martes, 25 de septiembre de 2012

Corazón corazón

 Muy buenas.

No me voy a poner a hablar de chismes, no. Parece que eso está de moda a mi alrededor, como si no hubiera cosas más importantes de qué hablar que la vida de los demás... La verdad es que sí podría, pero estoy en fase total de no preocuparme más de los que se preocupan por mí o por los míos, así que no, esto no va de "ese" corazón.

Hace poco me han contado unos experimentos que se están llevando a cabo hace tiempo y que tratan de la colocación de un corazón suplementario paralelo al existente. Al parecer el corazón está preparado para vivir cerca de 160 años, pero los factores externos hacen que no aguante tanto. Vamos, lo normal, factores externos,

Un corazón para vivir y otro para sufrir. Os imagináis que pudiéramos dar una orden al cerebro para que todo lo malo fuera a un corazón? El otro quedaría libre de dolor y seguro que aguantaría 150 años. Aunque en realidad no estoy tan seguro que el corazón que vive, no se gaste. Es un gasto con gusto, pero un gasto al fin y al cabo.

Si esto fuera posible, cómo podríamos estar seguros de que no entrarían en conflicto? Como sabría un corazón que vivir le hace bien y el otro que el dolor le haría mal? No querría el sufridor disfrutar la vida por un momento y el vividor saber que existe otra posibilidad además de la felicidad absoluta? Dos corazones, una sola vida.

También podría darse que los dos corazones se repartieran las alegrías y las tristezas. Compartir la vida. En este caso, se doblaría nuestra vida? Dos corazones, dos vidas? Podríamos decir que nuestros corazones han sufrido y han gozado a partes iguales. En realidad la filosofía oriental siempre ha defendido el equilibrio entre el bien y el mal, algo así como la compensación de lo que pasa, lo bueno y lo malo. No sé para qué haría falta un doble corazón.

Aún así, con dos corazones, habría gente capaz de perderlos. El corazón es un músculo y, como tal, está hecho para ejercitarse, dependiendo de cada cual el uso que quiera darle. Tener un corazón complementario o suplementario no garantiza que puedas mantenerlo sano, ejercitarlo sí. Esto nos devuelve al principio: factores externos.

Los factores externos son todo aquello que nuestro corazón no puede controlar. Cuanto menos controlamos, más nos duele el corazón, más castigado está. Es increíble la capacidad de nuestro corazón para no hacernos caso cuando se le antoja, aún sabiendo que dolerá, y mucho. Él no sabe lo que está bien y lo que está mal, sólo vive, sólo se ejercita. Somos nosotros los que le añadimos los factores externos. La vida está en las cosas buenas y las malas, por igual, nos tocan por igual, pero nos emperramos en detenernos cuando son malas.

Quiero dedicar esta entrada a las ladronas de corazones y me pregunto, para qué los querrán? Da igual que tengamos uno, dos o tres, ellas seguirían birlándonoslos. Aun así, seguimos apostando, porque el corazón sólo vive, no sabe de pararse. En eso estamos, en vivir, en no pararnos, verdad ladrona?

Nos vemos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario