jueves, 3 de octubre de 2019

No voy a quererte menos

Muy buenas.

Por mucho que te empeñes.

Como buen Piscis soy soñador e idealista. Entiendo la vida como una sucesión de cosas que deberían ser de una manera y adaptarse a los cambios que en ella se producen no debería hacernos perder el foco de lo que queremos. Sé que pasan cosas, cómo no, pero también es bonito pensar que siempre podemos estar mejor.

Hace poco me han "acusado" de ser desmesuradamente optimista ante la vida. Al parecer, pensar que tengo la mejor pareja, la mejor familia, los mejores amigos, el mejor equipo, etc. me lleva a estar feliz. No sé exactamente lo que está mal, si que sea feliz por una situación que sólo a mí me parece ideal o que no vea -como el resto- que no es así. El caso es que, tengo que admitirlo, es algo que no pienso: realmente lo creo. Creo que lo que tengo es así y lucho cada día porque todo sea aún mejor. Seguramente sea un mecanismo de defensa para no admitir que mis sueños no son correspondidos con la realidad. Pues fenomenal, que alguien lo firme. Debajo que ponga que aún así me hace feliz. El iluso feliz.

Y claro, cuando uno sueña lo que quiere, siempre es lo mejor! Siempre aspira a algo más, a algo que pueda mejorar lo que tienes. De hecho soy una persona que casi nunca recuerda los sueños, salvo aquellos que tienen que ver con los deseos. No sé si serán sueños o pensamientos dormido...  Muchas veces me ha dado cierto vértigo pensar lo afortunado que era porque todo en mi vida era perfecto (sí, lo sé, perfecto sólo para mí) y aún así siempre he querido cultivar todo aquello que me hiciera mejor persona, mejor pareja y, en general, pudiera sumar a lo que me rodea.

No sé si por estar sólo en mi cabeza es más o menos válido, pero desde luego es algo que a mí me hace estar bien. No entiendo cómo alguien puede querer que no estés bien o que le moleste algo que te hace sentir mejor, aunque para ellos esté muy alejado de la realidad. Es como aquellos que se ríen del que baila horrorosamente mal en la pista sólo y sin complejos, cuando en realidad lo único cierto es que está disfrutando como un enano. Parece envidia.

Quizá todo esto que he contado y mi exagerada búsqueda de lo verdadero, tanto en los demás como en mí mismo, me haga estar siempre en alerta con lo que no quiero en la vida para desecharlo cuanto antes o tratar de solucionarlo. De igual modo, cuando sé lo que quiero, lucho con todas mis fuerzas para que sea real, para que todo aquello que sueño e ideo se convierta en algo. Es por ello que no puedo querer menos de lo que quiero, no sería justo conmigo mismo. Si quiero 10 porque ES REAL, no puedo querer 8 porque las circunstancias lo manden. Desde luego parece muy triste que, habiendo llegado a un punto donde no es fácil llegar, tengas que bajar porque la exigencia no es la misma.

No puede ser tan difícil aceptar que uno es feliz, que algo le hace tremendamente feliz. No lo hacen aquellos que no pueden corresponder, igual que prefieren reírse del que baila en lugar de intentar disfrutar ellos. Parece un juego de conformistas donde todo está escrito y hay que seguir como si no fuera con nosotros, aunque pensemos que podríamos ser mejores en otra situación. Mejor conservar, mejor callar.

Quizá soy yo demasiado fácil, quién sabe. Mi mirada debe ser demasiado introspectiva y sólo detecta mi bienestar y con eso le vale. Eso me aleja mucho de mis ideales, pues siempre deseo lo mejor para quien me rodea. Quizá mis sueños siguen y los tuyos se paran. O quizá simplemente es que yo soy Piscis y sólo vivo de ideales. Desde luego para mi es algo desgarrador no conseguir hacer feliz a alguien, porque yo lo soy, y mucho. Ojalá pudiera compartirlo.

Lo que es seguro es que si te quiero para todo, no voy a aceptar quererte menos.

Nos vemos.


miércoles, 11 de septiembre de 2019

Cuestión de momentos

Muy buenas.

Dejando a un lado el amor.

Si a cada uno de nosotros nos preguntaran por ayer, antesdeayer, y así hacia atrás, no seríamos capaces de acordarnos más allá de una semana. Sin embargo podríamos recordar cada uno de los días de nuestra vida por algo que sucedió justamente en ese momento. Nos acordamos de los momentos, eso seguro.

