miércoles, 11 de septiembre de 2019

Cuestión de momentos

Muy buenas.

Dejando a un lado el amor.

Si a cada uno de nosotros nos preguntaran por ayer, antesdeayer, y así hacia atrás, no seríamos capaces de acordarnos más allá de una semana. Sin embargo podríamos recordar cada uno de los días de nuestra vida por algo que sucedió justamente en ese momento. Nos acordamos de los momentos, eso seguro.

Y sin embargo seguimos buscando algo lineal que no se base en momentos sino en una permanencia en el tiempo lo más indefinida posible. Algo que nos de la seguridad de que en mucho tiempo no tendremos que volver a pensar que necesitamos construir algo. Y de qué sirve que perdure en el tiempo si sólo recordaremos momentos... Es como rellenar espacios vacíos que sólo llenan tiempo.

Somos capaces de recordar momentos con cualquier persona. Una mirada, algo que dijo, cómo reaccionó a una cosa en particular, todo esto se queda en nuestra retina y es indestructible, para lo bueno y para lo malo. Quizá esa sea la razón por la que siempre se ha dicho que la primera impresión es muy poderosa.

Cuando alguien nos pide un repaso a nuestra vida, preguntados por si cambiaríamos algo, la inmensa mayoría suele contestar que en general volvería a hacer lo mismo, tal vez con cierto temor a pensar en otra posibilidad, porque no les ha ido tan mal. Y recordando momentos recordamos nuestras reacciones. ¿Qué hubiera pasado si, en vez de reaccionar de la manera que lo hicimos, hubiéramos hecho una cosa distinta?

Yo cambiaría muchas cosas, desde luego. Tal vez sea ventajista pensar que si hubiera hecho cualquier otra cosa algo habría ido mejor. En realidad no se trata de eso, no voy a quejarme de mi vida, estaría mintiendo. Pero sí sé que, al final, los momentos mandan. Lo que dijiste o dejaste de decir, lo que hiciste o lo que no, cómo te comportaste ante tal situación, etc. Todo eso es lo que se recuerda, no los momentos vacíos que ocupan el 90% de nuestro tiempo, que son olvidados. 

Así que cada momento cuenta, como ya sabemos todos, aunque lo olvidamos. O quizá lo olvidamos adrede porque hay otro "momento" que no está bien, que no es el esperado. Igual tocaba rellenar otro de los huecos vacíos y por tu cabeza pasa otra cosa, algo que no es lo que "debes" hacer. ¿Prefieres vivir ese momento, aunque no sea lo que se espera, o llenar tu tiempo con algo que no recordarás? Aquí, si hay que contestar, somos todos muy valientes de boquilla. A la hora de la verdad, lo guardamos en el "baúl de los momentos (no vividos) (pendientes) (que nos dan miedo)".

Sé que no puedes vivir cada momento como si no tuviera consecuencias. Tal vez si probáramos sí que no tendría consecuencias, pero preferimos guardar lo que tenemos por miedo a perderlo. Lo que es seguro es que el momento no vivido está perdido. Podrás intentar recuperarlo pero no serán las mismas circunstancias.

No quiero terminar dando la sensación de no creer en compartir una vida porque siempre hay momentos que vivir fuera de ella. Al revés, creo en una vida llena de momentos. Una vida que no espera tiempos mejores porque ya tiene los momentos. De nada sirve planear tiempos felices si el camino está lleno de trampas. No hay nada más verdadero que nuestro momento, lo que queremos, cuando nos paramos y pensamos qué queremos en realidad. Eso que se te viene a la cabeza en ese instante, todos sabemos a qué me refiero, es la verdad, es nuestro momento.

Si tienes la suerte de cerrar los ojos y que tu momento sea siempre con la misma persona, para mi, es lo máximo a lo que podría aspirar compartiendo una vida. Lo demás serán momentos sueltos. Por favor, no lo conviertas en algo menor!

Cuestión de momentos...

Nos vemos.