viernes, 30 de diciembre de 2016

El ironman del amor

Muy buenas.

Los irlandeses dicen que los maricas juegan al fútbol, la gente normal juega a rugby y los hombres de verdad lo hacen al fútbol gaélico. Ahora está muy de moda el running, al igual que el triatlon y los iroman. Podría ser coincidencia la enumeración y orden.

El caso es que cualquiera de las actividades citadas no pueden competir ni por asomo con la difícil tarea de enamorarse y que ello llegue a buen puerto. Hay cosas que no se pueden entrenar, y en el caso de que lo consiguiéramos, no habría relación entre lo que hacemos y los resultados: tantas series a tanto tiempo nos daría ciertos resultados; tantos intentos a tanto tiempo nos dará cualquier sorpresa.

Es por ello que todo nuestro empeño y toda nuestra dedicación deberían buscar los objetivos más ambiciosos: el ironman del amor.

1ª Transición: La predisposición

El agua está fría y meterte da pereza. Es más, después de superar la pubertad y dejar atrás los bañadores turbo-pack, no es lógico enfundarte de vuelta en uno de ellos. Parecemos morcillas embutidos con el gorro que no te deja pensar, las gafas que no te dejan ver y el bañador que no te deja "soltar".

La predisposición lo es todo para empezar algo. Es la decisión, el querer hacer, el motivo por el cual saltamos al agua fría aún a sabiendas que nos helaremos. Es una etapa en la que nada se va a decidir, pero sin la cual no habría comienzos y pasaríamos directamente a relaciones esporádicas, sin predisposición, algo así como hacer un duatlon, que sí, que es divertido, pero que no lleva a ningún sitio.

Si no fuera por ella nos pararíamos en el primer largo con pull y tuba, para qué seguir con ese sufrimiento? para qué aguantar la respiración 3 de cada 4 brazadas y a la quinta darnos la vuelta mientras nos ponemos las aletas? Pues porque tenemos predisposición a hacer las cosas bien, a poner todo de nuestra parte para conseguir objetivos mayores. Ni sprint ni olímpico ni half, nosotros vamos a por el premio gordo: el amor que supera la primera transición sin pestañear en busca de hitos mayores.

2ª Transición: Los paseos

Ya hemos decidido lo que queremos y ahora tenemos que poner los cimientos del que será nuestro éxito. Pasear es de las mejores cosas que hay en la vida. Además de sentar las sólidas bases de nuestra relación, nos permite disfrutar los paisajes. Conocéis algo más que nos haga fortalecer mientras charlamos y nos da el aire en la cara? Los paseos y la bici tienen mucho en común, puedes hacerlos de media hora o de 5, de las dos maneras cuentan. Las dos suman.

Es la parte más larga, pero la más disfrutona. Sabes que si al terminar el paseo te sigue apeteciendo, la cosa va bien, es un incentivo más.Cuanto más paseas, mejor te irá, más cómodo te encontrarás y menos cosas dejarás a la improvisación. Cuantos más kilómetros hagas más sabrás de quien te acompaña y de ti mismo, que es lo más importante. Es el amor en un entorno abierto, con ruidos, con factores externos, con cosas que pueden salir mal, pero que si llegas a casa y te apetece repetir es que has acertado.

Da igual si paseas arriba o abajo, porque ya estás on fire. Querías estar con esa persona y ahora repites paseos una y otra vez porque sabes que te dará la fuerza que necesitas para el siguiente nivel, y la vida son niveles...

3ª Transición: El sexo

Donde se decide todo. Puedes tener la mejor predisposición y la mejor preparación, pero como no funcionéis bien tienes los días contados. O te has equivocado de persona o de distancia...

Aquí vale todo: series cortas (con final en sprint), series largas (al menos una vez en semana), farlek (con cambios de ritmo cada cierto tiempo), circuitos de fuerza (variedad de movimientos y posiciones), utilizar elementos externos (a gusto del consumidor y los que mejor se amolden a nuestras necesidades), entrenamientos grupales (para prevenir la monotonía y la pereza), etc., todo cuenta y todo suma. Si no te gusta follar, mejor quédate en la predisposición, cualquier travesía en un lago te valdría.

