomar tus decisión -manteniendo lo que no quieres- te aleja cada vez más de lo que quieres, o en su defecto, de buscarlo. Y es un tiempo entregado a la nada, a eso que no recordarás.

Hace tiempo me invitaron a una sesión de coach en la que tenía que buscar una situación en la que me pudieran ayudar. Pensé en esto, en mi responsabilidad como conocedor de ciertas situaciones y mi respuesta a ellas. Podría obviarlas pensando que sólo las conozco, sin más, pero ciertamente me hacen sentir mal, aunque no sean mías, y siempre me atormenta la idea de no poder solucionarlas, no sólo yo, sino a quien afectan en primera persona.

En fin, espero haberme explicado. No tiene sentido, para mí, estar con algo que no quieres. Todo lo que no sea hacer por cambiar esa situación no me deja vivir.

Nos vemos.

viernes, 28 de agosto de 2015

Soy el responble

Muy buenas.

Puestos a analizar lo que nos pasa en la vida y porqué, una de las primeras tareas debería ser responsabilizarnos de nuestros actos. La mezcla de elementos en todo lo que pasa a nuestro alrededor hace muy fácil echar la culpa a otras personas, circunstancias o situaciones de todos nuestros males, y así apoyarnos en una explicación que nos satisfaga y nos permita seguir hacia adelante.

Excusas, las solemos llamar. Serán excusas, pero son las que nos hacen continuar. Si nos quedáramos inmóviles ante cada traspiés hasta resolverlo del todo, no podríamos seguir viviendo. Pasamos por un lado del problema procurando que nos afecte lo mínimo posible y así continuar hacia nuestro objetivo final, que es...

No tengo tan claro que el objetivo final sea algo elegido. Ser feliz, podría ser. ¿Cómo sabe uno que es feliz? ¿Cómo sabe uno que ha conseguido todo lo necesario para ser feliz? No creo en eso, por eso no creo en las excusas. El fin virtual nos ciega en el camino y dejamos pasar nuestra felicidad presente a cambio de una futura, que por cierto, no sabemos si llegará.

Todo esto para llegar a otro nivel, superior otra vez, un nivel más de conocimiento, mi conocimiento. El conocimiento de que soy el único responsable de mi felicidad y en ningún caso de la felicidad de los demás (Excluyo mi responsabilidad como padre, la cual atribuyo a la propia naturaleza). Podré contribuir a la felicidad de otras personas, pero sólo siendo yo feliz podré hacer feliz a otros.

Estos "proyectos comunes" que tienen un "objetivo común" han quedado en el pasado para mí. Es un descubrimiento y una liberación, por qué no decirlo. Uno puede cargar muchas veces con más peso del que puede llevar y es innecesario para nuestro desarrollo personal. El llevar la mochila de otra persona es una ayuda, pero si todos sabemos que se trata de eso, de ayudar. En otro caso sería una mochila nuestra con el doble de peso y podríamos aceptarlo o no y poder decidir si cargamos con ello, porque sería nuestro. Cargarnos con problemas ajenos no evita que desaparezcan para otra persona, sólo ayuda a esconderlos y no afrontarlos.

Sí creo en las parejas, por si hay alguna duda. Creo mucho en el amor. No creo en la desigualdad y veo que la mayoría de las parejas están desequilibradas, unas veces por la propia naturaleza de las personas y otras por "estar unidos" ante un proyecto común. Tengo que reconocer que nunca lo había visto así porque siempre creí en la versión romántica de la pareja que me decía que todo se puede estando unidos. Ahora no lo veo así. Creo que lleva a concesiones personales muy importantes y, en muchos casos graves, que desvirtúan lo que somos cada uno en esencia.

