Muy buenas.
Soy una persona muy afortunada: siempre quise lo que tuve y nunca tuve duda, ni de lo que tenía ni de lo que quería.
Me veía obligado a cerrar el año con una de mis reflexiones profundas, aquellas que aparecen en tu cabeza como una idea brillante y al terminar de escribirlas crees que será premio literario del año. Es un poco como el inglés, que cuando estás pensando qué decir sale mucho más fluido que a la hora de decirlo realmente. Pensamos inglés mejor que lo hablamos, al igual que pensamos lo que queremos mejor que lo hacemos.
Me veía obligado a cerrar el año con una de mis reflexiones profundas, aquellas que aparecen en tu cabeza como una idea brillante y al terminar de escribirlas crees que será premio literario del año. Es un poco como el inglés, que cuando estás pensando qué decir sale mucho más fluido que a la hora de decirlo realmente. Pensamos inglés mejor que lo hablamos, al igual que pensamos lo que queremos mejor que lo hacemos.
En cualquier caso siempre me ha llamado la atención la idea que tiene uno de sí mismo. Aún las peores personas, que las hay, creerán que están en lo correcto, así que eso las hace menos malas, verdad? No es el caso de los que hacen mal a sabiendas, incluso se pavonean de ello y el resto ríe como si fuera muy gracioso. En realidad, nunca podremos tener la misma perspectiva que tienen de nosotros, pues es "desinteresada"
Nos interesa sentirnos bien con nosotros mismos, pero para ello hay muchos caminos que a veces pueden llevarnos a equívocos. Si para ser felices nos basta con mirar única y exclusivamente los que nos incumbe a nosotros, realmente puede llegar a ser bastante sencillo. Si nuestra felicidad depende de los resultados de nuestros actos en los demás, definitivamamente podemos tener problemas, pues al final surge la interpretación de éstos...
Entonces, qué elegir? Si sabemos que algo nos hará definitivamente felices, por qué no hacerlo sin pestañear? Mi respuesta es clara: no estamos solos. Todo lo que hacemos influye en los demás, dependiendo del grado de cercanía en más o menos medida. Los que creen que sus actos no van más allá de su propio interés son, además de egoístas, cortos de vista.
Pues en esto estamos entonces, combinar lo que nos hace felices con lo que hace felices a los demás, en el mejor de los casos, o no les daña, en el peor. Con esto no quiero decir que nuestra felicidad dependa de los demás, más bien al contrario, sino que nunca puede ser a cambio de la infelicidad de otro.
Dilema 1: lo que te hace feliz no hace feliz a otro.
Dilema 2: lo que te hace feliz sólo lo consigues con algo que en realidad no te hace feliz
Dilema 3: quiero realmente que la felicidad de otro dependa de mí?
ENERGÍA
Uno no puede cambiar su esencia, no puede dejar de ser el que es. No puede plegarse a necesidades efímeras con promesas de un futuro mejor. Son promesas que no valen nada.
Lo único que cuenta es lo que te hace feliz de verdad y en cada momento. Afortunado si tienes a alguien que quiera compartirlo contigo. Somos meros transmisores de energía así que, cómo no vamos a ser capaces de transmitir lo que nos hace sentir bien? Sí, lo sé, lo que a uno le hace feliz a otro le hace enloquecer... pero ahí está la clave! Dilema Diluca!! Has de saber qué quieres y no dejarte llevar por lo que podría ser, pero que de momento no es... Esto es el día a día de los enamorados, esperar que el futuro arregle lo que está mal en el presente a cambio del amor incondicional.
Todo mi ser, todo mi amor y todo lo que pueda hacer, para quien lo quiera. Soy feliz, eres feliz.
Nos vemos.