Después de todo, puesto que la meta está cerca, es algo que deberías disfrutar. Si no lo haces no llegas, pero hacerlo para pasarlo mal... hay otras opciones. No todos pueden hacer un ironman y, lo que es mejor, la mayoría no quiere. Ni siquiera quieren correr. Ni siquiera quieren tener predisposición a nada, sólo que todo pase.

En fin, a mi parecer es bueno tener metas altas. No creo en desmoronarse por no conseguir las cosas. Pones lo mejor de ti para que todo salga bien, pero no siempre es posible. Siempre habrá nuevas oportunidades y nuevos retos. Conseguir el amor ideal es una meta aún más complicada, pero no por ello imposible. Predisposición, paseos y sexo. Hay veces que lo consigues y no eres ironman, depende de las "circunstancias".

Nos vemos.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Un día para ti

Muy buenas.

He visto bastantes películas del "último día" o "qué harías si te quedaran 2 meses de vida" o cosas por el estilo. Uno se pone a pensar y en realidad es como cuando te disfrazas, pierdes la vergüenza, si la tienes, y haces cosas que normalmente no te atreves. Es como los niños cuando se esconden detrás de una escoba, digamos que nuestro cuerpo se ve pero los miedos desaparecen.

Pero todos esos pensamientos chocan frontalmente con el resto de las personas. Podemos querer muchas cosas pero no estamos solos y creemos que nuestras decisiones pueden afectar a los que nos rodean. ¿Qué pensaríais si la persona que os quiere os dedicara un día entero? Me refiero a un único día para ti. ¿Seríais capaces de sacar todos aquellos instintos que todos llevamos dentro y diríais todo lo que siempre habéis querido decir?

La pregunta tiene trampa, porque inevitablemente tiene dos perspectivas. Cuando uno es libre de pensar qué quiere siempre piensa también en las consecuencias. Si eres goloso, como yo, y hay 4 pasteles, te los comerías los 4. No es por ganas, que las tienes, sino porque estás con 3 personas más, sólo te comerás uno. No te hace falta pensarlo. Si tú fueras uno de los otros 3 y aunque no fueras muy goloso, creerías que mereces al menos la oportunidad de decidir si quieres un pastel.

Así que es una pregunta doble, para el que da y el que recibe. ¿Serías capaz de ofrecer un día a la persona que quieres? Un día sin condiciones ni remordimientos. Un día para que una persona tenga todo lo que quiere en la vida sin importar tus sentimientos, sólo los suyos. ¿Serías capaz de pensar que estás haciendo feliz a alguien y que eso nunca debería ir en contra de nadie?

Y tú, ¿serías capaz de decir lo que quieres sin vergüenza? ¿Serías capaz de disfrutar sin pensar que lo que haces podría dañar o herir los sentimientos de otra persona? ¿Serías capaz de buscar en lo más profundo de tu interior y sacar los instintos más básicos, aquellos por los que arramplarías con los 4 pasteles sin pestañear?

Me parece que todos deberíamos tener un día así. Uno de permitir y uno de recibir. Creo que es una de las mejores pruebas que podemos pasar.

Una última cosa. Es muy probable que si tuviéramos uno de estos días no fuéramos capaces de seguir con nuestras vidas normales, como si nada hubiera pasado. También creo que eso sería positivo, pues lo que sale de lo más profundo de nuestros pensamientos ya ha sido compartido. No hay miedos, no hay temor. Este soy yo con todo lo que llevo dentro.

Nos vemos.

jueves, 1 de septiembre de 2016

El amor no basta

Muy buenas.

Como dice Sabina, "al lugar donde fuiste feliz, no debieras tratar de volver". Estoy de acuerdo. Creo que es uno de peores clichés que existen y una búsqueda infructuosa que al final causa muchas decepciones, pues nunca sabemos en qué posición de "felicidad" estamos. Hay que ir a por más, a ser lo más felices posible.

