Muy buenas.
Como dice Sabina, "al lugar donde fuiste feliz, no debieras tratar de volver". Estoy de acuerdo. Creo que es uno de peores clichés que existen y una búsqueda infructuosa que al final causa muchas decepciones, pues nunca sabemos en qué posición de "felicidad" estamos. Hay que ir a por más, a ser lo más felices posible.
Hacemos méritos que nos hacen acreedores de más cuota de felicidad, según nosotros, claro. Más nos esforzamos por "hacer" bien nuestro trabajo y más esperamos a cambio. Más esperamos a cambio, más nos decepcionamos al no recibirlo. Qué esperar entonces?
Nada. Vivir esperando es morir viviendo. Desde luego siempre es mucho más fácil esperar algo de los demás. Yo me doy cuenta con mis hijos, a los que exijo mucho más de lo que me exijo yo mismo. Mejor esperar todo de alguien que obligarnos a nosotros mismos, que exige una acción inmediata por nuestra parte y la responsabilidad será sólo nuestra.
El amor, en sí mismo y a mi parecer, está sobrevalorado. "Aguantar" o "ceder" en nombre del amor son palabras manidas que aparecen en cualquier conversación acerca de las relaciones como algo incluso positivo, cuando fríamente parecen excusas, la verdad. El caso es que no me extraña, pues sé que la mayoría las hacen sin pensarlo, sinceramente y porque creen que es lo mejor en ese momento. La cosa cambia con el paso del tiempo y desde otra perspectiva. Ahí ya podemos escuchar alguna autocrítica del tipo "fíjate lo que hacía".
Si no puedo esperar nada y el amor está sobrevalorado, qué me queda entonces? Buena pregunta. Diría que te queda todo en la vida. Todo lo que eres capaz de crecer como persona. Sólo? Pues mira, siempre he dicho que nadie quiere estar sólo. Por qué iba alguien a renunciar a una vida plena compartida? Alguien ha vivido mejores momentos que los compartidos? Esto, lejos de parecer una imposición, debería ser una elección.
Sólo desde tu propia elección y tus propias decisiones eres capaz de ser feliz. No depende de nada ni nadie más, sólo de ti. Sé que se puede ser feliz con otra persona, es más, lo quiero, pero rechazo categóricamente que su presencia sea la que me aporte esa felicidad. A mi parecer, y está claro que los hechos me quitan la razón, sólo desde los pensamientos e inquietudes comunes alcanzamos la plenitud. Si nos hace felices a los dos, es bueno, si no, no hay excusas.
Qué hacemos entonces cuando queremos a alguien y no estamos en el mismo plano? Hay dos opciones, aguantar y ceder, o dejarlo. Ojalá la otra persona siempre quisiera de verdad todo lo que queremos nosotros, como decís vosotras con las rosas, sólo vale si sale de nosotros. Pues eso, sólo vale si a la otra persona le apetece tanto como a ti. Que sí, que ya sé que me vais a decir que no se puede hacer siempre lo que a uno le apetece pero, cuál es la otra opción? Hacer lo que no te apetece?
Debo ser muy raro. Siempre he sabido muy bien a quién quería, seguramente porque me preocupo en preguntármelo para que sea de verdad y no dejarme llevar por la vida, y también cómo lo quería. Qué puedo hacer, dejar de querer lo que quiero de verdad? Sorry. Es muy difícil querer estar con alguien y no poder. Será muy soberbio, pero al menos a mí me tranquiliza saber que lo que quiero es de verdad y no necesito disimular ni engañar a nadie.
El amor no basta. Todos añadiréis que hacen falta también cosas como la tolerancia, el respeto, el cariño, etc. Para mi hay algo mucho más salvaje que todo eso, mucho más humano: el deseo de estar bien. Que lo que vayas a hacer sea algo que te hace sentir bien en sí mismo, no sólo por hacer bien a otra persona.
Si piensas en una persona y en ese momento os llama, qué sentís? Un bienestar inmenso, porque coincide lo que quieres con lo que el otro quiere: mismo plano. Pues así todo. Si quieres dormir, quieres correr, quieres nadar, quieres follar, quieres cantar y es todo juntos, qué tiene que ver el amor? Nada. Lo que tiene que ver es que queréis lo mismo, y eso no es nada obligado, nada que se de por sentado.
Pero bueno, quién soy yo para valorar la vida de los demás, verdad?
Nos vemos.