Y sin embargo seguimos buscando algo lineal que no se base en momentos sino en una permanencia en el tiempo lo más indefinida posible. Algo que nos de la seguridad de que en mucho tiempo no tendremos que volver a pensar que necesitamos construir algo. Y de qué sirve que perdure en el tiempo si sólo recordaremos momentos... Es como rellenar espacios vacíos que sólo llenan tiempo.

Somos capaces de recordar momentos con cualquier persona. Una mirada, algo que dijo, cómo reaccionó a una cosa en particular, todo esto se queda en nuestra retina y es indestructible, para lo bueno y para lo malo. Quizá esa sea la razón por la que siempre se ha dicho que la primera impresión es muy poderosa.

Cuando alguien nos pide un repaso a nuestra vida, preguntados por si cambiaríamos algo, la inmensa mayoría suele contestar que en general volvería a hacer lo mismo, tal vez con cierto temor a pensar en otra posibilidad, porque no les ha ido tan mal. Y recordando momentos recordamos nuestras reacciones. ¿Qué hubiera pasado si, en vez de reaccionar de la manera que lo hicimos, hubiéramos hecho una cosa distinta?

Yo cambiaría muchas cosas, desde luego. Tal vez sea ventajista pensar que si hubiera hecho cualquier otra cosa algo habría ido mejor. En realidad no se trata de eso, no voy a quejarme de mi vida, estaría mintiendo. Pero sí sé que, al final, los momentos mandan. Lo que dijiste o dejaste de decir, lo que hiciste o lo que no, cómo te comportaste ante tal situación, etc. Todo eso es lo que se recuerda, no los momentos vacíos que ocupan el 90% de nuestro tiempo, que son olvidados. 

Así que cada momento cuenta, como ya sabemos todos, aunque lo olvidamos. O quizá lo olvidamos adrede porque hay otro "momento" que no está bien, que no es el esperado. Igual tocaba rellenar otro de los huecos vacíos y por tu cabeza pasa otra cosa, algo que no es lo que "debes" hacer. ¿Prefieres vivir ese momento, aunque no sea lo que se espera, o llenar tu tiempo con algo que no recordarás? Aquí, si hay que contestar, somos todos muy valientes de boquilla. A la hora de la verdad, lo guardamos en el "baúl de los momentos (no vividos) (pendientes) (que nos dan miedo)".

Sé que no puedes vivir cada momento como si no tuviera consecuencias. Tal vez si probáramos sí que no tendría consecuencias, pero preferimos guardar lo que tenemos por miedo a perderlo. Lo que es seguro es que el momento no vivido está perdido. Podrás intentar recuperarlo pero no serán las mismas circunstancias.

No quiero terminar dando la sensación de no creer en compartir una vida porque siempre hay momentos que vivir fuera de ella. Al revés, creo en una vida llena de momentos. Una vida que no espera tiempos mejores porque ya tiene los momentos. De nada sirve planear tiempos felices si el camino está lleno de trampas. No hay nada más verdadero que nuestro momento, lo que queremos, cuando nos paramos y pensamos qué queremos en realidad. Eso que se te viene a la cabeza en ese instante, todos sabemos a qué me refiero, es la verdad, es nuestro momento.

Si tienes la suerte de cerrar los ojos y que tu momento sea siempre con la misma persona, para mi, es lo máximo a lo que podría aspirar compartiendo una vida. Lo demás serán momentos sueltos. Por favor, no lo conviertas en algo menor!

Cuestión de momentos...

Nos vemos.

jueves, 15 de agosto de 2019

App Sexo y deporte

Muy buenas.

Estoy bastante harto de las mujeres. Es un hecho contra el que no puedo hacer nada, a pesar de mi constante esfuerzo en entender su pensamiento y el porqué de sus actuaciones. Diréis, pues yo de los hombres!, fenomenal, así nos damos unos días...

Pese a todas las diferencias que podamos tener hombres y mujeres, creo que el nudo gordiano de mi malestar es la falta de sinceridad por su parte. No hablo sólo de "no engañar" o "decir mentiras", sino de decir claramente lo que se quiere para evitar malentendidos, malinterpretaciones y cualquier cosa que empiece por mal.