Hacemos méritos que nos hacen acreedores de más cuota de felicidad, según nosotros, claro. Más nos esforzamos por "hacer" bien nuestro trabajo y más esperamos a cambio. Más esperamos a cambio, más nos decepcionamos al no recibirlo. Qué esperar entonces?

Nada. Vivir esperando es morir viviendo. Desde luego siempre es mucho más fácil esperar algo de los demás. Yo me doy cuenta con mis hijos, a los que exijo mucho más de lo que me exijo yo mismo. Mejor esperar todo de alguien que obligarnos a nosotros mismos, que exige una acción inmediata por nuestra parte y la responsabilidad será sólo nuestra.

El amor, en sí mismo y a mi parecer, está sobrevalorado. "Aguantar" o "ceder" en nombre del amor son palabras manidas que aparecen en cualquier conversación acerca de las relaciones como algo incluso positivo, cuando fríamente parecen excusas, la verdad. El caso es que no me extraña, pues sé que la mayoría las hacen sin pensarlo, sinceramente y porque creen que es lo mejor en ese momento. La cosa cambia con el paso del tiempo y desde otra perspectiva. Ahí ya podemos escuchar alguna autocrítica del tipo "fíjate lo que hacía".

Si no puedo esperar nada y el amor está sobrevalorado, qué me queda entonces? Buena pregunta. Diría que te queda todo en la vida. Todo lo que eres capaz de crecer como persona. Sólo? Pues mira, siempre he dicho que nadie quiere estar sólo. Por qué iba alguien a renunciar a una vida plena compartida? Alguien ha vivido mejores momentos que los compartidos? Esto, lejos de parecer una imposición, debería ser una elección.

Sólo desde tu propia elección y tus propias decisiones eres capaz de ser feliz. No depende de nada ni nadie más, sólo de ti. Sé que se puede ser feliz con otra persona, es más, lo quiero, pero rechazo categóricamente que su presencia sea la que me aporte esa felicidad. A mi parecer, y está claro que los hechos me quitan la razón, sólo desde los pensamientos e inquietudes comunes alcanzamos la plenitud. Si nos hace felices a los dos, es bueno, si no, no hay excusas.

Qué hacemos entonces cuando queremos a alguien y no estamos en el mismo plano? Hay dos opciones, aguantar y ceder, o dejarlo. Ojalá la otra persona siempre quisiera de verdad todo lo que queremos nosotros, como decís vosotras con las rosas, sólo vale si sale de nosotros. Pues eso, sólo vale si a la otra persona le apetece tanto como a ti. Que sí, que ya sé que me vais a decir que no se puede hacer siempre lo que a uno le apetece pero, cuál es la otra opción? Hacer lo que no te apetece?

Debo ser muy raro. Siempre he sabido muy bien a quién quería, seguramente porque me preocupo en preguntármelo para que sea de verdad y no dejarme llevar por la vida, y también cómo lo quería. Qué puedo hacer, dejar de querer lo que quiero de verdad? Sorry. Es muy difícil querer estar con alguien y no poder. Será muy soberbio, pero al menos a mí me tranquiliza saber que lo que quiero es de verdad y no necesito disimular ni engañar a nadie.

El amor no basta. Todos añadiréis que hacen falta también cosas como la tolerancia, el respeto, el cariño, etc. Para mi hay algo mucho más salvaje que todo eso, mucho más humano: el deseo de estar bien. Que lo que vayas a hacer sea algo que te hace sentir bien en sí mismo, no sólo por hacer bien a otra persona.

Si piensas en una persona y en ese momento os llama, qué sentís? Un bienestar inmenso, porque coincide lo que quieres con lo que el otro quiere: mismo plano. Pues así todo. Si quieres dormir, quieres correr, quieres nadar, quieres follar, quieres cantar y es todo juntos, qué tiene que ver el amor? Nada. Lo que tiene que ver es que queréis lo mismo, y eso no es nada obligado, nada que se de por sentado.

Pero bueno, quién soy yo para valorar la vida de los demás, verdad?

Nos vemos.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Decepciones: las (no) recompensas

Muy buenas.

