Muy buenas.
Mi tiempo no vale dinero, ni siquiera el del trabajo. Entiendo que me pagan por hacer cosas, más o menos regular (las cosas, no lo que me pagan) y eso no tiene nada que ver con mi tiempo. Mi tiempo es, como decirlo, de todos. Estoy a vuestra disposición.
Esta es una lección que he aprendido de las mujeres: Ellas nunca ponen precio a su tiempo.
Si alguien tiene que sacrificar su vida laboral, sin remunerar, of course, son ellas; pasan las noches en vela oyendo los niños respirar, por si acaso; acompañan a los niños al médico, al colegio, a la función y otro sinfín de cosas invalorables.
No soporto que alguien me diga que su tiempo vale dinero, como si tuvieras que pedir audiencia o pagar antes de llamar. Qué actitud debe tomar la otra persona? Debería "entenderlo" y pensar que realmente se encuentra ante alguien cuya conversación o su sóla presencia cuesta dinero? Cuánto debes pagar a un amigo por llamarle, aunque esté ocupado? Acaso le descontarán de su nómina el tiempo que tardó en despacharte?
Las mujeres siempre contestan. "Ahora no puedo", "luego te llamo", "llámame luego" o, si tienes suerte, "estaba pensando en ti", "te iba a llamar ahora" o cosas parecidas. Nada de transacciones emocionales ni cuentas pendientes.
Esta no valoración del tiempo no siempre es positiva. Una cosa es que mi tiempo no valga dinero y otra que no valga, por ejemplo, para ver un partido. Parece que siempre se ponen cariñosas cuando tenemos algo que ver, hacer o escuchar. Y además lo que pretendan sólo se puede hacer en ese momento. Si terminas lo que estás haciendo y vas a buscarla, ya no vale. Se ha roto el momento. Si primero te quejas, aunque luego cedas, tampoco vale, porque ya "no ha salido de ti".
Quiero hacer un brindis muy especial por las mujeres, en especial por la mía, porque lo dan todo sin reservas, sin dinero y ¡sin tiempo!
Hip, hip
Nos vemos
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Pero brindarás -esta vez sí- con alcohol. O si no ya sabes, un año sin meter en caliente..
ResponderEliminar