domingo, 28 de octubre de 2018

El talIván del amor

Muy buenas.

Hace tiempo vi en Internet un islamista intentando justificar el éxito que tenía su cultura frente a Occidente. Básicamente venía a decir que estaban tan convencidos de lo que hacían que ni siquiera contemplaban una opción que no fuera la suya. Esa otra opción, la de Occidente, sería débil porque es capaz de "escuchar" otras e, incluso, llegar a empatizar con ellas. Cualquiera diría que es lo contrario al progreso. Si nadie hubiera pensado que otras opciones eran posibles, o lo que es lo mismo, cuestionado lo establecido, nunca hubiéramos avanzado.

Es difícil diferenciar entre lo que crees que tienes que hacer -con lo que te sientes a gusto- y lo que esperan los demás que hagas. La primera reacción ante sus ojos es analizar lo que deberías hacer según ellos para, después y con un poco de suerte, intenten ponerse en tu sitio y pensar el porqué de tus acciones. Al revés también pasa. Uno piensa a veces si lo que hace lo hace por uno mismo o pensando en los demás.

Está claro que si uno decide compartir su vida con alguien es con el propósito de NO SOLO pensar en uno mismo, sino encontrar y crear lugares comunes donde realmente tenga sentido esa compañía. Quiero decir, si es inútil el sufrimiento de por sí, no quiero contarte compartir para sufrir. Alguno dirá que no sólo se puede compartir lo bueno, que la vida tiene de todo, que la convivencia tiene esas cosas, unas veces por ti y otras por mi... Bueno, lo sé. Sigo sin entender el sufrimiento. La vida ya es dura de por sí y estamos rodeados de cosas que no podemos controlar que nos hacen estar mal. Quizá un poco de autocontrol y pausa nos den la clave.

La empatía, sin embargo, no siempre nos ayuda. Pensar siempre en qué querrá la otra persona puede distorsionar nuestro pensamiento. Querer conseguir algo a toda costa nos hace obviar nuestros pensamientos más primarios y "occidentalizamos" nuestra relación porque, en realidad, y como todo el mundo sabe, no siempre tenemos razón. Razón? En realidad queremos decir que no siempre queremos lo que creemos creer? o acaso es que sabemos que si seguimos nuestros instintos perderemos a la otra persona?

Orgulloso. Eres un orgulloso. Tienes una valoración desmedida de tus intereses. Cierto es, pero con un matiz. Cuando uno pierde su esencia no queda nada. Nadie merece que otra persona haga eso por uno. Compartir debería ser mucho más honesto, sin limitaciones. Quiero esto, quieres esto? Podemos compartir esto!!

La esencia lo es todo. La sonrisa lo es todo. Cómo nos sentimos cuando pensamos en otra persona es todo. Por eso nadie debería quitarnos lo que queremos de verdad, lo que sentimos de verdad, porque es nuestro. Es de las pocas cosas que nos pertenecen. Nadie, ni nuestro propio orgullo ni, mucho menos, otra persona. Hay que ser honesto en la vida.

Nos vemos.