Todos hemos sido educados más o menos en la idea de que siendo buenas personas, obrando bien, las cosas han de salir como hemos planeado, o lo que es peor, como hemos luchado para que sucedan. Esta idea, creo que confusa, de que siempre se producirá una acción-consecuencia y que además ésta siempre será como queremos, nos lleva una y otra vez sin remisión a llevarnos una decepción.

O mejor dicho, una no recompensa. Porque nosotros hacemos las cosas con la idea de que haciéndolas -y no sólo haciéndolas, como los demás, sino como nosotros las hacemos, bien de verdad- se producirá la tan ansiada causa-efecto.

El problema radica en que lo que a nosotros nos parece bien hecho no tiene porqué ser igual para los demás, y viceversa. Tú esperas que algo suceda como consecuencia de tus actos y no hay respuesta (desilusión), lo que te hace plantearte si merece la pena volver a seguir haciéndolo si sólo lo ves tú. Es aquí donde cobra más sentido preguntarse, si no lo sabes ya, qué diablos hacemos haciendo cosas para los demás cuando lo único que nos hace felices es lo que vemos nosotros.

Claro que puede darse la circunstancia de que uno sea feliz haciendo felices a los demás, siendo partícipes de lo que les pasa en la vida de una u otra manera. En este caso sí influiría la reacción de los demás ante nuestros actos, ya que de alguna manera, aunque en parte egoísta porque nos hace felices, nos sentimos vacíos ante la indiferencia o distinta visión de ellos.

Al final nada es totalmente altruista. Lo hacemos porque nos hace sentir bien. Nos preocupamos por los demás, les queremos, les amamos, hacemos cosas por ellos porque de esa manera ellos se encontrarán mejor y todo ese bienestar nos vuelve en forma de gratificación, de hacer las cosas bien, pero no podemos controlar los sentimientos de los demás.

Y los sentimientos de los demás pueden ser totalmente contrarios a los nuestros, sin más. Por mil y una razones. No sólo la visión de nuestros actos, sino el porqué los hacemos, y es ahí donde choca frontalmente con nosotros, en la intención. La interpretación de un acto es libre, pero juzgar la intención de alguien es ir demasiado lejos.

Al fin y al cabo lo único que verdaderamente nos pertenece es eso, la intención con la que hacemos las cosas. Una vez hecha podrá ser analizada o juzgada y no estará en nuestra mano, salvo si nos preguntan, relatar lo acontecido. Cualquiera que estuviera allí podría contar lo que vio y creyó que sucedía, pero nunca poner en su boca nuestra intención.

Podrás decir que como te quieren o no no es suficiente, que no te vale o que no lo quieres. Aventurarse a que lo hacen por tal o cual motivo es demasiado. No hay nada que te recompense más que la verdad. Sí, ya sé que todo el mundo cree que no hay verdad absoluta. No sé si existe o no, pero no engañarse a uno mismo ni a los demás está muy cerca, seguro. Además, qué sentido tiene conseguir algo con engaños? A quién puede beneficiar algo así?

No lo entiendo, la verdad.

Nos vemos.

lunes, 21 de marzo de 2016

Coregasmo: el orgasmo del entrenamiento

Muy buenas.

En un nuevo estudio, de estos que cada cierto tiempo aparecen en alguna "prestigiosa" universidad, casi siempre americana, han descubierto lo que todos sabíamos hace tiempo: el deporte es un placer.

En este estudio habrían descubierto que un porcentaje elevado de las mujeres encuestadas habría llegado al orgasmo inducidas por el propio ejercicio, o en el peor de los casos habían obtenido algún tipo de placer sexual relacionado con la práctica de la actividad física. En ambos casos, subrayaban, ellas se sentían muy satisfechas con la experiencia, aún ante la preocupación de que los compañeros de gimnasio se hubieran podido dar cuenta...

Se atreven incluso a enumerar las actividades necesarias para llegar al coregasmo: abdominales (51%), levantar pesas (27%), yoga (20%), bicicleta (16%), correr (13%) o caminar (10%)

El truco, al parecer, es tonificar los músculos abdominales, lo cual hace que se contraigan los músculos del suelo pélvico y haya una suave estimulación del clítoris.

