lunes, 31 de diciembre de 2018

El amor y la obsolescencia programada

Muy buenas.

Mi buen amigo +1 siempre dice una cosa que es muy cierta: "Cariño, eres el amor de mi vida... hasta que dejes de serlo" Fuiste el amor de mi vida, en ese momento, en ese instante, cuando te lo dije, eras el amor de mi vida. Nadie podrá decir que lo que dije en ese momento no era cierto y es lo que sentía.
Entonces, qué pasó? Se nos fue el amor...

Desde pequeño he defendido una teoría que no ha sido compartida (como tantas otras) y que sigue estando vigente en mi cabeza. Es bastante posible querer para siempre a la misma persona si no pasan cosas que te hagan dejar de hacerlo. Entiendo que las "cosas suficientes que tienen que pasar" sean distintas para cada persona y esto explicaría porqué las parejas no duran eternamente.

Por definición, la obsolescencia programada es "la determinación o programación del fin de la vida útil de algo, de modo que, tras un tiempo calculado de antemano, este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible por diversos procedimientos y hay que adquirir otro nuevo que lo sustituya".

Bueno, bueno. Parece que no somos tan distintos de los fabricantes de lavadoras. Queremos algo para un fin concreto, lo obtenemos, lo dejamos y cambiamos. Es un poco triste.

Christopher Ryan y Cacilda Jetha lo describieron muy bien en "En el principio era el sexo: los orígenes de la sexualidad moderna a cómo nos emparejamos y por qué nos separamos". Teorías como que a cambio de una familia (el paradigma de la felicidad, normalmente) unos intercambian sus posesiones y su protección por la fertilidad y fidelidad de las otras, nos hace pensar que efectivamente hay algo planificado... o admitir que cada día se casa menos gente y los índices de divorcio aumentan sin cesar, mientras el adulterio y la disminución del deseo hacen naufragar incluso matrimonios en apariencia sólidos...

Dentro de tanta programación y planificación, de todo lo pensado, de todo lo calculado, queda un espacio al romanticismo, a la verdad. Algo a lo que sólo podemos llegar si somos sinceros con nosotros mismos, con nuestras creencias y nuestra forma de ser. Algo que nos lleve a conocernos tan bien que estemos seguros que realmente nos comportamos como somos, sin dobleces. Algo que nos lleve a un conocimiento real de lo que queremos y lo que no. Y luego tener la suerte de conocer a alguien que esté al mismo nivel que tú. Sí, ya sé la guasa de los niveles, pero es verdad.

Sólo cuando quieres de verdad, porque sale de ti, es posible. Si lo haces por otra persona, de alguna manera, estás programando el final. Y voy a decir una cosa, igual no está mal. Igual eso es lo que necesita cada persona, saber lo que le ofrecen los demás y para qué, y cuando eso haya terminado, lo más sensato es dejarlo.

Es una pena querer y no ser correspondido, pero es mucho peor querer y creer que eres correspondido de la misma manera. Esto no son clases maestras de ningún tipo, sólo mi pensamiento.

Nos vemos.



miércoles, 14 de noviembre de 2018

La imprescindible noche porno de cada día

Muy buenas.

Hace unos años una amiga, que por aquel entonces lo era, me dijo que hacer el amor cada día era aburrido. Bueno, en realidad me dijo que sería aburrido, porque desde luego no era el caso, pero puestos a suponer algo que no tienes, es mejor pensar que no está bien. Te evitas luchar por ello.

Parece muy común renegar de aquello que es ideal como objetivo, por aquello de difícilmente alcanzable y, por qué no decirlo, por cierta pereza. 

Estoy bastante acostumbrado a ser la nota discordante en las conversaciones de pareja, tal vez por mi edad o por la incredulidad que tengo hacia el amor eterno. Entiendo que alguien que está enamorado no quiere oír los problemas que probablemente tendrá, aún demostrados, porque todos tenemos la certeza de que lo nuestro es fuerte, sólido y no nos tiene que ir mal porque a los demás les haya ido.

Efectivamente, el amor es así, a prueba de todo. Y yo nunca lo he negado. Quererse es lo más fuerte que existe, pero cuando te quieres dar cuenta, o no quieres o no te quieren. Cuesta conformarse con que "en ese momento, día, mes o años" esa persona era lo que más querías, pero ya no. Y lo más importante es que no es malo, es real. Ojalá dure toda la vida. Ojalá consigas que sea para siempre.

