Muy buenas.
¿Por qué lo llaman sexo cuando quieren decir amor?
Me estoy dando cuenta que las expectativas de los tíos y las tías son inversamente proporcionales a medida que van cumpliendo años.
Los tíos suelen querer empezar sus andaduras sin demasiados compromisos, sin complejos, confiando que la variedad y la cantidad les llevarán a la mejor elección. Normalmente por el camino van dejando jovencitas que sueñan con lo contrario, con encontrar su prícipe azul a las primeras de cambio.
Esta tendencia se invierte cuando pasamos de los 35. Las tías empiezan a comprarse pisos sólas y se compran gatos y ya no les importa el amor -o eso dicen- y los tíos se lanzan como locos a una búsqueda desesperada de doncellas sin pasado (vírgenes a poder ser!!) una vez asentados en sus puestos de trabajo que tanto les costó conseguir.
Creo que uno puede enamorarse igual con 19 que con 35, la única diferencia, obviamente, es la experiencia. Es eso imprescindible? A mi parecer, no. Particularmente tengo una gran admiración por las parejas que "empiezan" y "terminan". No quiero decir que la experiencia sea inútil, pero doy prioridad a otros asuntos, como el amor, la comprensión y la complicidad, todas ellas forjadas por los años vividos juntos.
Hay otra vertiente que tenemos que tener en cuenta: todos buscamos problemas.
Si una tía de 18 se encuentra a uno que le promete amor eterno, es muy pronto. Es muy joven.
Si una tía de 25 se encuentra a uno que le promete amor eterno, no es el momento. No es la prioridad.
Si una tía de 35 se encuentra a uno que le promete amor eterno, no le cree. No es lo que quiere. Ellas sólo buscan sexo, las demás parcelas las tienen cubiertas (o no).
Los tíos somos más lineales (sé que esto no me traerá nada bueno). A los 18, 25 y 35, por no seguir, queremos lo mismo. Sólo depende de la tecla a tocar. A algunos se la tocan con 18 y a otros con 35.
De todo esto hay una cosa que me traumatiza, con la que no puedo convivir: cómo se llega al punto de no creer los unos en los otros. Quiero decir que ya ni siquiera se plantean si se quieren o si no, sino si esto les llevará a renunciar a todo lo conseguido, como si la única opción posible fuera que la otra persona quisiera arrebatárselo.
Entiendo que los tiempos han cambiado y hoy en día no dejamos de ver a mujeres preciosas que tienen que sacar a sus hijos adelante y tíos deseosos de dar cariño, hartos de sentir que el trabajo da las satisfacciones que da. Por qué nos empeñamos en que sea diferente a cuando tenemos 14 años? Al fin y al cabo soy sólo una chica pidiendo que la quieran (Notting Hill).
Quiero apostar con cualquiera que quiera jugar conmigo. Mi apuesta es simple: el que quiere, es querido.
Reclamaciones y sugerencias: Ena-Moral-2
Nos vemos.
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CREO QUE NO TENGO ESA TECLA
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