Esto, sin duda, nos lleva a un nuevo escenario en el que podríamos sustituir incómodas cenas y sesiones interminables en tugurios nocturnos, bastaría con una invitación formal a un buen gimnasio. 

Cine+Cena+Copas x 2 = Cerca de 100€
Entrada a GYM x 2 = 8€

Incluso si andamos listos y buscamos por Internet unos buenos entrenamientos, conseguimos un TRX y nos la llevamos al parque, podemos dar con la tecla con un buen chándal!! No os digo nada si llevamos unos complementos vitamínicos y damos algunas pinceladas acerca de la nutrición y el buen comer pre y post entrenamiento, imposible fallar.

Todo esto, si os dais cuenta, para que consigan un orgasmo sin tocarlas. Poneos en la mente de una mujer. Este tío ha preparado todo esto para mí, se preocupa por mi salud y mi bienestar, como buen deportista sería un buena semilla para mis hijos, me ha hecho correrme y todavía no me ha tocado!! Lo que venga después tiene que ser impresionante...

Lo famosos abominables abdominales pasan a ser los queridos amigos de las mujeres. Y las pesas? pero si la mayoría de las tías las odian... estarán fingiendo también con las pesas? Del yoga, no sé, nunca lo he hecho, pero me da más que en la relajación de la mente comienzan a fantasear...Bicicleta? Pero si te pasas horas con un dolor tremendo! Correr? Dependerá del ritmo, y en cualquier caso, no haciendo Farleck... Y bueno, caminando, eso sí, en menor porcentaje.

En cualquier caso, y ya escribí alguna entrada sobre eso, las endorfinas son las reinas y nuestras amigas. Sudar juntos es bueno, muy bueno. De los hombres se dice que van al gimnasio sólo a mirar a las tías. La mujeres van y disfrutan, sin necesidad de los hombres. Es lo que hay.

Nos vemos.

miércoles, 27 de enero de 2016

Mis 100 post, mis 100 mujeres

Muy buenas.

Si las hay!!!

Qué mejor manera de celebrar, quién me lo iba a decir, haber sido capaz de ponerme a escribir sobre las mujeres y su influencia sobre mi, que dedicarles este post.

1. Empezaré, cómo no, por mis ancestros -mi abuela materna para más señas- que me enseñó, sin ella saberlo, pues bastante tenía con la prole, que la vida son dos días y que no hay que morirse, porque en ese momento lo que no hayas hecho no lo harás. Resiliencia y supervivencia sí, pero siendo felices.

2. Por no dejarla a un lado y para ser justos, hablaré de mi otra abuela, la paterna, de la que aprendí, también sin ella darse cuenta, que el cariño no basta, que hay que tomar decisiones correctas en la vida. Los hijos son sagrados, por muy nieto que seas.

3. Mi madre, claro. No hay piedra en el camino que obstaculice la verdad. Las cosas bien hechas siempre tienen su recompensa, tarde o temprano. Seguir adelante es la única opción y, lejos de estar tristes, la vida de cada uno continúa.

4. Sisters. Meteré a las 3 en el mismo saco para que no se enfaden. Si algo puede definirlas es que son nietas e hijas de su madre y abuela. La opción de mujer retorcida no la he visto por casa... No puedo hablar de amores porque nunca me metí o enteré en lo que hacían o deshacían, así que bien hecho está!

5. Tenía como 9 o 10 años y estaba en el cole de mis hermanas en la típica fiesta en la que nos juntábamos en el patio por algo que celebrar. Al día siguiente llamaron a mi casa y preguntaron por mí. Era Verónica, una niña con la que al parecer estuve jugando. Me pasó el teléfono, medio riendo, mi hermana mayor, y al minuto me estaban preguntando que cómo estaba, a mí, una niña.

6. La primera vez que recuerdo fijarme en una mujer (por decir algo) desnuda también fue por esa época, unos 10 años, cuando una vecina pasaba por casa como Dios la trajo al mundo, sin más.

