Todo empezó cuando leí el Lobo Estepario. No releo los libros, por lo que me quedo con la sensación final de la primera lectura. Luego he hablado con gente que sí lo hace y, bueno, seguramente lo "entiendan" mejor. Yo prefiero la sensación final porque, ¿cuántas veces en la vida puedes pararte a ver lo que has vivido?, muy pocas. Casi siempre te quedas con lo que has visto y la sensación que te ha producido.
Me he metido en algún blog para comparar sensaciones sobre la lectura de este libro y casi todas son diferentes. Yo me quedo con la comprensión de conocimiento-entendimiento. Da a entender que a medida que comprendes-entiendes lo que te pasa, pasas a un nivel superior. Para que nadie se ofenda, no se trata de mejor o peor, sino de superior. Cuando uno habla de niveles, lo lógico es enumerarlos de menor a mayor. Si digo que estoy en un nivel superior me refiero a eso, a los niveles.
Dije que estaba en un nivel superior en las relaciones hombre-mujer.
Bueno, me encontré en ese nivel cuando comprendí que estábamos en diferentes prismas. Que no veíamos las cosas de la misma forma. Tantos años de preocupación recíproca para encontrarme con un momento de tranquilidad, de saber que había encontrado la explicación (que no la solución, ese es uno de los motivos del blog).
Siempre he oído que las moscas veían en otro prisma, uno que nosotros no vemos. Esta perspectiva que diferencia a hombres y mujeres es la que hace que "no nos entendamos". El hecho de entender esto, aunque parezca burdo, nos lleva a otro nivel.
Un nivel que permita pararnos un minuto a pensar las cosas antes de discutir. Que la pasión no ciegue al entendimiento y tengamos la capacidad de utilizar lo que sabemos.
Es una sensación especial de haber entendido el juego. Todo el mundo juega, pero no todos conocen las reglas o por qué lo hacen. Es una ventaja. Es una ventaja si lo utilizas, si quieres aprender de ello.
Nos vemos.
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