miércoles, 21 de julio de 2021

Patadas al comprensivo

Muy buenas.

Cuando era pequeño no había "progenitoras gestantes". Afortunadamente se llamaban MADRES y lo único que nos enseñaban era a ser buenas personas y respetar a todo el mundo haciendo siempre lo que harías contigo mismo. Casi es más importante la versión opuesta: no hagas a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti.

En 1986, en el camping que veraneábamos, andaba yo enamoradísimo de una chica morena. Como a esa edad y en ese tiempo -y mis circunstancias- yo solo podía hacer las cosas bien, como bien me enseñaron mis progenitoras gestantes más conocidas como madre y abuela, le dije que me gustaba, que me parecía guapísima y que si quería salir conmigo. Quiero que entendáis que mi petición era de por vida, como debía ser, fiel a mis sentimientos. Como es natural, no me dijo nada. Simplemente siguió como si nada, pero buscándome constantemente. No llegué a entender aquella situación. Si quería estar conmigo, por qué no me lo decía y LO HACÍA. Yo respeté su decisión de no contestar con un si o no, dando por hecho que, muy a mi pesar, si no es sí, es no.

Teníamos 13 años. Puesto ahora en contexto parece una soberana tontería. En aquella época no teníamos más relación que vernos y tenías que esperar hasta el siguiente año para ver si aparecía. Como mucho una carta al año, aunque os podéis imaginar la sensibilidad de un niño a esa edad. Se repitió la misma escena en los años siguientes, 14, 15... y en aquellos veranos algo cambió. La historia principal era la misma, yo enamoradísimo y ella sonriendo sin parar, intuyo que sabedora a ciencia cierta de que eso era suficiente para retenerme a su lado. Incluso un día me habló de Manolo, un chico de Cartagena que andaba por allí conquistando a todo lo que se movía. En la conversación vino a decirme que con Manolo no habría dudas, que le diría que sí a todo. Me lo dijo a mí. Le dio igual seguir besándome y sonriendo. Las posiciones de fuerza nunca lo son del todo.

Manolo, por el contrario, era un chico que no engañaba a nadie. Efectivamente todas las chicas babeaban por él, lo sabía y lo explotaba. La verdad es que yo me llevaba fenomenal con él, no puedo decir otra cosa. Me parecía irrespetuoso con ellas, pero visto ahora, con otra perspectiva, imagino que son edades para explorar y ver qué pasa, y no tener un pensamiento tan conservador y leal como el mío en ese momento. El caso es que los días en un camping dan para mucho y naturalmente me dejó y se lió con él. Una de las cosas que mejor se me ha dado siempre es encajar los golpes. No me quería para siempre, pues nada más que pensar.

Pasados dos tristes días vinieron a mi por separado. Ella, para que la volviese a escuchar, lo cuál hice, por supuesto, porque estaba enamorado, y él, ¡oh grato karma! ( o mejor dicho resultado de las cosas bien hechas) vino a decirme que qué guapa, que todo fenomenal, pero que cómo lo hacía yo para estar con ella y ninguna más, como si fuese para él un desafío. Además, con él (en dos días) no parecía tan sonriente y eso le llevó a, como decíamos, "cortar". Eso y otra que andaba por allí...

El caso es que yo volví a esperarla con la esperanza de un si definitivo, que naturalmente no llegó porque no procedía, porque mi petición estaba fuera de toda lógica y aunque fuera 10 años más tarde siempre es difícil dar pasos definitivos. Siempre supo que me tenía cuando quisiera y aprovechó que yo entendía todo, como no podía ser de otra manera, para estar conmigo cuando le convenía. Respeté sus decisiones.

Años más tarde llamó a mi casa. En esa época cualquiera cogía el teléfono, preguntaban quién era y a gritos decían ¡Ivaaaaaán, es para tí, seguido del nombre de la chica. Buscando algo de privacidad tenías que alargar el cable lo máximo posible para que la conversación no fuera de a 6 personas juntas. Me dijo que quería verme, que había pensado que si sonreía conmigo era por algo y que qué me parecía. Le dije que estuve años pensando en ella, era la verdad, pero que ya no.