7. Había una amiga de unos vecinos que de vez en cuando llegaba a nuestro edificio. Siempre nos peleábamos, pero me gustaba. Me la encontré con 18 años y no sabíamos de qué nos conocíamos...

8. Podría decir que estuve enamorado desde una edad temprana de una vecina de mi urbanización. Por supuesto ella ni se fijaría en mi, primero porque soy algo más pequeño y segundo porque nunca me interesaron las chicas si había algo de deporte que hacer (por buscar alguna excusa). Aún así, siempre tuve la esperanza de que me dijera, pues sí, me gustabas. Pero no.

9. Era una amiga de mi prima. Justo antes de irnos de veraneo pasé allí una noche y fuimos a las fiestas de Móstoles. Recuerdo perfectamente asomarme al balcón...

10. En el camping, con mi prima. Íbamos juntos muchas veces y ver que a ella se le acercaban -y dejaba que se acercasen- me ayudaba a mi a hacer lo mismo. Las chicas en esas edades nos dan mil vueltas.

11. En el camping, con mi primo, se nos acercó una chica con sombrero y nos dijo si éramos de Madrid. Nosotros, lo más, y mi primo de Goya! Tenía 13 años. Me besó y yo no sabía si besarla o tocarle las tetas, por seguir el instinto natural...

12. En el camping, con mi primo. Creamos una brigada de seguridad en la playa para defender a las chicas necesitadas (una excusa como otra cualquiera para entrar a tías con 13 años!) y allá que nos lanzamos. Cuando la vi me olvidé de mi amor (eterno y sólo mío hacia mi vecina de urbanización) y aquella chica morena de pelo negro, guapísima, pasó a ser mis desvelos durante años, no exagero. Estuvimos 2 o 3 veranos allí, nunca en Madrid, aunque yo hubiera querido. Me llamó años más tarde para pedirme quedar en Madrid. La de vueltas que da la vida.

13. Coincidimos en los campeonatos de España de Atletismo. Me gustaba mucho, no sé si por su velocidad en los 100 vallas. Ni caso

14. Ella saltaba longitud y tenía los ojos azules más claros que he visto nunca.

15. Rubia, alta y singular. Estuve con mi primo un invierno detrás de su panda, en La Caseta de Villalba, pero no me hizo caso alguno. En fin, yo tenía mi amor de verano y esas cosas no me afectaban.

16. Otra vecina de mi urbanización. Le gustaba esquiar y tenía una sonrisa sincera. Aunque no podría decir que fuera guapísima, su simpatía hacía que lo pareciera. Tuvimos un momento, quizá ella ni lo recuerde, donde algo hubo, o a lo mejor sólo en mi imaginación.

17. Otra de mi urbanización. Tendría como 25 años y era espectacular, de otro mundo. Para mí, en plena pubertad, era lo más.

18. De pequeño tenía el "problema" de que era el menor de mis amigos, algo así como 2 o 3 años, que en esas edades es mucho. Un día vino uno de ellos que ya tenía pelos y me dijo que yo estaba saliendo con la amiga de su novia. Me dijo que la besara, obligatoriamente.

19. Venía a verme desde una urbanización cercana, mientras jugaba al tenis. Como yo no sabía bien cuán caballero tenía que ser, fue ella la que me dijo que qué pasaba con lo nuestro... Años más tarde creció, y mucho, a punto de convertirse en toda una star de la sierra madrileña.

20. Otra de mi urbanización. No me gustaba nada, pero fue la primera que vi hacerse mayor de nuestro grupo, y tenía soltura. No era tan malo pensar en eso!

21. Otra de mi urbanización. No me gustaba nada, salvo sus tetas, que le gustaban a todo el mundo. Eran como un mito. La vimos en la playa, años más tarde -sin ya saludarnos ni nada- haciendo topless como si con ella no fuera la historia...

22. En el camping, con mis primos. Para darle celos a la que me gustaba, que por aquel entonces ya pasaba de mí, me propusieron besar en el juego de la botella a una murciana 3 o 4 años mayor que yo. Me dijo, literalmente, si me pasaba por su tienda a terminar lo que había empezado.

