lunes, 5 de diciembre de 2011

El mercado de los tarados

Muy buenas.

Cuando empecé con la aventura de Ena-Moral-2, vi que se repetían los mismos patrones en la mayoría de los casos. Mi campo de actuación no estaba en los veintitantos, que se apañan sólos, sino de los 30 en adelante. Las tías siempre pedían lo mismo: a mí no me presentes un tío que sólo quiere algo rapidito, sino uno que quiera salir, que nos conozcamos, que me haga reír, etc. Los tíos tampoco cambiaban sus peticiones: a mí una que esté buena y no quiera compromiso, si puedes presentarme varias, mejor...

Este es, sin duda, el mercado de los tarados. Entiéndase tarados como que tenemos taras, no que estemos locos, claro. Llegada una edad, reconozcámoslo, hay que ser muy cuidadoso con las peticiones que se hacen, por no decir que lo primero es mirarse al espejo y ver qué puedes dar a cambio... Ganar-ganar, es la frase favorita de los headhunters and coaches.

Una vez pisado el terreno in situ, podríamos aseverar que si hay un mercado es porque necesita una regulación, es decir, unas normas. No todo vale. Podríamos clasificar las personas por taras y olvidarnos del feeling que sintamos para con ellas, pero esto podría darnos una pareja de supertarados que podría arruinarnos el negocio... Ena-Moral-2 siempre prefirió la química como elemento comunicador entre las partes. La energía que yo sentía, no ellos, claro, que no tenían ni idea el uno del otro. El resultado? Bueno, todo es muy subjetivo...

Conviene aclarar una cosa importante. Las mujeres, a lo largo de la historia, han sido las que elegían. Buscan, olfatean, prueban y, no se sabe en función de qué parámetros, eligen al candidato que consideran mejor para su comodidad, seguridad, para la procreación, etc. Los machos -no machos en el sentido que nos gustaría, sino en el más estricto plano genérico- poco tenemos que ver en esa elección, aunque nos hagan creer lo contrario. En el mercado de los tarados, todo eso no vale nada. Ellas no están en disposición de elegir nada (en realidad, ellas podrían continuar eligiendo, pero solitas se hacen a la idea de que la premura del tiempo se hace ahora más importante que todas las características necesarias para su felicidad). Ellos, nunca han elegido y no lo van a hacer ahora. Por lo tanto, alguien tiene que elegir. Quién elige entonces?

Otra característica especial de este mercado es la ubicación. En la etapa normal para conocerse, el hábitat natural son los sitios para salir. Es casi algo natural. Sales y conoces a alguien. El mercado de los tarados es bastante más amplio y, sobre todo, impredecible. Abarca desde los colegios (Cuidado con las madres que pareces solteras!!), supermercados con carritos de bebé, hasta los mismos garitos que, para ser justos, han cambiado una barbaridad desde que dejaste de frecuentarlos. O acaso has cambiado tú...

Lo más importante a la hora de estos encuentros entre tarados son las expectativas que tengas. Sólo hay una bala, one shot (hoy estoy que me salgo). Todo lo que esperabas y habías empezado a planificar para el futuro, porque es así, se planifica antes de conocerse, depende de una única bala que tendrás para elegir o ser elegido. Ya no vale lo de conocerse poco a poco, porque la paciencia de los tarados es muy limitada. Han tenido tantos fracasos y experiencias no reconfortantes que no piensan perder un sólo minuto de su ajetreada vida (sí, todo tienen una vida súper repleta de actividades, básicamente para que no les de tiempo a pensar...) con la esperanza de que algo pueda mejorar con una segunda opinión.

Para ser sincero, creo que el mercado de los tarados tiene en su esencia algo que podría unir a mucha gente, y es precisamente, y a pesar de los condicionantes de cada uno, que el mercado existe, no hace falta que vayas. La valoración de las taras es algo muy personal. Lo que para uno es inabordable, para otros es precisamente lo que andaban buscando, así que no podemos saber nunca dónde encontraremos algo (he dicho bien, algo, que muchas veces no se sabe ni lo que se busca). Por cierto, alguien se ha parado a pensar que el mercado de los tarados es donde quisieran estar los no tarados? Los tíos por la libertad que supone y las tías para darse una alegría... En increíble.

Todo esto dónde nos lleva? Pues al porqué de la existencia de Ena-Moral-2. La gente no quiere estar sóla, prefiere compartir. Es cierto que muchos sólo quieren compartir eso, su soledad, pero aún así es un primer paso. Últimamente oigo mucho eso de que a qué viene tanta prisa, y siempre contesto lo mismo: es más ameno esperar buscando que esperar a secas.

Algún día las tías dirán lo que quieren de verdad y los filtros de las búsquedas serán mucho más sencillos. Los tíos seguiremos igual, creyendo que elegimos. Mientras tanto, Ena-Moral-2 continuará haciendo de las suyas, sin sede definida, todo hay que decirlo, pero con la esperanza de que el amor siga en el aire...

Nos vemos.

martes, 29 de noviembre de 2011

Mi lado femenino

Muy buenas.

Tras muchos años de no reconocimiento primero, y de búsqueda después, puedo afirmar sin rubor alguno que he encontrado mi lado femenino. Podría decir que es mi sensibilidad, tan común a los Piscis; o tal vez mi capacidad empática, tan característica en las mujeres, pero no, no es ninguna de esas cosas.

Mi lado femenino no es más que mi incapacidad para, digamos, tener una relación efímera con una mujer. No puedo hacerlo sin sentirme terriblemente mal. Vamos, que soy una tía de las de toda la vida, que esperan el amor hasta en los momentos más inoportunos.

Me veo en la obligación de dejar bien clara mi disposición a hacer las cosas como deberían ser, vamos, sin engaños. Naturalmente en este tipo de relaciones, todas esas palabras sobran, pues en ese terreno como en tantos otros, ellas nos han pasado por la derecha. O al menos eso quieren creer.

No puedo resistirme a pensar cómo va a ser mi relación con una mujer en el mismo momento que la conozco. En realidad me da igual la circunstancia en que se produzca el encuentro, yo siempre quiero enamorarlas. Está eso bien? No, francamente no. En primer lugar porque es un acto de presuntuosidad del que siempre he huido, y en segundo lugar porque, una vez conseguido, ni yo mismo sé porqué lo he hecho. Dicho esto, también he de reconocer que me gusta sentir ese tipo de relación con las mujeres en general. No me gusta verlas como "iguales", sino que siento un cosquilleo que me hace intentar dejar huella en todo lo que hago para con ellas.