Ser el paño de lágrimas de alguien a quien quieres es de las peores cosas que pueden pasarte. Que alguien sepa que eres eso y lo consienta, no me parece bien. Volvemos a la responsabilidad afectiva.

"Todas las oportunidades marcan el transcurso de nuestra vida, incluso las que dejamos ir" (El curioso caso de Benjamin Button) 

En realidad, intentar entender y respetar decisiones, por muy dolorosas que parezcan, forma parte de la esencia de cada uno. Hay quien tiene la capacidad de soltar lastre en cuanto algo se tuerce y quien necesita toparse de golpe con la realidad, muchas veces de las peores formas posibles: mentiras, engaños, pilladas insospechadas, etc. En cualquiera de los casos, es el tiempo quien pone a cada uno en su sitio, para lo bueno y para lo malo. No lo cura, como dicen, pero inevitablemente lo pone en el lugar que le corresponde, aquel que te permite dormir por las noches.

"Alicia, no puedes vivir complaciendo a otros, la decisión es completamente tuya" (Alicia en el país de las maravillas)

No entiendo muy bien qué pasa por la cabeza de alguien que quiere algo y lo pospone. Cuando todas las decisiones son dejarte a un lado y pedirte, aunque no siempre explícitamente, que aguantes porque el futuro llegará, inevitablemente estás llamando al tiempo. Tal vez es el pensamiento de que con una sonrisa todo vale, porque uno está enamorado. Tal vez toca decidir.

"Al fin y al cabo, mañana será otro día" (Lo que el viento se llevó)

¿Acaso existe frase más triste en el cine? No quiero pensarlo, mañana será otro día. Tiempo, acelera y ven a mi, pasa rápido y hazme olvidar.

Pero como soy humorista frustrado me quedaré con Charles Chaplin, y el antológico final de "Tiempos modernos". Cuando ella, tras la vida que le ha tocado vivir está a punto de rendirse, él la anima y ambos caminan, con sonrisa obligada, hacia el primer día del resto de sus vidas.

La vida es asombrosa. Querer de verdad siempre tiene su recompensa. Un día llegas a casa y un rayo de luz que no habías visto ilumina todo de una manera especial. Es el tiempo que ha pasado y te hace ver todo diferente. O es alguien con un buen gusto tremendo que cuando menos lo esperabas, te cogió de la mano, cambió tu decoración y te acompañó, como Chaplin, hacia el primer día del resto de sus vidas.

Nos vemos.

miércoles, 7 de julio de 2021

Cuando el amor no puede con todo

 Muy buenas.

"El corazón tiene razones que la razón ignora" (Blaise Pascal)

Que el amor no pueda con todo definitivamente parece algo triste, pero no siempre debería ser así. El amor irracional es más peligroso que el desamor, por lo incontrolable que se vuelve todo en cuanto a autoestima, agresividad, ira o, en el peor de los casos, maltrato. El guantazo del desamor es doloroso, pero suele ser uno, aunque el proceso aún dure más en el tiempo.

La idea de mutuos sacrificios en pareja está obsoleta. Hacer algo que uno no desea, por el motivo que sea, siempre debería ser una de las últimas opciones. La existencia de una entrega personal razonable nada tiene que ver con una vida de sacrificios, aunque entiendo la confusión ya que solemos buscar el equilibrio de dos, y no siempre se puede.

Los momentos más memorables suelen ir unidos a la sin razón, a todo aquello que no pensamos y nos sale porque sí, porque nos apetece. Estoy dispuesto a aceptar esta afirmación siempre que reconozcamos que son igualmente efímeras y que no ocupan un porcentaje de tiempo en nuestras vidas significativo. Uno no siempre está borracho en el punto justo, ni gracioso en cada cosa que dice.

