Muy buenas.
He leído muchos artículos acerca de la bondad de las mujeres para con la familia, sus quehaceres, sus sacrificios personales a costa de los trabajos y su papel como nexo de unión entre todos los elementos. Yo mismo he escrito sobre ellas reconociendo la capacidad de amar sin medida y sostener lo insostenible, aún sin mirar por su interés personal.
En algunos casos me parece que eligen la opción más difícil, como si el sacrificio fuera la única manera de solucionar ciertas cosas, como si pensar en otra alternativa llevara más trabajo y finalmenete quedara únicamente la opción de dar algo suyo a cambio de acabar con el problema. Es como un pacto: me sacrifico pero lo soluciono.
Cierto es que, salvo raras excepciones, son las que "llevan" las casas, y no me refiero en su sentido más anticuado o machista, sino en el sentido de sostener los lazos de unión, muchas veces invisibles, entre todos los miembros que la componen. Estar, con mayúsculas. Saber que los límites de la casa son suyos y los marcan para que nada ni nadie los atraviese sin permiso.
Dicho esto tengo que decir que echo de menos algún reconocimiento al género masculino. Parece incluso fuera de lugar y pasado de moda hablar bien de los hombres, ya sea en la faceta de pareja o en la de padre de familia, cualquier cosa que hagamos está mal, o actuando bien, es lo DEBIDO.
Naturalmente, nuestro deber es procurar el bienestar de la familia, intuyo que igual que el de las mujeres. Pensé que en eso se basaba la igualdad. Si trabajamos mucho, porque no vemos a la familia; si trabajamos poco, porque no la abastecemos... Al llegar a casa después de mucho trabajo, no te apetece nada... Al llegar pronto, tienes que hacer cosas ya que tienes tiempo...
Los niños para eso son maestros. Te lo agradecen sin pensar en lo que hiciste ni lo que harás, sino sólo por el momento en que estás con ellos, nada más. Para facilitar las cosas, propongo que los reconocimientos no tengan que ser necesariamente en forma escrita, ni siquiera verbales. Un beso profundo sin avisar (aderezado con algo de morbo), será suficiente.
Nos vemos.
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A los hombres no se os agradece tanto como a nosotras, por que generalmente no soleis hacer ni la mitad de las obligaciones que tenemos las mujeres. Y nosotras tambien llegamos cansadas a casa y no nos apetece hacer nada, ¡pero! hay que hacerlo aunque sea a rastras y para un día (en mi caso) que él llega pronto, pues que arrime el hombro que por una vez no le va a pasar nada. Eso si, quejaros se os da estupendamente. y respecto a lo de agradecer, a nosotras nadie nos agradece, que la ropa este lavada a tiempo, la cena preparada, que los niños tengan ropa que ponerse, libros, y comida en la nevera. VAMOS QUE LO PARAMOS, POR LO MENOS YO Y LAS QUE CONOZCO.
ResponderEliminarLas tareas de la casa,niños,etc, parece que pertenecen a la mujer o al menos asi ha sido durante mucho tiempo pero nosotras no lo creemos, por eso si colaborais u os portais como es debido no sentimos que tengamos que agradecerlo, simplemente y al igual que nosotras haceis lo que podeis.
ResponderEliminarYo no voy a entrar en si la mujer hace más o menos tareas de la casa..... Por lo general creo que es así, pero es cierto que hay casos en los que el hombre arrima mucho el hombro, casi siempre cuando la mujer tiene un trabajo fuera de casa que le absorve más tiempo que a él.
ResponderEliminarY, aunque es muy triste, nos sigue sorprendiendo ver a un hombre en su casa poniendo la lavadora, encargándose del baño de los niños, la cena, recoger la cocina...... Supongo que esto tenemos que normalizarlo entre todos.
Pero hablando de mantener el nexo de unión entre todos lo miembros de la familia, creo que eso es tarea de LOS DOS y que es algo que no debe agradecerse de una manera excepcional, simplemente hay que esforzarse en ello día a día. Y la recompensa es precisamente esa: mantener a la familia unida. Y esto creo que nos gusta tanto a las mujeres como a los hombres.