Muy buenas.
Excelente documental acerca de la honestidad, o la falta de ella. Explica muy bien cómo mienten las personas y, sobre todo, porqué. Os dejo el enlace por si tenéis un rato. Merece la pena:
https://www.youtube.com/watch?v=ikiKgdYwejY
Nuestro reloj biológico no nos indica la edad a la que debemos estar preparados para ser engañados. De hecho, hacer de la mentira una costumbre y banalizarla solo contribuye a que la sociedad le reste importancia, haciendo de ello algo con lo que debemos convivir durante nuestras vidas.
Llamar categóricamente a alguien mentiroso no está bien visto. Son muchos los defensores de la idea de que al no haber una verdad única es imposible la existencia de una mentira, así, como la definición indica. Bueno. Igual deberíamos analizar por qué.
En primer lugar, y como premisa, voy a tomar el axioma universal que reza "lo que no quieres para ti, no lo hagas a los demás". Partiendo de aquí quizás sí debamos admitir que cuando alguien nos miente -en cualquiera de sus formas- nos hace sentir mal. Esto nos lleva a otro axioma, "lo que me hace sentir mal, no me hace sentir bien". Parece que aquí no hay discusión. Alguien me ha mentido, o no a su criterio, pero a mi me ha hecho daño.
El documental relata varias historias donde los protagonistas mienten para sacar un beneficio propio. De eso se trata, de un interés personal por encima del general o particular de otra persona. La lectura de por qué mienten o si realmente ellos creen que están mintiendo es la llave de este asunto.
A ver si os suena esto:
Honestidad: es el valor de decir la verdad, ser decente, recatado, razonable y justo.
Sinceridad: modo de expresarse sin mentiras ni fingimientos
Seguramente no, pero esta sí:
"La sinceridad está sobrevalorada"
Socialmente está más aceptado no tener que decir la verdad porque nos exime de su cumplimiento. Si otras personas lo hacen, no es tan grave. Siempre podemos decir una mentira piadosa o no agarrarnos a la no necesidad de decir ciertas cosas, por muy verdaderas que sean, pues con ella podemos causar gran dolor. Bueno, again. Podríamos admitir que causar dolor está lejos de nuestras intenciones, pero desde luego resulta difícil aceptar que para ello haya que mentir. Alguna otra forma habrá!
Segunda parte, convivir con la mentira. Os pongo en una situación que seguramente es familiar: estáis hablando con una persona que os está mintiendo, y lo sabéis. Aún así, seguís escuchando, incluso le dais la razón y no decís nada. En realidad es su mentira y no tenéis que hacer nada. Por otro lado alguien podría estar viendo la situación y considerarte un hipócrita, pero bueno, a cada uno lo suyo, verdad?, mejor normalizar.
A fuerza de mentir, aún sabiendo que lo hacemos, convertimos en nuestra verdad algo que no lo es. Como las cosas que suceden después sí podemos considerarlas verdad, porque están ahí, la vida sigue y no es mentira, está claro, pero la base sobre la que está construida sí lo es. Nos viene bien?, quizá. Podemos decir que está bien? Discrepo.
Hay una cosa muy difícil en la vida que últimamente me está afectando demasiado y es la imperiosa necesidad de que todo sea cierto. Ya sé que diréis que hay distintos puntos de vista, cómo no!, pero esto va más allá. De qué vale "admitir" que algo es lo que es si no lo piensas de verdad? A quién vas a engañar! A ti mismo? Por otro lado, visto está, se miente, por interés, por corriente y porque es más fácil.
Tal vez sea una racha pasajera y en algún momento todo se vea diferente, no sé. Como enmendamos nuestros errores nos define como persona. Para ello, lo primero es preguntarnos qué queremos.
Nos vemos.
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