jueves, 14 de octubre de 2010

Sentirse fea

Muy buenas.

Siempre me ha llamado la atención la facilidad que tienen las tías para sentirse feas, gordas o demás lindezas. En realidad, supongo que cuando te lo están contando es precisamente para que les digas que no, que bajo ningún concepto o mirada se pueden ver de esa manera. Reforzar la autoestima que se llama ahora.

Pero, es de verdad que se sienten así? Voy a admitir que es posible que alguna vez podamos notar algún cambio, pero se da la circunstancia que nunca coinciden con vuestras sensaciones. Es más, cuanto más o arregláis y/u os ajustáis (tuneáis que dice mi buen amigo JP), menos nos gustáis.

Vas a salir a cenar y bajan con un modelito fenomenal. Joder, qué puntualidad, vamos en hora! De eso nada. Sólo baja para ver tu reacción. No basta una simple aprobación, tienes que estar absolutamente convencido -asombrado sería mejor- sobre lo que estás viendo.

- Pero, de dónde has sacado ese vestido que nunca te lo había visto!
- Te gusta? (Esto es típico)
- Que si me gusta? Es precioso (fundamental no mirar el reloj, que no sospeche)
- Pues lo tengo hace mucho. Pensé que no te gustaba.
- Pues estás fenomenal. Nos vamos?

La cagaste. Te ha pillado. Hay que dejar que ellas lleven el ritmo, que no se note que tienes prisa. Lo único que importa en ese momento es que ella se sienta a gusto.

Cuántas veces tiene alguien que oír que es guapo/a para creérselo? Nunca. Todo es tan subjetivo que en realidad sólo importa cómo se vea cada uno en un momento determinado y, en eso y no sé por qué razón, ellas tienen muchas situaciones en las que no se encuentran. Alguien puede asegurar que otro es guapo, que todo el mundo esté de acuerdo? Pues no.

Lo que sí tienen claro es que si miras a una, esa es guapa.

(probador de una tienda de ropa, has ido y vuelto con 10 prendas distintas, de las cuales sólo le has visto puestas 2 porque las otras ni merecían la pena)

- Dile a la chica si tiene este en marrón
- Dile si tiene una talla más, claro, como ellas no comen!

Estás detrás de la cortina esperando nada. Mosqueado porque NO quieres estar ahí. Naturalmente no has dicho nada.

- Cómo me queda este?
- Fenomenal
- No te gusta, verdad?
- ??
- Sí, si te lo he visto en la cara.

Vuelves detrás de la cortina. Es increíble los malabarismos que hacen las tías para que no se vea nada con las dichosas cortinitas. Pero no podéis hacer nada: se ve. Entonces empiezas la búsqueda del ángulo perfecto que te permita ver a la rubia de la 3 y atender la solicitud de cambios a la que te ves sometido. Justo cuando NO estás a lo que tienes que estar, se abre la cortina y te preguntan que qué haces, que dónde estás mirando. Naturalmente, como mi dice mi gran amigo J, hay que negarlo todo.

Entiendo perfectamente que las cosas hay que cuidarlas, cultivarlas y no darlas por poseídas. Me parece un mal augurio creer que algo es tuyo, que no tienes que hacer nada por mantenerlo. Si alguien te dice guapo/guapa das las gracias y eres amable, pero nada más. Mejor no pensar que te quieren y que tienes que ganártelo.

No entiendo cómo puede afectaros tanto algo que nadie ve salvo vosotras. Además, tampoco nadie puede remediarlo: hasta que no os convencéis todo es en balde. Por lo tanto, sobramos. Sobramos porque lo que digamos nunca será lo que queráis oír, es sólo una necesidad de descargar. Sobramos de compras: dichosas las mujeres que lo entienden.

Guapas, guapas y guapas.

Nos vemos.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Días malos

Muy buenas.

Hay días en los que todo parece ponerse en contra y sientes un nudo en el estómago, como si el mundo en general te hubiera fallado.

Las causas suelen ser diversas: alguna discusión con alguien que te importa, disgustos en el trabajo, haber dicho algo que no querías (o le que es peor, que no sentías), interpretaciones, malos entendidos, etc. Todas ellas tienen como denominador común que te transportan irremediablemente a un estado de absoluta soledad y desamparo.

Me pregunto si todo el mundo se siente igual, quiero decir las partes implicadas. A lo mejor uno se va a casa con el runrun y el otro está como unas castañuelas. Tiene algo que ver con la culpabilidad? Más bien me inclino por la responsabilidad de fallarse a uno mismo: si alguien se ha molestado contigo es porque has hecho algo (queriendo o sin querer). Rectificar, analizar e intentar mejorar es lo mínimo que uno puede pensar en hacer después de todo.

Pero hay días que son tristes, que uno no encuentra consuelo. Imagino que las depresiones deben ser parecidas a unos cuantos días de ese tipo seguidos, sin un respiro de felicidad para poder enfrentar los siguientes. Para combatirlos, nos inventamos "mundos" imaginarios en los que las cosas están bien así o ponemos a los más conocidos a nuestro "nivel" para no sentirnos sólos en las soledad: cuanta más gente esté como yo, menos grave es mi situación.

Afortunadamente he tenido muy pocos días así en mi vida. Cuando se han dado, lo primero que he querido es hablarlo con la gente que me importa, no con el ánimo de descargarme, sino de compartir. La música también tiene sobre mí un efecto balsámico y el deporte en general, y entrenar en particular, liberan mi mente y me permiten pensar con mayor nitidez donde me encontraba atascado.

He escrito esta entrada para agradecer a Raquel el abrazo que me ha dado hoy. No creo que haya nada que pueda "curar" tanto y tan rápido. Estábamos abrazados y he notado momento a momento cómo me cargaba de energía. Te hinchas y te haces más y más fuerte, casi invencible. Protector.

Estoy en contra de los que se empeñan en hacer las cosas difíciles. De los que se alivian con la violencia verbal, como si no fuera violencia, como si no te hiciera daño. Estoy en contra de las mentiras y las medias verdades, de ocultar lo que pasa.

Estoy a disposición de todos los que tengan días malos. Mis abrazos para todos. Mi energía para todos.

Nos vemos.