Lo único que me gustaría aportar, si se me permite, es que las excusas no valen. El conformismo no vale. Hacer trampas, del tipo que sea, no vale. Seguir adelante, porque es lo que hay que hacer, no vale. Aguantar, porque todos tenemos lo nuestro y ya vendrán tiempos mejores, no vale. O sí vale, si queréis, todo vale, pero entonces no me habléis de amor.

Imagino que todos habéis visto una peli porno alguna vez. O muchas veces, por qué no decirlo. Las quejas hacia ellas son siempre las mismas: sin argumento y no termináis casi ninguna. Bueno, año tras año queda demostrado que el consumo de porno está en los primeros puestos en todas las edades, por algo será.

Y como de argumento se trata, vamos a ver una: empieza con situaciones fantasiosas, preliminares para ella y para él, penetraciones en distintas modalidades y posiciones y final apoteósico, para ambos. Cuando la gente cuenta sus experiencias sexuales, tal vez un par de veces consiguió hacer todo esto, y lo recuerda como el primer día. Ahora imaginaos que lo tenéis cada día, cada noche, con vuestra pareja, porque es así, porque es posible y porque no depende de nada. Diríais que es aburrido?

No, no es aburrido, es lo mejor que le puede pasar a una persona. Igual que reírte a todas horas paseando, conectar en el pensamiento o hacer deporte juntos. No, no es aburrido. Nada de eso es aburrido. Lo que es aburrido son las excusas que se ponen por no tenerlo y defenderse con un "seguimos juntos después de x años", por algo será.

Entiendo lo que queréis decir. Sé que después de un tiempo, todo lo que parece muy separado tiende a juntarse, o al menos estrecharse, aunque sea sólo por el cariño y el roce. Sé que se valora la compañía y que mucha gente prefiere esa compañía eterna a una mejor pero impredecible. Lo entiendo, pero no lo comparto.

Es posible tener una noche porno cada día. Es imprescindible. Igual debes luchar por ello igual que luchas por una convivencia que no te convence pero que no te deja en soledad. Excusas cero. A disfrutar cada día como si fuera el último. Si puede ser con la persona que quieres, mejor.

Nos vemos.

domingo, 28 de octubre de 2018

El talIván del amor

Muy buenas.

Hace tiempo vi en Internet un islamista intentando justificar el éxito que tenía su cultura frente a Occidente. Básicamente venía a decir que estaban tan convencidos de lo que hacían que ni siquiera contemplaban una opción que no fuera la suya. Esa otra opción, la de Occidente, sería débil porque es capaz de "escuchar" otras e, incluso, llegar a empatizar con ellas. Cualquiera diría que es lo contrario al progreso. Si nadie hubiera pensado que otras opciones eran posibles, o lo que es lo mismo, cuestionado lo establecido, nunca hubiéramos avanzado.

Es difícil diferenciar entre lo que crees que tienes que hacer -con lo que te sientes a gusto- y lo que esperan los demás que hagas. La primera reacción ante sus ojos es analizar lo que deberías hacer según ellos para, después y con un poco de suerte, intenten ponerse en tu sitio y pensar el porqué de tus acciones. Al revés también pasa. Uno piensa a veces si lo que hace lo hace por uno mismo o pensando en los demás.

Está claro que si uno decide compartir su vida con alguien es con el propósito de NO SOLO pensar en uno mismo, sino encontrar y crear lugares comunes donde realmente tenga sentido esa compañía. Quiero decir, si es inútil el sufrimiento de por sí, no quiero contarte compartir para sufrir. Alguno dirá que no sólo se puede compartir lo bueno, que la vida tiene de todo, que la convivencia tiene esas cosas, unas veces por ti y otras por mi... Bueno, lo sé. Sigo sin entender el sufrimiento. La vida ya es dura de por sí y estamos rodeados de cosas que no podemos controlar que nos hacen estar mal. Quizá un poco de autocontrol y pausa nos den la clave.

La empatía, sin embargo, no siempre nos ayuda. Pensar siempre en qué querrá la otra persona puede distorsionar nuestro pensamiento. Querer conseguir algo a toda costa nos hace obviar nuestros pensamientos más primarios y "occidentalizamos" nuestra relación porque, en realidad, y como todo el mundo sabe, no siempre tenemos razón. Razón? En realidad queremos decir que no siempre queremos lo que creemos creer? o acaso es que sabemos que si seguimos nuestros instintos perderemos a la otra persona?

Orgulloso. Eres un orgulloso. Tienes una valoración desmedida de tus intereses. Cierto es, pero con un matiz. Cuando uno pierde su esencia no queda nada. Nadie merece que otra persona haga eso por uno. Compartir debería ser mucho más honesto, sin limitaciones. Quiero esto, quieres esto? Podemos compartir esto!!

