Muy buenas.
Accidentalmente he tenido la oportunidad de medio culturizarme en un programa de TV en el que se estudiaban los orígenes del deseo y algún ejercicio para su mantenimiento, conservación y mejora, en algunos casos.
Al parecer, todo esto viene provocado por sustancias que se generan en el cerebro sin intermediación ni voluntad que lo dirija, por lo que se entiende que el deseo que cada uno tenemos es básicamente el que nos toca, siendo además distinto en hombres y mujeres. Vaya novedad.
Resulta que en los hombres la sustancia principal es la testosterona, que según parece es como si la compráramos en el prayca, y no es difícil de generar. Eso podría explicar la creencia común de que los tíos estás salidos como norma general.
En las mujeres la sustancia premiada es la oxitocina, que a mí sólo me suena a contracciones y, como podéis comprender, no es momento adecuado para los deseos. Será casualidad que las mujeres no consigan generarla con la misma facilidad que los tíos o quizá la química, como ciencia que es, sepa más de lo que sospechamos de dolores de cabeza.
Según estos estudios, para mantener y conservar el deseo son fundamentales 3 cosas, no necesariamente en este orden:
- Buen humor. Cuando se está de buen humor, las sustancias se generan con mayor facilidad.
- Risa. Sé de alguno que para meter, se pone cintas de Eugenio y Chiquito.
- Pensamientos positivos. No sé si se refiere a pensar en que vas a generar muchas sustancias o que el mundo va a ir mejor, cambio de gobierno, etc.
La verdad es que a mí todo esto, junto, me parece un poco empalagoso. Llegar de buen humor a casa, contar un chiste y mirar al futuro con optimismo, no me parece la mejor manera de empezar unos preliminares, pero de todo hay...
Otro estudio mejicano ha demostrado la vinculación que, a través del deseo, tienen el deporte y el sexo. El 80 % de los encuestados asegura desear tener relaciones cuando hace deporte. (90% en los hombres y 70% en las mujeres).
Las mujeres que hacen deporte creen que uno de los momentos más idóneos para tener sexo es cuando terminan sus sesiones, no se sabe si por la oxitocina o por aprovechar que están sudadas y se van a duchar. También culmina este estudio que los grandes esfuerzos al aire libre, del tipo subir una montaña, son aún más generadores del deseo.
Esto nos lleva irremediablemente a olvidarnos de las puertas de los gimnasios, de donde salen ya duchadas, y buscar alguna que haga jogging cerca de casa y que su ritmo se parezca al nuestro, que tampoco hay que abusar del fondo físico.
En los hombres, el esfuerzo físico no sólo estimula el deseo, sino que fortalece la resistencia. Esto es algo que todos sabemos pero nadie quiere reconocer: los tíos que hacen deporte están mejor preparados para el sexo. Podía no ser así, pero sí lo es. Esto no quiere decir que el resto de los mortales no puedan tener deseos, los tienen, pero al parecer más cortos o de menor intensidad.
Estos estudios, en realidad, sirven de bastante poco porque, cuántas parejas conocemos que sean ambos deportistas? Además, yo también me he preocupado de hacer un estudio por mi cuenta y he llegado a la conclusión de que los tíos que van a los gimnasios... digamos que no siempre desean lo que se supone que hay que desear. En mi estudio, las tías no siempre necesitan hacer deporte para desear, porque las sustancias que necesita ya le son generadas en la habitual sesión nocturna de intercambio de fluidos...
En fin, allá cada uno con sus sustancias...
Nos vemos
martes, 30 de noviembre de 2010
lunes, 8 de noviembre de 2010
Las posturas
Muy buenas.
Veo en los últimos comentarios de FB y otras nuevas tecnologías la valentía de las tías sugiriendo dónde les gusta hacer no se sabe muy bien qué. Naturalmente está pensado para que creamos que se refiere al sexo y, como seres planos que somos, así lo tomamos.
Lo que me llama la atención es la diferencia entre los tíos y las tías. Ellas, mucho más refinadas en sus expresiones, huyen normalmente de llamar a las cosas por su nombre y prefieren no entrar en detalles demasiado gráficos. Los tíos solemos ser más precisos y, esperando una barbacoa, se nos llena la boca con posturas y situaciones que llaman la atención de la concurrencia.
Para tranquilidad de ellas, dejar claro que sólo se cuentan las situaciones de los que están sin pareja y han tenido algún escarceo o de las ex de los emparejados. Ante todo, dignidad. En realidad, cualquier cosa que dijeras de tu actual pareja podría ser corroborada -o no- y habría que hacer frente a las consecuencias, y nadie quiere eso.
