Muy buenas.
Sobre la intimidad y la confidencia, claro, que van unidas.
Estoy empezando a pensar que, a pesar de mi búsqueda constante de la "verdad", puede que esté equivocado, no sé si en la forma o en el fondo. Imagino que en el fondo es difícil, porque cualquiera podría convenir que intentar hacer las cosas bien y actuar en consecuencia, es lo apropiado, incluso que todo el mundo lo intenta, de alguna manera. Por lo tanto, debe ser en la forma.
Me considero un afortunado por la confianza que, sin pedirla, me ha dado mucha gente. Es cierto que siempre pregunto cómo va todo y la gente me cuenta un poco lo que le apetece, pero luego, al pasar del tiempo, vuelvo a preguntar y recuerdo las contestaciones, con lo cual la gente debe pensar que tengo un cuaderno tipo Mou para anotar. Negativo.
En principio, yo entiendo como intimidad que la gente quiera mantener sus asuntos particulares fuera del alcance de los demás. Esto, naturalmente, es algo que viene marcado por el ritmo que imponga cada uno. Quiero decir que lo que pasa en realidad es una cosa, pero que la intimidad viene marcada por la información que cada uno quiera dar sobre sí mismo. Pueden pasar cosas, y tú decir otras. Cuál es la intimidad, pues la mezcla de las dos.
Como decía, me siento afortunado porque alguien quiera compartir su vida -de alguna manera- conmigo. Ya he reconocido alguna vez que soy mal consejero, pues tiendo a dar como solución lo que yo haría (MI búsqueda es la que me marca el camino) y no las necesidades de cada uno. Entiendo que la gente, en un momento determinado, quiere soltarse de pensamientos o experiencias que le preocupan, y como decía estoy tremendamente orgulloso que me lo cuenten (iba a decir que confíen en mí, pero me ha parecido pretencioso, como si fuera a dar con la solución) pero, hay un denominador común en todos los casos: cuando alguien cuenta una intimidad, enseguida se pone a la defensiva.
Está claro que todos basamos nuestra personalidad en fuertes convicciones que nos hacen estar muy seguros de lo que hacemos, tiene que ser así. Cuando decides compartir algo tan tuyo, las columnas más fuertes se tambalean ante la posibilidad de caer lo que tanto te costó construir, porque nos consideramos vulnerables, de ahí la defensa.
Qué pasa cuando nadie te ataca y te pones a la defensiva? Efectivamente, te has expuesto, has confiado y ahora te sientes vulnerable. Este puede que sea mi gran error. Yo sigo convencido de lo que tengo que hacer y así lo transmito. Lo transmito para explicarme, no como dogma de fe. Que diga lo que hago, por otra parte, no significa que no lo hagan los demás, ni siquiera que para los demás sea bueno, sino que mi convencimiento de las cosas me lleva a esas acciones.
Por todo ello, debería pensar que soy en realidad un confidente, una persona a la que se le pueden contar secretos e intimidades, pero nada más. Mi confusión es porque cuando alguien me cuenta algo, me veo en la necesidad (mal entendida al parecer) de dar mi opinión al respecto en primer término e intentar encontrar una solución en segundo. Mal hecho. Las soluciones las deben encontrar las propias personas, y el camino elegido por mí puede no ser válido para los demás.
Creo recordar que este tema ya lo traté en algún post, pero os aseguro que intentaré no meterme en la vida de nadie, bajo ninguna de sus vertientes. Esto, seguramente, me llevará a una actitud diferente, por lo que no hace falta que me preguntéis qué me pasa: os escucho, tomo nota, e intento actuar en consecuencia, pero no me pasa nada. Nada de nada.
Si me sacara la carrera de Psicología imagino que mis palabras tendrían más crédito, pero me temo que me encontraría con el mismo problema: escucho, anoto, busco la solución, pero no podría decirla!! En fin, cualquier excusa es buena para no estudiar de nuevo.
Nos vemos.
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