martes, 19 de diciembre de 2017

Dilema Diluca

Muy buenas.

Soy una persona muy afortunada: siempre quise lo que tuve y nunca tuve duda, ni de lo que tenía ni de lo que quería.

Me veía obligado a cerrar el año con una de mis reflexiones profundas, aquellas que aparecen en tu cabeza como una idea brillante y al terminar de escribirlas crees que será premio literario del año. Es un poco como el inglés, que cuando estás pensando qué decir sale mucho más fluido que a la hora de decirlo realmente. Pensamos inglés mejor que lo hablamos, al igual que pensamos lo que queremos mejor que lo hacemos.

En cualquier caso siempre me ha llamado la atención la idea que tiene uno de sí mismo. Aún las peores personas, que las hay, creerán que están en lo correcto, así que eso las hace menos malas, verdad? No es el caso de los que hacen mal a sabiendas, incluso se pavonean de ello y el resto ríe como si fuera muy gracioso. En realidad, nunca podremos tener la misma perspectiva que tienen de nosotros, pues es "desinteresada"

Nos interesa sentirnos bien con nosotros mismos, pero para ello hay muchos caminos que a veces pueden llevarnos a equívocos. Si para ser felices nos basta con mirar única y exclusivamente los que nos incumbe a nosotros, realmente puede llegar a ser bastante sencillo. Si nuestra felicidad depende de los resultados de nuestros actos en los demás, definitivamamente podemos tener problemas, pues al final surge la interpretación de éstos...

Entonces, qué elegir? Si sabemos que algo nos hará definitivamente felices, por qué no hacerlo sin pestañear? Mi respuesta es clara: no estamos solos. Todo lo que hacemos influye en los demás, dependiendo del grado de cercanía en más o menos medida. Los que creen que sus actos no van más allá de su propio interés son, además de egoístas, cortos de vista.

Pues en esto estamos entonces, combinar lo que nos hace felices con lo que hace felices a los demás, en el mejor de los casos, o no les daña, en el peor. Con esto no quiero decir que nuestra felicidad dependa de los demás, más bien al contrario, sino que nunca puede ser a cambio de la infelicidad de otro.

Dilema 1: lo que te hace feliz no hace feliz a otro.
Dilema 2: lo que te hace feliz sólo lo consigues con algo que en realidad no te hace feliz
Dilema 3: quiero realmente que la felicidad de otro dependa de mí?

ENERGÍA

Uno no puede cambiar su esencia, no puede dejar de ser el que es. No puede plegarse a necesidades efímeras con promesas de un futuro mejor. Son promesas que no valen nada.

Lo único que cuenta es lo que te hace feliz de verdad y en cada momento. Afortunado si tienes a alguien que quiera compartirlo contigo. Somos meros transmisores de energía así que, cómo no vamos a ser capaces de transmitir lo que nos hace sentir bien? Sí, lo sé, lo que a uno le hace feliz a otro le hace enloquecer... pero ahí está la clave! Dilema Diluca!! Has de saber qué quieres y no dejarte llevar por lo que podría ser, pero que de momento no es... Esto es el día a día de los enamorados, esperar que el futuro arregle lo que está mal en el presente a cambio del amor incondicional.

Todo mi ser, todo mi amor y todo lo que pueda hacer, para quien lo quiera. Soy feliz, eres feliz.

Nos vemos.

lunes, 29 de mayo de 2017

La vaca en el prado

"El ganadero Prado está preocupado por su adorada vaca, Margarita. De hecho, está tan preocupado que cuando el lechero le dice que Margarita está en el prado paciendo alegremente, le contesta que tiene que cerciorarse. No le basta con un 99% de posibilidades de saber que está bien; quiere poder decir que SABE que Margarita está perfectamente.

El ganadero Prado se va al prado y desde la cerca ve, en la distancia, detrás de unos árboles, una silueta blanca y negra que reconoce como su vaca favorita. Vuelve donde su amigo el lechero y le dice que sabe que Margarita está en el prado.

Pero en ese preciso instante, ¿lo sabe realmente el ganadero Prado?

El lechero le dice que va a comprobarlo también él, y se va al prado. Encuentra a Margarita tendida, disfrutando de una siesta, en una hondonada, detrás de unos matorrales, fuera del alcance de la vista de la cerca. También encuentra un gran trozo de papel blanco y negro que había quedado enganchado a un árbol"

Muy buenas.

Según este problema, para decir que conocemos basta con que:

- creamos que las cosas son así
- tengamos una buena razón, relevante, para nuestra creencia;
- que las cosas sean así

De esta manera podremos justificar que nuestra creencia está demostrada como verdadera. Sin embargo, a pesar de cumplir todas y cada una de las condiciones, la sensación que nos queda es de inseguridad a la hora de dar por hecho que lo que conocemos es cierto.

¿Por qué llegamos a este punto? Esto sería aventurarse mucho, en realidad. Una vez que conocemos todo no hay lugar para el refugio. Si implica una toma de decisiones, ese será el momento, pero hasta ahí podremos hacer valer nuestra perspectiva como válida y no continuar en esa dirección.

Esta insuficiencia para nuestro parecer hace que no tengamos unos cimientos sólidos que nos den la certeza de que lo que creemos es así realmente. El problema no está entonces en el razonamiento, sino en la aceptación.

Efectivamente, hay dos puntos de vista. En realidad cualquiera podría estar equivocado, pero esto no disimula la verdad, que no es otra que la vaca está bien. Todo puede ser lo relativo que queramos que sea siempre que no decidamos aceptarlo como verdadero. Siempre habrá una escapatoria.

¿Y por qué todo esto? Porque entre el blanco y el negro siempre está la famosa escala de grises, pero el gris es un color, y el blanco y el negro son otros, existentes también. En las relaciones nos movemos mejor en los grises, siempre nos dan una coartada, un tiempo extra, un nuevo color. Nada puede ser negro o blanco porque entran factores como la perspectiva o los puntos de vista.

Esto choca frontalmente con una realidad: las cosas pasan de una manera. Podremos verlas desde un ángulo o una circunstancia, pero nunca negar que han pasado basándonos en la no aceptación:

- creía que la vaca estaba segura;
- tenía pruebas de que esto era así (su creencia estaba justificada);
- y era verdad que su vaca estaba a salvo.

Aceptación. ¿Por qué no podemos aceptar que las cosas pasan? Para bien o para mal. Me sorprende que no haya palabra similar a "resiliencia" - capacidad de asimilación y aceptación de cosas malas- precisamente para cosas buenas. Aceptar que te quieren. Aceptar que todo puede salir bien. Aceptar que tienes suerte y la vida te sonríe.

Aceptar, en realidad, que tienes una oportunidad de hacer las cosas bien. Es negarte una posibilidad.

Nos vemos.