El caso es que ellas, por mucho que digan, siguen esperando el verdadero amor, y ahí sí nos podemos encontrar. Muchas presumen de modernidad alardeando de su capacidad de pasar por encima de las cosas, sin más explicaciones, pero no es cierto. Todas se mueren por un abrazo. Y es normal, claro que sí. Cualquiera que haya tenido este tipo de experiencias, efímeras, sabe que no llevan a nada, que generan un vacío más grande que el que intentabas llenar.

Dónde queda el deseo? Eso es más difícil de entender y sobre todo, de asimilar. Uno desea, y aún sabiendo que hará algo que no le llenará, vuelve a caer. Es difícil vencer el deseo. Uno cree que la próxima vez será distinto y que en esa ocasión sí podrá superarlo, pero la esencia de cada uno es como es, y casi nunca se puede cambiar.

Mi lado femenino me hace tomarme estas cosas con extremismos. Igual quiero pasar por encima como todo un hombretón, que me quedo esperando el amor. Imagino que en el término medio es donde la gente realmente disfruta. No pensar. Desde cuando las mujeres no piensan? Mentira, y gorda.

Quiero mencionar, antes de acabar, la prueba definitiva de la existencia de mi lado femenino: el whatsapp. Veo salir de los baños de un restaurante a una tía con su móvil, coqueteando absolutamente con su teléfono, como si su actitud pudiera traspasar el dispositivo. Se ríen cómplices de las contestaciones que reciben y se apresuran a escribir la siguiente frase. Además, te da la opción de estar coqueteando con varias personas a la vez!! Es tremendo... Pues sí, me encanta el sonidito de mi wsp (mándame un wasapi, como alguien me decía...)

En fin, la mujer salió la costilla de un hombre, y se buscan entre ellos por siempre. Me gusta, como en el FB.

Nos vemos.

martes, 1 de noviembre de 2011

5 de 8

Muy buenas.

1. Tienes una sonrisa preciosa. Tus dientes son perfectos y los labios carnosos. Además de tenerla, hay que utilizarla. Por qué cuesta tanto sonreír? A mi entender, la sonrisa de las tías es su forma de ser.

2. Que le guste el deporte, y practicarlo. A todas les gusta subir a la montaña cuando empieza la historia, pero luego siempre tienen algo que hacer. En realidad, hay tanto relacionado con el deporte que me extraña que no encuentren algo que pueda satisfacerlas. La montaña se puede subir por un lado y bajar corriendo, por un valle, más rápido, más lento... posibilidades hay mil si se tienes interés.

3. Idem con el sexo, y practicarlo. Las montañas también se pueden subir por muchos lados...

4. Las uñas estás cuidadas. Entiendo que poco podemos hacer ante nuestro cuerpo y lo que nos ha tocado, pero un poco de cuidado es fundamental para los que somos un poco especialitos en ese sentido...

5. Que le gusten los niños. Que le gusten los niños que no sean suyos. Que entienda que no es fácil tener hijos cuando ya se tienen. En fin, ufff...

6. Que tenga pasta. Sé que pensaréis que es poco elegante por mi parte pero, no creéis que solucionado a tiempo es una súperpreocupación menos?

7. Sinceridad. Todo se entiende y todo se comprende si es explicado a tiempo.

8. Que no fume. La quiero para siempre.

Nos vemos.

martes, 25 de octubre de 2011

La mecánica del corazón

Muy buenas.

Con tu permiso, teacher.

Hay veces que pasan cosas sorprendentes, como si al llegar, encajaran en el momento oportuno. También pasa con las personas. Hace poco, una persona me ha prestado un libro precioso, La mecánica del corazón, que es de esos libros que van creciendo con el paso de las páginas. Las cosas evidentemente no pueden, pero estas personas no se suelen dar cuenta de lo importante que han sido y lo que han significado para alguien. He ahí mi ánimo a modo de reconocimiento en este blog.

Un niño nace con el corazón estropeado, y su hada madrina se lo cambia por un reloj de madera que marcará las horas de su vida, salvo por un pequeño problema:

"Primero, no toques las agujas de tu corazón. Segundo, domina tu cólera. Tercero y más importante, no te enamores jamás de los jamases. Si no cumples estar normas, la gran aguja de tu corazón traspasará tu piel, tus huesos se fracturarán y la mecánica del corazón se estropeará de nuevo"

Todos tememos tener un corazón débil y que no podrá soportar ciertas cosas, pero la realidad es que es más fuerte de lo que pensamos y su capacidad no tiene límites. Nos da miedo enfrentarnos a situaciones distintas, que nos sobrepasan, y que creemos no poder superar, pero ahí está nuestro corazón para decirnos que sí, que adelante, que las cosas merecen la pena.

Acaso es más fuerte un corazón que no se usa, por la desidia, por el estancamiento, que uno que está en franca recuperación? Creo que no. Alguna vez alguien muy cercano me llamaba lobezno, mi lobezno. Me quedo con la capacidad de cicatrización. Qué paradoja! Es increíble lo que cambian las cosas, y hay que estar preparado para que tu corazón evolucione, sin miedo.

He oído miles de veces algo parecido a la canción "Someone like you". Dice algo así como: te dije que no te quería pero, joder, no esperaba que te enamoraras y te casaras tan rápido. Imagino que todo el mundo espera un luto por un tiempo indefinido en el que hacer uso del corazón, está prohibido. Es también cierto que tampoco uno está seguro de si el corazón le funciona o le hace funcionar pero, acaso hay alguna diferencia? Lo importante en vivir, no dejar pasar nada.

Lamentablemente no tengo Alguien como tú, pero sé que lo podría haber tenido. Eso, para mí, ha sido todo un descubrimiento. Mil gracias. Mil gracias también a mis hadas madrinas particulares, que han cosido con dedicación, esmero y pulso de cirujano -en largas sesiones-, mi corazón roto. La mecánica de mi corazón está intacta. Sé que no soy un chollito, pero alguien habrá quien me quiera, y sabré corresponder.

Para todos, y en especial para mi teacher, thank you.

Nos vemos.

miércoles, 12 de octubre de 2011

En este día raro

Muy buenas.