Somos felices echando un polvazo, cómo no!, y creemos que lo seremos echando otro, claro. Lo que pasa es que tenemos que volver a querer, y así con cada cosa y cada día. No hay nada que se de por sentado. No hay nada que nos haga felices porque sí. Sólo nos hacen felices las cosas inmediatas, el resto son recuerdos de algo que nos hizo felices en un momento distinto, con sus circunstancias. No quiero que me mimen, que me quieran o que hagan nada por mí, sólo lo que sea de verdad, porque a la otra persona le hace feliz.

Por todo ello soy responsable único de mi felicidad, de lo que quiero y de lo que no, de lo que tolero y lo que no. Soy responsable de lo que dejo estar en mi vida y de lo que no. Y haré todo lo posible por ser feliz. Y también lo haré por compartirlo, siempre que eso me haga feliz a mí. Ojalá la otra persona sea feliz también.

Nos vemos.

martes, 2 de junio de 2015

Donuts sin agujero

Muy buenas.

He leído atentamente que se van a empezar a fabricar desde ya los donuts sin agujero. Sinceramente, no sé cómo interpretar esta noticia. Si por algo se caracterizan los donuts es por tener el agujero. Si lo quitan pasarían a ser berlinesas de toda la vida, que no es que tenga yo nada contra los suizos, salvo lo aburridos que son.

Tal como está el país, me parece que quitarle agujeros a la gente es quitarles la ilusión. Es como decir que no van a pillar más: no más agujeros, conformaos con más relleno. Profundizando un poco en esto podríamos llegar a la conclusión de que nos dan más carne a cambio de quitarnos el agujero, o sea, vuelta a la pubertad. Sabes hasta donde puedes llegar.

Cuentan que un marinero hizo el famoso agujero con un salero (no el del marinero, sino el de la sal) porque la parte central no se cocinaba bien y se quedaba cruda. Esto hizo que el bollo fuera compacto y comestible, o sea, en su punto. ¿No es acaso esto otro paralelismo entre las relaciones y la bollería? Si no hay agujero, las relaciones no son completas.

Ahora nos quieren hacer creer que estaremos satisfechos con más bollo pero sin agujero. Craso error. En realidad, no debe ser casualidad que los marineros inventaran los agujeros... tanto tiempo en alta mar...

Desde Ena-moral-2 queremos hacer un llamamiento a los responsables de esta noticia para que aborten la misión desde ya.

Nos vemos.

miércoles, 13 de mayo de 2015

¿En qué basamos lo nuestro?

Muy buenas.

Tanto tiempo intentando saber hacia dónde van las relaciones y ahora me surge una nueva duda, ¿estaremos de acuerdo en lo que queremos? ¿Aún siendo así, la forma en la que queremos conseguirlo, nos acerca o nos aleja? Porque no se trata sólo de llegar a un fin, sino de cómo vives esa vida. En realidad, debería ser lo más importante, ¿no? De qué vale haber estado junto a una persona si todo ha sido un infierno...

Cada cual justificamos nuestra vida, como es natural, pues es la que nos toca vivir y a nadie le gusta decir que está viviendo una porquería (salvo cuando aparecen las lágrimas, o el alcohol...). Al dar nuestra opinión de cómo debería ser la convivencia tendemos a "acercarla" a nuestra situación, por el mero hecho de encontrarnos aunque sea de refilón en el camino de la felicidad, que es como el dinero, que muchas veces aún estando cerca de él nos da cierta seguridad.

A mi parecer, estos son los distintos tipos de argumentos en los que basamos nuestras relaciones:

En el amor

La más común. Es fácil justificar todo con un "nos queremos". Podemos perdonar todo aquello que no soportamos de nuestra pareja porque, en realidad, nos queremos. En realidad, como si todo lo demás no lo fuera. Están pasando cosas muy graves, pero "en realidad" nos queremos. Si quitáramos la mísera vida que llevamos, lo poco que nos vemos, lo nada que follamos, sólo quedaría que nos queremos. Adelante con los cañones.

