Muy buenas.
Finalmente he caído ante la insistencia general y la semana pasada estuve viendo Redes. Me gustó. Hablaban de los monos y sus parecidos razonables con los humanos, aunque también los tengan las ratas y alguno más.
Por lo visto hay un tipo de primates a los que les crecen los huevos. Hasta ahí nada nuevo, a todos se nos han hinchado alguna vez. Lo anormal es que a ellos les crecen porque a ellas les gustan más cuanto más grandes son. Al parecer cuanta más cantidad de esperma tienen más sustancias desprenden y eso a las monas les vuelve locas.
La pregunta es obvia: ¿importa el tamaño? Está claro que sí. Si las monas pueden distinguir el aroma del esperma, nuestras mujeres podrían calificarlo sin vernos. Podríamos hacer la prueba poniendo una venda en los ojos a más de una y estoy seguro que sacaría hasta cómo tiene las pestañas.
Primera reflexión: cómo saber si es grande o no
Naturalmente, no vale con que nuestra mujer lo diga. Lo primero porque poder valorar ese tipo de cuestiones implicaría que ha visto más de una, que podría comparar, y eso NO ESTA BIEN. Por otra parte ellas tienden a cuidar nuestra autoestima y serían incapaces de gastar bromas tipo "bígaro" o "mi cosita".
La única opción válida es haber estado en un vestuario masculino y con gente de confianza, tipo algún equipo. Ellos te dirán sin ningún rubor dónde te encuentras en el ranking de los ciruelos. Si no lo hacen ya te encargarás tú de compararte como puedas en el espejo (que siempre tienen vaho y son un poco confusos).
Tampoco ayuda vuestra tendencia a exagerar, normalmente antes de casados, la primera vez que lo veis (guau o me haces daño no son buenas pistas para el futuro).
Segunda reflexión: qué hacer si ya lo sabes
Vamos a dejar de lado la opción de súper miembro, suponemos que no necesitan ningún tipo de reflexión.
Si no es nuestro caso, lo importante es sacarle el máximo partido posible. Normalmente los tíos desarrollan un sentido de la imaginación proporcional a la capacidad de adaptación en ellas. Ya hemos mencionado antes que jamás nos darán pistas sobre el tema en cuestión, es más, siempre aumentarán un par de tallas sin ningún rubor, con lo que nuestra imaginación seguirá trabajando.
Tercera reflexión: qué hacer cuando lo sabes y sabes que ella también lo sabe
Esto se complica. De alguna manera tu cabeza no deja de pensar que, en alguna parte del mundo -quizá no muy lejana-, hay algún sujeto que se podría "amoldar" mejor a tu mujer. De hecho ella también lo sabe y podría estar pensándolo. Esto es muy duro. No es cuestión de cambiar el carácter o intentar ser mejor en tal o cual cosa. Estamos hablando de la posibilidad de utilizar un alargador de pene, por supuesto testado.
Porque, ¿acaso importa realmente el tamaño? Vosotras siempre decís que lo importante es quererse y todo eso, pero luego sois las primeras en preguntarnos por otras tías. Me refiero a preguntas del tipo "¿no te parece que María tiene las tetas demasiado grandes?". Es una pregunta claramente condicionada. En realidad tienes que decir que sí, por supuesto, pero no sólo eso, sino que las suyas son del tamaño ideal. La pregunta nunca es "¿qué te parecen las tetas de María?", abierta. No. Para nada.
A nosotros nos gustan las tetas, en general. Las pequeñas porque caben en la mano y las grandes porque no. Las duras porque son como piedras y las blandas porque puedes hundirte. Bueno, yo hablo por lo que me cuentan... El caso es que esto nos debería animar a pensar que a vosotras os pasa lo mismo, quiero decir, que en realidad os gustamos nosotros, pero no puedo dejar de pensar que, si os tenéis que decidir, siempre elegiréis la dura que no quepa en la mano.
Nos vemos.
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