Es como el nuevo album de Los Secretos, pero en día, que soy más humilde que ellos, dónde va a parar. A veces pasan estas cosas, que te encuentras con un día en el que tenías previsto hacer tal o cuál cosa y te sale todo diferente. A veces ni mejor ni peor, sólo eso, diferente. En mi caso, todo mucho peor.

Ya que estamos con canciones, citaré el famoso "quiero llorar gota a gota, el veneno de tu amor". No hay frase más cierta. Por mucho que te lo plantees y quieras dulcificarlo todo, al final, siempre llegan esos momentos de desequilibrio, desconsuelo y desorientación que te llevan a pasear durante todo el día por los caminos sin rumbo conocido.

Lo bueno de estos días es que siempre se acaban. Eso habría que pensarlo mejor, no sólo lo bueno se acaba, también lo malo. Seguramente volverán, pero cada día más llevaderos y con menor profundidad. Es como un socabón del que parece no puedes salir, pero sí, al final sales, y además reforzado. Dejémoslo en que todos los días cuentan. Además, siempre aparece alguien a última hora que te devuelve una esperanza y te saca una sonrisa que creías no tener. Así es.

Siempre me han dicho que soy muy orgulloso. Imagino que hay muchas definiciones para eso y que no todas me son atribuibles, pero sí tengo que reconocer una: estoy tan convencido de que lo que hago y pienso está bien, que no contemplo otra posibilidad. Seguramente luego hay otros muchos factores que intervienen en las cosas que YO hago, como son las personas que lo escuchan, el entorno, la situación, etc., así que lo que en realidad yo quería decir o hacer, está muy condicionado. Pero yo sé muy bien lo que quería decir o hacer y eso me hace defenderlo, seguro que con vehemencia, a pesar de lo que digan los demás. Con todo esto quiero decir que me es muy difícil hacer un análisis de lo que he hecho bien o mal, porque para mí no puede ser de otra manera que no sea bien. Supongo que no todo el mundo piensa lo mismo de mí.

Un pequeño consejo para todos los que tenéis un día raro, como este: siempre hay alguien especial, siempre hay una canción especial que suena cuando menos te lo esperas, "más de 100 mentiras que valen la pena para no cortarse de un tajo las venas...", y cosas de ese tipo. Esto no se detiene para nadie, mucho menos para penurias de pacotilla viendo lo que hay por ahí.

Prometo escribir un día que sea bueno, de los que sale todo redondo, de los que planeas y sale (que sí, que lo planeamos todo!!!).

Nos vemos.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Buscando la perfección

Muy buenas.

Tengo las mismas gafas desde aproximadamente el año 90. Son simples y sencillas, y han superado las modas sin problemas, al menos para mí. Siempre he tenido un problema con ellas, y es que se torcían y de vez en cuando tenía que llevarlas a enderezar. Hace poco fuí a una tienda de gafas para lo mismo y, después de un largo estudio, llegamos a la conclusión de que el problema no era de las gafas, sino de mi cabeza.

Es posible que un absoluto fracaso en el amor sea debido a que una oreja es más alta que otra? Si es así, todo es mucho más sencillo. Los tíos no nos preocupamos mucho en los detalles físicos, aunque penséis lo contrario, porque al final todos tenemos alguna oreja a la virulé. Nosotros queremos la perfección y eso no existe porque siempre habra alguna con algo mejor, y es por esa razón que es mejor no pensarlo.

Eso es huir de la realidad, de lo que realmente tienes? Yo creo que no. Justamente todo lo contrario, es ser realista y no pasarte la vida persiguiendo fantasmas. No es conformarse, como muchos presumen. Búsqueda de la perfección, sí; búsqueda del ideal, sí; resignación, no; conformismo, no; y sobre todo, humildad para contigo y los demás.

Me parece que la comprensión de lo que uno quiere es fundamental para la convicencia. Sé que el clan del romanticismo nunca pondría estas palabras en una relación, pero es que el amor -o el querer, según quién lo diga- se nutre del entendimiento que tiene uno mismo de su modo de ver las cosas y el de su pareja. De ahí en adelante, con el respeto, se avanza en todos los caminos. Se puede por tanto perseguir el ideal basándose en la estabilidad emocional? Yo creo que es la única manera.

Digo esto porque siempre asociamos lo "ideal" con algo que surge de las flores y huele bien, como si lo demás no contase. "Los pequeños detalles son los que marcan el todo", oigo muchas veces. No estoy muy de acuerdo, creo que todo marca el todo. Cada cosa que haces, dices, planeas, piensas o sientes, cuenta para avanzar, aunque sean pensamientos contrarios al ideal. Un mal pensamiento se contraresta con uno bueno, tampoco hay que ser tan severos!

Alguno pensará qué hago a estas alturas escribiendo sobre esto, con la que está cayendo! Lo hago porque me veo con fuerzas de hacerlo, porque siempre lo he defendido y porque cuando sigo investigando (QUE SIGO!!!), me doy cuenta de la satisfacción que me produce hacer las cosas bien, aunque no tengan su premio.

Si alguien leyó este blog desde el principio, se dará cuenta que un advenedizo como yo no andaba tan desencaminado:

"Si pudiera impartir a las mujeres una lección que aprendí escribiendo este libro, sería que comprender la biología del cerebro masculino nos ayuda a relacionarnos mejor con la realidad masculina. Gran parte del conflicto que existe entre hombre y mujeres se debe a las expectativas, poco realistas, derivadas de la incapacidad de comprenderlas diferencias innatas entre hombre y mujeres. En el caso de los hombres, espero que este intento de arrojar luz sobre las tendencias del cerebro masculino y sus respuestas físicas a las hormonas clarifique el fundamento de sus impulsos naturales y el modo de pensar, sentir y comunicarse. Creo que esta información puede aportar a los hombres cierto alivio por ser al fin comprendidos.

