Muy buenas.
Me han pasado un artículo acerca de las fantasías sexuales. Interesante. Parece que poco a poco, se cumplan o no, va desapareciendo ese incomprensible miedo a hablar sobre ellas porque, en principio, no son ni buenas ni malas, verdad?
Según Freud, que de esto sabía un rato, una persona feliz no fantasea, sólo una insatisfecha. Mi interpretación es que somos felices a medida que vemos cumplidas nuestras fantasías, pero esto conlleva intrínsecamente que en ciertas ocasiones no somos felices, claro. Sólo la predisposición a querer cumplirlas, bajo mi punto de vista, ya nos va haciendo más felices, porque al fin y al cabo no es algo obligatorio, sólo algo que nos gustaría.
Es cierto que dejarse llevar por ellas nos hace evadirnos de la realidad, de lo cotidiano, y a menudo son tan lejanas y difíciles de conseguir que podrían llevarnos a una perspectiva que no es nuestra, sólo de la propia situación que debería darse para que se realice. A cambio, sin embargo, nos hace mantener una ilusión desaforada por algo que nos motiva, igual que los objetivos: difícilmente alcanzables.
Una de las afirmaciones del artículo es que cuanto más detalladas y precisas, mejor, más sanas. Igual hablo de más -y si hay algún experto en sueños podrá rebatirme- pero las mujeres recuerdan con mucha más precisión sus sueños. Sin embargo, las fantasías de las mujeres no suelen tener cara, son más la recreación de situaciones deseadas pero sin una persona concreta: saben lo que les gustaría u les da igual quien se lo de, parece... Por el contrario, los hombres fantaseamos mucho más nítidamente lo que queremos, mucho más específico. Ya sé que la tendencia es que nos vale cualquiera, pero no creo que sea el caso de las fantasías, esto es mucho más concreto.
Según el estudio, un 50% del éxito de masturbarse es cómo te tocas y el otro 50% lo que imaginas. Esto es, tienes un 50% restante para tocarte mal que quedará compensado por cómo te imaginas que lo estás haciendo!! Esta teoría podría explicar la insatisfacción de alguno/as. Tú estás tocando a razón de tu 50% y crees que con lo que estás imaginando será suficiente para que la otra persona quede satisfecha, aunque eso no parece demostrado científicamente... Claro que si sumas tu 50% de tocar y su 50% de imaginar, y viceversa, cada uno de nosotros debería tener el 100%, verdad?
Otro de los puntos importantes del artículo es la explicación sobre los diversos beneficios de las fantasías. Aparte de los propios de acabar en orgasmo, también tienen un efecto calmante y de meditación, por no hablar de pasar el rato. Quién no se ha dejado llevar por alguna fantasía en un largo viaje absorto en sus pensamientos sin idea alguna de acabar con final feliz? Adiós Platón y Aristóteles, la lógica y la moral no tienen cabida aquí, no se busca sentido a lo que pensamos, son los pensamientos más básicos y primarios de satisfacción.
Lo bueno de las fantasías es que no tienes que compartirlas ni hacerlas si no quieres, aunque se admiten como más sanas las relaciones en las que se habla de ello y se propone realizarlas, pues no son fruto del resultado de algo que hacemos, sino de lo que uno anhela. Cuando una fantasía se transforma en deseo ya se ha completado el primer paso para realizarla. Si pretendemos en esos casos obviarlas cometeremos un gran error pues no desaparecerá y probablemente nos producirá una gran insatisfacción al no poder ni siquiera tener acceso a ella.
Señores, en estas cosas hay que dar el 200%...
Muy buenas
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