Desafortunadamente no he estado en conversaciones de mujeres en las que se cuenten escenas de cama, ni creo que me gustara, la verdad. Me imagino que mi primera aportación a tal efecto sería algo así como "tranquilas todas, que ya estoy yo aquí" para impartir una clase magistral -siempre teórica- sobre dicha materia.
Dicho esto sí imagino que lo contáis, no sé si con tanto detalle como nosotros, pero rara vez la gente se guarda las cosas. De hecho, creo que la sola idea de contarlo os gusta más que a nosotros y que el doble sentido de las palabras y las intenciones son armas de mujer que utilizáis a sabiendas de que caeremos cual niño impaciente que somos. Ahora te llevo por aquí, ahora por allá, ahora te dejo una pincelada, ahora te la quito y ahora, te quedas con las ganas. Eso no lo sabemos hasta el final -quedarnos con las ganas- pero vosotras sí. Por supuesto no regalaréis algo tan valioso como vuestra intimidad a no ser que nos lo ganemos, llámese por confianza o por que os apetece, que carajo!!
El caso es que, tan sueltas como los comentarios que publicáis, no sois, la verdad. Imagino que es un término medio entre lo que fantaseais, lo que vivís y lo que os gustaría. En relación a esto, tengo que romper una lanza en favor de los que utilizan posturas tradiconales tipo "misionero" y similares porque no es fácil concluir una noche llena de aciertos a la hora de comprenderos y contentaros y llegar al final con las ideas claras: He llegado hasta aquí, ahora tengo que cumplir. Es una opción.
Porque, os habéis parado a pensar en vuestra preguntas cuando alguno intenta salirse de lo tradicional.
Fragor de la batalla en el que uno está más por pensar en la siguiente postura que en lo que está haciendo y que, armado de valor y con voz muy autoritaria dice:
- Date la vuelta
Un poco dubitativa y mirándote a ver si adivina tus intenciones,
- Para qué? -contestáis
Cómo que para qué? Creéis que es necesario saberlo antes de daros la vuelta? Crees que eso contribuye a que la dinámica de la imaginación siga su curso?
Entiendo que la pregunta viene dada por la asociación que, con valor histórico, dais al hecho de darse la vuelta sin preguntar y que nosotros, sin malicia ninguna, nos equivocásemos de orificio repetidamente (en nuestra defensa alegaré que en la oscuridad todos los gatos son pardos). Respuestas de ese tipo coartan la libertad y apocan la iniciativa masculina. (No, por ahí no!!!)
Cuántas veces no se habrá oído a las mujeres decir que su sitio preferido es en la encimera, o la mesa o cualquier sitio no habitual, cuando SABEMOS perfectamente que habrá que tener cuidado con el frío de la cocina, las fotos de la mesa y demás obstáculos que nos encontremos? Sexo virtual, que se llama: lo que te gustaría, pero sin demasiadas trabas.
En defensa de ellas, que en realidad no han sido atacadas, diré que, llegados un determinado momento, digamos que cooperan con la mejor de sus disposciones y sin excesivas trabas, lo que nos lleva de nuevo a la responsabilidad masculina de saber cómo, dónde y cuándo. Es el precio a pagar por un cuerpo de curvas que no nos merecemos y que, por tanto, hemos de ganar.
Reto a que contestéis a una pregunta explícita: ¿Dónde os gusta más hacer el amor? (Para que veáis que sí se puede poner con todas las letras) Entiendo la tranquilidad del anonimato y apoyo el juego de la intimidad, pero desde aquí, abogo por la vivencia de experiencias nuevas que nos enriquezcan a todos, de las que saquemos conclusiones beneficiosas y nos lleven a un sexo mejor, sin complejos.
Mi consultorio de Ena-moral-2 continúa a vuestra disposición.
Nos vemos,
Veo en los últimos comentarios de FB y otras nuevas tecnologías la valentía de las tías sugiriendo dónde les gusta hacer no se sabe muy bien qué. Naturalmente está pensado para que creamos que se refiere al sexo y, como seres planos que somos, así lo tomamos.
Lo que me llama la atención es la diferencia entre los tíos y las tías. Ellas, mucho más refinadas en sus expresiones, huyen normalmente de llamar a las cosas por su nombre y prefieren no entrar en detalles demasiado gráficos. Los tíos solemos ser más precisos y, esperando una barbacoa, se nos llena la boca con posturas y situaciones que llaman la atención de la concurrencia.
Para tranquilidad de ellas, dejar claro que sólo se cuentan las situaciones de los que están sin pareja y han tenido algún escarceo o de las ex de los emparejados. Ante todo, dignidad. En realidad, cualquier cosa que dijeras de tu actual pareja podría ser corroborada -o no- y habría que hacer frente a las consecuencias, y nadie quiere eso.