La mayoría de la gente, incluídos los hombres, cree que los objetivos primordiales del cerebro masculino son el sexo, el estatus y el poder, no necesariamente en este orden. Y es cierto que la tendencia a buscar estos fines está programada en los circuitos del cerebro masculino. Pero eso no es todo, ni mucho menos. Los chicos desde el principio aprenden de forma diferente a como lo hacen las chicas, y se interesan por cosas distintas. La acción, la asertividad y el juego brusco están programados biológicamente. Decimos en broma que los hombres están regidos por la líbido, pero la realidad es que no son esclavos de la testosterona o del impulso sexual. Como hemos visto, el impulso sexual del hombre puede madurar hacia una capacidad de amar y apegarse que es al menos tan fuerte como en la mujer. El estereotipo de hombre estoico y falto de emociones se contradice con las investigaciones que muestran la entrega y devoción del padre y el hombre maduro. Y los hombres no son menos emotivos de pequeños. De hecho, los bebés varones son más emotivos que las niñas. Sin embargo, las presiones sociales, las prácticas educativas, y la biología empiezan a remodelar los circuitos cerebrales masculinos desde muy pronto. Enseñar a los chicos a inhibir sus sentimientos y expresiones faciales, junto con la influencia de la testosterona, resulta "exitoso" cuando alcanzan la edad adulta. Esto es consecuencia del entrenamiento y la biología. La respuesta del cerebro masculino a las emociones de los demás sigue su propio camino, generando soluciones prácticas ideadas para aliviar la angustia.

En un plano personal, creo que el conocimiento de los entresijos del cerebro masculino puede ayudar, tanto a los hombres como a las mujeres, a sentir más intimidad, compasíon y valoración mutua. Tal comprensión puede ser el factor más importante para crear un auténtico equilibrio entre los sexos."

Louann Brizendine, "El cerebro masculino"

Pues eso, que soy una cobaya, para lo que queráis.

Nos vemos.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Hasta aquí puedo querer (de esta manera)

Muy buenas,

Siempre me ha llamado la atención las distintas maneras de aceptar las separaciones de la gente. He escuchado poner verde a la otra parte, darle la vuelta a la tortilla y hacer creer que en realidad ya lo estabas pensando, hacer que el otro te deje porque duele menos o escudarse en cualquier asunto que ya no se puede resolver para explicar lo sucedido. De todas ellas, yo me quedo con una muy de moda que suena bastante a visitas al psicólogo: ha decidido poner fin a nuestro proyecto de vida juntos.

La verdad es que me hace gracia, porque lo de proyecto parece que todavía está en ciernes, como si no hubiera cuajado. Es una buen definición, porque al final uno siempre tiene que estar actualizando ese proyecto para que no se quede obsoleto y se caiga en algo ya visto, que parece que siempre nos lleva al aburrimiento, aunque la verdad es que la vida es muy plana, por mucho que la queramos redondear.

No voy a obviar la frustración que supone pensar que estás haciendo todo bien -que es lo que uno siempre piensa- y resultar que no es suficiente. Además, la otra parte siempre quiere dulcificar la situación dejando claro que no es problema tuyo, que lo has hecho bien, sino que en realidad lo que había se fue. Así, como el que no quiere la cosa. Es algo que te deja desarmado y sin respuesta.

La aparición de los advenedizos es muy común también. Por favor, acuérdense de no guardarse sus predicciones la próxima vez. Incluso si ronda el amor, avisen de inmediato, no vaya a ser que se haga tarde. Puede ser muy cierto aquello de que no hay más ciego que el que no quiere ver, aunque vaya acompañado de constantes preocupaciones porque todo vaya bien y tus primeros pensamientos siempre hayan ido en la misma dirección. No es suficiente.

El principio de este blog fue premonitorio. Estamos en 2 prismas. No confío en las mujeres en lo que se refiere a sus pensamientos, no digamos ya sus actuaciones. Puedes pensar toda la vida que están de acuerdo en algo y sorprendente cuando menos te lo esperas. Seguramente es algo que también nos atrae, esos bandazos de un lado a otro que hacen la plana vida masculina mucho más interesante. Pero sólo hasta un punto. A partir de cierto momento, la mente del hombre prefiere calmarse, pero la de la mujer no para. Nunca.

Hasta aquí puedo querer no porque no tenga más amor, que sí lo tengo. Tampoco porque me haya dañado -como a todos- y te deje muerto sin remisión y sin salida. No puedo porque no quiero, porque lo decido. No sé si podría querer más o mejor, pero nunca más sincero. Y no es suficiente. Nada me garantiza que no vuelva a pasar lo mismo. He empezado a pensar que es mejor aceptar la realidad: las cosas pasan.

Quiero dejar una cosa absolutamente clara: si alguien me ve en actitud hiriente hacia la otra persona, tendrá todo el derecho del mundo a recriminarme, pues no será justo. No puedo decir nada más que cosas buenas -salvo el tema del fin de proyecto, claro-, y cualquier otra actitud sería fruto de una no asimilación de la realidad o las formas. Así que please, estáis autorizados a llamarme la atención si esto sucede.

Y dónde quedo yo y mi ideal del amor? Pues en el mismo sitio. Y a la misma hora.

Nos vemos.

martes, 16 de agosto de 2011

Esperando nada

Muy buenas.

Como decía la gran canción de Antonio Vega, esperando nada.

Recuerdo cuando mi ahora amiga M, me dejó. Pasados 15 años, le he vuelto a preguntar cuál fue el motivo y la contestación ha sido más o menos la misma: ninguna. Qué significa esto? Pues no lo entiendo muy bien, es algo en lo que tendré que seguir trabajando. De entrada y en su día, me dijo que no sabía lo que quería, que a lo mejor era bueno darse un tiempo, que no sabía si lo que sentía era tal o cual, en fin, todos habéis pasado por algo parecido. Y digo todos, no todas.

Normalmente cuando uno no sabe lo que quiere intenta aclararse, no ya por respeto a la otra persona, sino porque es un sinvivir. Eso parece lo más razonable, aunque hay gente que considera que si le quieren, no hay prisa. Tampoco es fácil saber cuándo uno mismo se ha aclarado, así que imaginaros la otra persona.

Darse un tiempo es una salida muy socorrida. Además, siempre iba acompañado de un "bueno, tampoco me esperes, tú haz tu vida", lo que no daba lugar a una pronta reconciliación. Durante ese tiempo, por supuesto no puedes ni llamar ni intentar acelerar el proceso, sería perjudicial y no ayudaría en nada a que la decisión final fuese favorable.

No saber qué sentir si es algo normal. Uno se siente confuso al elegir comidas, si tirarse a la piscina directamente sin ducharse, qué carrera quieres estudiar, etc., como para plantearte qué quieres hacer con 20 años, dejando a un lado por supuesto el despertar en todos los sentidos...