En lo que tenemos

No sé muy bien qué significa, pero quiero entender que se trata de todo aquello que hemos conseguido con tanto sufrimiento y las broncas que hemos tenido que aguantar y los malos momentos que hemos pasado juntos... No sé, es un áurea de no sé qué que hace estar juntos aunque no se soporten pero, joder, cómo vamos a dejar "esto que tenemos"!

En los niños

Puede que sea la más comprensible por lo difícil que es sólo pensar que un niño lo pueda pasar mal, ya sea por una torcedura como por una separación, cualquier mínima cosa que pueda afectarles nos hace seguir aunque no haya un camino cierto. Basar algo en los niños es, a mi parecer, un refugio muy temporal. Tienen vida propia y cuando quieres darte cuenta están pensando en su vida, como tiene que ser, y todo lo que creíste haber hecho por ellos no es más que un vacío en el tiempo, pues los problemas no se van sin ser resueltos.

En el sexo

Inevitable. Si una persona está enganchada a otra sexualmente, todo vale. La más absurda e inviable de las relaciones cobra sentido por un sólo instante de pasión. Nos ciega tanto que no nos deja ir más allá, pensando que, mientras se resuelve lo nuestro, estamos de la mejor manera que podríamos estar. Desde luego, si hay que esperar, es la mejor manera...

En el respeto

Yo te respeto y tú me respetas. Nos respetamos. Fenomenal. Tú te vas a baile y yo al fútbol. Tú vienes a comer donde mi madre y yo hago las visitas oportunas a los familiares del pueblo. Yo te engaño, tú me engañas. Todos tenemos lo nuestro, así que mejor no pensarlo y seguir adelante.

En los demás

Aunque parezca mentira hay gente que basa su relación en los demás. Cualquier cosa con tal de no estar a solas con tu pareja: quedar con los amigos, salir de casa, hacer muchas cosas, etc., todo vale menos afrontar una mirada fija que nos obligue a decir, qué coño miras! o, lo que es peor, quién es el señor que está sentado en mi sofá?

En la confianza

No estamos del todo seguros de que la vida que llevamos sea la que queremos llevar, pero confiamos que la otra persona quiere estar con nosotros y confiamos también que lo que queremos es estar con esa persona. Total, que confiamos que no se rompa una tubería.

En la amistad

Somos amigos. Es ideal, pero los amigos no se acuestan (salvo deslices). Hay un matiz distinto que tiene que predominar y que es precisamente lo que nos diferencia de los amigos: el deseo. Está bien!!!, sí, ya sé que se puede desear a los amigos, pero me refiero a un deseo constante. Vale!!!, igual no me he explicado bien, un deseo constante y sincero. Eso sí.

En fin, imagino que todos dirán que en una buena mezcla de todo esto está lo ideal. Puede ser. Yo nunca oigo a nadie decir que basa su relación en lo que le apetece, y a lo mejor deberíamos empezar por pensar en lo que queremos. Que lo que queramos sea lo mismo que quiere la otra persona sería un gran paso. Que disfrutemos de cada momento sin mirar el final en vez de buscar un final feliz a costa de un tormento constante.

Si tengo que elegir, quiero sexo a todas horas, que me quieran, que me comprendan, que se fíen de mí, que me respeten, que quieran a mis hijos y que sea muy amiga. La mejor a ser posible. Yo corresponderé.

Nos vemos.

viernes, 10 de abril de 2015

La culpa es de ellas

Muy buenas.

La culpa es de ellas, por no creerse lo que valen, con independencia de las posibilidades que han tenido en su vida siempre consiguen hacerse un camino y sacar adelante a su familia.

La culpa es de ellas, por permitir que su vida dependa de un hombre, cuando sólo por serlo no queda demostrado nada, y mucho menos la capacidad de erigirse en salvador de nadie. Los tiempos cambian.

La culpa es de ellas, por aceptar como verdad lo que la sociedad cree que tiene que ser. La valía de las personas no son estadísticas.