Al parecer, hoy en día, con toda esta modernidad, ella nos piden "habilidades de conocimiento" y "encanto", dos cosas muy fáciles de contrastar, vamos, que son ideales para echártelas en cara porque no las tienes y a ver cómo rebates tú. A mi juicio, las dos cosas que más quieren son: bajar de peso y comer. Las dos a la vez. Sé que suena muy frívolo, pero es un resumen perfecto.

Como en realidad me preocupa, y mi objetivo real siempre ha sido compartir mi vida con una, intento hacer todo lo posible por intentar entender y, si puedo, satisfacer sus requerimientos:

1. Que nos esforcemos. No os referís a correr, a trabajar o a algo físico. En realidad queréis que estar con vosotras sea un esfuerzo. Para qué vais a hacer las cosas fáciles! No, tenéis que ver nuestro esfuerzo.

2. Que seamos detallistas. No generalistas. No sois cualquiera. Sois únicas. Todas. Cada una de vosotras sois únicas.

3. Que seamos sinceros. MENTIRA. Si no queréis saber si nos gustan las tetas de vuestra amiga, no preguntéis. Si lo hacéis, aceptarlo.

4. Que derrochemos confianza. Ojo, pero la justa para no ser arrogantes! No vaya a ser que podamos seguir nuestro camino sin vosotras.

5. Que seamos maduros. Mira, esta os la voy a dar por buena. En general nuestro grado de madurez se acaba en el trabajo y las obligaciones, en el resto de la vida buscamos ser todo lo niños que podamos.

6. Que seamos caballeros. Por supuesto, cómo no. Quién de vosotros, chicos, no se ha visto abriendo la puerta de copiloto con toda vuestra caballerosidad mientras observabais cómo a ella se le perdía la mirada con el más sucio y villano motorista, que de caballero no tiene un pelo??

7. Que sean nuestra prioridad. Y cuál iba a ser si no? Cómo se entendería que estuviéramos con vosotras, con el trabajo que cuesta, si no fuerais nuestra prioridad?

8. Que nos demos cuenta de todo. Esta es de la mejores, me encanta. De todo lo que pensáis, de los más ocultos pensamientos. Da igual si decís A, nosotros tenemos que darnos cuenta que es B, en realidad.

9. Que no vayamos al grano. Esta también es muy buen resumen. Que no os digamos que nos gustáis, que os lo hagamos saber. Dónde queda aquella fantasía vuestra de hacerlo con un desconocido en un ascensor!! Cualquiera se la juega hoy en día...

10. Que os comprendamos en la cama. Claro, como vosotras a nosotros, supongo. Porque lo de decir lo que quieres o si no lo quieres, queda mal. Debemos saberlo. Porque si lo decís, no nos hemos esforzado en descubrirlo (Punto 1). Igual pensáis que sois todas cojonudas en la cama!!

11. Que respetemos vuestro espacio. Es indefinido y atemporal. Pero está unido al Punto 4 y 8 para saber cuándo ha terminado.

12. Que seamos colaborativos. Entiendo que os referís a los quehaceres cotidianos. Minipunto para vosotras.

13. Que pidamos perdón. En realidad, que después de liarlo todo hasta límites insospechados, os quedéis con la sensación de que no habéis tenido nada que ver, que hemos sido nosotros.

14. Que tengamos humor inteligente. Aquí voy a decir una cosa. Cuando no entendéis el humor inteligente, os sentís atacadas. Y cuando es humor burdo, más masculino, de tetas y culos, nos llamáis básicos. El humor es para reírse, no hace falta que sea inteligente.

15. Nuestra higiene. Y la vuestra.

16. Que tengamos personalidad. Esto quiere decir que tengamos claro nuestro camino, nuestra manera de ver las cosas, pero que al final hagamos lo que queréis.

17. Que tengamos memoria. Para lo que queréis. Para un aniversario, para un vestido, para un peinado... pero no para cuando decidisteis jodernos el día por alguna causa desconocida.

18. Que respetemos. Faltaría más, como vosotras. Respeto no es aceptar lo que queráis, si no lo queremos.

19. Que os sorprendamos. Con lo que os gusta una sorpresa!! Pero luego bien que la montáis cuando os encontráis a vuestra amiga para hacer un trío... Pero si era una sorpresa!!!

20. Que seamos creativos. Para qué aceptar que algo nos gusta cuando podemos decir que no es original? Volvemos al punto 1 y, sobre todo, a la premisa de que si no sale de nosotros no vale.

