Muy buenas.
En mi nueva misión de sembrar la felicidad entre mis conocidos, la primera tarea será ver las cosas con optimismo. Las cosas malas siempre tienen su lado bueno o al menos relativo. Cuando nos pasa algo malo tenemos la opción de dejar pasar el tiempo, lo que nos dará cierta perspectiva; o intentar ver esas "relatividades" que nos suavizarán lo acontecido.
Hay una cosa que siempre me ha llamado la atención: quién deja a quién. Es el que dice "mejor lo dejamos" o el que da pie a dejarlo? Porque estoy seguro que más de uno ha dicho "Bueno, mejor lo dejamos", pensando para sus adentros que por Dios diga que no. Así que personalemente me decanto por el que quiere dejar, por así decirlo.
Porque, tampoco es del todo cierto que el que esté pesando en dejarlo las tenga todas consigo. Se mezcla el cariño que seguro tienes con el amor que dudas tener y el sentido de culpabilidad que sientes por lo que vas a hacer y que consideras injustísimo hacia la otra persona. De hecho crees que merece todo lo mejor y que tú, en ese momento, no puedes darle. Es más, desearías que se lo diera otro para así no sentir que debes ser tú el que tome una decisión que en realidad te puedes ahorrar.
En este punto, desde luego, hay que detenerse para analizar lo surrealista de la situación. Posiblemente hayas basado toda tu relación con esa persona en el respeto, la fidelidad y el amor, y naturalmente pensar que estuviera con otra persona te hubiera puesto en guardia. De repente te encuentras deseando que otra persona la haga feliz para no ser tú el que lo tenga que hacer, vamos, lo que se ha llamado toda la vida quitarse el muerto...
El otro punto de vista es del que es dejado. Normalmente es una lucha contra uno mismo por no querer darse cuenta de lo que es inevitable. Hay momentos claves en los que un inicio de una frase o una palabra son ya sinónimos de que te van a dejar, de que por mucho que hagas no podrás dar la vuelta a la situación. Te agarras a los últimos reductos de cariño (de los que hablábamos antes) de la otra persona, a los abrazos, a los besos y a cualquier cosa que te haga pensar que el final será distinto. Aunque tú lo sabes bien.
Una de las cosas más bonitas de cuando hay una ruptura es el deseo irrefrenable de despedirse en condiciones, lo que se llama el polvo de despedida. Es una mezcla de liberación con frenesí y devolución de cariño que no puedes expresar e otra manera. Normalmente la persona dejada tiende a confundirse pero, será mejor despedirse así que no de otra manera?
Lo que está claro es que cuando te dejan, sueles aprender algunas cosas:
- El que tú quieras sobremanera no significa que te tengan que querer igual. Esto, sabido de antemano, ahorra muchos problemas.
- Que creas que has dado todo lo mejor de ti no importa demasiado. Igual lo mejor para ti no es lo mejor para la otra persona. Lo que sí te da es la tranquilidad de las cosas bien hechas, cosa que muchas veces la gente no suele valorar porque no cubre su necesidad más básica, que le quiera la otra persona.
- Al igual que no eres el único a la que la otra persona puede querer, también podrás querer a otras. La verdad es que nunca he creído en el único amor verdadero, aunque eso nunca ha sido motivo para abandonar una relación en busca de nada.
- Cuando pasen los años, si has tenido la suerte de "poder" hablar con tus ex, podrás comprobar que lo bien hecho bien está. Recomiendo "Alta Fidelidad" para los que quieren saber qué pasó realmente.
Todo esto variará dependiendo de las causas de la ruptura y de quién dejó. Alguien podría asegurar que fue él el que terminó con la relación, que no fue el otro? Cómo distinguir entre las acciones que uno emprende para provocar que el otro de el paso, de la acción propia de dejar? Fuiste tú, fui yo? Fuimos los dos?
Negar lo que uno sintió es como admitir que no quisimos, que no fuimos nosotros. Alguien puede querer no haber querido?
Nos vemos.
lunes, 14 de junio de 2010
miércoles, 9 de junio de 2010
De la felicidad y de mi incapacidad
Muy buenas.
Corto y al pie. Voy a tratar de explicar "lo que me pasa" para intentar aclarar que no tengo nada contra nadie y que tampoco nadie se me ha cruzado ni nada por el estilo.
1. Creo que hay gente que me rodea a la cual le pasan cosas con las que yo sería incapaz de ser feliz. Al parecer ellos sí lo son, por lo que me alegro sobremanera.