La culpa es de ellas, por no darse cuenta que, afortunadamente, una persona puede estar sola con hijos y trabajar a la vez. Sí, ya sé que es difícil, que el tiempo lo come todo y que es más fácil con ayuda, pero ahí están los amigos de verdad y la familia para lo que sea, no?

La culpa es de ellas, por hacer caso a las "amigas" que no dan por buena la posibilidad de la felicidad, porque para hacerlo tienen que reconocer su infelicidad, o peor, la demostración de su incapacidad de alegrarse por ellas.

La culpa es de ellas, por no creernos cuando decimos que sus tetas son las mejores. Sí, ya sé que hay más -y que las miramos-, pero en ese momento son las suyas, de verdad de corazón. Y qué voy a decir yo, si las que me tocaron de verdad son las mejores!!

La culpa es de ellas, por no ponerse las primeras de la fila, las más valiosas, las más importantes, las que todo lo valen, y sin embargo dejar que alguien las convenza de lo contrario.

La culpa es de ellas, por no reconocer que son felices, por no admitir que también puede haber un marido que las quiere, que daría la vida por ellas y que no contempla la vida si no es en su compañía.

La culpa es de ellas, por tratar de igualar la mezquindad de los hombres. Si ellos hacen las cosas mal, ellas pueden hacerlas peor. Y lo demuestran, sin ruido como ellos, pero lo demuestran.

Al final, la culpa es de ellos, cómo no, por permitir que todo esto pase porque les conviene, pensarán. Nada más lejos de la realidad.

Nos vemos

domingo, 15 de marzo de 2015

Nunca es demasiado tarde (Still life)

Muy buenas.

Ya sé que nuestra percepción de las cosas depende en gran medida de nuestro estado de ánimo, y que debido a ese estado podemos catalogar como genial una película, una canción o un lugar que a otro mero espectador -o mejor dicho, sin un estado de ánimo concreto- podría parecerle mucho más común. Pues bien, y a riesgo de equivocarme (de nuevo), diré que "Nunca es demasiado tarde" es una película durísima y que, a la vez, me ha encantado.

Me da vergüenza hablar de la película en términos técnicos, pero me atreveré a decir que no sabía si era de los 80 o actual, hasta que terminó y me fijé que era de hace un par de años. Para los análisis de psicología morfológica, un 10. Todo lo que uno puede valorar como específico en una persona se refleja en ella. Que me ha encantado, vaya.

Trata de la soledad, de ayudar a gente sola dando precisamente tu soledad para conseguirlo. De cómo cada buen acto tiene siempre una recompensa, aunque nosotros no lleguemos a verlo. Aunque perdamos la pista a esa buena acción, sus ramificaciones se multiplican exponencialmente y vuelve a nosotros, repito, aunque no nos demos cuenta.

Siempre hay una persona que muestra interés por ti, por tu situación, por tu familia, por tu trabajo, por cómo te va en definitiva, y no siempre somos capaces de verlo, así que  mucho menos de agradecerlo. Incluso nos aislamos en nuestro círculo privado al que no permitimos entrar, ni tan siquiera por nuestro bien, porque podría darse el caso de obligarnos a pensar, y más vale lo malo conocido... Pues no, si algo aprende uno "en la obligación" de abrirse es que hay muchísima gente que merece la pena y, por qué no decirlo, nos lo perderemos.

La peli es muy dura, ya lo he dicho, y muy triste, pero la vida es así! Dentro de tanta tristeza siempre hay alguien que nos quiere, alguien que apuesta por nosotros hasta el final, sin condiciones, tú y yo y el mundo, y a disfrutar. Eso es lo más bonito, hacerlo y saber que lo diste todo, aunque la gente no llegue a verlo. Quedarnos parados es morir en vida, aunque todos tengamos nuestros momentos, ya sé, pero también todos sabemos los que merecen la pena, los que valen una vida y recordaremos para siempre.