La esencia lo es todo. La sonrisa lo es todo. Cómo nos sentimos cuando pensamos en otra persona es todo. Por eso nadie debería quitarnos lo que queremos de verdad, lo que sentimos de verdad, porque es nuestro. Es de las pocas cosas que nos pertenecen. Nadie, ni nuestro propio orgullo ni, mucho menos, otra persona. Hay que ser honesto en la vida.

Nos vemos.

domingo, 12 de agosto de 2018

Sin noticias de ella

Muy buenas.

Cualquier hora al amanecer del primer día. Aterrizo sin dificultades y miro por la escotilla para ver lo que me encuentro. Tiempo soleado y frío, como buen Febrero. Adopto la forma de un niño recién nacido en la planta 10ª de la Paz, con vistas a la Ciudad Deportiva. Veo unos señores de blanco entrenando, puede que marquen mi vida. Agradezco las muestras de cariño que me dispensan las enfermeras, que confirman para lo que he sido programado: estar en brazos de una mujer.

Para no meter la pata, repaso todos y cada uno de los parámetros en los que he sido educado, los cuales debo llevar a cabo en mi misión:

- Todo el amor que des será devuelto de una u otra forma
- Jamás hagas daño a los demás. Si por un fatal desencuentro ésto se produjese, reprogramar inmediatamente.
- Nunca hables mal a una mujer. Si por un fatal desencuentro ésto se produjese, cambia de mujer.
- Estás programado para hacer las cosas bien. Si por un fatal desencuentro ésto no fuera así, reprogramar inmediatamente.
- HAS VENIDO A SER FELIZ. NO TE DISTRAIGAS.

Día 1

La he visto alejarse con el perro y he pensado que podría ser para siempre. Hemos entrado y estaba de mal humor porque la cocina no estaba limpia. En mi programación no se especificaban los grados de limpieza necesarios para que una mujer fuera feliz. Tampoco qué palabras han de ser dichas en el momento exacto para no entrar en conflicto. Como he adoptado forma masculina creo entender que el atributo que encuentro diferenciador ha de usarse de algún modo, siempre siguiendo los parámetros de respeto. Parece que no funciona. Parece que no siempre funciona. Resulta que no será para siempre. Mes de Marzo, frío, como la canción de Manolo Tena. Sin noticias de ella.

Día 2

Pretendo aprender de mi mala experiencia y resuelvo que todo ha de ser dicho antes de ejecutarse. Tampoco da resultado porque ella echa de menos algo de espontaneidad, de libertad, de ser más divertido. Veo algunos borrachos y confirmo que mi programación es la correcta, pero parece ser que ellas quieren diversión, como la canción. Mi manual no especifica hasta qué punto tengo que dejarme llevar y, aunque tengo claro lo que me hace feliz, hago un esfuerzo por entender que su felicidad no es lineal y tengo que desconectar el piloto automático con la esperanza de que de resultado. Polvo, polvo, polvo. En polvo te convertirás. Es que no sé. Es que no estoy segura. Es que no estoy seguro. Mes de Agosto, Voy a pasármelo bien, de Hombres G. Sin noticias de ella.

Día 3

Ya tengo la experiencia necesaria. He aprendido que no debo esperar y necesito ser proactivo. Sé lo que quiero y, aunque el manual es muy estricto con mis atribuciones, decido tomar la iniciativa. Hay que hacer tal, hay que pensar tal, hay que empezar a tal... Espera. Mi programa me indica la existencia de lagunas mentales. Ah, no, no son lagunas, es que no tenemos programas similares. Polvo, polvo, polvo. El polvo, aunque no programado, parece ser más efectivo que mi "lista de soluciones para problemas". Noviembre. Cambio de planes, de Secretos. Sin noticias de ella.

Día 4

Esta vez no se me escapa. A la experiencia he sumado el conocimiento, así que decido empezar por el polvo. Parece que no consigo salir de ahí. Estoy tan centrado en que todo salga bien que no veo quien es ella. En realidad es peor, no quiero ver quién es ella. Repaso mi programación con la esperanza de solucionarlo. Respeto, hacer lo correcto, dar todo de mi... No, en realidad, ni por un instante es así. No quiero dar todo de mi. Es una situación tan cómoda que podría quedarme pero, aunque no aparezca específicamente en el manual, entiendo que no debo seguir. Me enseña algo que no sabía, 2 no es siempre una pareja, aunque lo parezca. Mes de Junio, suena el Please, don't go, y decido bailar. Sin noticias de ella.