Sinceramente, creo que las tías son pasivas en cuanto a la elección de pareja se refiere. Pocas veces habréis oído a una tía decir abiertamente lo enamorada que está de su pareja. En cambio, en los tíos es algo habitual, aúnque en muchos casos no sea verdad. Ellas están esperando y, bueno, después de valorar lo que reciben y visionar su futuro (no se sabe cómo), eligen el que más les conviene. Es una actitud pasiva. No las verás corriendo y discurriendo las cualidades que deberíamos tener, sino limitándose a valorar si somos los elegidos o no.

Todo esto, en realidad, es una presión para nosotros, que debemos cumplir lo que se espera de nosotros en esa elección. Cumplir en todos los sentidos, sin margen de error. Para nosotros ellas son seres divinos que, por supuesto, pueden equivocarse. Si hemos sido elegidos, es por algo, y no hay posibilidad de que esto no sea así o que necesitemos un tiempo o una duda nos aceche. Por no hablar de la idea de no saber lo que quieres: ni plantearlo.

Al final, M no sabía por qué me había dejado. Es más, no tenía claro si había sido una ruptura. Igual uno debe tener más paciencia y esperar que algo suceda cuando todas las direcciones parecen apuntar al mismo destino, puede ser. Sé que es difícil dejar a alguien por lo confuso de los sentimientos, pero refugiarse en tiempos perdidos es, para mí, obligar a la otra persona a esperar nada.

Nos vemos.

PD: En su día, yo dejé porque no sabía lo que quería. Y era cierto. Lo dejé y pensé. En cuanto lo supe, no me costó nada volver y rectificar, luchar por lo que quería. Esta es probablemente la cosa de la que me siento más orgulloso en mi vida.

viernes, 1 de julio de 2011

Sólo una noche

Muy buenas.

"Una pareja va en un taxi a una fiesta del trabajo de él. Llevan juntos desde la Universidad y todavía no han tenido hijos. Allí ella conoce a la compañera de trabajo de su marido, con quien pasa muchas horas y viajes por lo complicado de los proyectos. No sabía que fuera tan guapa, ni tan inteligente, que parece que es peor. Tras observar cómo se miran y la complicidad que existe entre ellos, decide preguntar abiertamente si han tenido algo. Ante la negativa del marido, ella insiste con que, aún no habiéndolo tenido, lo haya pensado. El marido, finalmente, reconoce que es guapa y que puede que se sienta atraído, pero que no ha pasado nada.

Al día siguiente sale el marido de viaje, naturalmente con su compañera, más nervioso de lo habitual. No se sabe si es por algo en lo que no había pensado y el sólo hecho de haber tenido esa conversación le hubiera hecho planteárselo. Casualmente, ella se encuentra por la calle a un antiguo novio al que nunca olvidó (por qué iba a olvidarle?) y decide quedar a cenar, en parte ante la insistencia de él y en parte por las ganas de devolver algo que en realidad no se ha producido.

La cena de trabajo se plantea relajada, en un tono normal. Él está algo más nervioso sólo de pensarlo y la compañera se da cuenta. Ella es abierta, libre y con las ideas claras, así que decide preguntar si en realidad hay algo que plantearse, dada la situación de él. Naturalmente él no puede ocultar que le gusta e intenta dejar claro que el único problema es que quiere a su mujer y estas 2 cosas son incompatibles.

La mujer se ha preparado nerviosa y a conciencia para la cena. Quizá se haya arreglado más de lo normal, pero todo es recompensado al verle y oír lo guapa que estaba, aunque en realidad el chándal que llevaba por la mañana le sentaba igual de bien, palabras que denotaban claramente la poca importancia que para él significaba su apariencia a cambio de su sola presencia.

Llegados a este momento, las 2 partes de la pareja se sienten extraños. Por una parte están cómodos por haberlo hablado, ella pensando que la sola posibilidad de que su marido esté con otra le otorga bula para pensar que puede hacer lo mismo y él porque su mujer ya es "consciente" de la situación, lo cuál la hace menos grave. Pero por otra parte, los 2 saben que está el otro, que aunque esté haciendo lo mismo, no deja de ser "la otra parte", con la incomodidad que ello supone.

Pero ya hemos dicho que la compañera, además de ser guapa, es muy inteligente. Le hace ver que esto, en realidad, no es nada. Que comprende sus sentimientos hacia su mujer y que lo que puede pasar no tiene nada que ver con eso, que son adultos... Se muestra decidida y débil cuando toca, cuando la hombría de él necesita ser llamada. Se bañan en la piscina del hotel, y ella se queda en combinación! Qué pudorosa! Él no puede evitar un beso al borde de la piscina. Todo muy dulce.

La mujer se va animando con la noche. Sale en la conversación su marido y ella lo trata con naturalidad: sí, lo tengo, está de viaje, pero eso no me impide estar ahora donde quiero estar. Hablan de cómo fue su historia y por qué no funcionó, y de todo el cariño que quedó. No le importa dejar claro que está provocando esa situación ni rehuye los contactos, que son importantes. Subiendo en el ascensor, se dan un apasionado beso de los que te sobran pisos y te faltan segundos para llegar a la cama...

La compañera de trabajo decide que es el momento de abandonar la piscina y retirarse a descansar, dando como buena la decisión de él respecto a su mujer. No hace falta decir que él, caballero, la acompaña hasta la puerta de su habitación. No puede resistirse más y la abraza soltando todo el ansia contenida y la empuja hacia la cama. Hasta el día siguiente.

El ascensor ha llegado y la pasión no ha cedido. Todo va según lo establecido (por alguien?) hasta que ella para. Son esos parones que nosotros sabemos que no tendrán continuidad, por mucho que te lo propongas. Se ha dado cuenta que es hasta donde puede llegar. La ropa, la cena, la galantería, todo eso lo ha querido vivir, pero ya no quiere más.

Él se levanta pensando en la obligación de decirle a ella que sigue queriendo a su mujer, que eso no le quita el más mínimo "amor" a todo lo que ha pasado esa noche. Ella le para sin pestañear diciéndole que no son necesarias las explicaciones, que todo está claro y que puede seguir tranquilo. Todo, con la boca pequeña. Él decide coger el primer avión rumbo a su mujer.

Ella se levanta, aún vestida, en los brazos de él. No se han acostado, pero también ha habido mucho amor. Se despide con la tranquilidad de que "no ha pasado nada" y él acepta la derrota. Muy moderno todo.

Al llegar a casa, la encuentra llorando. Es un llanto mezcla de alegría y de tristeza, como cuando te pasa algo muy grave que se resuelve súbitamente. No sabes si reír o llorar. Se abrazan"


Nos vemos.

jueves, 12 de mayo de 2011

Sobre las visuales


Muy buenas.