Nunca es demasiado tarde. Nunca es tarde para querer y darse cuenta de las cosas,

Me quedo con esos momentos, los que das porque quieres hacerlo, sin importar que quien los reciba los aprecie.

Nos vemos.

lunes, 9 de febrero de 2015

Iván y la búsqueda de la felicidad

Muy buenas.

Sí, ya sé que no soy Héctor, ni he puesto la traducción española del "secreto de la felicidad", pero mi nombre es igual de válido y me parece más acertado el título inglés de "la búsqueda de la felicidad". Excelente película, por cierto.

En primer lugar habría que hablar de la importancia (o no) de tener que buscarla. Lo más común desde luego parece no tener que hacerlo, o lo más cómodo, no sé, pero está claro que no es la preocupación principal de las personas. O de todas al menos. O será que lo es sólo de unos pocos.

Cuando tenemos que tomar decisiones importantes en la vida solemos hacer cosas de este tipo. Antes de irte a vivir con alguien piensas si has hecho todo lo que debías haber hecho estando "solo", antes de casarte piensas si has estado con todas las personas que deberías haber estado, antes de tener hijos piensas si aprovechaste el tiempo que tenías... Toda esa incertidumbre se traduce normalmente en alguna tontería, desde tirarte en paracaidas hasta tirarte a una que pasaba por allí... Es así, parece que tenemos cosas pendientes que resolver antes de encasillarnos.

Para mí, la película trata sobre eso. Tras mucho estudiar, trabajar y vivir más o menos una vida normal, todos los mayores nos dan la misma lección: lo importante en la vida es querer. Todo pasa muy rápido y cuando te das cuenta no has hecho cosas que querías hacer a la vez que estás más o menos satisfecho con los que te has esforzado por conseguirlo. Entonces, cómo resulta tan raro ver a alguien decir SOY FELIZ?

1º No todo el mundo necesita preguntárselo, simplemente vive. Si piensas que no necesitas nada no tienes nada que hacer para conseguirlo. Mucha gente dice que quien es más feliz es quien menos necesita. No soy yo, mala suerte. Necesito que pasen cosas.

2º Es mucho más común que la gente quiera no ser infeliz, que hace mucho más daño, que ser feliz. Parece que el esfuerzo por conseguir que no se tuerza una vida requiere tanto tiempo que no podemos pensar en los siguientes pasos. Tampoco es mi caso, no soy infeliz ni de coña, faltaría más.

3º Sentirse querido y rodeado de afecto desde pequeño puede hacerte pensar que lo tienes todo en la vida, y puede que sea así. Tan grande es la herencia recibida de nuestros ancestros que podríamos pensar que poco podemos influir en ella salvo aportar cosas nuevas. Somos lo que recibimos, está claro, pero siempre llega nuestro momento de contribuir y esconderse es faltar a tu cita.

4º La necesidad de la reciprocidad nos hace no valorar lo felices que podríamos ser. Estamos dando lo mejor de nosotros mismos pero no somos correspondidos y esto debería ser suficiente, Sí, ya sé que lo mejor de nosotros mismos no tiene porqué ser lo mejor que recibe otra persona o cualquier trabajo, pero es lo mejor de nosotros!!

5º Cómo sabe uno cuándo es feliz? Quiero decir, puede uno parar pensando que ya lo ha conseguido? Está mal visto querer más y no conformarse con lo que uno tiene, por parecer avaricioso o ambicioso. Puede ser. Las necesidades básicas van cambiando con las generaciones -afortunadamente- pero siempre la gente quiso ser feliz.

Bueno, la película me pareció excelente, ya lo he dicho. El resultado de la ecuación es el mismo de siempre, el que todos sabemos y buscamos, pero no siempre hallamos. La felicidad está en cada cosa que hacemos. Da igual si el propósito es ser más feliz o ir a la compra, importa que nos haga felices. Por eso los niños son tan felices (disculpad que obvie los que no pueden por razones básicas), porque su entusiasmo es tal que todo lo hacen con una ilusión desbordante, como cuando bailamos o cantamos o corremos bajo la lluvia. Justamente los instantes que estamos viviendo sin pensar lo que tenemos que hacer, sino vivir.