Día 5

Lo he pensado, a pesar de las dudas, y quiero. Es lo que quiero. He seguido todos los parámetros y además ha coincidido que es lo que quería, como si todo fuera la consecuencia de lo anterior. Demasiado bien. El manual no dice qué hacer una vez que se haya hecho todo. Parece que los dos hemos seguido el manual. El polvo no consigue solucionar algo que es intangible. Vuelvo a repasar el manual. No encuentro el manual. Encuentro el manual, pero no dice nada al respecto. Lo que parecía ser no es, aunque no lo ponga específicamente. Septiembre, Vuelta al Cole, de los Lunnis. Sin noticias de ella.

Día 6

No lo sé, ES. Polvo. Espera. Es lo que quiero. Polvo, polvazo, requetepolvazo. Espera. No tengo dudas. Ni he mirado el manual, no me hace falta. Tengo mi propio manual y no tiene nada que ver con el programado ni con el aprendido, es natural, surgido de las propias cenizas de Mordor. Espera. Polvo, polvazo. Espera. Parece que nada es lo que parece. Debería ser, pero no. Espera. Has venido a ser feliz, no te distraigas. Sin noticias de ella.

Nos vemos.

miércoles, 14 de marzo de 2018

Me voy, pero no vienes

Muy buenas.

"No es el tener que irme lo que me causa dolor, sino que mi verdadero amor deba quedarse atrás". Efectivamente, no es mía la frase, pero como la escribo yo, algo sí lo es en realidad. Por cuestiones de azar, la escribió Bob Dylan (Farewall), simplemente porque se le ocurrió antes que a mi, como todos los descubrimientos existenciales que tienen dueño solo por una cuestión temporal.

¿Es acaso justo que grandes nombres de la filosofía se apropien de grandes pensamientos únicamente por el hecho de haber nacido antes? Creo que el mismo mérito tiene el que lo descubre por sí mismo -aún descubierto por leerlo de otro- que el mismo autor. Rompamos pues una lanza en favor de la conversión del conocimiento, de lo intuitivo, de lo empírico a lo filosófico, by Iván.

Sí, está claro que el conocimiento empírico es vulgar, de la calle, pero es real. El hecho de ser tan repetitivo, por no decir aquello de tropezar siempre en la misma piedra, lo convierte en científico! Pero ni aún así me interesa, prefiero el filosófico, el que no está basado en los sentidos de cada uno, pues cada uno ve, escucha e interpreta a su manera.

Para ser crítico conmigo mismo diré que me traiciono constantemente, es decir, me paso la vida cuestionando lo que hago y comparándolo con la realidad, como una búsqueda constante de sentido e interpretación de todo aquello que nos rodea y lo que somos. Hasta aquí todo sería bastante normal y seguiría una línea de actuación si no fuera por lo que me afecta el conocimiento intuitivo de los demás: no sé cómo viven sin pensar más allá.

No quiero ser arrogante ni pedante ni presuntuoso, creo no serlo. Hay ciertas cosas que sé y sé que los demás no las saben, ni quieren saberlas. Hay dos opciones, estar tranquilo y ser uno mismo, o caer decepcionado una y otra vez ante el muro que existe entre lo que quieres y lo que es.

Es por todo ello que uno debe seguir su camino. Que alguien no te acompañe porque no puede no merece ni comentario, pues es puro desconocimiento, pero que no lo haga alguien por no querer es sencillamente devastador. Sé que la crítica popular es fácil y se centra en el pensamiento lineal de que mi camino no es el del resto, y que aquellos son igual de válidos.

Perfecto. Mi camino es mío. Me gustaría compartirlo, disfrutarlo, crearlo, pero no puede ser por definición popular. Porque no quieren, vaya. Porque como es mío no es el de los demás, y así nos apañamos todos. Qué triste! Entonces, para qué queremos a los demás? No es justo. Habrá que reconocer, pese a los interesados, que sí existe una forma de actuar buena.

Mi camino, entonces, el que elijo, es el del bien. Elijo el de no mentir, el de pensar siempre en los demás y ofrecerme tal y como soy sin reservas. Elijo no conformarme un sólo minuto con algo que no quiero. Elijo estar bien, siempre.

Parece que es el camino de todos, verdad? Pues no, porque el conocimiento empírico, que no puede ser transformado en científico porque no somos probetas, manda sobre nosotros.

Una realidad si es incuestionable: el hecho de que yo vea nítidamente cuán feliz sería con una persona no vale de nada. Como ya he dicho en alguna ocasión, y tampoco es una frase mía sino del País de las certezas, "el que no arriega está muerto, mucho peor la indecisión que el arrepentimiento".

Nos vemos.