lunes, 29 de mayo de 2017

La vaca en el prado

"El ganadero Prado está preocupado por su adorada vaca, Margarita. De hecho, está tan preocupado que cuando el lechero le dice que Margarita está en el prado paciendo alegremente, le contesta que tiene que cerciorarse. No le basta con un 99% de posibilidades de saber que está bien; quiere poder decir que SABE que Margarita está perfectamente.

El ganadero Prado se va al prado y desde la cerca ve, en la distancia, detrás de unos árboles, una silueta blanca y negra que reconoce como su vaca favorita. Vuelve donde su amigo el lechero y le dice que sabe que Margarita está en el prado.

Pero en ese preciso instante, ¿lo sabe realmente el ganadero Prado?

El lechero le dice que va a comprobarlo también él, y se va al prado. Encuentra a Margarita tendida, disfrutando de una siesta, en una hondonada, detrás de unos matorrales, fuera del alcance de la vista de la cerca. También encuentra un gran trozo de papel blanco y negro que había quedado enganchado a un árbol"

Muy buenas.

Según este problema, para decir que conocemos basta con que:

- creamos que las cosas son así
- tengamos una buena razón, relevante, para nuestra creencia;
- que las cosas sean así

De esta manera podremos justificar que nuestra creencia está demostrada como verdadera. Sin embargo, a pesar de cumplir todas y cada una de las condiciones, la sensación que nos queda es de inseguridad a la hora de dar por hecho que lo que conocemos es cierto.

¿Por qué llegamos a este punto? Esto sería aventurarse mucho, en realidad. Una vez que conocemos todo no hay lugar para el refugio. Si implica una toma de decisiones, ese será el momento, pero hasta ahí podremos hacer valer nuestra perspectiva como válida y no continuar en esa dirección.

Esta insuficiencia para nuestro parecer hace que no tengamos unos cimientos sólidos que nos den la certeza de que lo que creemos es así realmente. El problema no está entonces en el razonamiento, sino en la aceptación.

Efectivamente, hay dos puntos de vista. En realidad cualquiera podría estar equivocado, pero esto no disimula la verdad, que no es otra que la vaca está bien. Todo puede ser lo relativo que queramos que sea siempre que no decidamos aceptarlo como verdadero. Siempre habrá una escapatoria.

¿Y por qué todo esto? Porque entre el blanco y el negro siempre está la famosa escala de grises, pero el gris es un color, y el blanco y el negro son otros, existentes también. En las relaciones nos movemos mejor en los grises, siempre nos dan una coartada, un tiempo extra, un nuevo color. Nada puede ser negro o blanco porque entran factores como la perspectiva o los puntos de vista.

Esto choca frontalmente con una realidad: las cosas pasan de una manera. Podremos verlas desde un ángulo o una circunstancia, pero nunca negar que han pasado basándonos en la no aceptación:

- creía que la vaca estaba segura;
- tenía pruebas de que esto era así (su creencia estaba justificada);
- y era verdad que su vaca estaba a salvo.

Aceptación. ¿Por qué no podemos aceptar que las cosas pasan? Para bien o para mal. Me sorprende que no haya palabra similar a "resiliencia" - capacidad de asimilación y aceptación de cosas malas- precisamente para cosas buenas. Aceptar que te quieren. Aceptar que todo puede salir bien. Aceptar que tienes suerte y la vida te sonríe.

Aceptar, en realidad, que tienes una oportunidad de hacer las cosas bien. Es negarte una posibilidad.

Nos vemos.