Desafortunadamente no he estado en conversaciones de mujeres en las que se cuenten escenas de cama, ni creo que me gustara, la verdad. Me imagino que mi primera aportación a tal efecto sería algo así como "tranquilas todas, que ya estoy yo aquí" para impartir una clase magistral -siempre teórica- sobre dicha materia.
Dicho esto sí imagino que lo contáis, no sé si con tanto detalle como nosotros, pero rara vez la gente se guarda las cosas. De hecho, creo que la sola idea de contarlo os gusta más que a nosotros y que el doble sentido de las palabras y las intenciones son armas de mujer que utilizáis a sabiendas de que caeremos cual niño impaciente que somos. Ahora te llevo por aquí, ahora por allá, ahora te dejo una pincelada, ahora te la quito y ahora, te quedas con las ganas. Eso no lo sabemos hasta el final -quedarnos con las ganas- pero vosotras sí. Por supuesto no regalaréis algo tan valioso como vuestra intimidad a no ser que nos lo ganemos, llámese por confianza o por que os apetece, que carajo!!
El caso es que, tan sueltas como los comentarios que publicáis, no sois, la verdad. Imagino que es un término medio entre lo que fantaseais, lo que vivís y lo que os gustaría. En relación a esto, tengo que romper una lanza en favor de los que utilizan posturas tradiconales tipo "misionero" y similares porque no es fácil concluir una noche llena de aciertos a la hora de comprenderos y contentaros y llegar al final con las ideas claras: He llegado hasta aquí, ahora tengo que cumplir. Es una opción.
Porque, os habéis parado a pensar en vuestra preguntas cuando alguno intenta salirse de lo tradicional.
Fragor de la batalla en el que uno está más por pensar en la siguiente postura que en lo que está haciendo y que, armado de valor y con voz muy autoritaria dice:
- Date la vuelta
Un poco dubitativa y mirándote a ver si adivina tus intenciones,
- Para qué? -contestáis
Cómo que para qué? Creéis que es necesario saberlo antes de daros la vuelta? Crees que eso contribuye a que la dinámica de la imaginación siga su curso?
Entiendo que la pregunta viene dada por la asociación que, con valor histórico, dais al hecho de darse la vuelta sin preguntar y que nosotros, sin malicia ninguna, nos equivocásemos de orificio repetidamente (en nuestra defensa alegaré que en la oscuridad todos los gatos son pardos). Respuestas de ese tipo coartan la libertad y apocan la iniciativa masculina. (No, por ahí no!!!)
Cuántas veces no se habrá oído a las mujeres decir que su sitio preferido es en la encimera, o la mesa o cualquier sitio no habitual, cuando SABEMOS perfectamente que habrá que tener cuidado con el frío de la cocina, las fotos de la mesa y demás obstáculos que nos encontremos? Sexo virtual, que se llama: lo que te gustaría, pero sin demasiadas trabas.
En defensa de ellas, que en realidad no han sido atacadas, diré que, llegados un determinado momento, digamos que cooperan con la mejor de sus disposciones y sin excesivas trabas, lo que nos lleva de nuevo a la responsabilidad masculina de saber cómo, dónde y cuándo. Es el precio a pagar por un cuerpo de curvas que no nos merecemos y que, por tanto, hemos de ganar.
Reto a que contestéis a una pregunta explícita: ¿Dónde os gusta más hacer el amor? (Para que veáis que sí se puede poner con todas las letras) Entiendo la tranquilidad del anonimato y apoyo el juego de la intimidad, pero desde aquí, abogo por la vivencia de experiencias nuevas que nos enriquezcan a todos, de las que saquemos conclusiones beneficiosas y nos lleven a un sexo mejor, sin complejos.
Mi consultorio de Ena-moral-2 continúa a vuestra disposición.
Nos vemos,
viernes, 5 de noviembre de 2010
Duda existencial (sólo para seguidores muy fieles)
Muy buenas.
Según estoy yendo a la cama mi cabeza decide que quiere seguir pensando (o empezar a hacerlo) y que la idea de desconectarse, aunque sea por tiempo determinado, no le convence. Si alguien inventara algo para plasmar la tormenta de ideas que se nos pasan en esos momentos por la cabeza sería merecedor de, al menos, el mayor de mis reconocimientos.
Justo antes de dormirte te repites una y otra vez las "brillantes" ideas que has tenido con la esperanza de recordarlas al día siguiente tal y como las imaginaste. Nada más lejos de la realidad. Te despiertas sin ninguna pista sobre tu excelencia, lo que sin duda te pone en el lugar que realmente te corresponde, el de los normales. O dicho de otra manera, no eres tan especial como creías.