"Los seres humanos se encuentran biológicamente programados para sentirse apasionados entre 18 y 30 meses! (Cindy Hazan, Universidad de Cornell en New York). Tenemos no mucho más de 2 años para ser apasionados, señores, al tema. Al parecer, el verdadero enamoramiento aparece cuando el cerebro produce Feniletilamina, algo parecido a las anfetaminas. Al inundarse el cerebro de esta sustancia, éste responde mediante la secreción de dopamina (neurotransmisor responsable de la capacidad de desear algo y de repetir un comportamiento que proporciona placer), norepinefrina y oxiticina (además de estimular las contracciones uterinas para el parto y hacer brotar la leche, parece ser además un mensajero químico del deseo sexual), y comienza el trabajo de los neurotransmisores que dan lugar a los arrebatos sentimentales, en síntesis: se está enamorado. Estos compuestos combinados hacen que los enamorados puedan permanecer horas haciendo el amor y noches enteras conversando, sin sensación alguna de cansancio o sueño.

Con el tiempo el organismo se va haciendo resistente a los efectos de estas sustancias y toda la locura de la pasión se desvanece gradualmente, la fase de atracción no dura para siempre y comienza entonces una segunda fase que podemos denominar de pertenencia dando paso a un amor más sosegado. Se trata de un sentimiento de seguridad, comodidad y paz. Dicho estado está asociado a otra DUCHA QUÍMICA. En este caso son las endorfinas -compuestos químicos naturales de estructura similar a la de la morfina y otros opiáceos- los que confieren la sensación común de seguridad comenzando una nueva etapa, la del apego. Por ello se sufre tanto al perder al ser querido, dejamos de recibir la dosis diaria de narcóticos. La pareja, entonces, se encuentra ante una dicotomía: separarse o habituarse a manifestaciones más tibias de amor -compañerismo, afecto y tolerancia-.

Volvamos pues a lo importante: necesitamos segregar constantemente dopamina y que las endorfinas no nos encuentren pronto. Y como el cuerpo es la máquina perfecta jamás creada, no hay suficientes estudios como para comprender la efectividad de elementos externos en nuestro cuerpo para esta sustancia. Lo que sí es seguro es que conocemos cómo elevar los niveles de dopamina de un modo natural:

1. Hacer ejercicio. La actividad física es fundamental para mantener un estilo de vida sano

2. Marcarse y cumplir objetivos: satisfacción

3. Escuchar música: he aquí la explicación cuando una canción nos salva una tarde

4. Evitar adicciones

5. Practicar sexo

El problema principal es que las endorfinas, en realidad, nos hace sentir bien. Por algo la llaman la droga de la felicidad. Tenemos subidón de dopamina y queremos nuestro ratito de endorfina para disfrutarlo, para quedarnos en el sofá relajados. En el amor ocurre lo mismo. Las endorfinas nos llaman a la tranquilidad, al bienestar de que nada ocurra (se supone que nada malo, pero a veces nada es eso, ni malo ni bueno). La dopamina sería lo irracional del amor, nuestros instintos más primarios, aquellos que genera el cuerpo y nos hacen estar alerta. La endorfina es casarse equivocadamente.

El amor no puede con todo, lo cual es absolutamente cierto y necesario a la vez. Mala excusa nos encontraríamos si todo valiera en nombre del amor, racional o no. Vivir es hacer cosas a cada momento. Nos empeñamos en seguir agarrados al amor más etéreo que existe, el que debería ser. Como quiero debo hacer esto y aquello.

Dicho esto, no sé por qué cualquier cosa dicha por una Universidad americana debería ser cierta. Creo firmemente en la dopamina más allá de los 3, 10 o 15 años. En mi caso, depende más de la sonrisa que la acompañe que del tiempo.

Nos vemos

martes, 22 de junio de 2021

Cómo ser Billy Crystal

 Muy buenas,

O cómo intentar ser tu propio personaje, que nadie quiere en realidad ser otra persona. Nos basta con tomar lo que nos parece mejor de cada uno y reconocer eso en nosotros. De lo malo ya hablaremos.

No conozco al bueno de Billy, como no conozco prácticamente a nadie en realidad, pero he de decir que siempre me gustó. Seguro que hay actores que como personas están muy alejados de sus personajes. Deberíamos decir que estos son los buenos actores, pero a casi todos nos gustan en realidad los personajes que representan. En ciertos casos esto cambia pero hay veces en los que siempre se repiten: el actor es el propio personaje, o al revés.

