Muy buenas.
Puestos a analizar lo que nos pasa en la vida y porqué, una de las primeras tareas debería ser responsabilizarnos de nuestros actos. La mezcla de elementos en todo lo que pasa a nuestro alrededor hace muy fácil echar la culpa a otras personas, circunstancias o situaciones de todos nuestros males, y así apoyarnos en una explicación que nos satisfaga y nos permita seguir hacia adelante.
Excusas, las solemos llamar. Serán excusas, pero son las que nos hacen continuar. Si nos quedáramos inmóviles ante cada traspiés hasta resolverlo del todo, no podríamos seguir viviendo. Pasamos por un lado del problema procurando que nos afecte lo mínimo posible y así continuar hacia nuestro objetivo final, que es...
No tengo tan claro que el objetivo final sea algo elegido. Ser feliz, podría ser. ¿Cómo sabe uno que es feliz? ¿Cómo sabe uno que ha conseguido todo lo necesario para ser feliz? No creo en eso, por eso no creo en las excusas. El fin virtual nos ciega en el camino y dejamos pasar nuestra felicidad presente a cambio de una futura, que por cierto, no sabemos si llegará.
Todo esto para llegar a otro nivel, superior otra vez, un nivel más de conocimiento, mi conocimiento. El conocimiento de que soy el único responsable de mi felicidad y en ningún caso de la felicidad de los demás (Excluyo mi responsabilidad como padre, la cual atribuyo a la propia naturaleza). Podré contribuir a la felicidad de otras personas, pero sólo siendo yo feliz podré hacer feliz a otros.
Estos "proyectos comunes" que tienen un "objetivo común" han quedado en el pasado para mí. Es un descubrimiento y una liberación, por qué no decirlo. Uno puede cargar muchas veces con más peso del que puede llevar y es innecesario para nuestro desarrollo personal. El llevar la mochila de otra persona es una ayuda, pero si todos sabemos que se trata de eso, de ayudar. En otro caso sería una mochila nuestra con el doble de peso y podríamos aceptarlo o no y poder decidir si cargamos con ello, porque sería nuestro. Cargarnos con problemas ajenos no evita que desaparezcan para otra persona, sólo ayuda a esconderlos y no afrontarlos.
Sí creo en las parejas, por si hay alguna duda. Creo mucho en el amor. No creo en la desigualdad y veo que la mayoría de las parejas están desequilibradas, unas veces por la propia naturaleza de las personas y otras por "estar unidos" ante un proyecto común. Tengo que reconocer que nunca lo había visto así porque siempre creí en la versión romántica de la pareja que me decía que todo se puede estando unidos. Ahora no lo veo así. Creo que lleva a concesiones personales muy importantes y, en muchos casos graves, que desvirtúan lo que somos cada uno en esencia.
Somos felices echando un polvazo, cómo no!, y creemos que lo seremos echando otro, claro. Lo que pasa es que tenemos que volver a querer, y así con cada cosa y cada día. No hay nada que se de por sentado. No hay nada que nos haga felices porque sí. Sólo nos hacen felices las cosas inmediatas, el resto son recuerdos de algo que nos hizo felices en un momento distinto, con sus circunstancias. No quiero que me mimen, que me quieran o que hagan nada por mí, sólo lo que sea de verdad, porque a la otra persona le hace feliz.
Por todo ello soy responsable único de mi felicidad, de lo que quiero y de lo que no, de lo que tolero y lo que no. Soy responsable de lo que dejo estar en mi vida y de lo que no. Y haré todo lo posible por ser feliz. Y también lo haré por compartirlo, siempre que eso me haga feliz a mí. Ojalá la otra persona sea feliz también.
Nos vemos.
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