23. Llegó nueva a la urbanización. En un principio no nos llevábamos bien, siempre discutiendo con medio bromas. Estuve muchísimo tiempo con ella, conversando, saliendo, queriéndonos y de todo, y en etapas muy distintas. Me enseñó a tomarme la vida con más alegría y siempre se lo agradeceré. Si hubiera sido deportista y sincera, no sé qué hubiera pasado. Estaré siempre a su lado cuando lo necesite.

24. Resumiré en este número las que me presentó mi compañero y amigo en nuestras salidas los Viernes en Titanic. Qué puedo decir?

25. En el camping, con mis primos. Era francesa. Podría contar la historia, pero sería en francés.

26. En el camping, con mis primos. No recuerdo ninguna más fea que ella, pero no sé. Siento contarlo así...

27. En el camping, con mis primos. Me encabezoné con ella hasta que me dio el teléfono. Quedé con ella en Madrid y no quise quedar más. Se me fue el interés, no sé, como si ya estuviera todo conseguido con haber quedado con ella.

28. Con mi compañero de fatigas. Entró a 2 francesas y me dijo: esta para ti. La chica se quedó mirándome, pensando si valía la pena o no, supongo, y se vino conmigo. Creo que no hablamos nada.

29. Otra de una urbanización vecina. Me acusaba de tener la boca demasiado grande ya que le dejaba un contorno alrededor de sus morros imposible de disimular.

30. Sembramos nuestro "amor" en la biblioteca municipal, la cual no hubiera pisado en mi vida de no ser por ella. Era mi tipo de chica ideal, algo así como Sienna Miller. Era muy soso para ella y ella poco activa para mi. Dicho esto, me dio boleto rápidamente.

31. A la hermana de Sienna Miller le pareció fatal que me dejara así, y descubrí que ella era más divertida! No consiguen llevarse del todo bien las hermanas...

32. Vino de socorrista y pensé que era mayor para mi. Resulta que lo era, pero luego todos crecemos y la edad no es tanto impedimento...

33. Era amiga de la socorrista y pasó a ser mi primera novia oficial. Creí que estaríamos juntos para siempre porque yo la quería, pero era evidente que eso no lo es todo en una pareja. Me ayudó mucho llegar a entender que puedes hacer de todo por una relación y no tener un final como el que esperas. Ojalá sea feliz.

34. Mi profe de Hacienda en la Facultad. Mi compi me decía que estaba coladita por mis huesos y eso para mí, que venía de profes del Opus, fue un descubrimiento.

35. Rubia y preciosa. Era compañera de Facultad, pero tenía novio y yo novia. Algo había, yo creo.

36. Querría hacer mención a 2 heavys que había en clase porque supe con certeza que nunca estaría con alguien con esas aficiones.

37. Otra rubia, esta no tan preciosa, de mi clase. Esta sí me hizo caso, pero yo estaba a otras cosas.

38. Vino a la Facultad de intercambio. Me pidió entradas para el fútbol contra el PSG y me dio su teléfono en París para la vuelta. Yo, caballero fiel donde los haya, lo tiré porque tenía novia.

39. Estaba en Santander con el equipo de fútbol y se me acercaron 2 estudiantes de Bilbao. Me quedé con ellas hasta el amanecer recorriendo las calles, pero no me decidí. Al día siguiente llamaron al hotel preguntando por mi, pero no me presenté.

40. En Santander, salí a correr hasta el faro y compartí estiramientos con ella, que me gustó. La acompañé hasta su casa por el Sardinero en una noche preciosa, pero no volví a verla.

41. En el camping. Llegaba soltero después de 4 años con novia ininterrumpidos y nunca había estado en esa situación. Salí con los amigos de allí y me puse a hablar con una lugareña. Ella parecía que no quería, así que me fui, pero luego volvió.

42. En el camping. Me preguntó si era de Madriz, con z. Parece mentira lo que hacía en esos tiempos ser de la capital!!

43. En el camping. Me encantó nada más verla. Era dulce y delicada, pero con muchos palos. Estuvimos 2 años de mucho amor y mucha guerra, seguramente por mis prisas para todo.