Podría decir que nos gustan más cuanto más reconocidos nos sentimos con ellos: un buen Indiana Jones, un Woody Allen más intelectual pero siempre acompañado de jovencitas (a veces demasiado), o un James Bond que no arruga el traje ni en los peores escenarios, pero en cambio también somos Torrente, Hommer Simpson o el Dr. Heinz Doofenshmirtz. En cualquier caso, yo quisiera ser como Billy Crystal.

Harry: Quiero decir que… Y eso no es una artimaña de ningún tipo, forma o manera. Que los hombres y mujeres no pueden ser amigos, porque siempre se interpone la parte sexual.

Sally: Estás equivocado, yo tengo muchos amigos varones y para nosotros el sexo no cuenta para nada.

Harry: No es cierto.

Sally: Sí es cierto.

Harry: No es cierto.

Sally: Sí es cierto.

Harry: Sólo tú crees que es así.

Sally: ¿Insinúas que me acuesto con todos mis amigos sin ni siquiera saberlo?

Harry: Lo que insinúo es que todos ellos quieren acostarse contigo.

Sally: No es cierto.

Harry: Sí es cierto.

Sally: No es cierto.

Harry: Sí es cierto.

Sally: ¿Y tú cómo lo sabes?

Harry: Porque ningún hombre puede ser amigo de una mujer a la que encuentra atractiva siempre quiere acostarse con ella.

Sally: O sea que según tú, un hombre sólo puede ser amigo de una mujer si no la encuentra atractiva.

Harry: No. Tú también puedes querer acostarte con ellos.

Sally: ¿Y qué pasa cuando no quieren acostarse contigo?

Harry: Eso no importa. Porque el sexo siempre está presente, por lo que la amistad se ve condenada. Y ese es el fin de la historia.

Sally: En tal caso, tú y yo no seremos amigos.

Harry: Supongo que no.

Sally: Es una lástima. Eres la única persona que conoceré en Nueva York

Esta gran conversación que en la película, como en la vida, tiene un giro, ha presidido mi vida. Siempre he sido un profundo defensor de este personaje de Billy. El guión en realidad es de Nora Ephron, pero siempre he creído que estaba escrito para él. Se enamora, porque la vida es así, y nadie debería ser preso de sus palabras.

Cowboys de ciudad es otra obra maestra. Billy vuelve a ejercer de anfitrión de un grupo de amigos con sus diferentes historias. Es un personaje o es Billy? Acaso Jack Palance tuvo algún confidente mejor en su vida? Rob Reiner apostó de nuevo por él en "La princesa prometida". Tuvieron que parar varias escenas por los chistes de Billy (Milagroso Max). Alguien puede pasar desapercibido en esta película? En "Una terapia peligrosa" volvió a hacer de las suyas en el diván ante el mismísimo Robert de Niro. En esta ocasión sí podemos asegurar que no es un personaje.

Podría ser en cualquiera de ellas o los motivos por los que presentó (con éxito) 8-10 veces los Oscar, pero me decido por su última peli, esta vez como director, Here Today.

Imagino que llegada una edad todos hacemos un poco lo que nos da la gana, sin guardar las formas o "lo que debería ser". Clint Eastwood lleva haciendo sus mejores películas desde que decidió que ya era hora de no dejarse dirigir por nadie. En esta ocasión, Billy Crystal vuelve a hacer de sí mismo, como no podía ser de otra manera, y lo hace con todas las de la ley, con aquello que le ha tocado vivir a sus 73 años. Y tengo que darle un aplauso.

Todos queremos ser coherentes con nuestra forma de pensar. Queremos ser reflejo de lo que decimos, o lo que es peor, de lo que aconsejamos a los demás, y no siempre es fácil. Uno sabe el camino pero no siempre cómo tomarlo. Tal vez esto no se enseña porque tiene que ver con la toma de decisiones y sus consecuencias, y cada uno tiene su mochila -más o menos llena de sus logros y temores- y siempre fue difícil caminar con los zapatos de otro.