21. Que os necesitemos. Como el comer, pero no olvidar el punto 11.

Bueno, bueno, bueno. Supongo que podríamos seguir hasta el infinito. No entiendo como hoy en día, con todas las posibilidades sociales que hay, no han inventado algo donde los requerimientos se puedan medir, o al menos acotar. Nunca he tenido ni usado una APP para conocer gente, pero me extraña muchísimo como habiendo tanto filtro no acertemos a solucionar todos estos problemas. Tal vez es porque es vuestra esencia, discutir, y la nuestra, vivir.

¿Dónde queda lo que queremos nosotros de vosotras? En ningún lado, porque no os importa nada. Yo os lo diré, queda en el único cajón que no abrís, el de la verdad.

Si inventan una App de Sexo y deporte, me avisáis. No pido más. Adiós al amor y adiós a entender nada.

Nos vemos.

domingo, 21 de julio de 2019

La curva de la felicidad

Muy buenas.

Mucho se ha hablado acerca de la curva de la felicidad como aquella que, sin importar quién mire o a quién le moleste, aparece en nuestro vientre fruto de entregarnos a la comida, bebida y buena vida en general sin importarnos el mañana.

Puede que sea una felicidad efímera, como todas, porque pronto se llega allí y tarde se sale, cuando se sale! A mí me parece que, si llegas a este punto, has renunciado a muchas cosas por el camino que no tienes intención de recuperar, como el deporte, la vida saludable, etc. Todas esas cosas, a los entregados a la causa, les parece vivir eternamente aburridos, como si la única diversión en el mundo fuera comer y beber. Como dicen los grandes Shinova, "todas tus huidas, siempre acaban en mi puerta", que no es más que el reflejo de la soledad de agarrarse a una felicidad proporcionada por algo tan artificial que no aguanta el peso siquiera de unas horas.

Otra corriente, si se quiere un poco más escasa, atribuye esa felicidad a la curva que describe nuestro pene, señal que aún podemos tener erecciones. Esto que cuento puede parecer algo baladí dependiendo de la edad, pero os aseguro que las inquietudes sexuales no terminan a los 60 o 70 años, y a un buen número de personas esta curva les puede dar la vida, no hay más que ver el mercado negro de Viagra... Alguna vez he tenido la oportunidad de compartir unas hora caminando con gente que considero "mayores" y os puedo asegurar que sus conversaciones son exactamente las mismas que cuando teníamos 15, 30 o 40 años: cómo conseguir follar.

Algo más rebuscada es la curva de la felicidad, entendiendo curva como la de un circuito. Es aquella que experimentan todas aquellas personas que viven deprisa, sin pensar, como si todo hubiera que decidirlo en un instante y que salga bien o mal no importara. Lamentarse no es una opción porque enseguida llega otra decisión y no pueden parar a pensar si fue o no correcto. Siempre he pensado que este tipo de personas debe llegar a casa agotada y en algún momento, aunque sea justo antes de dormir, tendrán que pensar algo!

La peor curva de todas, para mi y sin duda, es la curva del salario. Aquellas personas que basan su vida en un sueldo que siempre ha de tender hacia arriba y sin parar. Una curva donde cada día han de ser mejores que los compañeros y no dudan en pisar a quien haga falta. También parece algo muy lejano, pero no lo es tanto. Utilizan la familia como sostén y excusa, pero lo único que buscan es vivir en una constante curva ascendente.

Para mí, la verdadera y única curva de la felicidad es la que se produce cuando subimos a una piedra, un puente, un acantilado, etc. y comenzamos a orinar. Ese arco perfecto que, durante unos segundos, nos transporta al niño que fuimos y no queremos dejar de ser. Esa curva infinita que describimos hasta el fondo de río que nos hace olvidarnos de todo por un instante. Esa curva de la felicidad es auténtica, sólo nuestra. No necesitamos a nadie más para conseguirla y eso, amigos, es la clave de cualquiera que desee ser feliz.

Nos vemos.

jueves, 31 de enero de 2019

Curso para follar

Muy buenas.

Igual el título puede generar cierta confusión: ¿es un curso para CONSEGUIR follar o para APRENDER a follar?

Pues bien, al parecer una academia de Madrid ha ideado un curso de guitarra que nos enseña los acordes necesarios para follar, tal cual:


Como bien dice, basta con estar en la playa, montaña o cualquier reunión con amigas, atusarte con cierto gusto la barba, sostener la púa delicadamente en tu boca mientras te haces un moño y, con suavidad, tocar los acordes adecuados de la canción en cuestión.