No es de extrañar que nuestros momentos más felices los asociemos a épocas o a travesuras de niños (aún siendo mayores). En algún momento perdemos la ilusión por dar un paso tras otro, que es lo más natural, pero a la vez es lo que nos da la vida. La vida es corta y hay que disfrutarla.

Nos vemos.

PD: Por cierto, esto podría explicar el porqué nos gustan tanto las tetas. Nos devuelven la ilusión como a los niños, es algo inesperado... No sé, es sólo una idea.


viernes, 16 de enero de 2015

Camas dobles

Muy buenas.

Estamos en una edad en la que, sinceramente, no se entiende cualquier pérdida de tiempo ni de oportunidades. Es más, dejando a un lado la edad -sólo la falta de ella es la que nos lleva a no darnos cuenta de estas cosas- cualquier momento es bueno para no dejar pasar oportunidades.

Particularmente me da mucha rabia conocer gente maravillosa que no comparte su vida con otra gente maravillosa. Dentro de estos hay algunos que no lo hacen porque no quieren y otros porque no se da la circunstancia.

A los que no quieren "que les jodan la vida", respeto máximo. Me gustaría poder convencerles de lo maravilloso que es el amor, compartir paseos, rutas, aficiones y todo lo que alguien como uno mismo puede ofrecer pero añadiéndole la complicidad de un acompañante. En fin, aunque sólo sea por hablar un poco... No nos engañemos, no hay excusas para no hacer en este preciso -y precioso- momento todo lo que queremos.

A los que quieren, en primer lugar, Ena-moral-2 (Agencia casera de colocación sentimental), y para seguir, todo mi apoyo y colaboración. Esto tiene que acabar! Cómo es posible que alguien que vale tanto la pena no sepa ver en otra persona las mismas cualidades?

Toda esa autoasimilación de que tenemos que estar sólos y que es lo que nos toca nos lleva finalmente a no ceder parte de nuestra vida que tanto nos ha costado encontrar. Decoramos nuestra casita (a nuestro gusto) y mirando con cierta tristeza la realidad de que sólo nosotros elegimos los muebles de IKEA y esto choca frontalmente con la idea de que alguien invada ese espacio autogestionado entre sonrisas y lágrimas sin haber sido partícipe de ellas.

Y volvemos al tiempo y las oportunidades, claro, no puede ser de otra manera. Para qué queremos una casa tan decorada y tan a nuestro gusto si cuando está todo ordenado sólo pensamos en salir a pasar el rato? Cama doble para dormir sólo cuando todos queremos compartirla. Que sí, que son nuestras sábanas y nuestro edredón comprados para nosotros, pero joder, el roce de la piel siempre es más cálido que los plumones.

Y ahora nos vamos a una casa rural. 1+1. Aunque sólo sea por no perder el tiempo, hagámoslo. Aquí están las oportunidades, las tenemos frente a nosotros, no las dejemos escapar. Vamos al campo, juntemos fruta y verduras con animales, seguro que pegan porque ambos son maravillosos, y además hay gente que disfruta de las dos cosas ;-)

Si no hubiera tenido interminables charlas sobre la necesidad de soltarse con cierta persona, hoy no sería tan feliz. Lo hicimos, lo hacemos y lo haremos. Cama de dos, de tres o de lo que haga falta, porque somos personas que sólo buscan la felicidad de los demás ya que eso nos hará felices. Mucho ánimo.

Life is too short. Open your mind.

Nos vemos.

PD: No voy a permitir bajo ningún concepto que gente maravillosa no sea considerada como tal, aunque ni ellos mismos lo crean.