Muy buenas.
Mi buen amigo +1 siempre dice una cosa que es muy cierta: "Cariño, eres el amor de mi vida... hasta que dejes de serlo" Fuiste el amor de mi vida, en ese momento, en ese instante, cuando te lo dije, eras el amor de mi vida. Nadie podrá decir que lo que dije en ese momento no era cierto y es lo que sentía.
Entonces, qué pasó? Se nos fue el amor...
Desde pequeño he defendido una teoría que no ha sido compartida (como tantas otras) y que sigue estando vigente en mi cabeza. Es bastante posible querer para siempre a la misma persona si no pasan cosas que te hagan dejar de hacerlo. Entiendo que las "cosas suficientes que tienen que pasar" sean distintas para cada persona y esto explicaría porqué las parejas no duran eternamente.
Por definición, la obsolescencia programada es "la determinación o programación del fin de la vida útil de algo, de modo que, tras un tiempo calculado de antemano, este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible por diversos procedimientos y hay que adquirir otro nuevo que lo sustituya".
Bueno, bueno. Parece que no somos tan distintos de los fabricantes de lavadoras. Queremos algo para un fin concreto, lo obtenemos, lo dejamos y cambiamos. Es un poco triste.
Christopher Ryan y Cacilda Jetha lo describieron muy bien en "En el principio era el sexo: los orígenes de la sexualidad moderna a cómo nos emparejamos y por qué nos separamos". Teorías como que a cambio de una familia (el paradigma de la felicidad, normalmente) unos intercambian sus posesiones y su protección por la fertilidad y fidelidad de las otras, nos hace pensar que efectivamente hay algo planificado... o admitir que cada día se casa menos gente y los índices de divorcio aumentan sin cesar, mientras el adulterio y la disminución del deseo hacen naufragar incluso matrimonios en apariencia sólidos...
Dentro de tanta programación y planificación, de todo lo pensado, de todo lo calculado, queda un espacio al romanticismo, a la verdad. Algo a lo que sólo podemos llegar si somos sinceros con nosotros mismos, con nuestras creencias y nuestra forma de ser. Algo que nos lleve a conocernos tan bien que estemos seguros que realmente nos comportamos como somos, sin dobleces. Algo que nos lleve a un conocimiento real de lo que queremos y lo que no. Y luego tener la suerte de conocer a alguien que esté al mismo nivel que tú. Sí, ya sé la guasa de los niveles, pero es verdad.
Sólo cuando quieres de verdad, porque sale de ti, es posible. Si lo haces por otra persona, de alguna manera, estás programando el final. Y voy a decir una cosa, igual no está mal. Igual eso es lo que necesita cada persona, saber lo que le ofrecen los demás y para qué, y cuando eso haya terminado, lo más sensato es dejarlo.
Es una pena querer y no ser correspondido, pero es mucho peor querer y creer que eres correspondido de la misma manera. Esto no son clases maestras de ningún tipo, sólo mi pensamiento.
Nos vemos.
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