Según el estudio, no sabemos muy bien la muestra tomada, esto sería suficiente para que se quiten las bragas. Tal cual. Tanto tiempo ideando tramas imposibles y creando situaciones inverosímiles en nuestra cabeza para descubrir que la solución es bien sencilla. Porque en una cosa tendría que darles la razón: es en lo único que pensamos y cualquier idea nos vale.

Yo también me he descubierto embobado mirando al guitarrista en infinidad de conciertos, he de reconocerlo. Ese sonido especial que es melancólico y energético a la vez, no sé, tiene algo especial. Desde luego mis mejores canciones están basadas en la guitarra, aunque no me bajaría los pantalones por ningún guitarrista... Dicho esto, está claro que son los reyes de la pista, con ese punto independiente sin la responsabilidad del vocalista y ese aire taciturno de genios que no necesitan a nadie. Bueno, a nadie exactamente no, a la rubia de turno de cada noche. Si los futbolistas admiran a los cantantes es porque son los únicos que follan más que ellos, o durante más tiempo...

El caso es que me parece increíble que finalmente se de por hecho que lo que importa es conseguir follar, no hacerlo bien. Es así de cierto. Es como si la conquista fuera lo importante y el resultado final dependiera de tantos factores que no mereciera un curso para mejorarlo.

Me llama mucho la atención que las mujeres sí se preocupan por eso. He visto multitud de cursos como "Conoce mejor tu vagina", "Tú y tu vagina", "El punto G, ese gran amigo desconocido", etc., y un grupo de chicas, espejo en mano, observando cómo llegar al orgasmo en sólo 3 pasos. Está claro que la educación es sexista, o lo era, espero. Muchas mujeres crecieron con el miedo a disfrutar, como si sólo estuviera permitido una vez que la relación es estable y adecuada, todo lo demás era golfería y las convertía en chicas ligeras.

Los tíos somos mucho más planos, como siempre. No creo que haya cursos masturbatorios y no conozco a nadie que se haya sentido mal por autocomplacerse desde pequeño, todo lo contrario, desde que se descubre es una búsqueda incesante de, cuanta más cantidad, mejor. Tampoco he oído, no digo que no los haya, a hombres que no disfruten del sexo, como sí algunas mujeres, que al parecer no pueden ni hablar de él. Sí los hay vagos y egoístas, pero me refiero a esta "asexualidad" tan de moda.

Lo que más me impresiona de todo esto es nuestra frialdad. Nos proponen un camino para follar, el más directo, y allá que llenamos las salas. Es como si las mujeres, en realidad, no existieran. No importa lo que piensan o lleguen a sentir, sólo importa que con esos acordes se derretirán. Me gustaría saber si las mujeres sienten esa necesidad, aunque no lo creo. Ellas tienen la sartén por el mango y deciden cuándo, cómo y con quién. Es así.

Llevo mucho tiempo sin decir algo bueno de los hombre, quizá por mi deseo de hacer todo bien y decepcionarme con ciertas actitudes. Hoy me gustaría decir que, en realidad, somos muy graciosos. De tan sencillos, nos descojonamos. Tal vez ser tan niños sea la clave para ser, a mi modo de ver, un poco más felices que ellas.

Clin, clin, clin, clin. Suenan los primeros acordes. Nunca supe tocar la guitarra, y la verdad es que me encantaría. Yo sigo confiando en mi olor corporal después de hacer deporte, en ese deseo primario que nadie puede controlar y que nos hace sentirnos salvajes.

Nos vemos.

viernes, 18 de enero de 2019

La (Des)Honestidad

Muy buenas.

Excelente documental acerca de la honestidad, o la falta de ella. Explica muy bien cómo mienten las personas y, sobre todo, porqué. Os dejo el enlace por si tenéis un rato. Merece la pena:

https://www.youtube.com/watch?v=ikiKgdYwejY

Nuestro reloj biológico no nos indica la edad a la que debemos estar preparados para ser engañados. De hecho, hacer de la mentira una costumbre y banalizarla solo contribuye a que la sociedad le reste importancia, haciendo de ello algo con lo que debemos convivir durante nuestras vidas.