He procurado siempre ser muy cuidadoso con lo que pensaba de mí mismo, intentando abstraerme de las definiciones que siempre han hecho sobre mí la gente que (evidentemente) me quiere y, sobre todo, de mi abuela. Es difícil no pensar que eres el mejor y el más guapo del mundo cuando alguien te lo dice con tanta pasión y, lo más importante, con tanto convencimiento.
La duda que me surge es qué capacidad o incidencia tiene la convicción con la que se hacen o dicen las cosas. Tengo una lucha interna entre mi querencia a no creerme mejor que los demás y la sensación de que sí lo soy. Como todo en la vida, cada uno acaba en su sitio pero, cómo debo actuar si SÉ que lo que diga o haga puede cambiar las cosas? Esto no es lo más preocupante, sino la posibilidad de que mi actuación y mi mente decidan no estar en el mismo prisma y, a sabiendas de su poder, una quiera sacar provecho.
Con todo esto quiero decir que no puedo estar muy seguro de que lo que consigo sea fruto de la razón o del convencimiento. Por otra parte, cómo puede uno dejar de lado la convicción que tiene sobre las cosas para hablar pura y objetivamente? Acaso actuar así no sería también una mentira porque estás quitando de la ecuación algo que podría influir en el resultado final? Me haría mejor o peor persona decir a cada uno lo que creo que quiere oír? Supongo que depende: para ellos estaría bien y para mí supondría un ejercicio de análisis interno para saber si se trata de la "verdad" o del poder de mi convencimiento.
El otro día me dijo alguien que no era mi abuela que seguro que pocas se me habían resistido. Tengo que decir que, por supuesto, no ha sido así. Creo que sabemos cuándo nuestro "poder" va a ser efectivo o no y es posible que en esas situaciones decidamos no actuar porque nuestra mente nos advierte, pero también estas habría que considerarlas calabazas en toda regla porque dejas de actuar a sabiendas de ir en contra de lo que quieres. Mentiras internas que las llamo.
En fin, afortunados los que llegan en las últimas a la cama cansados para pensar.
Nos vemos.
Según estoy yendo a la cama mi cabeza decide que quiere seguir pensando (o empezar a hacerlo) y que la idea de desconectarse, aunque sea por tiempo determinado, no le convence. Si alguien inventara algo para plasmar la tormenta de ideas que se nos pasan en esos momentos por la cabeza sería merecedor de, al menos, el mayor de mis reconocimientos.
Justo antes de dormirte te repites una y otra vez las "brillantes" ideas que has tenido con la esperanza de recordarlas al día siguiente tal y como las imaginaste. Nada más lejos de la realidad. Te despiertas sin ninguna pista sobre tu excelencia, lo que sin duda te pone en el lugar que realmente te corresponde, el de los normales. O dicho de otra manera, no eres tan especial como creías.
He procurado siempre ser muy cuidadoso con lo que pensaba de mí mismo, intentando abstraerme de las definiciones que siempre han hecho sobre mí la gente que (evidentemente) me quiere y, sobre todo, de mi abuela. Es difícil no pensar que eres el mejor y el más guapo del mundo cuando alguien te lo dice con tanta pasión y, lo más importante, con tanto convencimiento.
La duda que me surge es qué capacidad o incidencia tiene la convicción con la que se hacen o dicen las cosas. Tengo una lucha interna entre mi querencia a no creerme mejor que los demás y la sensación de que sí lo soy. Como todo en la vida, cada uno acaba en su sitio pero, cómo debo actuar si SÉ que lo que diga o haga puede cambiar las cosas? Esto no es lo más preocupante, sino la posibilidad de que mi actuación y mi mente decidan no estar en el mismo prisma y, a sabiendas de su poder, una quiera sacar provecho.
Con todo esto quiero decir que no puedo estar muy seguro de que lo que consigo sea fruto de la razón o del convencimiento. Por otra parte, cómo puede uno dejar de lado la convicción que tiene sobre las cosas para hablar pura y objetivamente? Acaso actuar así no sería también una mentira porque estás quitando de la ecuación algo que podría influir en el resultado final? Me haría mejor o peor persona decir a cada uno lo que creo que quiere oír? Supongo que depende: para ellos estaría bien y para mí supondría un ejercicio de análisis interno para saber si se trata de la "verdad" o del poder de mi convencimiento.
El otro día me dijo alguien que no era mi abuela que seguro que pocas se me habían resistido. Tengo que decir que, por supuesto, no ha sido así. Creo que sabemos cuándo nuestro "poder" va a ser efectivo o no y es posible que en esas situaciones decidamos no actuar porque nuestra mente nos advierte, pero también estas habría que considerarlas calabazas en toda regla porque dejas de actuar a sabiendas de ir en contra de lo que quieres. Mentiras internas que las llamo.
En fin, afortunados los que llegan en las últimas a la cama cansados para pensar.
Nos vemos.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)