Hoy en día está muy de moda Pau Donés y todas aquellas frases que dijo antes de morir. No era un personaje por el que tuviera predilección, y para ser sincero no me emocionaron sus palabras tanto como al resto de la gente. Es más, no les doy tanto mérito. Se iba a morir, poco más puedes decir que "joder, pasadlo bien". Soy más (quiero creer que soy) de Billy Crystal, bromeando al escuchar por el doctor que se va a morir. "No me quite el sentido del humor, Doctor, es lo que soy".

Quisiera ser como creo que soy.

Nos vemos




domingo, 23 de mayo de 2021

"Yo creo que nada se reemplaza"

Muy buenas.

Al César lo que es del César, o como he dicho otras veces, descubrir que una frase no es tuya sólo por una cuestión temporal no debería privarte de derechos de autor. En cualquier caso gracias, Alejandra Pizarnik.

Y a qué tanto empeño en tener lo que tenías... Con nada venimos y sin nada nos iremos, así que todo aquello que vivimos será nuestra mochila, si es que la aceptan, allá donde vayamos. Por eso, afortunadamente, dos instantes no son iguales. Por mucho que intentemos clonar los días para tener el mismo resultado siempre aparecen nuevas variables que nos llevan, como aquellos libros de "Elige tu historia", a un nuevo desenlace muy lejos de lo que queremos, o no tanto, pero nunca igual.

La diferencia entre el amor y las cosas es precisamente que no se puede reemplazar. Y esto es lo maravilloso, por eso las cosas no tienen importancia, porque siempre puedes recurrir a ellas si tienes esa necesidad. Le quita todo el valor porque no implica ningún esfuerzo, es una cuestión de intercambio material.

El amor queremos cuidarlo, cuando habría que gastarlo y usarlo como la cosa más sencilla, pues jamás podremos obtenerlo de nuevo, al menos ese mismo. Y también ahí radica su belleza. Meterlo en una vitrina de cristal para verlo desde fuera lo convierte en fútil, en sustituible. En realidad es lo que queremos, tener la seguridad que siempre estará ahí para cuando queramos disponer de él. Exactamente igual que cualquier cosa.

Toca barajar y repartir de nuevo.

Empezamos.

Cada minuto vale oro. Cuanto más lo gastemos, más ricos seremos, porque el oro es por gastarlo!

No podemos perder tiempo en cosas que no queremos hacer. Complacer a alguien es muy gratificante, tanto que mucha gente dedica su vida a ello. Si es lo que queremos, fenomenal, pero que no sea únicamente por la otra persona.

Lo normal es que no queramos ver tristes a las personas que nos acompañan. Digo lo normal porque a veces hay que hacer verdaderos esfuerzos por creerlo, pero diré que sí, que es verdad. Preguntar qué pasa es muy común. Aceptar la respuesta no tanto. ¿Quién iba a querer estar con alguien a quien no haces feliz? Da igual el motivo.

El concepto de "Responsabilidad afectiva" no es muy común. De hecho no mucha gente cree en él. Yo sí. Uno sabe, si no está engañado, que grado de correspondencia tiene en el amor. Si no está equilibrado porque eres tú quien quiere más y la otra persona menos, tienes un problema gordo. Si por el contrario eres tú quien quiere menos, y lo sabes, el problema suele ser del otro. Ambos se resuelven de la misma manera, con valentía.

En algún momento hay que pararse y hacer un ajuste de cuentas entre tus ideales y la (cruda) realidad. Y volver a ser valiente. Y pensar si quieres una urna para mirarla o gastar cada minuto como si fuera el último. Para mi el amor es eso, cuando sientes que no tienes alternativa pero te das cuenta que en realidad si la tienes, y aún así te quedas.

Total, que haces tus cálculos y descubres quien es la persona que más quieres. Pero todos somos únicos. Lo curioso de serlo es que desde ese punto de vista eres el mejor, pues no hay nadie como tú. De los tús posibles eres el mejor, pero también el peor. Entonces tus criterios son buenos (y malos) para ti, pero para los demás son los suyos, y no puedes hacer nada.

