Muy buenas.
Cuántos de nosotros hemos tenido al menos una discusión por la interpretación de, no sólo lo que hemos dicho, sino de lo que el otro pensaba que queríamos decir, o la forma en que lo hemos dicho o la forma que el otro piensa que las hemos dicho.
Para empezar, habría que analizar la intención que tiene el que habla. Si va por la vía de no esconder nada y decir exactamente lo que quiere decir, lo normal es que no encuentre explicación ante la interpretación de sus palabras. De hecho, no entenderá ni siquiera que tenga que haber una interpretación: lo que he dicho es lo que quería decir, no hay dobleces.
Supongo que en este punto habrá que manejar la posibilidad de que haya alguien que, efectivamente, lo que diga admita una interpretación. Pero, para qué, cómo iba alguien a querer intencionadamente que sus palabras fueran interpretadas? Tal vez para no decir explícitamente lo que se quiere? Para no ser él el que lo diga? Aquella frase de "Eso no lo he dicho yo, lo estás diciendo tú ahora"
Lo más difícil de todo esto es que resulta totalmente incontrolable. No depende de si lo que decimos es lo que queremos decir, sino que influyen la forma de decirlo y el estado anímico de la persona que lo escucha. Si por un casual sabemos cómo es ese estado emocional de la persona y decidimos contar lo que queremos en función de eso, estamos ya orientando la interpretación?
Para mí, la verdad, resulta difícil aceptar la posibilidad de cualquier interpretación sobre lo que digo porque estoy seguro de ello, pero tengo que reconocer que siempre tiendo a interpretar lo que la gente dice. Es más, casi siempre doy por buena mi interpretación antes que la versión oficial, lo que obviamente me sitúa en el plano contrario a mi queja!!! Por lo tanto, debemos decir algo y esperar que la interpretación sea idéntica a lo que queríamos decir?
Todo esto podría resumirse en algo muy básico: la verdad de lo que decimos es la mezcla entre lo que queremos decir y lo que la gente interpreta. Tampoco es cierto que siempre digamos lo primero que nos pasa por la mente y seguramente moldeamos nuestras palabras dependiendo de lo que queramos que interpreten y la persona con la que hablamos: no somos tan naturales y espontáneos como creemos.
Quisiera, como mi buen amigo V, no interpretar y ser capaz de escuchar y aceptar. De momento, interpreto. Si alguien alguna vez ha malinterpretado alguna de mis palabras, decirle que nunca es mi intención, pero admitiendo que soy el primero que lo hace, debería pedir perdón.
En fin, siempre os envío este blog e interpreto que nadie se siente molesto por ello. Algo que sí puedo asegurar es la sinceridad, así que estáis a tiempo.
Nos vemos.
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