Muy buenas.
Como decía la gran canción de Antonio Vega, esperando nada.
Recuerdo cuando mi ahora amiga M, me dejó. Pasados 15 años, le he vuelto a preguntar cuál fue el motivo y la contestación ha sido más o menos la misma: ninguna. Qué significa esto? Pues no lo entiendo muy bien, es algo en lo que tendré que seguir trabajando. De entrada y en su día, me dijo que no sabía lo que quería, que a lo mejor era bueno darse un tiempo, que no sabía si lo que sentía era tal o cual, en fin, todos habéis pasado por algo parecido. Y digo todos, no todas.
Normalmente cuando uno no sabe lo que quiere intenta aclararse, no ya por respeto a la otra persona, sino porque es un sinvivir. Eso parece lo más razonable, aunque hay gente que considera que si le quieren, no hay prisa. Tampoco es fácil saber cuándo uno mismo se ha aclarado, así que imaginaros la otra persona.
Darse un tiempo es una salida muy socorrida. Además, siempre iba acompañado de un "bueno, tampoco me esperes, tú haz tu vida", lo que no daba lugar a una pronta reconciliación. Durante ese tiempo, por supuesto no puedes ni llamar ni intentar acelerar el proceso, sería perjudicial y no ayudaría en nada a que la decisión final fuese favorable.
No saber qué sentir si es algo normal. Uno se siente confuso al elegir comidas, si tirarse a la piscina directamente sin ducharse, qué carrera quieres estudiar, etc., como para plantearte qué quieres hacer con 20 años, dejando a un lado por supuesto el despertar en todos los sentidos...
Sinceramente, creo que las tías son pasivas en cuanto a la elección de pareja se refiere. Pocas veces habréis oído a una tía decir abiertamente lo enamorada que está de su pareja. En cambio, en los tíos es algo habitual, aúnque en muchos casos no sea verdad. Ellas están esperando y, bueno, después de valorar lo que reciben y visionar su futuro (no se sabe cómo), eligen el que más les conviene. Es una actitud pasiva. No las verás corriendo y discurriendo las cualidades que deberíamos tener, sino limitándose a valorar si somos los elegidos o no.
Todo esto, en realidad, es una presión para nosotros, que debemos cumplir lo que se espera de nosotros en esa elección. Cumplir en todos los sentidos, sin margen de error. Para nosotros ellas son seres divinos que, por supuesto, pueden equivocarse. Si hemos sido elegidos, es por algo, y no hay posibilidad de que esto no sea así o que necesitemos un tiempo o una duda nos aceche. Por no hablar de la idea de no saber lo que quieres: ni plantearlo.
Al final, M no sabía por qué me había dejado. Es más, no tenía claro si había sido una ruptura. Igual uno debe tener más paciencia y esperar que algo suceda cuando todas las direcciones parecen apuntar al mismo destino, puede ser. Sé que es difícil dejar a alguien por lo confuso de los sentimientos, pero refugiarse en tiempos perdidos es, para mí, obligar a la otra persona a esperar nada.
Nos vemos.
PD: En su día, yo dejé porque no sabía lo que quería. Y era cierto. Lo dejé y pensé. En cuanto lo supe, no me costó nada volver y rectificar, luchar por lo que quería. Esta es probablemente la cosa de la que me siento más orgulloso en mi vida.
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