Me han mandado esto y me ha parecido genial. Pocas cosas explican mejor las diferencias entre los tíos y las tías. ¿Habéis visto la cara de felicidad del que está tumbado? Esto demuestra lo poco que hace falta para hacer feliz a un hombre:

- Es que los tíos sois súpercomplicados para regalaros cosas.
- No sé, cualquier cosa. No hace falta que te molestes.
- Pero qué quieres?

Que qué queremos?, joder, pues está claro: una piscina de tetas. Que es difícil, lo sabemos; que se nos puede hacer felices de muchas maneras, no lo queréis saber. Para vosotras, es mejor complicarlo todo: si es demasiado simple, carece de romanticismo, lo puede hacer cualquiera. Pero no veis que somos más planos que todo eso!!, una piscina nos vale, seguro!!

El otro día tuve una comida en la que hablábamos sobre la playa y sus encantos. Se me ocurrió mencionar el famoso "ir a echar unas visuales" y me condenaron sin juicio ni nada. Los tíos saben de qué hablo. Las tías, o no lo entienden o no quieren. "Ir", que vamos; "a echar", a hacer; "unas visuales", de ver, no de tocar, ni de hablar, ni de pedir el teléfono (que, por cierto, dónde lo apuntaríamos?). Vamos a ver la playa en toda su dimensión para comprobar que todo esté en perfecto estado de orden y revista. Al llegar, como buen soldado, se le da al compañero las correspondientes novedades y, si fuera necesario, ubicación y coordenadas de los puntos de interés, o conflictivos...

Resulta que, al contrario de lo que yo pensaba, las tías no miran. No necesitan piscinas de penes. No les importa ni el tamaño, ni la forma. Ni siquiera les parece algo curioso de ver. Esto, en realidad, no me cuadra mucho con un montón de vídeos e historias que circulan por Internet, que no todo va a ser inventado por los tíos! Esto, a priori, podría parecer hasta un halago para nosotros: no miran porque les es suficiente con lo que tienen en casa. Podríamos pensar esto, pero es que es mentira!! Las tías miran exactamente igual que los tíos, lo que pasa es que no lo hacen como si estuvieran en el escaparate de una pastelería, como nosotros. Pasamos por delante de una piscina de tetas, y miramos. Claro que miramos, porque no sabemos mentir.

- Quieres entrar?
- Qué, cómo dices?
- Que si quieres entrar, que te has quedado absorto en tus pensamientos.
- No, no cariño. Ya sabes que yo sólo quiero estar contigo.
- Vale, como quieras.

Como quieras? Que no, que estáis equivocadas. Cómo no va a querer entrar!! Lo malo es que los tíos no son capaces de decir, joder, cojonudo, una piscina de tetas! y las tías se creen que a ellos no les apetece más que las suyas. Le preguntas a un hijo, cuando se queda embobado en una pastelería, si quiere un bollo?, pues no, le preguntas cuál.

Además, no me digáis que juntar la idea de la piscina con la de las compras no es cojonuda. Un visionario!! Estoy casi seguro que, por algo así, incluso no os importaría que entráramos. Sigo esperando vuestra sinceridad (admitiendo, que no me llamen intolerable Mou, las que de verdad no miren: las ciegas) y que deis un paso al frente. A los tíos los tengo calados, me da igual lo que sus mujeres cuenten. Sólo me queda la duda de si las tías son del todo conscientes y lo hacen adrede, pero saben muy bien lo que quieren.

Si alguien tiene que regalarme algo, no hace falta que pregunte. En realidad, esto vale para cualquier tío: una camiseta Adidas o una piscina de tetas (o sin piscina).

Nos vemos.

miércoles, 30 de marzo de 2011

El último día

Muy buenas.

Last day, para la versión internacional. Recuerdo cuando nos íbamos de vacaciones de pequeños que no tenías la sensación de prisa en absoluto. Naturalmente uno no tenía que hacer nada en especial salvo disfrutar, del tipo pensar en la comida, en recoger, hacer la compra, la colada, etc. En definitiva, limitarte a dejar pasar los días con lo que te fuera llegando.

Una vez que los roles cambian y empiezan las "responsabilidades", parece que los gozos dan paso a las sombras y las vacaciones son una continuidad de la casa de cada uno, pero un poco más lejos. El otro día un amigo me contaba cómo se planificaba la única semana de vacaciones que su espléndido trabajo con responsabilidades le permitía. Había cogido, ya que era sólo una semana, el mejor hotel que encontró a razón de 1000 eurillos la noche. A saber, todo incluido para su mujer y los niños con todo el lujo que pudiera pensarse. Al término del primer día no pudo dejar de preguntarse si había aprovechado lo suficiente ese día (y a razón de ese precio). El día siguiente amaneció con el convencimiento de que, desde el primer minuto, tenía que pasárselo bien, lo cual es bastante estresante, justo de lo que había huido yendo a ese lugar. Al final de la semana no sabía si había disfrutado todo lo que "tenía" que disfrutar.

Cuando nos roza alguna desgracia, a todos se nos llena la boca de términos como "aprovechar" cada día, no dejar pasar el momento y disfrutar todo lo que podamos porque la vida son 2 días, pero no lo hacemos. Nos encerramos en nuestras casas cansados de los trabajos que nos dan de comer y esperamos que nuestra ordenada vida no se tambalee. Lo único cierto es que la vida no espera por nadie. Podrás hacer cosas nuevas, incluso mejores, pero las que dejaste pasar no volverán.

Qué haríamos si nos dijeran que es nuestro último día es una pregunta que casi todo el mundo se hace. Algunos piensan que hacer cosas que nunca han hecho o harían estaría bien para despedirse, y eso es algo que no alcanzo a entender. Si lo quieres hacer cuando no te queda nada, poco lo vas a disfrutar. Seguramente no te atreves a hacerlo antes porque piensas que puede condicionar tu vida y, como ya no te queda, las consecuencias no las verás. En realidad, es bastante liberador: disfrutar sin rendir cuentas.

Pero igual sí podemos hacer algo más. Podemos decir lo que queremos. Tenemos la libertad de ser felices. Cómo la gente que está contigo va a negar tu felicidad? No es bastante triste que, apelando a que son tus últimas horas, todo el mudo consienta tus deseos y no lo haga cuando realmente puedes disfrutarlos? Puedes disfrutarlos incluso con ellos!!! A lo mejor es que no tenemos el valor de decir lo que queremos por miedo a las famosas consecuencias, ser responsable de tus actos y dueño de tus pensamientos.