Deberes:

Iluminar mi habitación

Conseguir que grandes plantas crezcan en el salón.


Nos vemos.

jueves, 21 de enero de 2021

Benedetti: corazón roto

 Muy buenas,

No hay necesidad de expresarse cuando alguien lo hace mejor que tú. Sólo comentar.


Benedetti, comentado por Gabrielle Van el 17 de Marzo de 2016:

1. «A la ausencia no hay quien se acostumbre. Otro sol no es tu sol aunque te alumbre». (Mar de la memoria)

La frase anterior nos permite hacernos a la idea de que lo perdido nunca regresará aunque otros iguales vengan a ocupar su lugar.

2. «Sé que soy un idiota al esperarte, pues sé que no vendrás». (Espero)

Y evidentemente, el corazón se resistirá inicialmente a aceptar su destino tan lejano de lo ideal.

3. «Hay diez centímetros de silencio entre tus manos y mis manos, una frontera de palabras no dichas entre tus labios y mis labios y algo que brilla así de triste entre tus ojos y mis ojos». (Soledades)

En “Soledades”, Benedetti argumenta que después de la felicidad y el amor siempre hay soledad, como si la soledad fuese nuestro estado natural y la felicidad y el amor sólo momentos de desatino en los que la vida nos permite dejar de ser desdichados. Pero es a través de esta realidad universal que la persona y el objeto amado pasan a un entendimiento de que uno, si no es que los dos, volverá a aquella soledad.

4. «Posiblemente me quisiera, vaya uno a saberlo, pero lo cierto es que tenía una habilidad especial para herirme». (La tregua)

Después de la conclusión emocional vivida entre ambos, queda el desazón y cae la venda, dejando que el narrador se de cuenta que independientemente de las virtudes y buenos actos de aquella persona a la que ha amado, nunca actuó plenamente para evitar herirle.

5. «Te quiero pero no deseo luchar contra el destino. Disfrutaré de vez en cuando de tu recuerdo que seguirá alterándome». (Adiós)

Nuevamente, hay que admitir que cada quien juega su partida y el resultado no cambiará. Lo que consta es que aunque la lucha contra el destino ha cesado, queda la batalla contra el recuerdo.

6. «El olvido está tan lleno de memoria que a veces no caben las remembranzas y hay que tirar rencores por la borda. En el fondo, el olvido es un gran simulacro repleto de fantasmas». (Ese gran simulacro)

Así empieza el proceso de dejar atrás aquello que ya ni siquiera está presente para dejarse reclamar.

7. «Así estamos, cada uno en su orilla, sin odiarnos, sin amarnos, ajenos».  (La tregua)

Hasta que queda aquella distancia que nos permite dejar atrás la batalla que nos ha costado tanto desgaste emocional.

8. «Me gusta el viento. No sé por qué, pero cuando camino contra el viento parece que me borra cosas. Quiero decir: cosas que quiero borrar». (Primavera con esquina rota)

De ahí nos ilustra un camino en el que vamos lentamente, soltando la carga que queda: la memoria ya sin rencores que todavía nos atormenta.

9. «Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón». (La gente que me gusta)

Esta frase es como una bocanada de aire después de haber corrido el maratón del olvido. Es una palmada en la espalda diciendo que sí, olvidar es lo que más le apetece a un corazón roto, pero quizás, el poder convivir con ese recuerdo, se convierta en nuestro mayor logro y nuestra única solución real.

10. «El amor es una palabra, un pedacito de utopía, es todo eso y mucho menos y mucho más, es una isla una borrasca, un lago quieto sintetizando yo diría que el amor es una alcachofa que va perdiendo sus enigmas hasta que queda una zozobra una esperanza un fantasmita». (El amor es un centro)

Y al final, nos queda un fantasma que visita de vez en cuando pero que, al ser invisible, ya no nos controla.

11. «No te rindas, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento». (No te rindas)

Es el volver a comenzar que nos deja saber que, junto a Benedetti, hemos sellado la laceración de un corazón roto.