miércoles, 5 de diciembre de 2012

La doble vida

Muy buenas.

"Todas las mañanas, en el desayuno, papá se toma un café y lee el periódico. Varios periódicos, de hecho.Se enfrasca en su lectura durante al menos media hora. Para poder disfrutar de esta media hora, tiene que levantarse muy, muy temprano porque tiene muchas cosas que hacer todos los días. Pero cada mañana, aunque haya habido sesión nocturna y sólo haya dormido dos horas, se levanta a las seis y se lee su periódico tomándose un café bien cargado. Así se construye papá cada día. Digo "se contruye" porque pienso que, cada vez, es una nueva construcción, como si por la noche todo se hubiera reducido a cenizas y tuviera que volver a empezar desde cero. Así vive su vida un hombre, en nuestro universo: tiene que reconstruir sin cesar su identidad de adulto, ese ensamblaje inestable y efímero, tan frágil que reviste la desesperanza y, a cada uno ante el espejo, cuenta la mentira que necesitábamos creer. Para papá, el periódico y el café son las varitas mágicas que lo transforman en hombre importante. Como la calabaza se convierte en carroza. Obsérvese que le produce una gran satisfacción: nunca lo veo tan tranquilo y relajado como ante su café de las seis de la mañana. Pero ¡alto es el precio que tiene que pagar!¡Alto es el precio cuando se lleva una doble vida! Cuando caen las máscaras, porque sobreviene una crisis -y, entre los mortales, siempre hay momentos de crisis-, ¡LA VERDAD ES TERRIBLE!"

Muriel Barbery, "La elegancia del erizo"

Pues eso, qué difícil llevar una doble vida. Qué difícil hacer lo que no quieres con la excusa de ser necesario para lo que quieres. O no. Igual es que es lo que realmente quieres. El caso es que es la vida misma: ¿alguno vivimos lo que de verdad queremos vivir?

Si de algo sirve que tu vida se desordene súbitamente es que, inexorablemente, tienes que construirla de nuevo (afortunados los que ya tienen ciertos mimbres!!!). Esto te da la posibilidad de elegir bien qué es lo que quieres y, sobre todo, sin influencias intangibles que condicionan nuestras decisiones. Puedes pensar qué quieres de verdad, porque lo que creías tener, ya no está.

Lamentablemente no hay más que escuchar para darse cuenta de esta doble vida. Unos por las otras, otras por los unos. Ya sé que pensaréis que es ventajista hablar cuando se está con el solar vacío, sin contruir, aunque cualquiera con un poco de memoria -y ganas de usarla- podría oír estas palabras en mi boca siempre. Ya sé que es más fácil hablar y, sobre todo, difícil callarse, cuando se está enfadado con el mundo de las relaciones, pero no deja de ser un reconocimiento de la realidad.

Hay que reconocer las cosas que pasan. Lo más fácil para todos es reconocerlas cuando ya han pasado, cuando ya no se pueden tomar decisiones al respecto, sino como consecuencia de ellas. Aquí es donde chirría todo. Todo el mundo las conoce y las reconoce, eso sí, sólo cuando ellos quieren. Es como llamar tonto a alguien de la familia, lo puedes hacer tú cuando quieras, pero cuidado si lo hace otro.

Sí, lo sé. Lo sé. No soy perfecto. No soy Don perfecto. No soy ningún ejemplo para nada. Quién me creo que soy!!! Ya sé todo eso. Pero sí se una cosa. Sé que no he vivido nunca ni viviré bajo una mentira que no se cree nadie, por muy común que sea. Que eso me hace mejor?, pues no lo sé. Desde luego me hace coherente con mis pensamientos, esto es, mucho mejor para mí que los demás. Que esto no quiere decir nada y que la vida es como es?, pues muy bien, allá cada uno. Al menos sabré que los besos que recibo son de verdad o, en su defecto, cuando sepa que no lo son, podré decidir no recibirlos más.

Claro que otro puede elegir recibirlos para siempre, ya se encargarán ellos de decidir si son ciertos o no, verdad? Quién es quién para decidir qué es verdad o mentira! Claro, no jodáis, a ver si no voy a saber yo lo que tengo y lo que no! Pues eso, que vosotros lo sabéis mejor que nadie...

Esta manera de pensar, así, queriendo ver siempre la verdad, lo bueno de cada persona, sé que es difícil, aunque me parece que es lo mínimo que alguien puede hacer para con la persona que comparte su vida. Se trata de eso, de compartir tu vida, no?, no de compartir lo que se supone que debería ser...

En fin, daría mis botas de fútbol (algún días os mandaré una foto de ellas) a cambio de una mujer que me dijera la verdad. Siempre. Estoy en ello.

Nos vemos.

2 comentarios:

  1. Buenos días, Ivan. Soy Juan Maria. Nos hemos visto en alguna ocasión. Soy amigo de Fernando y Lidia. No sé si te acordarás ... No sé si me acordaría si nos vemos ...

    El caso es que admiro bastante lo que escribes. A veces estoy de acuerdo, otras no tanto. En estos últimos casos, hasta hoy, siempre he reconocido, aun sin estar de acuerdo, que tus planteamientos son razonables, coherentes, lógicos ... Por tanto, perfectamente defendibles, incluso por mí, insisto, aunque no estuviera de acuerdo con ellos ...

    Pero esta vez ... creo que no.

    Has escrito ...

    "Sé que no he vivido nunca ni viviré bajo una mentira que no se cree nadie, por muy común que sea.(...) Al menos sabré que los besos que recibo son de verdad o, en su defecto, cuando sepa que no lo son, podré decidir no recibirlos más."

    Y, esta vez, no puedo estar de acuerdo contigo. Ni siquiera a ese "nivel teórico" que comentaba antes. Estoy convencido de que NUNCA podemos estar seguros del todo de no vivir una mentira, NUNCA podemos poner la mano en el fuego por los besos que nos dan ...

    Sinceramente, no sé si no he entendido bien tu mensaje esta vez o podemos llamarlo sólo pesimismo enfermizo ...

    Muchas gracias, Iván.

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  2. Por supuesto que me acuerdo de tí, cómo no. Muchas gracias por contestar. Igual no me he expresado bien, me refiero a que en el momento que uno se da cuenta de que es mentira, ha de abandonar. Por supuesto que nunca podemos estar seguros!!

    ...Y otra cosa importante, nada de pesimismos, siempre mirando al frente!

    Nos vemos

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