viernes, 1 de julio de 2011

Sólo una noche

Muy buenas.

"Una pareja va en un taxi a una fiesta del trabajo de él. Llevan juntos desde la Universidad y todavía no han tenido hijos. Allí ella conoce a la compañera de trabajo de su marido, con quien pasa muchas horas y viajes por lo complicado de los proyectos. No sabía que fuera tan guapa, ni tan inteligente, que parece que es peor. Tras observar cómo se miran y la complicidad que existe entre ellos, decide preguntar abiertamente si han tenido algo. Ante la negativa del marido, ella insiste con que, aún no habiéndolo tenido, lo haya pensado. El marido, finalmente, reconoce que es guapa y que puede que se sienta atraído, pero que no ha pasado nada.

Al día siguiente sale el marido de viaje, naturalmente con su compañera, más nervioso de lo habitual. No se sabe si es por algo en lo que no había pensado y el sólo hecho de haber tenido esa conversación le hubiera hecho planteárselo. Casualmente, ella se encuentra por la calle a un antiguo novio al que nunca olvidó (por qué iba a olvidarle?) y decide quedar a cenar, en parte ante la insistencia de él y en parte por las ganas de devolver algo que en realidad no se ha producido.

La cena de trabajo se plantea relajada, en un tono normal. Él está algo más nervioso sólo de pensarlo y la compañera se da cuenta. Ella es abierta, libre y con las ideas claras, así que decide preguntar si en realidad hay algo que plantearse, dada la situación de él. Naturalmente él no puede ocultar que le gusta e intenta dejar claro que el único problema es que quiere a su mujer y estas 2 cosas son incompatibles.

La mujer se ha preparado nerviosa y a conciencia para la cena. Quizá se haya arreglado más de lo normal, pero todo es recompensado al verle y oír lo guapa que estaba, aunque en realidad el chándal que llevaba por la mañana le sentaba igual de bien, palabras que denotaban claramente la poca importancia que para él significaba su apariencia a cambio de su sola presencia.

Llegados a este momento, las 2 partes de la pareja se sienten extraños. Por una parte están cómodos por haberlo hablado, ella pensando que la sola posibilidad de que su marido esté con otra le otorga bula para pensar que puede hacer lo mismo y él porque su mujer ya es "consciente" de la situación, lo cuál la hace menos grave. Pero por otra parte, los 2 saben que está el otro, que aunque esté haciendo lo mismo, no deja de ser "la otra parte", con la incomodidad que ello supone.

Pero ya hemos dicho que la compañera, además de ser guapa, es muy inteligente. Le hace ver que esto, en realidad, no es nada. Que comprende sus sentimientos hacia su mujer y que lo que puede pasar no tiene nada que ver con eso, que son adultos... Se muestra decidida y débil cuando toca, cuando la hombría de él necesita ser llamada. Se bañan en la piscina del hotel, y ella se queda en combinación! Qué pudorosa! Él no puede evitar un beso al borde de la piscina. Todo muy dulce.

La mujer se va animando con la noche. Sale en la conversación su marido y ella lo trata con naturalidad: sí, lo tengo, está de viaje, pero eso no me impide estar ahora donde quiero estar. Hablan de cómo fue su historia y por qué no funcionó, y de todo el cariño que quedó. No le importa dejar claro que está provocando esa situación ni rehuye los contactos, que son importantes. Subiendo en el ascensor, se dan un apasionado beso de los que te sobran pisos y te faltan segundos para llegar a la cama...

La compañera de trabajo decide que es el momento de abandonar la piscina y retirarse a descansar, dando como buena la decisión de él respecto a su mujer. No hace falta decir que él, caballero, la acompaña hasta la puerta de su habitación. No puede resistirse más y la abraza soltando todo el ansia contenida y la empuja hacia la cama. Hasta el día siguiente.

El ascensor ha llegado y la pasión no ha cedido. Todo va según lo establecido (por alguien?) hasta que ella para. Son esos parones que nosotros sabemos que no tendrán continuidad, por mucho que te lo propongas. Se ha dado cuenta que es hasta donde puede llegar. La ropa, la cena, la galantería, todo eso lo ha querido vivir, pero ya no quiere más.

Él se levanta pensando en la obligación de decirle a ella que sigue queriendo a su mujer, que eso no le quita el más mínimo "amor" a todo lo que ha pasado esa noche. Ella le para sin pestañear diciéndole que no son necesarias las explicaciones, que todo está claro y que puede seguir tranquilo. Todo, con la boca pequeña. Él decide coger el primer avión rumbo a su mujer.

Ella se levanta, aún vestida, en los brazos de él. No se han acostado, pero también ha habido mucho amor. Se despide con la tranquilidad de que "no ha pasado nada" y él acepta la derrota. Muy moderno todo.

Al llegar a casa, la encuentra llorando. Es un llanto mezcla de alegría y de tristeza, como cuando te pasa algo muy grave que se resuelve súbitamente. No sabes si reír o llorar. Se abrazan"


Nos vemos.

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