Muy buenas.
Esto de alternar trabajo con labores domésticas me está dando una nueva visión del manido término "conciliar vida familiar con vida laboral". Naturalmente, es imposible o a mí me lo parece, que una sola persona sea capaz de tener un horario más o menos normal con el horario de los colegios, a pesar de las extraescolares, aunque les lleves a los primeros de la clase (7:00) y les recojas de los últimos de la clase (no sé qué hora será pero estoy seguro que el niño está muerto).
Normalmente se toma la determinación de que uno de los dos sea el que trabaje -se refieren a una oficina con horario y eso- y el otro no trabaje -se refieren a ocuparse de los niños desde que se levantan hasta que se acuestan, y si te apañas te buscas un trabajito que sirva para "complementar" la unidad familiar y así te distraes-, más o menos.
Voy a decir que me parece bien. Visto así y como está la situación, pocas soluciones hay mejores que esta. Sólo añadiría una cosa, cuando uno/a termina su jornada laboral, se integra en la jornada familiar, por así decirlo.
Claro que, ¡cómo voy a incorporarme a la jornada familiar, con lo cansado que estoy de mi jornada laboral! ¡Con lo que hay que invertir en la formación de uno mismo y las horas y el esfuerzo que eso me lleva! Y las pobres mujeres, perdón como siempre por generalizar (conozco casos al revés), no tienen más remedio que entenderlo, respetarlo y, si llega el momento, defenderlo.
Los papeles de los hombres y las mujeres a lo largo de la historia han ido cambiando. No estamos en la Edad Media, ni tan siquiera en la época en la que nuestros padres tenían nuestra edad. Estamos en una época en que cualquier esfuerzo, sea retribuido o no, debe agradecerse. Porque hoy en día todo el mundo está más que preparado para hacerse un hueco si sólo tiene que contar con uno mismo, sin pensar en los demás. Sin pensar en los deberes o en las cenas. Así que si uno decide compartir su vida, no debería sólo ser el dinero que gana, sino el agradecimiento NO TÁCITO de lo que sostiene su vida, por lo general, las mujeres.
Pero ellas son víctimas, perdón de nuevo. Refugiadas en lo que tiene que ser y sin pensar en lo que podría ser. Si lo pensaran, igual se animaban a hacer algo, pero ¡quién quiere eso! Yo sólo pido un poco de cariño y respeto. Parece que es una cosa muy normal, incluso que eso se diera por descontado, pero no es así. Lo normal es que la carrera profesional esté muy por encima de cualquier otra carrera. Respeto mucho el trabajo que cuesta labrarse un futuro, pero siempre está la opción de que sea tu futuro, no el de los demás. Para que tú tengas un futuro, no tiene que haber alguien que renuncie a él.
Y luego el acuerdo no es tal, no nos engañemos. Estar 10 o 12 horas sin el contacto con tu pareja y tus hijos es un desgaste que se acaba pagando. Me diréis que así está la vida, que no queda otro remedio..., bueno, qué se le va a hacer. Hace poco estuve en una cena con algunos conocidos y la organizadora me preguntó por qué no estaba con los hombres, que charlaban de sus cosas. Le dije que no me hacía falta estar para saber de lo que hablaban. Presumimos de lo que trabajamos (incluso de las horas que trabajamos!) y lo que ganamos. Y yo me pregunto, ¿no será mejor trabajar menos y ganar más? Eso sí sería algo de lo que presumir, no? Porque estar fuera de casa más de media vida para conseguir algo tampoco es para presumir mucho, no?
Sufridas mujeres, hay muchos maridos que alargan su vida laboral por no llegar a casa. Es así.
Queridos hombres, las mujeres que alargan su jornada laboral, tampoco quieren tener hijos con vosotros, al menos de momento.
Me gustaría que, cuando escribo algo, todo el mundo diera por sentado que es sólo mi opinión, no que sea un dogma de fe. Igual que yo no llamo a nadie para decirle lo que debe o no hacer, espero que se respete mi idea de cómo se deben hacer las cosas. Sí, ya sé, cada uno cree que debe hacerlas de una manera y no todo está bien o mal... Bueno, a mí me pone de muy mala leche ver a mujeres tristes que se reinventan cada día para seguir y sus maridos siguen a lo mismo. Los tiempos han cambiado, y más que cambiarán, así que me parece necesario un esfuerzo por entenderlo.
Nos vemos.
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