Todos nos hemos quedado con ganas de decir o hacer algo con alguien, y no podemos recuperarlo. Hace tiempo que elogié a mi gran amigo V por su capacidad para poder disfrutar de las cosas sin condiciones. Poder ir a algún sitio sin reservas sobre los asistentes y con el total convencimiento de pasarlo bien, olé.

Si recibís una invitación, una llamada, vía cibernética, o cualquier otra posible, es porque me apetece hacer cosas con vosotros. Si ese día no nos vemos, acordaos que no volverá. Tiempos mejores vendrán, seguro, porque para ello luchamos todos, pero esperar nada...

Y vosotros, qué haríais el último día?

Nos vemos.

viernes, 11 de marzo de 2011

Sobre la intimidad

Muy buenas.

Sobre la intimidad y la confidencia, claro, que van unidas.
Estoy empezando a pensar que, a pesar de mi búsqueda constante de la "verdad", puede que esté equivocado, no sé si en la forma o en el fondo. Imagino que en el fondo es difícil, porque cualquiera podría convenir que intentar hacer las cosas bien y actuar en consecuencia, es lo apropiado, incluso que todo el mundo lo intenta, de alguna manera. Por lo tanto, debe ser en la forma.

Me considero un afortunado por la confianza que, sin pedirla, me ha dado mucha gente. Es cierto que siempre pregunto cómo va todo y la gente me cuenta un poco lo que le apetece, pero luego, al pasar del tiempo, vuelvo a preguntar y recuerdo las contestaciones, con lo cual la gente debe pensar que tengo un cuaderno tipo Mou para anotar. Negativo.

En principio, yo entiendo como intimidad que la gente quiera mantener sus asuntos particulares fuera del alcance de los demás. Esto, naturalmente, es algo que viene marcado por el ritmo que imponga cada uno. Quiero decir que lo que pasa en realidad es una cosa, pero que la intimidad viene marcada por la información que cada uno quiera dar sobre sí mismo. Pueden pasar cosas, y tú decir otras. Cuál es la intimidad, pues la mezcla de las dos.

Como decía, me siento afortunado porque alguien quiera compartir su vida -de alguna manera- conmigo. Ya he reconocido alguna vez que soy mal consejero, pues tiendo a dar como solución lo que yo haría (MI búsqueda es la que me marca el camino) y no las necesidades de cada uno. Entiendo que la gente, en un momento determinado, quiere soltarse de pensamientos o experiencias que le preocupan, y como decía estoy tremendamente orgulloso que me lo cuenten (iba a decir que confíen en mí, pero me ha parecido pretencioso, como si fuera a dar con la solución) pero, hay un denominador común en todos los casos: cuando alguien cuenta una intimidad, enseguida se pone a la defensiva.

Está claro que todos basamos nuestra personalidad en fuertes convicciones que nos hacen estar muy seguros de lo que hacemos, tiene que ser así. Cuando decides compartir algo tan tuyo, las columnas más fuertes se tambalean ante la posibilidad de caer lo que tanto te costó construir, porque nos consideramos vulnerables, de ahí la defensa.

Qué pasa cuando nadie te ataca y te pones a la defensiva? Efectivamente, te has expuesto, has confiado y ahora te sientes vulnerable. Este puede que sea mi gran error. Yo sigo convencido de lo que tengo que hacer y así lo transmito. Lo transmito para explicarme, no como dogma de fe. Que diga lo que hago, por otra parte, no significa que no lo hagan los demás, ni siquiera que para los demás sea bueno, sino que mi convencimiento de las cosas me lleva a esas acciones.

Por todo ello, debería pensar que soy en realidad un confidente, una persona a la que se le pueden contar secretos e intimidades, pero nada más. Mi confusión es porque cuando alguien me cuenta algo, me veo en la necesidad (mal entendida al parecer) de dar mi opinión al respecto en primer término e intentar encontrar una solución en segundo. Mal hecho. Las soluciones las deben encontrar las propias personas, y el camino elegido por mí puede no ser válido para los demás.

Creo recordar que este tema ya lo traté en algún post, pero os aseguro que intentaré no meterme en la vida de nadie, bajo ninguna de sus vertientes. Esto, seguramente, me llevará a una actitud diferente, por lo que no hace falta que me preguntéis qué me pasa: os escucho, tomo nota, e intento actuar en consecuencia, pero no me pasa nada. Nada de nada.

Si me sacara la carrera de Psicología imagino que mis palabras tendrían más crédito, pero me temo que me encontraría con el mismo problema: escucho, anoto, busco la solución, pero no podría decirla!! En fin, cualquier excusa es buena para no estudiar de nuevo.

Nos vemos.

jueves, 3 de marzo de 2011

Cerrando círculos

Muy buenas.

He visto finalmente "Más allá de la vida" y, respetando los comentarios, me ha parecido un peliculón. Me parece que, el Sr. Eastwood, no sólo se limita a preguntarse dónde le llevan los 80 y pico años que tiene, sino que espera que ese sitio sea finalmente un premio para las buenas acciones: me parece que últimamente hace pelis sobre la fe.

Lo bueno de la peli no es dónde vamos, sino la influencia real de lo que decidimos hacer. Quiero decir que siempre nos marcamos una linea sobre la que desarrollamos nuestros actos para que sea cumplido lo que buscamos, pero luego casi nunca salen las cosas como pensábamos.

Lejos de desilusionarnos, volvemos a marcarnos nuevas metas y plazos que nos devuelvan al camino perdido (si es que en realidad es el perdido, y no el verdadero camino) e intentamos cumplir con los objetivos a corto plazo, que siempre son más fáciles. Cuando los logramos, en realidad lo que nos satisface no es cumplirlos, sino la confianza que el hacerlo nos inspira para afrontar nuevos retos.

Llevo unos días en los que, accidentalmente dirán, se me cruzan las historias. En el momento que uno se aleja del guión establecido, se asusta ante la posibilidad de no poder volver, cuando en realidad es la propia historia la que marca el camino: confundimos el punto de referencia. Siempre pensamos en nosotros mismos como nexo de unión con lo que nos sucede y no contemplamos la posibilidad de que la historia lleve su curso y nosotros podamos participar en ella o no.

