lunes, 9 de febrero de 2015

Iván y la búsqueda de la felicidad

Muy buenas.

Sí, ya sé que no soy Héctor, ni he puesto la traducción española del "secreto de la felicidad", pero mi nombre es igual de válido y me parece más acertado el título inglés de "la búsqueda de la felicidad". Excelente película, por cierto.

En primer lugar habría que hablar de la importancia (o no) de tener que buscarla. Lo más común desde luego parece no tener que hacerlo, o lo más cómodo, no sé, pero está claro que no es la preocupación principal de las personas. O de todas al menos. O será que lo es sólo de unos pocos.

Cuando tenemos que tomar decisiones importantes en la vida solemos hacer cosas de este tipo. Antes de irte a vivir con alguien piensas si has hecho todo lo que debías haber hecho estando "solo", antes de casarte piensas si has estado con todas las personas que deberías haber estado, antes de tener hijos piensas si aprovechaste el tiempo que tenías... Toda esa incertidumbre se traduce normalmente en alguna tontería, desde tirarte en paracaidas hasta tirarte a una que pasaba por allí... Es así, parece que tenemos cosas pendientes que resolver antes de encasillarnos.

Para mí, la película trata sobre eso. Tras mucho estudiar, trabajar y vivir más o menos una vida normal, todos los mayores nos dan la misma lección: lo importante en la vida es querer. Todo pasa muy rápido y cuando te das cuenta no has hecho cosas que querías hacer a la vez que estás más o menos satisfecho con los que te has esforzado por conseguirlo. Entonces, cómo resulta tan raro ver a alguien decir SOY FELIZ?

1º No todo el mundo necesita preguntárselo, simplemente vive. Si piensas que no necesitas nada no tienes nada que hacer para conseguirlo. Mucha gente dice que quien es más feliz es quien menos necesita. No soy yo, mala suerte. Necesito que pasen cosas.

2º Es mucho más común que la gente quiera no ser infeliz, que hace mucho más daño, que ser feliz. Parece que el esfuerzo por conseguir que no se tuerza una vida requiere tanto tiempo que no podemos pensar en los siguientes pasos. Tampoco es mi caso, no soy infeliz ni de coña, faltaría más.

3º Sentirse querido y rodeado de afecto desde pequeño puede hacerte pensar que lo tienes todo en la vida, y puede que sea así. Tan grande es la herencia recibida de nuestros ancestros que podríamos pensar que poco podemos influir en ella salvo aportar cosas nuevas. Somos lo que recibimos, está claro, pero siempre llega nuestro momento de contribuir y esconderse es faltar a tu cita.

4º La necesidad de la reciprocidad nos hace no valorar lo felices que podríamos ser. Estamos dando lo mejor de nosotros mismos pero no somos correspondidos y esto debería ser suficiente, Sí, ya sé que lo mejor de nosotros mismos no tiene porqué ser lo mejor que recibe otra persona o cualquier trabajo, pero es lo mejor de nosotros!!

5º Cómo sabe uno cuándo es feliz? Quiero decir, puede uno parar pensando que ya lo ha conseguido? Está mal visto querer más y no conformarse con lo que uno tiene, por parecer avaricioso o ambicioso. Puede ser. Las necesidades básicas van cambiando con las generaciones -afortunadamente- pero siempre la gente quiso ser feliz.

Bueno, la película me pareció excelente, ya lo he dicho. El resultado de la ecuación es el mismo de siempre, el que todos sabemos y buscamos, pero no siempre hallamos. La felicidad está en cada cosa que hacemos. Da igual si el propósito es ser más feliz o ir a la compra, importa que nos haga felices. Por eso los niños son tan felices (disculpad que obvie los que no pueden por razones básicas), porque su entusiasmo es tal que todo lo hacen con una ilusión desbordante, como cuando bailamos o cantamos o corremos bajo la lluvia. Justamente los instantes que estamos viviendo sin pensar lo que tenemos que hacer, sino vivir.

No es de extrañar que nuestros momentos más felices los asociemos a épocas o a travesuras de niños (aún siendo mayores). En algún momento perdemos la ilusión por dar un paso tras otro, que es lo más natural, pero a la vez es lo que nos da la vida. La vida es corta y hay que disfrutarla.

Nos vemos.

PD: Por cierto, esto podría explicar el porqué nos gustan tanto las tetas. Nos devuelven la ilusión como a los niños, es algo inesperado... No sé, es sólo una idea.


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