2. El hecho de ver algo que no me gusta me hace incapaz de no meterme e intentar arreglarlo. Esto me hace, con vuestro permiso, retirarme a meditar con mis elucubraciones sobre la felicidad.
3. Si me intereso por lo que yo creía que era algún problema y su posible solución, resulta que estoy totalmente equivocado y que, en realidad, el que tiene problemas soy yo y mi idea de ser feliz.
4. Cuando alguien me cuenta algo tiendo a escuchar. Después lo analizo, me lo llevo a casa y me veo en la obligación de dar una respuesta o intentar mejorar esa situación. Si vuestra intención es sólo ampliar mis conocimientos, por favor decídmelo antes de empezar porque soy incapaz de que no me afecte.
5. Compararse con lo que sucede a tu alrededor es lo más normal. Intentamos suavizar lo que nos pasa pensando que en realidad le pasa a todo el mundo y que por lo tanto no puede ser tan grave. Lo que no entiendo es por qué me metéis a mí en el saco. Yo no voy a nadie a decirle que tiene que ser feliz de tal o cual forma y soy incapaz de tolerar que, para esa equiparación, me digan que "tampoco" yo lo soy, como si eso fuera un consuelo.
6. Todo eso me hace pensar, al parecer también equivocadamente, que soy mejor que los demás. El caso es que si alguien me cuenta un problema, intento pensar en ello y no caer en esos errores. Mejorar, se llama. No me río ni lo asumo. Intento que los que me rodean sean más felices. Ya sé que todo el mundo lo intenta, pero las cosas requieren un esfuerzo que yo, al menos, soy incapaz de ver en la gente.
7. Espero que todo el mundo sea feliz. NO quiero que sean felices a mi manera. Al parecer todo el mundo lo es a la suya. Perfecto. Por favor, comprender mi incapacidad de desentenderme de los problemas de los demás (o lo que yo considero problemas, que parece que no lo son) y dejadme con mis ensoñaciones de felicidad.
Para todo lo demás y los demás, ahí estoy, como siempre.
Nos vemos.
Corto y al pie. Voy a tratar de explicar "lo que me pasa" para intentar aclarar que no tengo nada contra nadie y que tampoco nadie se me ha cruzado ni nada por el estilo.
1. Creo que hay gente que me rodea a la cual le pasan cosas con las que yo sería incapaz de ser feliz. Al parecer ellos sí lo son, por lo que me alegro sobremanera.
2. El hecho de ver algo que no me gusta me hace incapaz de no meterme e intentar arreglarlo. Esto me hace, con vuestro permiso, retirarme a meditar con mis elucubraciones sobre la felicidad.
3. Si me intereso por lo que yo creía que era algún problema y su posible solución, resulta que estoy totalmente equivocado y que, en realidad, el que tiene problemas soy yo y mi idea de ser feliz.
4. Cuando alguien me cuenta algo tiendo a escuchar. Después lo analizo, me lo llevo a casa y me veo en la obligación de dar una respuesta o intentar mejorar esa situación. Si vuestra intención es sólo ampliar mis conocimientos, por favor decídmelo antes de empezar porque soy incapaz de que no me afecte.
5. Compararse con lo que sucede a tu alrededor es lo más normal. Intentamos suavizar lo que nos pasa pensando que en realidad le pasa a todo el mundo y que por lo tanto no puede ser tan grave. Lo que no entiendo es por qué me metéis a mí en el saco. Yo no voy a nadie a decirle que tiene que ser feliz de tal o cual forma y soy incapaz de tolerar que, para esa equiparación, me digan que "tampoco" yo lo soy, como si eso fuera un consuelo.
6. Todo eso me hace pensar, al parecer también equivocadamente, que soy mejor que los demás. El caso es que si alguien me cuenta un problema, intento pensar en ello y no caer en esos errores. Mejorar, se llama. No me río ni lo asumo. Intento que los que me rodean sean más felices. Ya sé que todo el mundo lo intenta, pero las cosas requieren un esfuerzo que yo, al menos, soy incapaz de ver en la gente.
7. Espero que todo el mundo sea feliz. NO quiero que sean felices a mi manera. Al parecer todo el mundo lo es a la suya. Perfecto. Por favor, comprender mi incapacidad de desentenderme de los problemas de los demás (o lo que yo considero problemas, que parece que no lo son) y dejadme con mis ensoñaciones de felicidad.
Para todo lo demás y los demás, ahí estoy, como siempre.
Nos vemos.
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