44. Tengo que decir que era gemela, casi idéntica, de la anterior. La menciono no porque tuviera algo con ella o me gustara, sino porque fue casi imposible no pensar alguna vez en las dos juntas.

45. Su tía, prácticamente de su edad. No es que me gustara, ni mucho menos, pero imposible no pensar en las 3...

46. Amiga de una amiga. Pensé que estaba preparado para volver a querer y resultó que no. Hay cosas que no pueden forzar, y lo siento porque era buenísima.

47. Farmacéutica. Sólo quería algo cuando me veía con otra, como si necesitara llamar la atención... Nunca entendí eso de las mujeres de ir a la contra de todo.

48. Me encantaba desde pequeña y no veía el momento de que creciera. Creció, nos estuvimos viendo, pero yo no estaba a lo que tenía que estar.

49. La conocía desde hacía mucho pero nunca habíamos quedado. Quedamos y resultó que tenía novio, lo cual fue una sorpresa.

50. Estaba en un bar y vino a pedirme que le abriera la botella... Estuvimos quedando bastante, pero no estaba yo para muchas cosas. Interesante en otro momento.

51. Ya la conocía de una Nochevieja en casa, donde me pareció un ángel. Volvimos a vernos en Argentina y, bueno, mis prisas!!!

52. Morocha y petisa, como ella decía. Me enseñó Buenos Aires de arriba a bajo.

53. La conocí en un bar y me encantó su sonrisa. Nos quisimos, nos casamos y tuvimos 3 hijos increíbles. El amor no lo es todo, la vida está llena de momentos que hay que llenar.

54. Un día trabajando vi por la calle a una chica corriendo, guapísima. No le dije nada porque tenía novia, pero pensé que sólo no le dije nada por eso, lo cual es bastante representativo de nuestra naturaleza.

55. Era la azafata del palco del Bernabeu al que iba. La conocía de antes pero no surgió la idea de quedar hasta que yo ya había conocido a otra persona, por lo que no quedé.

56. Era la amante de un jugador de fútbol bastante famoso. Justo cuando hubo la mínima posibilidad de quedar, conocí a otra persona.

57. Al conocernos no procedía como pareja, pero siempre me había gustado su presencia y hacer cosas juntos. No puedo decir que me sorprendiera enamorarme, pero desde luego no habría pasado de no ser por las circunstancias. Es la persona con la que, sin ninguna duda y si tuviera que elegir, pasaría todos mis días.

58. Estábamos en Málaga y me puse a hablar con una doctora. No quería nada y luego lo quería todo. No hay quien entienda a las mujeres.

59. Era la mujer de un futbolista. No pasó nada, pero tengo que decir que me impresionó su belleza.

60. Era inglesa y estuvimos trabajando poco tiempo juntos, pero algo había.

61. Hablé mucho tiempo con ella acerca de su vida. Me sentí un poco como un psicólogo y eso me gustó.

62. Hablamos mucho y estaba muy interesado en que se juntara con mi amigo. Lo hizo y después me ayudó a liberarme un poco. Muy buena muchacha, como dirían.

63. La conocí en la fiestas, de las pocas veces que he ido. Sabía que no resultaría, pero me ayudó a ver que podría ser de interés para alguna, y para saber que ese interés es muy posible que desaparezca rápido.

64. Pensé que podría ser frío y estar con una persona fríamente, pero no. Cada uno es como es.

65. Incluiré en este punto a todas las que me he encontrado estos últimos años, sobre todo en las salidas a la montaña. Mujeres que suelen saber lo que quieren a partir de los 40, donde el fantasma del amor eterno deja paso a uno mucho más sólido en el tiempo, en el cual la característica principal es pasarlo bien.

...y ya está!!!

Naturalmente habré conocido de una manera u otra a muchas más, pero he puesto las que recuerdo por algo en concreto. Creo, sinceramente, que pocas hay de fiar, pero por alguna extraña razón siempre están en nuestra mente.

Nos vemos.