Muy buenas.
El hecho en sí de ir al fútbol constituye un acto de libertad. No en el sentido de estar enjaulado y necesitar salir, sino de poder elegir lo que a uno le gusta, de saber que vas a disfrutar. Al final no importa tanto el juego de tu equipo (gracias a Dios!!), sino todo lo que lo rodea. A saber:
1. Es fundamental que tus rivales no hayan ganado en algún partido adelantado.
2. La sensación de aparcar a la primera es indescriptible, aunque el morbillo de dejarlo encima de una acera sin saber si lo encontrarás al regresar tampoco está mal. En otra circunstancia uno ni se plantearía dejarlo en un sitio así, pero cuando ves que la hora del partido se echa encima tus niveles de imprudencia se disparan.
3. Un buen bocata para el descanso. Fundamental. Algunos presidentes tienen el dudoso honor de poner todos los partidos de tu equipo en un fabuloso horario televisivo sin tener en cuenta, por ejemplo, que la hora del descanso no coincidirá con el zénit de tu apetito. Aún así, pocas veces uno prepara un bocata con tanto mimo como cuando éste es para un partido.
4. Si tienes la suerte de ser hincha de un equipo grande, generalmente comienzas el partido esperando una batalla desigual, por lo que no te importa tanto el resultado sino la estética de tu equipo. Aquí entra en juego el entrenador que todos llevamos dentro y que SEGURAMENTE lo haría mucho mejor que el actual.
5. Te envuelve el partido en sí. Si es divertido, participas como los propios jugadores. Terminas sudando. Si es aburrido, te contagias en 5 minutos. Es como cuando vas conduciendo y no te acuerdas de tus últimos movimientos y piensas que quizás lleves kms sin mirar exactamente a la carretera. Puedes no recordar ni una sola jugada de interés.
Todo esto es un ritual para un buen aficionado. Me he saltado los pre y post partidos porque no bebo ni fumo, así que no los frecuento. Lo que sí me llama la atención es cómo cambia la cosa cuando vas con una mujer.
- Me sobra un abono, ¿vamos juntos?
Se queda pensando. Joder, pero si habrá un huevo de tíos que estarían deseando escuchar esa pregunta!
- Bueno, vale.
No se si os pasará lo mismo, pero tengo la sensación de que las mujeres de ahora no saben preparar bocadillos. Al menos no como nuestras madres o nosotros mismos. Creen que sólo es un poco de pan con algo enmedio. Tú ya tienes controlada la hora de salida, el tráfico que encontrarás y ese sitio que sólo tú sabes que existe para aparcar. Empiezas mal.
- Vamos que no llegamos.
- Claro, como tú no tienes que hacer nada!
Entiendo que cuando te vas de fin de semana y de vacaciones hay que organizar cosas y las mujeres suelen llevarse la peor parte (nosotros tenemos que mirar los niveles del coche y eso), pero estamos hablando de bajar al fútbol. Ya vas en el coche medio enfadado porque no es la rutina de siempre. Llegas a tu súper sitio y lo dejas orgulloso de ser el más listo del lugar.
- Pero cariño, si aquí no se puede aparcar.
- Ya, pero cuando hay fútbol hacen la vista gorda y, en fin...
- Pues yo prefiero que demos una vuelta a ver si lo dejamos bien, que luego acuérdate de la multa que te pusieron...
Es fundamental mantenerte firme. Es tu rutina. Empiezas a subir las escaleras hacia tu localidad. Por supuesto, siempre tienes el abono demasiado alto.
- ¿y todas estas escaleras tienes que subir todos los días?
- No cariño, hay días que quitan alguno, depende de las mareas y las lunas y eso...
- Pues no sé por qué tienes que ponerte así, era sólo una pregunta. Hijo, cómo eres.
Te sientas en tu sitio. Hay una pegatina en el respaldo que dice "Euroabonado", claro signo que te identifica y diferencia de los demás. Es cuando ella dice:
- Pues se ve mucho mejor en la tele. Pero si no se ve nada! Y cómo sabes quién es quién? Y dónde marcamos? Cuáles son los nuestros?
Todo el mundo sabe que el buen aficionado necesita un grado de concentración muy parecido al de los jugadores y esa batería de preguntas no favorecen en nada la mentalización requerida.
- Dónde están los baños?
- Tienes que bajar una planta.
- No tienen en esta planta?
- Si quieres espera al descanso y te acompaño.
- Pero en el descanso, habrá mucha gente?
Entendemos mucho de fútbol y podemos contestar preguntas tácticas y aspectos técnicos. El fuera de juego sólo lo podemos explicar una vez. A la pregunta de si el partido está siendo un poco rollo y si siempre es así, contestaremos que no os gusta porque no entendéis.
- Bueno, ahora lo mejor: el bocadillo.
Saca una bolsita de plástico y, aquí te arrepentirás si no supervisaste personalmente su elaboración, y saca 2 pulguitas. Eso sí, con 2 plátanos y un par de servilletas (de tela).
- Pero cariño...
No te salen las palabras. Creías que todo el mundo sabía que el bocadillo del fútbol nunca es lo bastante grande. En dos bocados te lo zampas y miras como a tu alrededor empiezan a surgir hogazas gigantescas que te recuerdan lo insensato que fuiste. Tras el descanso no sabes si estás mosqueado por el hambre que tienes o por lo coñazo del partido. Sí sabes que, cuando sacan el cartel de los minutos de descuento, debes levantarte de tu asiento para emprender una carrera antiatascos. Naturalmente no cuentas con que ella lleva tacones que no le permiten ir ni remotamente a la velocidad denominada crucero en estos casos. Ni con que vuelva a querer ir al servicio al finalizar el partido. Quién va al baño después de un partido? Todo el mundo sabe que hay que salir escopetado para no pillar atasco!
- Qué prisa tienes, hijo
Regla de oro: mejor no decir nada si tu equipo ha perdido
- Por qué estás enfadado? No será porque han ganado?
Como si fuese una cosa anormal que te enfadaras por eso. Lo lógico es que ese día no duermas bien.
- No entiendo para qué venís. Si te vas a poner así, pues no vuelvo a venir.
En fin.
Nos vemos.
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