viernes, 8 de mayo de 2020

El afinador del amor

Muy buenas,

Dadas las actuales circunstancias, y oteando el futuro incierto que se cierne sobre nosotros, me he puesto a pensar qué podría hacer uno en un futuro sin depender de empresas que te contraten y valiéndose únicamente de los conocimientos personales. En su día, ya publicado en este blog con éxito de crítica y público, (https://unnivelsuperior.blogspot.com/2010/12/psicolog%C3%ADa-morfol%C3%B3gica.html) hablé sobre la posibilidad de convertirme, en mi afán por explorar mis escasas cualidades, en psicólogo morfológico. Para los que no lo recuerden, se trataba de encauzar tu vida amorosa básicamente por tu morfología, sin depender de tu personalidad. Naturalmente nunca llegué a ejercer, no por ganas, sino porque no encontré la pandemia adecuada que hiciera decidirme.

Michael Tyburski y Ben Nabors han escrito un fantástico guión para la película The Sound of Silence, muy bien interpretada por Peter Sarsgaard  y Rashida Jones. El argumento de la película gira entorno a un "afinador" o "sintonizador" de casas, que calibra el sonido de los hogares para ver tu estado de ánimo. El bueno de Peter ha dedicado su vida a buscar una explicación razonable y científica que nos de respuesta a aquello que no podemos controlar, nuestro estado de ánimo, que siempre lo achacamos a elementos exteriores.

Hay algo que me parece mágico de estas cosas, y es que la gente te llama. No es que pongas un anuncio y seas correspondido, sino que alguien a quien le hiciste bien te ha recomendado a otra persona. Esto da mucha confianza en que tu trabajo ha funcionado y sientes que puedes ayudar. El procedimiento es el siguiente: nuestro protagonista acude a tu casa -bajo petición, ya lo hemos dicho- y te pide que hagas las cosas que sueles hacer, desde sentarte en tu sofá o acostarte en la cama en la posición que sueles dormir hasta encender el tostador y la TV al mismo tiempo. Todo rutina. Entonces, a través del estudio de las ondas de sonido, descubre por qué duermes mal, por qué no te relacionas bien con tu pareja o por qué llevas un tiempo sin dar los buenos días al portero.

No está mal, ¿verdad? Imaginaos que alguien puede ayudaros de esa forma. Va a tu casa, enciende el tostador, prende la luz del baño y tras 2 minutos de oír las ondas de tu microondas te dice que esa mujer no es para ti, que se lo ha dicho el horno. O que el sonido de tu voz al responder (¡oh, dichosas respuestas!) no está en sintonía con el ruido de tus pies al pisar la moqueta. Al parecer las frecuencias rigen nuestra existencia y estar mal sintonizado puede hacer de tu vida una odisea amorosa. Entonces te da los pertinentes consejos e indicaciones que deberás llevar a cabo para solucionarlo. En la peli, nada del otro mundo, cambiar la marca de tostador porque ese modelo concreto salió con frecuencias altas.

Ante esta maravilla de oficio, ya sé que todos los estáis pensando, todos nos preguntamos por qué no tenemos un afinador de amor en casa. Normal, pero aquí viene quizá lo más interesante. Nuestro estimado Peter, en su afán por comprender el mundo de las sintonías olvida la suya propia. En realidad no es que la olvide, es que no la tiene. Y ese no es el mayor problema. Dedicando tu vida al estudio de algo para ayudar a los demás eres capaz de lastimarte a ti mismo.

La buena de Rashida le pone finalmente en su sitio. Está bien, Peter, sabrás mucho de sintonías y frecuencias, pero mírate el ombligo.

TURN OFF y disfruta, que la vida son dos días.

Nos vemos.