Llamar categóricamente a alguien mentiroso no está bien visto. Son muchos los defensores de la idea de que al no haber una verdad única es imposible la existencia de una mentira, así, como la definición indica. Bueno. Igual deberíamos analizar por qué.

En primer lugar, y como premisa, voy a tomar el axioma universal que reza "lo que no quieres para ti, no lo hagas a los demás". Partiendo de aquí quizás sí debamos admitir que cuando alguien nos miente -en cualquiera de sus formas- nos hace sentir mal. Esto nos lleva a otro axioma, "lo que me hace sentir mal, no me hace sentir bien". Parece que aquí no hay discusión. Alguien me ha mentido, o no a su criterio, pero a mi me ha hecho daño.

El documental relata varias historias donde los protagonistas mienten para sacar un beneficio propio. De eso se trata, de un interés personal por encima del general o particular de otra persona. La lectura de por qué mienten o si realmente ellos creen que están mintiendo es la llave de este asunto.

A ver si os suena esto:

Honestidad: es el valor de decir la verdad, ser decente, recatado, razonable y justo.
Sinceridad: modo de expresarse sin mentiras ni fingimientos

Seguramente no, pero esta sí:

"La sinceridad está sobrevalorada"

Socialmente está más aceptado no tener que decir la verdad porque nos exime de su cumplimiento. Si otras personas lo hacen, no es tan grave. Siempre podemos decir una mentira piadosa o no agarrarnos a la no necesidad de decir ciertas cosas, por muy verdaderas que sean, pues con ella podemos causar gran dolor. Bueno, again. Podríamos admitir que causar dolor está lejos de nuestras intenciones, pero desde luego resulta difícil aceptar que para ello haya que mentir. Alguna otra forma habrá!

Segunda parte, convivir con la mentira. Os pongo en una situación que seguramente es familiar: estáis hablando con una persona que os está mintiendo, y lo sabéis. Aún así, seguís escuchando, incluso le dais la razón y no decís nada. En realidad es su mentira y no tenéis que hacer nada. Por otro lado alguien podría estar viendo la situación y considerarte un hipócrita, pero bueno, a cada uno lo suyo, verdad?, mejor normalizar.

A fuerza de mentir, aún sabiendo que lo hacemos, convertimos en nuestra verdad algo que no lo es. Como las cosas que suceden después sí podemos considerarlas verdad, porque están ahí, la vida sigue y no es mentira, está claro, pero la base sobre la que está construida sí lo es. Nos viene bien?, quizá. Podemos decir que está bien? Discrepo.

Hay una cosa muy difícil en la vida que últimamente me está afectando demasiado y es la imperiosa necesidad de que todo sea cierto. Ya sé que diréis que hay distintos puntos de vista, cómo no!, pero esto va más allá. De qué vale "admitir" que algo es lo que es si no lo piensas de verdad? A quién vas a engañar! A ti mismo? Por otro lado, visto está, se miente, por interés, por corriente y porque es más fácil.

Tal vez sea una racha pasajera y en algún momento todo se vea diferente, no sé. Como enmendamos nuestros errores nos define como persona. Para ello, lo primero es preguntarnos qué queremos.

Nos vemos.






martes, 8 de enero de 2019

Mónica, Mónica, Mónica

Muy buenas.


"... Quédate conmigo, y esta noche dime, yo me voy contigo,

Deja que te lleve donde pueda despertarte de mis sueños a otra parte." M. Quijano


 Si tuviera que resumir mis últimos años sentimentales tendría que hablar de las CIRCUNSTANCIAS:

1. Accidente (de tiempo o lugar) que está unido a la sustancia de un hecho o dicho
2. Condición o característica no esencial (de tiempo, lugar, modo, etc.) que rodea a una persona y que influye en ella o en hechos relacionados con ellas.

En principio, y si nadie me corrige, estamos hablando, en el mejor de los casos, de un accidente o algo no esencial que debería quedarse en eso, algo no determinante. ¿Por qué entonces las circunstancias se tornan en algo tan profundo? Igual no hemos elegido bien el término.

Cuando una persona se quiere separar y no lo hace por las circunstancias, en realidad lo que tiene es MIEDO.

- Miedo a perder lo que tienes por no elegir bien
- Miedo a dañar a alguien
- Miedo a no conservar lo que te ha costado construir
- Miedo a ser la única persona culpable de que aquello se acabe
- Miedo a explicarlo a los seres queridos

Y así podríamos seguir, cada uno aportando sus experiencias personales.