El caso es que, haga lo que haga, el círculo se cierra. No sé si es tan azar como muchos quieren ver. Tampoco estoy de acuerdo con que una historia -nueva, emergente- tenga vida propia. Me inclino más por la idea de que todos la construimos y cerramos, dependiendo de lo que nos toque en ella, pero sin tener la capacidad en ningún momento de decidir cómo acabará. Diría que muchas veces se cierra bruscamente, incluso contra ella misma, por nuestra voluntad, que es implacable con lo desconocido.

He descubierto también que, además de psicólogo morfológico, soy abridor de historias (abrehistoiras si queréis) y muchas veces me empeño en no cerrarlas. Seguramente pienso que, mientras permanezcan abiertas, siempre nos darán oportunidad de intervenir (quién no quiere formar parte de algo?). Es otra forma de luchar contra el final, huir del destino y no recurrir, por ahora, a la fe.

Es por ello (OYE!!!), que volvemos a encontrarnos con personas que formaron parte de nuestras vidas (en cualquiera de sus versiones: amistad, amor, sexo, deseo, etc.) y nos permiten volver a aportar nuevas pinceladas a esa historia. Los caminos han cambiado, las decisiones son otras y, muchas veces, disfrutamos de segundas oportunidades aún cuando no las merecíamos por nuestro empeño en cerrarlas para poder continuar.

Podríamos decir entonces que hemos elegido nuestra historia? En todo caso, algún circulito sí habremos podido cerrar, pero no el definitivo. A los que están empeñados en cerrar historias, preguntaros primero si habéis hecho todo lo que teníais que hacer; a los que quieren abrirlas, bienvenidos a Ena-Moral-2.

Nos vemos.

martes, 1 de marzo de 2011

Las ventanas

Muy buenas.

Mi dilatada carrera profesional (permitidme la licencia, siempre quise poner esta frase pero no encontraba el momento) me ha llevado algunos años a poner ventanas en las casas. Puede parecer un trabajo cualquiera, pero no lo es, ya que todo lo que tenga que ver con el hogar, con mayúsculas, merece tratarse de manera especial.

Debería decir que hay una diferencia sustancial: cuando te haces la casa o cuando las renuevas. En ambos casos existe una gran variedad de modalidades y colores, a gusto del consumidor, pero cuando renuevas los huecos están hechos.

He visitado infinidad de casas donde, de cualquier manera, se intentan salvar las ventanas existentes. Se ponen burletes para que el viento no sople, se colocan gomas más gordas para que cierren mejor, hasta se colocan unas tiras perimetrales (embellecedores) para que resulten más bonitas. Todo el trabajo de restauración SIEMPRE corre a cargo de las mujeres. Te reciben y te preguntan esperando una solución milagrosa.

Cuando unas ventanas están mal, hay que tratar de restaurarlas, no se puede tirar por la borda la inversión que has hecho al mínimo problema. Pero hay ventanas que, o son malas desde el principio, o se estropean, ya sea por defectos de fábrica o por mal uso de ellas. Cogen vicios.

Los hombres siempre toman la iniciativa cuando la casa se construye. Está todo diáfano y es más fácil pensar. Sólo hay que elegir tipos y colores, pero no quieren saber nada de rehabilitaciones. Ella, que está más tiempo en casa, debe ocuparse. Esta es una de las razones por la que, hoy en día, muchos separados están en un piso de 20 metros (sin ventanas, por supuesto).

Las ventanas malas, no tienen ningún sentido. No nos dan el calor ni el abrigo que necesitamos. La mayoría de las personas sólo ve el envoltorio y no acierta a valorar la confidencia que nos da una buena ventana, la solidez y el equilibrio entre nuestro hogar y el exterior. Tiene eso algún precio? Yo creo que no.

No tiene sentido aguantar años con ventanas que no nos dan el servicio que precisamos de ellas, ni valor el tiempo que malgastamos intentando reparar lo irreparable. Cuando se estropean y no se pueden arreglar, es mejor abrir huecos más grandes, que nos dejen ver la luz.

Las ventanas desde fuera casi siempre se ven bonitas. Es difícil apreciar si son buenas o malas si no las conoces. Dan el pego. Desde mi pequeño conocimiento del sector, podéis contar con mi ayuda.

Nos vemos.

lunes, 7 de febrero de 2011

Sobre el reconocimiento

Muy buenas.

He leído muchos artículos acerca de la bondad de las mujeres para con la familia, sus quehaceres, sus sacrificios personales a costa de los trabajos y su papel como nexo de unión entre todos los elementos. Yo mismo he escrito sobre ellas reconociendo la capacidad de amar sin medida y sostener lo insostenible, aún sin mirar por su interés personal.

En algunos casos me parece que eligen la opción más difícil, como si el sacrificio fuera la única manera de solucionar ciertas cosas, como si pensar en otra alternativa llevara más trabajo y finalmenete quedara únicamente la opción de dar algo suyo a cambio de acabar con el problema. Es como un pacto: me sacrifico pero lo soluciono.

Cierto es que, salvo raras excepciones, son las que "llevan" las casas, y no me refiero en su sentido más anticuado o machista, sino en el sentido de sostener los lazos de unión, muchas veces invisibles, entre todos los miembros que la componen. Estar, con mayúsculas. Saber que los límites de la casa son suyos y los marcan para que nada ni nadie los atraviese sin permiso.

Dicho esto tengo que decir que echo de menos algún reconocimiento al género masculino. Parece incluso fuera de lugar y pasado de moda hablar bien de los hombres, ya sea en la faceta de pareja o en la de padre de familia, cualquier cosa que hagamos está mal, o actuando bien, es lo DEBIDO.

Naturalmente, nuestro deber es procurar el bienestar de la familia, intuyo que igual que el de las mujeres. Pensé que en eso se basaba la igualdad. Si trabajamos mucho, porque no vemos a la familia; si trabajamos poco, porque no la abastecemos... Al llegar a casa después de mucho trabajo, no te apetece nada... Al llegar pronto, tienes que hacer cosas ya que tienes tiempo...

Los niños para eso son maestros. Te lo agradecen sin pensar en lo que hiciste ni lo que harás, sino sólo por el momento en que estás con ellos, nada más. Para facilitar las cosas, propongo que los reconocimientos no tengan que ser necesariamente en forma escrita, ni siquiera verbales. Un beso profundo sin avisar (aderezado con algo de morbo), será suficiente.

Nos vemos.