Muy buenas.
Ayer vimos una peli interesante: "Paraíso, cuánto pesa el amor". Se trata de una pareja que se lleva fenomenal desde siempre y de repente empiezan a distanciarse sin motivo aparente y sin que ninguno de los dos haga nada al respecto, con o sin conocimiento. Al final, como siempre, cada uno hace lo que cree que tiene que hacer (acostarse cada uno con otro) y, finalmente, se dan cuenta de que lo que quieren es al otro y se juntan. Bien, no tengo precio como crítico.
El caso es que, como ya he comentado en otras ocasiones, la carrera en pareja se compone en realidad de dos carreras individuales e indisolubles a la vez, lo cual hace que llegar a buen puerto sea muchas veces más mérito de la desidia y el miedo al fracaso que de nuestros quereres.
Hay una cosa que me llama la atención, la necesidad de la gente de soltar lastre. Puedo entender que en el crecimiento personal no contemos con nadie más, porque es nuestro, de nadie más. El de los demás será distinto, con otras inquietudes y otras resoluciones distintas a las nuestras. Dicho esto, creo que se confunde la individualidad con el pisoteo. Parece que es necesario pisar al que tenemos al lado -que es el que hemos elegido nosotros- para saber y demostrar que efectivamente es nuestro camino, no el suyo.
Si sólo tuviéramos esto en cuenta no tendría sentido compartir la vida, y seguramente eso sea por lo que tantas y tantas personas deciden estar solas, porque su crecimiento es suyo. Es muy respetable. También lo es compaginar nuestro crecimiento con lo que nos rodea y parece que eso está mal visto. Es incompatible ser el número 1 en más de una cosa a la vez. Si quieres ser el mejor en algo tienes que dedicarle tanto tiempo que has de dejar en el camino cosas que querrías para ti, es inevitable.
Llegar a ser mejor (no el mejor) en cualquier cosa no puede pasar por desacreditar a otro. Lo que le quitamos no nos suma a nosotros, aunque a veces parezca que apartando gente del camino se ven las cosas más claras. No estoy de acuerdo. Me parece más satisfactorio hacer las cosas sin que nadie lo sepa y nadie se vea salpicado que hacerlo a costa de los demás. Es muy fácil pensar que todo lo que hemos o no conseguido depende de otro según nos convenga, alguien más a quien echar la culpa.
Me quedo con compartir incluso los caminos. No veo ahora mismo otra manera de compartir mi vida que no sea compartir crecimientos, de otra manera me parece desigual. Y no estoy hablando de distintos niveles de crecimiento, que los veo salvables, sino de contar con el otro para todo. Tal vez sea ilusorio o simplemente lo que deseo, pero desde luego es lo mejor por lo que luchar.
En fin, fue un final feliz, como tiene que ser.
Nos vemos.
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