viernes, 30 de diciembre de 2016

El ironman del amor

Muy buenas.

Los irlandeses dicen que los maricas juegan al fútbol, la gente normal juega a rugby y los hombres de verdad lo hacen al fútbol gaélico. Ahora está muy de moda el running, al igual que el triatlon y los iroman. Podría ser coincidencia la enumeración y orden.

El caso es que cualquiera de las actividades citadas no pueden competir ni por asomo con la difícil tarea de enamorarse y que ello llegue a buen puerto. Hay cosas que no se pueden entrenar, y en el caso de que lo consiguiéramos, no habría relación entre lo que hacemos y los resultados: tantas series a tanto tiempo nos daría ciertos resultados; tantos intentos a tanto tiempo nos dará cualquier sorpresa.

Es por ello que todo nuestro empeño y toda nuestra dedicación deberían buscar los objetivos más ambiciosos: el ironman del amor.

1ª Transición: La predisposición

El agua está fría y meterte da pereza. Es más, después de superar la pubertad y dejar atrás los bañadores turbo-pack, no es lógico enfundarte de vuelta en uno de ellos. Parecemos morcillas embutidos con el gorro que no te deja pensar, las gafas que no te dejan ver y el bañador que no te deja "soltar".

La predisposición lo es todo para empezar algo. Es la decisión, el querer hacer, el motivo por el cual saltamos al agua fría aún a sabiendas que nos helaremos. Es una etapa en la que nada se va a decidir, pero sin la cual no habría comienzos y pasaríamos directamente a relaciones esporádicas, sin predisposición, algo así como hacer un duatlon, que sí, que es divertido, pero que no lleva a ningún sitio.

Si no fuera por ella nos pararíamos en el primer largo con pull y tuba, para qué seguir con ese sufrimiento? para qué aguantar la respiración 3 de cada 4 brazadas y a la quinta darnos la vuelta mientras nos ponemos las aletas? Pues porque tenemos predisposición a hacer las cosas bien, a poner todo de nuestra parte para conseguir objetivos mayores. Ni sprint ni olímpico ni half, nosotros vamos a por el premio gordo: el amor que supera la primera transición sin pestañear en busca de hitos mayores.

2ª Transición: Los paseos

Ya hemos decidido lo que queremos y ahora tenemos que poner los cimientos del que será nuestro éxito. Pasear es de las mejores cosas que hay en la vida. Además de sentar las sólidas bases de nuestra relación, nos permite disfrutar los paisajes. Conocéis algo más que nos haga fortalecer mientras charlamos y nos da el aire en la cara? Los paseos y la bici tienen mucho en común, puedes hacerlos de media hora o de 5, de las dos maneras cuentan. Las dos suman.

Es la parte más larga, pero la más disfrutona. Sabes que si al terminar el paseo te sigue apeteciendo, la cosa va bien, es un incentivo más.Cuanto más paseas, mejor te irá, más cómodo te encontrarás y menos cosas dejarás a la improvisación. Cuantos más kilómetros hagas más sabrás de quien te acompaña y de ti mismo, que es lo más importante. Es el amor en un entorno abierto, con ruidos, con factores externos, con cosas que pueden salir mal, pero que si llegas a casa y te apetece repetir es que has acertado.

Da igual si paseas arriba o abajo, porque ya estás on fire. Querías estar con esa persona y ahora repites paseos una y otra vez porque sabes que te dará la fuerza que necesitas para el siguiente nivel, y la vida son niveles...

3ª Transición: El sexo

Donde se decide todo. Puedes tener la mejor predisposición y la mejor preparación, pero como no funcionéis bien tienes los días contados. O te has equivocado de persona o de distancia...

Aquí vale todo: series cortas (con final en sprint), series largas (al menos una vez en semana), farlek (con cambios de ritmo cada cierto tiempo), circuitos de fuerza (variedad de movimientos y posiciones), utilizar elementos externos (a gusto del consumidor y los que mejor se amolden a nuestras necesidades), entrenamientos grupales (para prevenir la monotonía y la pereza), etc., todo cuenta y todo suma. Si no te gusta follar, mejor quédate en la predisposición, cualquier travesía en un lago te valdría.

Después de todo, puesto que la meta está cerca, es algo que deberías disfrutar. Si no lo haces no llegas, pero hacerlo para pasarlo mal... hay otras opciones. No todos pueden hacer un ironman y, lo que es mejor, la mayoría no quiere. Ni siquiera quieren correr. Ni siquiera quieren tener predisposición a nada, sólo que todo pase.

En fin, a mi parecer es bueno tener metas altas. No creo en desmoronarse por no conseguir las cosas. Pones lo mejor de ti para que todo salga bien, pero no siempre es posible. Siempre habrá nuevas oportunidades y nuevos retos. Conseguir el amor ideal es una meta aún más complicada, pero no por ello imposible. Predisposición, paseos y sexo. Hay veces que lo consigues y no eres ironman, depende de las "circunstancias".

Nos vemos.