Todo esto podríamos meterlo en el saco de las circunstancias. Es que tengo hijos pequeños, es que no tengo dinero para ser independiente, es que no es el momento, etc. Todos válidos en cualquier caso, pues son de cada persona y no causados por nadie más sino por nuestras propias limitaciones y capacidad de decisión.

Hay un miedo que no es achacable a las circunstancias, sino a las personas. Es el miedo provocado por otra persona, por sus amenazas y vejaciones que condicionan la capacidad de decisión de cualquiera. Para mí, no hay justificación posible ante esto. Esto no son circunstancias. Las personas que las conocen y callan, con la excusa de salvaguardar la intimidad de la pareja, hacen un flaco favor a las personas afectadas. Falsa amistad.

Dicho esto, y dejando a un lado las circunstancias, me he animado a escribir este post con la única idea de valorar la razón principal que nos impulsa a vivir: lo que queremos.

Porque una cosa es la vida que tenemos, elegida en mayor medida, y otra son las cosas que queremos, que nada tiene que ver. Podemos querer ser más altos o más bajos, pero sería imposible. Lo que no es imposible es jugar al baloncesto por ser bajo. Las cosas que queremos son nuestras y alcanzarlas o no está en nuestras manos, no en las de las circunstancias ni el miedo.

Si hay dos personas que les apetece estar juntas en cualquier situación, deberían poder hacerlo, no creéis? Estoy harto de oír a personas quejándose porque "tienen" que hacer cosas que no quieren, pero el contrato (con la sociedad?) no les permite dejar de hacerlas. No tendría más sentido si todo fuera real, si cada uno hiciera lo que quiere? Está claro que para eso tiene que coincidir lo que tú quieres y lo que quiere la otra persona. Mejor no preguntárselo...

Cuando no hay imposición para hacer algo sino que sólo entra en escena la voluntad de cada uno, parece bastante claro que eso es lo que queremos. Qué mal puede haber en eso? No me habléis de que sólo es una situación "ideal" pero difícilmente alcanzable. Si fuera así, qué sería lo demás? Cómo deberíamos llamar a vivir una situación que no queremos vivir?

Parece fácil organizar una orgía cuando estás soltero. Esto es lo mismo. Si no eres tú quien tiene que dejar de hacer algo, no puedes decirlo. O si lo dices corres el riesgo de entrometerte en la vida de los otros, con sus famosas circunstancias que, ¡oh azar! son idénticas a las del todo el mundo. Igual sí cambia nuestra respuesta a las cosas que suceden en la vida.

Quería escribir que no cambiaría ninguno de los momentos vividos "a propósito". No tenemos otra forma más sincera de ser que hacer lo que queremos. Nadie se sentirá engañado ni esperará algo que tendría que ser pero no es. Entiendo que, de alguna manera, todo lo que estoy diciendo invita a estar sólo, sin dar explicaciones a nadie y evitando malentendidos, pero no es mi punto de vista. Creo firmemente en la pareja y en la vida en común, con un matiz, que lo que haya sea lo que los dos quieren, sin ceder.

Si tuviera que elegir a alguien para compartir mi vida, elegiría alguien que me acompañara a la montaña. Que al pararme, muerto de frío, a ponerme los crampones, la encontrara sonriendo como si lo importante fuera estar conmigo, no el tiempo. Que estuviera dispuesta a machacarse conmigo haciendo rutas imposibles a cambio de estar toda la tarde en la bañera. Que, en cualquier sarao, entre la muchedumbre y cierta distancia, me encuentre con su mirada de búsqueda y confirmación: estás ahí, perfecto. Que pueda hablar conmigo de lo más profundo de sus pensamientos, sin buscar mi aprobación, pues no existe. Es lo que tienen los pensamientos más íntimos. Que encuentre su imagen en cada turista, recordándome que no viajo por los sitios, sino por ir con ella. Que, pese a no ser mérito suyo sino de la genética, su piel no te permita dejar de tocarla. Entre otras cosas...

Si tuviera que elegir a alguien, te elegiría a ti. Si no puedo elegirte a ti, pues no lo haré. Lo he dicho bien, creo. No lo haré, no elegiré. Seguiré y será lo que tenga que ser.

Ojalá todo el mundo pueda hacer lo que quiera y en ese proceso sea correspondido. Adiós miedo y adiós circunstancias.

Nos vemos.